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viernes, 23 de septiembre de 2016

Radiocracia

Beethoven

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A la vejez, vihuelas.

Millán Astray fundó en Salamanca Radio Nacional de España y puso al frente del invento a Gecé, un genio de las vanguardias.

Manolita Carmena funda en Madrid Radio Municipal de Podemos y pone al frente del invento a un menda que desmenuza el stalinismo con un chiste de perretes (el proverbial sentido del humor de la izquierda): dos perretes, uno a cada lado del muro de Berlín; el del este presume de educación y sanidad; el del oeste sólo puede presumir de que le dejan ladrar. El Arévalo del Gulag se llevará una morterada del Presupuesto por ladrar en Madrid, no por enseñar trigonometría en La Habana o por pasar consulta en Pionyang.

Para no joderle la gracia al chiste, no se dice cuál de los dos perretes, y para qué, levantó el muro, o si fue Juanillo Benet, que era ingeniero y padre de la Generación Pisuerga por escribir cosas así:

Creo que mientras existan gentes como Solzhenitsin deben perdurar los campos de concentración (...) Nada me parece más higiénico que las entidades soviéticas busquen el modo de sacudirse semejante peste.
Es la radiocracia, o representación de un ejercicio del poder por irradiación. El filósofo Sloterdijk cita una carta de Beethoven al archiduque Rodolfo de Habsburgo en que el músico asegura que lo máximo que se puede lograr en la tierra es acercarse a Dios y “desde aquí extender los rayos de la divinidad sobre la raza humana”.

Doña Manolita cambia a Dios por Stalin, que para un comunista viene a ser lo mismo, pero más (léase “La facultad de las cosas inútiles” de Dombrovski), y se va a dejar un millón de “leures” de los contribuyentes en una radio porque le han dicho que los pintores de brocha gorda ya no cantan: cuelgan un transistor de la escalera.

La radio cermenitana es, pues, para los pobres, que son quienes la pagan, ya que, en la lógica comunista, en el capitalismo no contribuyen los ricos.

Es normal que en Madrid se suiciden los perretes, aunque ésa es otra historia.