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lunes, 12 de septiembre de 2016

Libérate con Pep



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el principio no había fútbol. Ni era independiente Sampedor. Entonces en Sampedor vino al mundo Pep Guardiola (en español, Pepe Hucha, al modo como Pepe Habichuela es Pep Fesol en catalán), que inventó el fútbol y se echó a la espalda la liberación de Sampedor.

    Escribo bajo los efectos de un gif de Televisión Española en que Beatriz Pérez Aranda pone voz a la “Diada de la Marmota”:

    –Cataluña celebra hoy la Diada, que es su fiesta nacional.
    
Todo empezó cuando a Laporta, que tenía en la cabeza contratar para el Barcelona a Mourinho, lo convenció Roures, el Orson Welles de Zapatero, para contratar a Guardiola, que se convirtió, como tenemos dicho, en el heraldo del rondo o rizoma culé, cuyo pancatalanismo va siempre suspendido en un “malapropismo” de Zapatero, al modo del personaje de Proust cuyo amor iba siempre suspendido en una “frase” de Vinteuil.

    –Sólo pedimos que España dé a Cataluña lo que Inglaterra ha dado a Escocia, un referéndum –dijo Guardiola en la presentación del derbi futbolero en Manchester, donde con su City ganó al United con sus armas de siempre: posesión, baraka y árbitro, que perdonó el penalti y expulsión de Claudio Bravo por plancha con derribo a Rooney.
    
Uno vio el partido en un bar, dejándome comer la oreja por un bolinga de Liverpool que salmodiaba con coñac las suras del pepismo, es decir, la posesión, la sardana, el chicle, la rumia de la vaca viendo pasar el tren, el sobe, la corteza de cerdo que viene y va por las encías del viejo, el peloteo de limpiaparabrisas, el regateo del botiger, un muermo.
    
El pepismo es pasar del tabarrón de la posesión al tabarrón de la sedición con una copa de cava a meñique levantado.

    Nadie espera que Pep, que fue recogepelotas, haya oído hablar de la ciencia constitucional de Schmitt, pero podía, el hombre, reprimir su desparpajo y no aprovechar un derbi inglés de fútbol para soltar la majadería de comparar a Cataluña con Escocia, como si los Pujol fueran los Estuardo, y Karmele Marchante, la Ilustración Escocesa, con Hutcheson, Hume y Smith.
    
Cuando Voltaire busca ideas para tirarse en Inglaterra el moco de la sabiduría, mira a Escocia, no a Sampedor, aunque ya suponemos que a un “soixante-huitard” de recuelo como es el Pep un tal Voltaire “se la traerá floja”, ya que no le sirve para vengarse de la realidad.

    El Pep es la voz de la Colau que clama en el desierto.

    –Un objetivo imposible de alcanzar –dice Roger Scrutonno puede cuestionarse, dado que jamás se podrá poner en práctica.
    
Y nada se puede decir contra su ideal, porque ese ideal está más allá de la refutación, protegido por su imposibilidad.

    Mas, como enseña el Eclesiastés, sólo el malvado florece como el verde laurel, y, de momento, Guardiola le ha ganado “de aquella manera” el primer derbi a Mourinho, que tiene un City en obras y aún habrá que esperar a que se inaugure. United y City nadan en dinero, pero carecen de lo más caro de la industria, que es el gol, pues los goleros los acaparan en Madrid y Barcelona. En lo que duren las obras en el United, Pogba sólo será una gesticulante escultura de Bernini condenada a descansadero de palomas.


POR EL RÉCORD

    El anticipo pipero de la semana fue la presentación de Raúl González, rey del piperío, en la “embajada” del Barça en Nueva York. Después, a la hora hora de siesta, la sensación de que este año, según pinta la Liga, Zidane, luego de igualar el registro de victorias consecutivas de Miguel Muñoz (el castizo que gritaba “¡Balones altos a Eloy!” en el banquillo de México’86), puede arrebatar a Mourinho el récord de goles. El entorno mediático ayudará al empeño, porque, igual que los celos no son atributo de mujer rubia, los goles no son adorno de entrenador serio, y todo el piperío pasa un mal rato cuando, al cabo de casi un siglo, debe admitir que el equipo español más ofensivo fue el Madrid de Higuaín y Callejón.