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jueves, 22 de septiembre de 2016

Los Kichis y la poli

 El Alexis, con collarón

Las Brigadas del Kichi en el ascenso


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Puede parecerlo, pero no tengo obsesión con el Kichi, a la sazón alcalde de Cádiz. El Kichi, y los muchos Kichis que han alcanzado relevancia, puestos y sueldos públicos a costa de una moda, esperemos que peregrina, que consiste en regalar  loas y bulas a un ente que llaman “gente”, no pueden gobernar nada porque vienen educados en el odio y el desprecio a todo tipo de cuerpos y fuerzas de seguridad y por este orden: guardia civil, policía nacional y policía local.

    “... entre un policía que denuncia y un vecino que se busca la vida, me quedo con el vecino” dijo el Kichi al poco de ser investido alcalde. ¿Qué se entiende en Andalucía y Cádiz por buscarse la vida? Algo ilegal, como por ejemplo vender caballas “mu baratitas, dos kilos al precio de uno” camufladas en bolsas verdes a las puertas de una pescadería, el mercado o el mercadona. ¿Consideramos incorrecto, ilegal ó abuso el que el pescadero denuncie al intruso? El Kichi, alcalde que exige al denunciante “un jartón” de impuestos, sí. Así se lo dijo al periodismo que le preguntó con motivo de la detención de un joven que se puso violento con los municipales al requisarle las caballitas en medio de una calle.

     Buscarse la vida es también vender todo tipo de loterías ilegales, organizar rifas en una mesita con cien números, que la familia te haga las peonás si estás en el talego o lesionado, y por descontado “...vender unos porritos que no hacen daño a nadie”. “¿Y las papelinas, tronco?” “ Las papelinas son para mi consumo, don...”

    El Kichi tiene a un tal Alexis en su lista de Podemos que en el pleno del Ayuntamiento se dirige a los concejales de la oposición y que no votan conforme conviene a su jefe: “...vais a necesitar escolta”. Este Alexis ahora se busca la vida dando conferencias por Cádiz. ¿Y qué decir del Bódalo, al que la novia de el Kichi considera el Miguel Hernández de Jaén? ¿Cómo se buscaba la vida el Bódalo antes de conquistar su concejalía?  Como se diría en un patio de El Puerto: “de aquélla manera”.
    
“El Kichi se ha enmarronao como el pringao que es...” dice uno de San Fernando que presume conocerlo “.. porque los locos de las Brigadas son unos venaos y no te pués fiar d’ellos”. Los locos de las Brigadas Amarillas, como los Celtarras, los Bukaneros... son luchadores de izquierdas. “Gente” con la que el Kichi está a gusto y con la que se sienta en el Carranza.  Uno de las Brigadas, no está claro si del sector Fermín Salvochea, fue expulsado durante un partido por pelearse, y enterado el Kichi salió a la calle a por él y lo metió de nuevo al estadio “porque el alcalde manda en la policía”. Quejóse allí mismo la fuerza pública, que esgrimió la tolerancia cero de la ley del deporte, con lo que el Kichi comenzó a acojonarse y no tuvo más remedio que obedecer al que mandaba en aquel momento en el recinto público y dejar que de nuevo expulsaran a su conocido de las Brigadas. Eso sí, para que luego no dijera la concurrencia fiel, soltó cuatro frescas inconvenientes a la legalidad presente.  Ahora dicen que le van a multar y el vulgo se escandaliza sin que tenga conocimiento de la cantidad de multas de a tres mil un euros que todas las  semanas -cada vez menos, la verdad sea dicha- se publican en  los boletines provinciales por incidentes en los campos de fútbol. 
     
Muchos de las listas podemitas se han pasado la vida regateando y engañando con los trucos de las leyes a todo tipo de bofias y administraciones y por eso lo pasan rematadamente mal cuando llega la fiesta de los Custodios por tener que quitarse la indumentaria revolucionaria para vestirse de alcaldes ante capitanes, coroneles y generales.