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domingo, 18 de septiembre de 2016

Córdoba, 1; Levante, 0

 Guillermo Donoso
Orígenes

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Cogí vacaciones como de soltero. En septiembre. Cuando mejor atienden a uno en cualquier sitio. Mi doña y un servidor dejamos encendido el horno de Córdoba y trabadas en un pantano de sandeces a las familias políticas locales y nacionales, todas ellas desesperadas a la busca de un sueldo al que se creen merecedoras. Quince días aliviados de calores infernales y declaraciones incomprensibles para gentes que estudiamos cosas que ya no se estilan. Volvemos y todo sigue igual: fariseos rasgándose las vestiduras por corrupciones ajenas al tiempo que engordan con las propias y sin saber cómo explicar el sindiós de los concejales de Córdoba. ¿Pues no han propuesto en el pleno quitar las fiestas de San Rafael y la Fuensanta por otras laicas y mas acorde con los tiempos? Incluso se han atrevido a prohibir a los ediles ir a misa para no dar mal ejemplo. Convocan un pleno para novedad tan necesaria. Como ven, un caso de difícil diagnóstico.

      En verdad, adelanté un día la vuelta para ver el Córdoba-Levante. En mi particular opinión la visita del mejor equipo de 2ª. El partido se jugó a 33 grados que aunque a ustedes les parezca una desmesura en la ciudad se considera día fresco porque a las nueve de la noche ya baja de 30. Los futbolistas del Levante -y los del Córdoba- creo que tienen el mismo criterio sobre los calores que un servidor por lo que no ha de extrañar el agotamiento físico de los protagonistas.

      Me quedé con las ganas de ver en su salsa a Campaña, Nacho Insa y Morales, un mediocampo que sería titular en más de un equipo de Primera. Los vi cansados. más que cansados, con una de esas galbanas que ciertos días ataca a toda a la cuadrilla y en los  que no se está “pa ná”. El míster Muñiz -buen entrenador al que le faltan palmeros- sacó a Montañés en la segunda parte para que con tanto exquisito se arreglara el 1-0 de comienzos del partido. A pesar del empeño de Montañés, que puso en apuros a Antoñito, el nuevo ídolo de El Arcángel, el resultado no se movió y el Levante pareció a orillas del Guadalquivir una escuadra como tantas, pero ¡eso sí! con la sensación de no tener el día.  

Morales, ¡con lo que se le ha visto hacer a Morales en Primera!, está lento. Los laterales Abraham y Pedro López, siempre fiables, corrieron lo justo y regular. Los centrales Chema -de la confianza del entrenador que se trajo de Alcorcón- y Postigo me parecieron de lo mejor del equipo, mientras que el portero Remiro, creo que cedido por el Atlhetic, no estuvo del todo fino en el gol, saliendo tarde a tapar a Guille. El goleador Roger, es el tipo de delantero que se lleva esta temporada en la categoría. Correoso, con cierta técnica no especialmente depurada, de movimientos eléctricos y dispuesto al frentazo letal a los centros como Dios manda. Como nuestro Rodri, como el zaragocista Ángel, como el cadista Ortuño o el alcorconero David Rodríguez. Todos muy parecidos y harto correctos.

      El Córdoba... bien. Serio. Mucho mejor en defensa y con el portero polaco parando a la balonmanesca manera, como suelen hacer los guardametas irregulares. Se estrenó el negro del filial Bijimine como central y estuvo más que aseado. El guadaniesco Caballero también salió de titular, y la iniciativa del banquillo la verdad es que se agradeció. El que va cogiendo presencia es Guille Donoso, un chico gijonés de veinte años, que marcó un gol de jugador bueno. Dribling al portero y sin casi ángulo desde el borde del área grande mucha seguridad en el disparo a gol. Es un gran centrador y sólo por eso merece jugar. La banda derecha con Antoñito y Guille Donoso puede ser el próximo activo a vender por el amo del Córdoba, un señor que en calidad de propietario se permite cobrar a un niño de tres meses venido en brazos de sus felices padres a ver un Córdoba B-Jaén de 2ªB diez euros. Lo hizo con un papel que hacía de entrada sin código de barras, sin que rezara el partido a disputar, sin que se reflejara el asiento a ocupar. En Lucena, el pueblo que le ha dejado el campo para que el filial dispute sus partidos. El presidente del Jaén -otro más- abandonó el palco lucentino, pero esperamos que no cobre a los aficionados cordobesistas las afrentas de un amo que siempre ha querido serlo del Real Madrid. Como un tal Martínez Laredo. Al menos con aquel hombre el Burgos dio que hablar en Primera.