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jueves, 1 de septiembre de 2016

Konoplyanka

Emery, Konoplyanka y el "intérprete" Cherychev


Francisco Javier Gómez Izquierdo

   El cierre del mercado de fichajes siempre le deja a uno con la impresión de que el mundo del fútbol, como casi todos los mundos, la verdad, pierde cada año unas cuantas arrobas de sensatez. No me extraña en demasía que André Luiz  -¿quién ungió a esta criatura que lucha por no jugar de defensa?- siga siendo objeto de deseo o que Ballotelli haya dejado de tener pretendientes con dinero. Lo que me descoloca y hasta me duele un poquito es la sorprendente decisión de Monchi -¡el incontestable Monchi!-  al cambiar Nasri por Konoplyanka
      
Cuando Émery pidió a Konoplyanka, un servidor tenía al ucraniano como uno de los jugadores más espectaculares de Europa, y a su llegada no me cansé de repartir elogios y buenos augurios hacia un futbolista como dicen los puristas, “diferente”. Creo que en Salmonetes... llegué a poner que sería el mejor jugador de la Liga que empezaba. Después supe que el futbolista lo pasó mal y que todas las cosas de comer le llamaban la atención. Téngase en cuenta que los ucranianos son muy golosos y alguno conozco yo que compra bombones en Navidad por kilos por miedo a que se acaben. Unai supo que tenía una joya y tanto se desvivió por el futbolista que hasta pidió que contrataran un traductor para explicarle “lo importante”. El traductor, exjugador de Spórting y Burgos y padre de Cherychev, hizo lo que pudo, pero Konoplyanka no dio de sí lo que sus incondicionales esperábamos. Se acabó la temporada y sí, pero no. “Mucha clase, pero se pierde..”, “..es anárquico” “..debe participar más”.

      Justificaba un servidor al genio con el argumento de que éste iba a ser su año. Aclimatado ya a “la caló” y aprendidas las dietas del deportista profesional, no esperaba las curiosas exigencias del técnico Sampaoli, que quiere que el portero sea Beckenbauer, y Konoplyanka, lateral. Cosas de los entrenadores que hacen prescindibles a los futbolistas que nos divierten. Konoplyanka ha jugado siempre, que yo sepa, en el Dnipro, y allí nadie discutía su papel porque era el mejor y el tránsito de ser el mejor a uno más, tiene sus dificultades. Konoplyanka no ha sabido o no le han dejado sacar al escaparate todo su talento y se va para Alemania buscando reconocimientos. A mí, que busco las virguerías de los zurdos como los sorianos los bolletus, me defrauda Monchi cuando menos esperaba. Estoy convencido de que al final, se ha de arrepentir por no tener la misma paciencia con todos. Con Nasri, un medio centro quisquilloso que se cree Zidane, va a necesitar mucha más de la que cree. Al tiempo.