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sábado, 24 de septiembre de 2016

Perretes

Pregunta ontológica

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Decíamos ayer que, frente al perro estalinista, rebosante de salud y cultura, está el perro occidental, que sólo puede ladrar y que Manolita Carmena quiere liberar con su Radio Pirenaica de capital municipal.

Doña Manolita sostiene que la libertad occidental se reduce a la libertad que el conejo tiene para huir de los cazadores. ¡Oh, España, tierra de conejos! Y de perros de cortijo, donde, en imagen de Pemán, el cortijero nos amarra para que no mordamos, pero dejándonos ladrar con magnífico e ingenuo furor. Si nos aburrimos, sintonizamos Radio Carmena, que nos abre los ojos y entonces nos suicidamos. Son los “suicidios caninos” (sic) de que habla el fiscal de Medio Ambiente, que dice que él es jurista, no sociólogo.

Madrid, pues, es el Salzburgo de los perros, que diría Thomas Bernhard, aquél que dijo que a que lo meen a uno también te acostumbras con el tiempo.

Bueno, uno se brinda a hacer de árbol. Y vienen los perritos y se mean. Pero ningún árbol se muere porque lo meen.

Ateniéndonos a la doctrina carmenitana, para suicidarse un perro ha de tener dos cosas: conciencia de la muerte, que el fiscal debe de dar por acreditada, y un piso del que el animal pueda ser desahuciado, dado que, políticamente, sólo el desahucio es causa de suicidio en España. Cobra así sentido la controversia, que recomiendo a la fiscalía, entre José Pla, perrófilo de campo, y don Manuel Halcón Villalón-Daoiz, marqués de Villar de Tajo, perrófilo de piso.
No deja de ser hermoso ver a un mistolobo en la acera del Viaducto hablando como un personaje de Dostoyevski: “Temo el suicidio porque temo dar muestra de magnanimidad”, y a su lado un bodeguero refunfuñando como Sócrates: “No nos pertenecemos, somos propiedad de los dioses y quitarse la vida sería una impiedad”. ¿Y qué me dicen de un “cane corso” citando a Séneca en un ático de la Castellana?

A cualquier parte que mires encontrarás fin a tus males. ¿Ves aquel precipicio? Por allí se baja a la libertad.

¡Perretes! España.