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jueves, 20 de agosto de 2015

Vuelve la burra al prado (sobre el permiso de Isabel Pantoja)

Orquesta en la galería

Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Explicaba ayer don Ángel Yuste, director general de las prisiones, la falta de privilegios con doña Isabel Pantoja, interna que tiene confiada a una de sus directoras. La de Alcalá de Guadaíra. Habló regular don Ángel y sin convicción. Sabe que su directora le está metiendo en un compromiso muy gordo y procuró trasladar responsabilidades a un juez de vigilancia que debe decidir sobre la concesión de permisos... propuestos por las Juntas de Tratamiento de los centros penitenciarios. El Juez concede el permiso cuando se lo pide la directora de Alcalá. Doña Isabel no puede pedir el permiso directamente al Juez. Mucho menos, uno extraordinario.

     Don Ángel Yuste sabe que en las prisiones se hacen tres recuentos ordinarios cada día. Estos recuentos se reflejan más o menos así:  1676 internos presentes. 21 de permiso. 3 en hospital. Total 1700 internos.  El recuento se envía a la Dirección General y es probable que don Ángel  lleve tiempo satisfecho por la falta de novedades.

     Los internos ingresados en hospital no están de permiso. Están en el hospital. Los permisos ordinarios son de tres y seis días. Si un interno ha de viajar de Badajoz a Almería, un poner,  el permiso ordinario sí es de siete días, pero de Córdoba a Málaga es de tres ó seis días. Diez o doce kilómetros separan Alcalá de Sevilla. El Reglamento entiende que la distancia es corta y que no se pierde un día en el viaje.

   El permiso extraordinario (muerte ó enfermedad grave de familiar, nacimiento de hijo, etc.), previo estudio de la dirección del centro, no suele exceder de tres días, constituyendo los siete días de doña Isabel un precedente inexplicable. Lo sabe don Ángel...., pero lo que creo que más le duele es que doña Isabel no ha regresado aún a prisión tras el permiso de hace un mes. Le duele al señor Yuste el sindiós entre el Juez de Vigilancia y la prisión de Sevilla, el agravio comparativo con la población reclusa a su cargo y sobre todo la veleidosa interpretación de la ley de su directora de Alcalá...

    El asunto de doña Isabel Pantoja es legalmente muy oscuro, reglamentariamente me parece imposible, y sobre todo es un mal ejemplo para “la gente”, como dice don Pablo Iglesias, que va a empezar a creer que los presos pueden pedir permiso al juez como si éste fuera un encargado de personal de Mercadona.

    -Y a mi papa que tié cáncer, ¿porqué no le dan permiso? - dice un gitano rubio del clan de los Amadores esperando para entrar al vis a vis.