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domingo, 30 de agosto de 2015

Cuba


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con algunas prisas, pues hasta un diputado sabe que aquel parque temático no durará siempre, el presidente del Congreso, Posada, y una rica representación de señorías viajan a Cuba para certificar el milagro de la Revolución, que consiste en defender para la isla el penúltimo puesto en el ranking de riqueza de los países iberoamericanos, cuando en 1958 ocupaba el tercero, y todo por limpiar de putas el Malecón, que ésa fue (Gabo lo tiene escrito) la chispa revolucionaria.

    De lo que Foxá llamó una “España en vacaciones” a lo que García Domínguez ha podido llamar la “Corte del Rey Sol y Menores a Buen Precio”.

    La partidocracia suavona que representa Posada rindiendo tributo a la autocracia machona (¡mariconsón el que se ría!) que representan los Castro.
   
 Hombre, Posada siempre puede recurrir a Jack Lang, aquel desvergonzado ministro de Mitterrand que se bañaba en leche de burra en Cannes, y que en La Habana, camino de la Unesco, tuvo los santos c… de decir (¡en el 81!) que Cuba era un país valiente que construía una nueva sociedad: “La cultura es primero eso: el reconocimiento para cada pueblo de elegir libremente su régimen político”. Dicho lo cual, marchó, como decíamos, a ordeñar la burra en la Unesco, a cuya dirección general aún estaba por llegar “el profesor más tonto” que Gustavo Bueno haya conocido.

    –¿Cuántos amigos respetables por fascistas admitiría tener la señora Cifuentes? –preguntaba aquí, retóricamente, David Gistau, provocando la risilla nerviosa de media profesión (el periodismo de la Santa Transición es la Ilustración Escocesa al lado de lo que se nos viene encima), mientras la otra mitad miraba el modo de impostar una serenidad centrista, que es lo que se nos impone ahora.

    Pero Cifuentes, a quien el comunismo le parece “muy respetable”, pero que (esta vez) no va a Cuba, sólo es el mascarón de un partido que piensa de los principios lo que el gran Juan Soriano del arte:

    –Es como que se te metió una hormiga en el culo.