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sábado, 26 de enero de 2013

Mourinho y dos mujeres

 
ANGÉLICA LIDDELL

El País.- ¿Un gol de Cristiano? ¿Un exabrupto, una chulería de Mourinho?

Angélica Liddell.- A mí me cae muy bien, es lo que nos hacía falta. Soy una gran defensora de Mourinho. Yo en mi casa veo partidos y películas.

El País.- ¡Qué gran actor Mourinho!

Angélica Liddell.- Claro, claro. Tiene que trabajar conmigo ya. Es excesivo. Me gusta la gente excesiva. Es fantástico. Suspendí ensayos en Aviñón para ver partidos del Mundial. El día de la final subí a saludar con mi camiseta roja. De pequeña hacía diarios con Naranjito y todo, con críticas a los porteros, al arbitraje.

El País.- ¿En qué se parecen el fútbol y el teatro?

Angélica Liddell.- No me he parado a pensarlo. No lo sé y ahora me da pereza... debería ponerme a escribir sobre eso, me sale mejor.

El País.- Quizá Mourinho y el teatro le sugieran más.

Angélica Liddell.- Es fantástico. No como Guardiola. No le soporto.

El País.- ¿Por qué, mujer?

Angélica Liddell.- Los que van de maestros no los aguanto, los que van de eso, paternalistas, humildes, sencillos, no puedo con ellos. Esa exaltación de los valores no me convence. Esa exaltación de la humildad me parece soberbia. Yo no me fío. Prefiero a Mou.

El País.- Se lo regalo. Veo que usted es acérrima. Ultra.

Angélica Liddell.- Bueno...
 
 


JULIA NAVARRO
 
Casillas es el chico que a cualquier madre le gustaría tener como novio de su hija. Parece serio, trabajador, humilde... A Mourinho se le ha soportado lo indeciblees incapaz de disimular su envidia del Barça, está siempre de mal humor, se muestra altivo y va por la vida con una prepotencia insultante... Ya digo que Iker es más que el portero del Real Madrid: es el portero de nuestra selección, es como el vecino de la casa de al lado, el chico sano y alegre al que da gusto ver. Por tradición familiar, soy del Real Madrid... Entre los madridistas yo me alineo con quienes creen que no nos merecemos a José Mourinho. Mourinho me parece un entrenador mediocre y un estupendo relaciones públicas de sí mismo; con un mánager, el tal Mendes, que es un genio a la hora de vender a quienes representa...
 
Yo me he pasado los últimos años intentando convencer a mi hijo de que no hiciera caso a lo que decía Mourinho; de que, si el Real Madrid había perdido un partido, no era culpa de los árbitros sino que el equipo contrario había jugado mejor. De la misma manera, he luchado para que las declaraciones cargadas de insidia, y yo diría que de envidia, de Mourinho sobre el Barcelona no convirtieran en mi hijo en un “hooligan”. A mí me asustan estas personas que exigen a los demás que se plieguen a lo que ellas dicen; y que, si no, les consideran enemigos, que es lo que le pasa con Iker Casillas...

El Real Madrid se merece otro entrenador, mejor desde el punto de vista técnico y, desde luego, con otro talante; ese que ha sido siempre santo y seña del equipo y que tiene que ver con la elegancia, la humildad, el respeto a los adversarios, el saber ganar y perder y el no achacar a otros los errores propios.