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jueves, 31 de enero de 2013

Bautismo de un defensa

Varane, anoche

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Un Madrid-Barça es el mejor partido de fútbol que se puede ver en el mundo, pero lo que tendría que ser cosa de una vez al año, como la fiesta mayor de cada pueblo, se empieza a despachar con el refranero de grajos de vuelo bajo en el que lo poco agrada y lo mucho cansa. Los clásicos ya no tienen esa cosa de sexo de novios que esperan ansiosos el próximo encuentro y para volver a aquellas altas categorías eróticas sólo nos queda la final de la Champions.

        Es posible que uno no lo sepa ver pero me da que se va perdiendo pasión a marchas forzadas y la abulia de..., por ejemplo Messi, o la simple y cumplidora corrección de Cristiano en la noche de ayer acentúan la devaluación de las especies abundantes. A pesar de todo, a mí me gustó mucho el partido y éso que lo mejor estuvo en la parte destructora de ambos equipos, con un Piqué y un Puyol espectaculares, mientras en la retaguardia blanca el joven Varane firmaba una actuación más que  perfecta como central y se ganó la excelencia -si Mar Moreno, la ministra de Educación andaluza fuera ministra de Deportes, ilegalizaría los goles anotados por los defensas-  con un gol de asesino del área. Tal que de Hugo Sánchez.
     
Fue el partido de Varane.  El partido que se mencionará posiblemente en un futuro próximo cuando Varane sea el nuevo Blanc de Francia y un locutor tire de historia en un despeje. ¿El nuevo Blanc?
      Varane tiene 19 años, un físico espectacular, mucha solvencia en el cruce y es poderosísimo  en lo que se conoce como juego aéreo. La prensa cree haber descubierto el Mediterráneo en el espigado central, sin entender que la carrera de un futbolista no se reduce a un partido, y que es de sobras sabido lo que debilita el elogio. Varane, que anoche tuvo una actuación imposible de mejorar ante rival de notable consideración, tiene mucho tiempo para mejorar eso que llaman salida del balón y es cosa segura que lo conseguirá. Personalmente creo que su mayor defecto está en cierta descolocación cuando tiene delante arietes tradicionales tipo Falcao, Llorente, Negredo..., por lo que creo haría bien en ignorar  el canto melodioso de las sirenas y entrenar como Mourinho mande, entrenador éste del que dicen es muy exigente en los asuntos que requieren atención y correcto rumbo.
       
Varane  tiene trazas de alcanzar el derecho a días muy buenos y a que se le perdone una mala tarde, ...como lo tiene Özil, un genio que va consiguiendo cierta continuidad  de su mágica zurda, pero al que sigo sin ver en amo de un  partido decisivo. Como lo es Xavi Hernández, el futbolista de mayor mérito mundial en esos últimos años y que puso tres balones como tres cheques al portador que hubieran sentenciado una eliminatoria que queda viva gracias al desacierto de Pedro y a la casta de un chaval. A los veteranos, el peso de la edad les va haciendo conservadores y mirar mucho por la salud. Es cosa que explicaba entre risas Xavi a Essien al final del partido.