sábado, 16 de diciembre de 2023

El preso de Albolote


Los hunos...


Francisco Javier Gómez Izquierdo

          

            A principio de este diciembre saltó una noticia a la que se ve que no se quiere dar recorrido, pero que a servidor no le extraña por esperada. Un preso de la cárcel de Albolote ha denunciado, al parecer, al presidente del Gobierno por hacer una ley que privilegia delincuentes. Servidor cree que el preso de Albolote se ha precipitado en la denuncia porque la supuesta ley discriminatoria de Amnistía aún no ha acabado de salir del vientre de una madre fecundada por extravagantes y variopintos progenitores. Un preso reivindicativo como Dios manda, de los atentos a la entrada en vigor de circulares, reglamentos y leyes, espera el momento y fundamenta sus pretensiones tras encontrar la coladera, gatera ó el palmario error, como quiera usted llamar a lo que se le ha escapado al legislador.


         La amnistía de 1977 seguro que tuvo buenas intenciones, pero de ella se beneficiaron personajes indeseables, tal que Josu Ternera, Mújica Garmendia, Zabarte Arregui... que, ¡quién nos lo iba a decir!, los nuevos tiempos están convirtiendo en virtuosos, justos, venerables y sobre todo en demócratas ejemplares, como explicaba antier un hombre con barbita al que han puesto de ministro. Los redactores de la amnistía del 77 dejaron "enchopanaos" a los robacasettes, los del puente a "los ópeles y los Fía", y toda la prolija fauna que abundaba en la época de yonquis de la heroína. El Gobierno de entonces no supo, mejor no quiso, excluir de la amnistía a los asesinos de las facciones y banderías políticas, pero ni tuvo caridad y se empeñó en ser riguroso -en claro agravio comparativo- con auténticos enfermos que merecían la generosidad de la que presumía. Aquel despropósito, que además era a todas luces injusto, derivó en los motines carcelarios, el terror de la COPEL y el martirio del cuerpo de funcionarios de prisiones. No importó; los afectados (funcionarios y "presos comunes") eran pocos y menesterosos. De lo que se vivió en las cárceles en los 70 sólo lo saben los dos colectivos. Los políticos y los ciudadanos algo han oído.


       Cuando la amnistía para los catalanes entre en vigor no tengo idea de lo que pueda pasar en las cárceles. Quizás nada; es lo más probable, pues la mayoría de los pastores están convencidos de que acarrean bueyes. Pero no me extrañaría que de un patio taleguero saliera uno o varios leguleyos de los que pillan al vuelo el error de la ley, y ésta tiene unos cuantos, y elevaran peticiones de amnistía a todos los tribunales españoles por simplemente el agravio comparativo que no se le ha escapado al preso de Albolote. Es hasta posible que se persiga más notoriedad -hacerse famoso en el tele- que justicia y dos o tres "jetas" de una docena de prisiones compren las libretas tipo folio en el "colomato" y pidan instancias a los funcionarios para tramitar lo que un poner, en Búfalo (Wyoming), semejante petición se alcanzaría al momento.


       Espero y deseo de corazón que la población reclusa que se considera, con razón, marginada, consiga vía recurso sus justas pretensiones. No se me pasa por la cabeza que vuelva otra COPEL incendiaria que tenga en un puño a mis compañeros... ¡por la p. cara! ¡Sin comerlo ni beberlo!



...y los demás