sábado, 4 de diciembre de 2021

Jabalíes y libertos

La Ciencia

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    España son hordas (¡el rebaño de la inmunidad!) acampadas en terrazas con estufa de butano (¡la hoguera campamental!) que cantan “La ciencia lo dice” mientras rascan con una cuchara una botella de anís del mono, en cuya mítica etiqueta dice, en efecto, que la ciencia lo dice. ¿Y qué dice la ciencia? Pues de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad.
    

El nacionalsocialismo es una concepción razonada de la realidad que se basa en el máximo conocimiento científico –decía el cabo austriaco.
    

Pero los nihilistas de Dostoyevski ya habían avisado en “Los demonios” que nunca ha podido la razón distinguir el bien del mal y que la ciencia, o peor, la semiciencia, sólo ha dado soluciones basadas en la fuerza bruta.
    

La semiciencia, azote desconocido hasta hoy, es peor que la peste, el hambre y la guerra. Es un déspota ante quien todos hincan la frente con amor y temor supersticioso, y ante quien tiembla y se rinde la ciencia misma.
    

Ciencia son las vacunas de la UE de la baronesa de las telas (que declara secretos los contratos con las farmacéuticas) y ciencia era el tubito con polvos de Powell en la Onu para borrar a Iraq del mapa (polvos pica-pica, porque picamos todos), un tubito como el que llevaba un taurino de Pucela con la caspa que se espolvoreaba en las hombreras para hacer creer que su peluquín era pelo natural, aunque luego no mataba a nadie, ni siquiera al toro. Y ciencia, aquí, eran, hasta que las han quitado, las oposiciones: Bolaños pasa por Roy Cohn sólo porque sacó unas, y el Boe saca de baranda de Bellas Artes a uno que aprobó la oposición de Conservador de Museos en el 18. Un consejo de ministros de Sánchez debe de ser como el festín de Trimalción. Escribe Petronio: “Agamenón empezó: ‘Estaban reñidos un pobre y un rico…’ ‘¿Qué es un pobre?’, replica Trimalción. ‘¡Finísimo!’, dice Agamenón…”
    

Nuevo plato: un jabalí con gorro de liberto.

[Sábado, 27 de Noviembre] 

De la variante llamada ómicron


Winnie the Pooh


Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

El Imparcial


Los gestores o administradores de las enfermedades del mundo han decidido bautizar a la nueva variante del Cóvid-19, aparecida en Sudáfrica, con la letra del alfabeto griego ómikron, esto es, “o breve”, de la “hajin” hebrea, frente a la “o grande” u omega. Con el uso del alfabeto griego, el primer alfabeto, se intenta soslayar la estigmatización de los países en que surge la enfermedad –como si el territorio y su población fuesen responsables morales del morbo, y no meras primeras víctimas del mal
. En teoría, las distintas variantes que van apareciendo del Cóvid-19 siguen el orden del primer alfabeto, alfa, beta, gamma, delta…, pero en este caso se han saltado las letras ny y xi. La ny, que representa la nasal dental sonora, como representación de tal fonema, y que en la época de la escritura ideográfica representaba el pez, el “nûn” hebreo, ha sido desechada por su parecido homófono al vocablo inglés “new”. Ny también, como número, tiene el valor de 50, pentékonta. Y claro, la lengua franca de la actualidad, además de ser la lengua del imperio, debe quedar a salvo de toda ambigüedad que la manche de virus. La letra xi, la “sâmek” hebrea, que representa dos fonemas contiguos, uno velar oclusivo, sordo o sonoro, /k/ o /g/, y otro, la apicoalveolar silbante fricativa sorda /s/, también se soslayó porque coincide con el prosopónimo chino Xi, y no es plan que a algún chino se le infame con el nombre de una variante del letígero Cóvid, máxime cuando el todopoderoso presidente chino y censurador universal se llama así, y el virus viene de allí... Xi también, como número, tiene el valor de 60, hexékonta.

La ómicron representa una vocal semiabierta posterior breve /o/, y tiene el valor numérico de 70, hebdomékonta. ¿Tendrá que ver la cábala también en el salto de letras? Su valor ideográfico en las escrituras del cercano oriente era el ojo, el “hajin” hebreo. ¿Producirá uveítis la nueva variante? Nos llama poderosamente la atención que tanto las letras del alfabeto griego como las de la escritura hebrea (ésta no es un alfabeto porque no representa las vocales como caracteres gráficos, sino como “matres lectionis” o signos diacríticos suprasegmentales o infrasegmentales) provengan con frecuencia de ideogramas que representaban partes del cuerpo: la wâw o digamma la uña, la jôd o yota la mano, la pe o pi la boca, las rês o rho la cabeza, la sin o sigma el diente, etc. Este hecho hacía que los médicos judíos medievales, y también del Renacimiento y Barroco –la medicina fue un monopolio en manos de judíos, tal como demostrase Julio Caro Baroja– señalasen las partes del cuerpo con letras.

Efectivamente, el prestigio del médico judío, también converso o cristiano nuevo, era inmenso. El mismo Francisco I, rey de Francia, apretado de cierta dolencia, escribió a nuestro emperador Carlos, para que éste le mandase con urgencia un médico judío español. La fe en la ciencia que poseían los médicos judíos fue siempre indesmayable en el rey francés. El médico que no consiguió curar al infante don Juan, el hijo de los Reyes Católicos en quien cifraban todas sus esperanzas, fue un judío, Ribas Altas, y su fracaso, además de acarrearle la muerte a él, produjo la expulsión de España de los judíos. El judío segoviano Mestre Rodrigo da Veiga o Rodrigo de Évora fue el médico casi vitalicio del rey don Manuel de Portugal. En El libro de los castigos o consejos del infante don Juan Manuel, dirigido a su hijo Fernando, se ve que aquel magnate tenía tal fe en su médico hebreo, don Zag, que juzgaba que su ciencia se había de transmitir a los de su linaje como por gracia, y así le recomienda que escoja siempre sus físicos entre sus descendientes. El médico judío es un personaje novelesco al que se le carga de saberes y actividades misteriosas. En el muro de la judería de Zaragoza se abrió un postigo especial –cosa que el alfabeto griego la representa, desde su valor ideográfico, con una eta, lo mismo que la het hebraica– por el que pudieran salir a cualquier hora los médicos judíos a ejercer su profesión entre los cristianos. El médico judío zamorano Francisco López Villalobos atendió a Fernando el Católico en 1509 y a su nieto Carlos I en 1519. Y paso al Liber facetiarum et similitudinum por sus chascarrillos y graciosas agudezas.

El médico, como el judío en sí, han sido personalidades “bivalentes”, a ambos se les ha mirado con recelo y ambos han sido objeto de burlas y de ludibrio satírico, y a la vez recurren a ellos los enfermos desesperados y los más poderosos arruinados. La rencorosa envidia de las turbas ignorantes a los que poseían sabiduría llegó a forjar fábulas como la de que los médicos judíos o judaizantes, marranos o conversos, tenían establecido que de cinco enfermos que atendiesen habían de matar a uno ( siempre que se tratara de clientes cristianos, claro es ). En pleno siglo XVIII combatió esta peregrina idea racista el orensano Padre Feijóo –en homenaje al cual Gonzalo Jácome debería todos los años animar a hacer un pequeño congreso para estudiar su magnífica obra– en el discurso quinto del volumen quinto de su Theatro crítico universal.

Ninguna etnia ha recibido más Premios Nóbel de Medicina que la judía. Nos sigue pareciendo hoy milagroso cómo acabaron con el tifus en el gueto de Varsovia asendereados de nazis. Y en la actualidad, cómo no, los nuevos “físicos” judíos están en la vanguardia de la lucha contra el Covid-19, especialmente en terapias que tienen que ver con el sistema inmunológico, y que evitan la tormenta de citoquinas. Una terapia que evitaría que los pacientes de Covid-19 ingresasen en los hospitales.

Sábado, 4 de Diciembre

 

Valle de Esteban


Esperando a Nessie

viernes, 3 de diciembre de 2021

La tiranía jadeante


Berruyer, el general de los redobles

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Con más de trescientos asesinatos por aclarar (más de trescientos muertos, pues, por enterrar), un jadeante portavoz del partido del Gal ha aprovechado el debate presupuestario en el Parlamento para hacer la síntesis definitiva del Régimen:


    –¡Dejen al terrorismo de Eta en paz!
    

Acabáramos. “Príncipes de la sangre” y “patriciado del cadalso”, llamaban los franceses a los jefes del Directorio, aquella apoteosis de la corrupción moral (madre de todas las demás) “que con tanto trabajo nos dimos todos” en España, donde ahora, al menos, ya sabemos quién manda. Al lado de ese hebertista “¡Dejen al terrorismo de Eta en paz”! proferido en el Parlamento por un despejado cráneo gubernamental, las amenazas (también en el Parlamento) de Iglesias a Maura y de Ibárruri a Calvo-Sotelo suenan como trinos de los pájaros de la vega.
   

El Directorio –resumió Garnierinstaura su “tiranía jadeante” con el apoyo de los convencionales arrepentidos, de los terroristas enriquecidos, de los asentistas de toda calaña y de los adquirientes de bienes nacionales.
    

¿Y el pueblo? Los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres (proverbio africano), y del adulado pueblo español de este tiempo se puede decir lo mismo que del adulado pueblo francés del tiempo de Napoleón decía en Londres, a toro pasado, su hermano José: “En todo lo que se hizo de bueno o de malo en su tiempo tuvo un gran cómplice: el pueblo francés”.
    

Al pueblo español sólo le importa su “inmunidad de rebaño” (podría comenzar por leer la parábola del carnero castrado de Santayana), y la convoca con un redoble de vacunas en las televisoras que viene a ser el redoble de tambor ordenado por el general Berruyer para ahogar la voz del Capeto en el momento de ser guillotinado.
    

Somos tan lúseres que de la libertad sólo nos dan su paradoja: si la “voluntad general” radica en su uniformidad (pura teología), se obliga al disidente a ser libre obedeciendo “a lo que dicen los oligarcas que piensa la mayoría”. La tiranía jadeante.

[Viernes, 26 de Noviembre]

El crimen del día. ¡Apiádese Dios de sus almas!


...28 de julio de 1891

J. R. M.
 

 Cabacés

Viernes, 3 de Diciembre

 


Suelo no urbanizable de protección

jueves, 2 de diciembre de 2021

Fiestón de fútbol


Agradecimiento final

 


 El sevillismo

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


       Usted, que es aficionado al fútbol, habrá echado hoy un ojo a los resultados y habrá comprobado que de momento no hay sorpresas en la eliminatoria de Copa. Usted no sabe contra quién jugó el Español o el Villarreal o el Mirandés, que es equipo muy copero, porque estuvo pendiente del Madrid-Athletic, partido de mucha más sustancia que las primeras eliminatorias coperas. Ha constatado que de momento todos los primeras y segundas, menos el Oviedo, han pasado de ronda. De la Copa de ayer sólo le queda que el Córdoba se las hizo pasar canutas al Sevilla porque el encuentro lo daban por la cadena cuatro y se sorprendió por el fiestorro que se veía en un Arcángel casi lleno y con sus aficionados animando y cantando canciones como si fueran ingleses. "Joer la gente de Córdoba, merece estar por lo menos en segunda" diría usted, como dijeron todos los españoles que se encontraron el partido y los hipnotizó el ambientazo.
     

Pues sí, lo venimos diciendo, aquí desde hace unos cuantos años: lo mejor del Córdoba CF es su afición. No es normal que en 4ª División haya 9.000 abonados, más que varios clubes de 2ª, y no creo que haya demasiados ejemplos de comulgar con tanta devoción con el equipo como se comulga aquí. El cordobesista es consciente de que sus penurias vienen por el abuso de indeseables que han ido aterrizando estos últimos años en El Arcángel y han maltratado al club como a suripanta callejera estrujándole hasta el último euro que no tenía... pero sigue con la ilusión de que algún día los aires sean propicios y los desvelos tengan premio.
     

Ayer, los jugadores del Córdoba lucharon, se vaciaron y jugaron como quiere el cordobesismo, que aplaudió en la derrota. Para un servidor, lo de menos fue el fútbol, y eso que no desmereció al que expuso el equipo sevillista, que necesitó recurrir a la furia argentina de Ocampos y el Papu para evitar ya en la prórroga un más que posible descalabro. Lo grande-grande fue el ambiente. Todo quisque emocionándose con los dos himnos más hermosos del fútbol español cantados a capella por los seguidores. Vino mucho personal de Sevilla que ocupó tres sectores de preferencia y que al final entonaron ese ..."sevillista seré hasta la muerte..." que pone los "vellos como escarpias" como los pone el "...y mi voz será siempre tu aliento..." cuando salta el equipo al inicio o en el minuto 54 -impresionante anoche- por aquello de la fundación del club.
     

La Copa tiene mucho de sentimental. Se homenajeó a José Antonio Reyes, el último artistazo en El Arcángel, con verdadero agradecimiento por las dos aficiones. Para servidor Reyes es un segundo Juanito. Menos eléctrico y temperamental, pero con un talento parecido al decir de las musas del fútbol que se los llevaron a la Extramadura para sacrificarlos y convertirlos en lo que son: mitos. "Reyes, Reyes" tronaba El Arcángel ante el padre y aquello era como asistir a una consagración en día grande.
       

La fiesta acabó después de 100 minutos de sufrimiento sevillista y disfrute cordobés con un gol artístico de Ocampos que a nadie molestó. Fue otra gran tarde de fútbol... y sin VAR.

Dos volterianos

Los Costus ya lo vieron venir

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En España sólo sé de dos volterianos: Octavio Granado, profesor de secundaria, y Arcadi Espada, periodista.
    

Con Granado coincidí en el Instituto “Diego Porcelos” de Burgos. Corría el 75 y lo evocamos entrando a clase de Doña Alí al grito de “¡Hay huelga! ¡Nos vamos del aula!” Como era hijo de librero, Doña Alí lo tenía por volteriano, y con los ojos en blanco accedía a los deseos del “ilustrado” que luego terminaría llevándoles la Seguridad Social (SS), ese hito franquista (piedra angular del totalitario Estado de Bienestar), a Zapatero y a Sánchez.
    

Ahora vivimos seis años más que cuando llegó la Democracia: es un éxito impresionante –dice Granado para compensar la quiebra de la SS.


    Con Espada no coincidí nunca, pero acredita brillantez (gracias a él, muchos creen que la Ilustración consiste en escribir “dios” por “Dios”) y soluciones ingeniosas para sanar la SS, aunque su liberalismo estatista no viene de Voltaire, sino de Saint-Simon, padre del Estado de Bienestar, una idea, nos recuerda Negro, del comunista Baboeuf cruzada con el “Estado social” alemán: un monstruo de Horacio. Un Estado sin libertad, criticaba Marcuse, lectura de la época en el Instituto con Granado, pero ¿a quién importó nunca la libertad en España?
    

En España lo que importa, como vieron los Costus, es quién da la vez en el ambulatorio. Espada, que ya propuso sacar del gasto estatal a los discapacitados cuyos padres hubieran estado avisados por el Estado, propone ahora que los no vacunados (¡desobediencia al Estado!) paguen sus tratamientos. No me parece mal: si el Estado me devolviera todas las cotizaciones desde julio del 79 me daría para un seguro privado que me cubriría un tratamiento como el de Calvo de Cabra. Los fondos pueden salir de la supresión de la obscena subvención, radicalmente antidemocrática, a los partidos políticos.
    

Casi cien frailes mataron las hordas madrileñas en el verano de 1834 por el rumor (¡siempre la Ciencia!) de ser los causantes de la epidemia de cólera.

[Jueves, 25 de Noviembre] 

La filantropía es cara



Pepe Cerdá

A un amigo pintor se le presentó en el estudio un coleccionista que había adquirido varias obras suyas cuando los tiempos eran otros. Ahora, arruinado, le pedía que le recomprase los cuadros o que se los cambiara por otros más fáciles de vender.

Mi amigo se negó, no por nada en especial, sino porque después de toda una vida de bondad ahora estaba ejerciendo de cabrón para ver qué se sentía. Pero le explicó que no era nada personal, más bien era un ejercicio.

El coleccionista se quejó del dinero y la energía invertida durante tantos años en el asunto del arte y los artistas. A lo que mi amigo le replicó:

-¡Pero que te habías creído! ¡La filantropía es muy cara!

Jueves, 2 de Diciembre

 

 

Hermano Lobo

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Santos Covidio y Climaterio

María Carey

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Primero pillan a Pablo Casado en una misa por Franco (¿y qué le van a decir, teniendo el partido como lo tiene?) y luego pillan a María Carey vacunándose (en resumen de tuitero) “un pinchazo fake a San Covidio”, que debe de ser el nuevo San Antonio que tienen las charos para, por trece alfilerazos (vamos por el tercero), encontrar novio. Esto no es la “democracia morbosa” de Ortega; esto es la órdiga de toda la vida Dios.


    La órdiga de Talleyrand en América fue no haber encontrado más que “un solo plato y treinta y dos religiones”: no había cocineros, pero todo el mundo era un poco reverendo. Como aquí, donde sólo nos alimentamos de sermones y quinoa, mientras los cheques de Bill Gates acarician los bolsillos de los reverendos.
    

Las melodías de la famosa obra de Verdi acariciarán sus oídos esta noche como los cheques de la señora Claypool acarician nuestros bolsillos –dice Groucho en la ópera.
    

En las capitales del mundo libre nuestros cosmopolitas viven este milenarismo comprado a los chinos con fervor. En Nueva York la gobernadora Hochul luce, a modo de crotal de vacunada, un collar de oro: “Ponte la vacuna porque te amo como Jesús”. En Berlín, más mecanicistas, el ministro de la Salud, Spahn, sale a la plaza del mercado con sus expertos a vender “Moderna” como el “Rolls Royce” de las vacunas (donde las dan las toman: en el 37 Halifax visitó a Hitler y tuvo la ocurrencia –“espléndida”, dice Boris Johnson– de confundirlo con un criado). ¿Y Pfizer (Pfeiffer, para el bombardero de Belgrado)? Pfizer, para los expertos de Spahn, sería “Mercedes”. Y esto, en fin, es la ciencia (sin olvidar el sistema de juego de Xavi). En esta línea, a la vacuna del CISC prometida por el ministro-astronauta Duque para abril de 2020 habría que llamarla “La Loca” (Seat 1430, favorito de los atracadores). Y si a usted no le llena San Covidio, tenemos a San Climaterio, venerado por Nancy Pelosi:
    

–Ésta es la Creación de Dios, y nuestro gasto en clima es una cosa religiosa.

[Miércoles, 24 de Noviembre]

El crimen del día. Arsénico por compasión


J. R. M.


Castillo de Locubín, Jaén

Miércoles, 1 de Diciembre

 


La bien pagá

martes, 30 de noviembre de 2021

Los azules

Air Force One

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Nuestro aparato visual puede distinguir unos diez millones de matices de color, pero el color que se impone (cielo, mar, el modernismo rubeniano, la libreta jurídica de Coke, la libreta ministerial de Aznar) es el azul, color corporativo por excelencia.
    

Cuando los falangistas buscaban uniforme, Gecé propuso la blusa, pero Primo de Rivera impuso “un color de camisa neto, serio y proletario, el azul mahón, y no se hable más”. El mahón fue destiñéndose, y los Azules de la UCD eran los francofalangistas desvaídos que en el 77 pensaban cosas que en el 2000 han dicho los intelectuales de un partido naranja. A la muerte del general, Rosón, admirador de Lina Morgan, gran vedette de “Celeste… no es un color” en La Latina, dio salida al stock de camisas falangistas sin estrenar enviándolas, en concepto de ayuda, a Guinea Ecuatorial, que ya disfrutaba de una Carta Otorgada (obra de Herrero de Miñón, compañero de Rosón, asesorado por Condomines) como la que nos caería en el 78.


    Bernabéu siempre dijo que “Franco sabía más que la paloma azul”.


    –Lo malo es que no existen palomas azules –contestó Pemán cuando el duque de Pinohermoso fue a decirle lo mismo.
    

Aparte el recibo de la luz, la señal de que el mundo se oscurece es que en América, cuna revolucionaria de la libertad, el azul del nuevo Air Force One se vuelve más oscuro (“más estadounidense”) a instancias de Trump, que decidió cambiar el “azul bebé” (expresión trumpiana) con que Jackie Kennedy había envuelto el avión presidencial. Y en Francia, cuna revolucionaria de la igualdad, Macron ha cambiado, sin consultar, el azul de la “Tricolore”, oscureciéndolo para recordar a la revolucionaria del 93, aunque también podría tratarse del azul moretón, que es el color que define el mandato macroní durante el cual los franceses se han llevado más porrazos que bajo Napoleón, cuyo urbanismo, por cierto, diseñado para desplegar cañones en las calles contra insurgencias populares, inspira la reforma de la madrileña Plaza de España.

[Martes, 23 de Noviembre] 

"Se pinta de verdad cuándo la mano va un instante antes que la cabeza"


 
Los cuadros insistidos y resobaos es imposible que transmitan lo que dices. Es como cuando ves terminado un puzzle de 1000 piezas, o una torre Eiffel de cerillas, o una colcha de ganchillo, a mí me dan un mal rollo enorme. ¡Cuántas horas de vida malgastadas!

 

Mariano (Gistaín) me ha hecho esta entrevista. La "pego" por si es de vuestro interés.

ENTREVISTA

Me quedo horas mirando tus cuadros, caminos, Zaragoza allá abajo, gasolineras, cielos. No puedo explicarlo, me desborda. Con los elementos que hay, colores, formas, luces... no es bastante. En tus cuadros siempre hay algo inexplicable, que no se puede nombrar.

-¿Pintas en trance?

-No sé si en trance, pero no dándole demasiada importancia, sí. Si me concentro demasiado, como sacando la lengua entre la comisura de los labios, mal, sale un churro. Si lo hago con demasiado desdén, mal también. Se tiene que pintar con facilidad, aunque esto paradójicamente es muy difícil. Se pinta de verdad cuándo la mano va un instante antes que la cabeza. Pero tú ya lo sabes: escribir es lo mismo.

-Por un lado tu pintura es pura materia, o quizá quiero decir eficacia: lo justo para producir un 'efecto cuadro', perfecto: una ecuación tiempo/ejecución... Productividad, incluso facilidad. Pero al mismo tiempo tus cuadros son infinitamente espirituales.

-Acabo de leer un ensayo-biografía de Sorolla escrito por Felipe Garín y Francisco Tomás (que ahora mismo está de rebajas en el Vips) en el que se trata este asunto de la “facilidad”. Este ensayo reproduce las críticas en este sentido de Unamuno, Valle Inclán, Ortega, etc, o lo que es lo mismo: los intelectuales de la época, a la facilidad, como antítesis de la verdadera creación. La verdadera obra de arte habrá de sufrirse. En realidad es un canto al sufrimiento. Enfrentados a esto están Sorolla y Blasco Ibañez, que se hicieron riquísimos no haciendo ni puto caso a la panda de estreñidos que les criticaban. En los últimos tiempos ha pasado un poco esto mismo. El verdadero artista, según ellos, se nutrirá del tormento interior. Yo nunca he pensado esto y por eso no les gusto a los próceres de las artes y pero no me importa..

-Muestran lo que no existe. Eso quiero decir.

-Al contrario. Creo que mis cuadros muestran lo que existe, lo que pasa es que nadie se para a mirar, fijándose, lo que tiene delante de sus narices. Prefieren ver el mundo a través del ordenador, de la televisión, de los periódicos o de lo que les cuentan. Se sienten así mas seguros, menos intranquilos. Ver, fijándose, la calle en la que viven desde hace tanto, iluminada por la macilenta luz de las farolas, al anochecer les hace percatarse de que el paso del tiempo les muerde en la carne y de que su tiempo es finito. Y eso no hace ninguna gracia.

-¿Cómo te ves en el ensayo que te ha dedicado Julio José Ordovás?

-Pues está cojonudo. Ha hecho un gran trabajo. Me ha seguido unas semanas y ha anotado mis ocurrencias. Está escrito extraordinariamente y lo digo porque cuándo lo lees no eres consciente de que estás leyendo. Esto, para mí, es la prueba de que es bueno.

-¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

-Que lo haya hecho tan bien.

-Tu blog (http://pepe-cerda.blogia.com/) es un clásico de la claridad. El lector sabe que siempre va a sacar algo.

-Ahora ya no tengo ganas de escribir como antes. Desde que murió Félix me cuesta mucho más. Creo que lo escribía sobre todo para él.

-Cuentas cosas sencillas, como que te gusta picar con el azadón en el campo, pero la anécdota remonta el vuelo y llegas a conclusiones y reflexiones muy originales. ¿Cómo se hace?

-Pues sin darle ninguna importancia. Dejando que la cabeza vaya de un sitio a otro y sin pretender tener éxito.

-¿Qué piensas de Félix? ¿Te descubres a veces hablando con él?

-Félix me ha dejado en la orfandad más absoluta. Él me quería intrínsecamente y me obligaba a hacer aquello que quería hacer desde siempre y que siempre posponía. Antes te he dicho que ya no escribo porque sé que Félix no lo va a leer, y es así. Félix paliaba la terrible soledad del creador, o por decirlo de un modo menos pomposo, de los que nos empeñamos en hacer cosas que ni sirven para nada ni nadie nos ha encargado. En Villamayor, en el bar, cuando digo que tengo mucho trabajo porque estoy preparando una exposición, me contestan “Eso es bueno, con el paro que hay”. Cómo les explico que el trabajo que yo tengo consiste en tirar mi bolsa y mi vida preparando unos cuadros que posiblemente no se venderán, y que si se venden, tardaré en cobrar y no cubrirán mis gastos. Félix se dedicaba a lo mismo que yo y que tú, y aún a pesar de eso quería nuestro bien. Pero lo quería activamente, empeñándose, no se queda en los políticamente correctos “buenos deseos” con palmadita en el hombro y puñalada trapera de los demás. Félix era igual de bocazas que yo y absolutamente incapaz, al igual que yo, de hacer el mal a sabiendas. Siento enormemente su muerte. Y pienso mucho en él. Pero sé que a ti te ocurre lo mismo. Sé que él te quería de igual modo que a mí.

-¿Te sorprendiste diciéndole algo inesperado a su biógrafo, Jorge Martínez Lucena, si es que hablaste con él?

-Sí. Su biógrafo contactó conmigo en primer lugar. Le dejé un comentario en una reseña que había hecho sobre “Amarillo”, el libro de Félix, y vino a la presentación póstuma del último libro de Félix en el Principal y yo era su único contacto. No me sorprendí de nada que le dije y hablé con él sin ninguna autocensura. Creo que así lo hubiese querido Félix.

-¿Crees que la muerte es una limitación o piensas que puede tener algún truco, una salida a otro universo?

-Creo que es el final. En el poema de Vicente Pascual lo cuenta muy bien: Cuando venga la muerte me dirá:” - Ya está”. Y le diré: “¿Ya está?”. Y me dirá: “Ya está”. No lo sé contar mejor.

-El momento de presión que nos agobia, ¿influye en tu pintura, en los nuevos proyectos, en tu actitud?
-Absolutamente. Procuro que no me influya, pero no lo consigo. Nos enfrentamos a muy malos tiempos para nuestros quehaceres. Pero me sigo tirando sin red como antes. Con más miedo y con la misma inconsciencia.

-¿Qué te gustaría que te preguntaran en una entrevista y nunca te preguntan?

-¿Necesita usted una casa de 500 metros cuadrados en París? Tengo una que me gustaría cederle.

-¿De dónde sale esa felicidad que transmiten todos tus cuadros? (incluyendo el del payo al que van a fusilar que lleva el puro entre los dientes, por citar alguno)

-Supongo que de la levedad con que están hechos la mayoría de ellos. Los cuadros insistidos y resobaos es imposible que transmitan lo que dices. Es como cuando ves terminado un puzzle de 1000 piezas, o una torre Eiffel de cerillas, o una colcha de ganchillo, a mí me dan un mal rollo enorme. ¡Cuántas horas de vida malgastadas!

-¿Sería la felicidad el núcleo de tu pintura?
-Me gustaría que así fuese.
 
[Agosto 2012]

 

Martes, 30 de Noviembre

 

Valle de Esteban

La hoguera pone al campo de la tarde
unas astas de ciervo enfurecido.
Todo el valle se tiende. Por sus lomos,
caracolea el vientecillo

lunes, 29 de noviembre de 2021

Pablo Villa, un indignado con causa

 

 
 Pablo Villa de negro con Emery en el Sevilla
 

El Gladiador


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Al primero que le salió del alma cantarle a Xavi el abuso arbitral contra el Villarreal en particular y a favor del Barça en general fue a Pablo Villanueva Fernández, "Villa". En Córdoba "el Gladiador". No sé ahora, pero Pablo Villa siempre se ha considerado un obrero del balón y con la sinceridad y bondad que le caracterizaba le escuché decir que estaba obligado a sufrir dolores en su maltrecha rodilla por necesidad. Por llevar los garbanzos a casa. No he conocido nunca que la esposa de un futbolista se apunte al autobús de la afición para ver a su marido jugar. Tal situación la vivió un servidor en un viaje a Huelva en un fútbol menesteroso.


   En Córdoba no hemos visto rendirse jamás a Pablo Villa, ni ahorrar esfuerzos, ni amilanarse ante peloteros pintureros. Villa no era un dechado de calidad y a veces fallaba balones fáciles, pero jamás fue abucheado o cuestionado por el cordobesismo, orgulloso de un tipo que lo daba todo. Creo que nadie ha recibido más ovaciones en El Arcángel que Pablo Villa.
    

Pablo Villa se hizo entrenador y ascendió al Córdoba B de 3ª a 2ªB. Fue llamado al primer equipo para sustituir al peor entrenador que servidor ha conocido y como todo se hizo mal desde el principio, al bueno de Pablo lo despidieron con el equipo en mitad de la tabla. Unay Emery, al que le gusta la fidelidad de los pocos buenos amigos, lo tiene en su "staff" y se lo ha llevado allá por donde ha entrenado. Me he alegrado de corazón cuando lo veía en el banquillo del PSG, Arsenal, Sevilla y ahora Villarreal porque me consta lo que ha padecido y luchado en el fútbol de los pobres. Los locutores nombran a Idiákez como segundo de Unay, pero servidor se fija en Pablo Villa y su cara concentrada cuando enfocan el banquillo.
      

Pitó el final Soto Grado y las cámaras buscaron a un Xavi que estaba diciendo no con el dedo a nuestro Villa y le soltaba una lección magistral sobre cómo ha de entenderse la función del VAR en el fútbol moderno. "El VAR debe intervenir cuando nosotros entendamos que es justo y necesario" diría Xavi o cosa parecida. Al poco llegaron Idiákez y los demás a decirle lo mismo que Villa y a todos parecía soltarles el mismo discurso ventajista que usan los bendecidos por las instituciones... diciendo "no" con su dedo neroniano.
     

No es cosa de insistir sobre la desgracia que a mi parecer ha llegado al fútbol con el VAR, pero creo que las inclinaciones de los árbitros van donde han ido siempre. Antes y después del VAR. Con los dos grandes. Antes el árbitro se equivocaba y ahí tenía su defensa: el error humano. Ahora los árbitros deciden como si tuvieran ataques de enajenación mental o lo que sería imperdonable tomando decisiones injustas a sabiendas. Se admite que el señor Soto Grado no viera la mano de Piqué. En el fútbol antiguo, otro penalty al limbo. Al fútbol de las televisiones el VAR vino para chivar al colegiado lo que no ve y el sábado Don Soto Grado, como ayer Don Sánchez Martínez, debieron ser llamados por los "manejantes" del VAR, conforme dicen los que saben que también dicen que en lo de Piqué o Alaba no tiene por qué entrar el VAR.
    

Ni me he enterado, ni creo vaya a enterarme nunca del asunto. Xavi lo explica y lo explicará de continuo con mucho conocimiento.

Lambrettas y penaltis

 

La lambretta de Vinicius al argentino Nahuel Molina

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Goleada nazarí del Madrid en Granada, donde todo es nazarí para la lírica periodística, incluido el mítico “este partido lo ganamos sin bajarnos del autobús” que soltó Helenio Herrera, entrenador del Barcelona, en tiempos de Miró Sans, que él sabría por qué Herrera hablaba en clave tan nazarí.


    Ni el Madrid era el de Amancio ni el Granada era el de Fernández, pero ahí estaban Vinicius, el jugador que justifica el precio de la entrada para ver al Madrid, y Monchu, que hizo una caricatura de Fernández y el árbitro, con buen criterio, lo sacó del campo: su entrada al extremo fue un “a mamarla a Parla”, porque no hay nada en el fútbol que moleste más a los brutos que las prestidigitaciones de Vinicius, que se ha quedado solo en su mano a mano mediático… con Xavi.
    

Vuelve Xavi. Vuelve el “fúpbol”, en el que “pe” es “pi”, símbolo de la pedagogía xaviana: el penalti ontológico. El “fúpbol” es el espacio-tiempo de Busquets, que según Xavi sabe más que Einstein, rematado con un penalti inexistente o xaviano.
    

Xavi se desmaya y es penalti. Busquets me mete el dedo en el ojo, y no –en resumen de David López, capitán del Espanyol, que perdió su derbi con un penalti inventado, algo que no podía ofrecer Koeman.
    

El xavismo viene de la edad dorada de las Desdémonas, como en mayo de 2011 los bautizó el “Wall Street Journal”. “The World’s Greatest Whiners”, se titulaba aquel artículo, y en él se alertaba del daño a la reputación del Barça que podría causarle… el estilo en el comportamiento de sus jugadores, en tres modalidades: 1) lloriqueos y petulancias propios de un niño pequeño 2) apelaciones constantes a un Dios justo que proteja de la persecución arbitral 3) tendencia a reaccionar ante cualquier contacto con los jugadores rivales con un retorcimiento de Desdémona en su lecho de muerte en el acto final de “Otelo”, de Verdi.
    

El “fúpbol”, que entusiasma al “mainstream” periodístico español, que nos tiene informadas hasta de las capas de rímel que usa Xavi para resaltar sus ojazos de princesa de cuento árabe, cuyas habilidades, una vez volcadas al espectáculo, granan en un centrocampismo de limpiaparabrisas y en un restregarse de los atacantes contra los defensores como gatos de venta hasta que el árbitro ve la ocasión de pitar un penalti ontológico y xaviano, con todo el Campo Nuevo coreando el “¡Xavi! ¡Xavi! ¡Xavi!”, para consagrar como Pastor del Ser en el claro del bosque a un tipo bajito y vestido con pijama que, a falta de dinero, monta un “Verano Azul” con los menores de La Masía (¡Xavi es Chanquete!) que luego Luis Enrique coloca en el escaparate internacional.
    

Los dos tortolitos hicieron su nido pajita a pajita –dejó escrito un cronista habanero que gustaba mucho a Carlos Franqui.
    

Para equilibrar los penaltis ontológicos del Barcelona de Xavi, el Madrid de Ancelotti cuenta sólo con las “lambrettas” igualmente ontológicas (¡y antológicas!) de Vinicius, que con Brasil le hizo una a Argentina (¡a Argentina!) que justifican una carrera futbolística. De una hada del río Lambro, la “Lambretta”, aquella motoneta en que viaja la nostalgia “mod”. Y de la “Lambretta” italiana, a la “lambretta” brasileña, por la imitación de la motoneta que hace el cuerpo del futbolista al realizarla. Con su “lambretta” a Argentina, Vinicius nos regaló un Cellini, aquel hijo de un pífano de los Médicis que quería dibujar, pero su padre prefería que fuera pífano. Al final, Cellini fue escultor, orfebre y escritor que cuenta en su “Vita” cómo en una tarde de invierno se le apareció una salamandra en el fuego del hogar y cómo su padre, entonces, le propinó una paliza. “Que esta deslumbrante visión –le dijo–, tan pocas veces concedida a los hombres, se te grabe en la memoria.”
    

Es natural que, de mayor, Cellini fuera por la calle matando a todo el que le mirara mal, pero el caso es que no se le borró la salamandra sobre el fuego, como seguramente no se nos borre la “lambretta” a un argentino de Vinicius en su zona, el sector izquierdo del campo, que hubiera superado la jugada de Redondo en Manchester, rematada a gol por Raúl, si el cabestro del rematador de Brasil hubiera aprovechado el excelso regalo.
    

Quiero que la noción del placer esté en todos los ejercicios.
    

Eso dice Bettoni que repetía Zidane a sus discípulos, pero se conoce que el único que se quedó con la copla fue Vinicius.




PIEL DE SAPO


    En Alemania el “Berliner Zeitung” se pregunta por qué se caen tanto tantos futbolistas, pero otros periódicos más alegres, como el “New York Post”, nos abren caminos menos transitados, como los que ahora recorre ese resumen de los 80 que es Mike Tyson: “Me drogo con veneno de sapo y me ha cambiado la vida. Antes de darle al sapo estaba hecho un desastre. Tenía baja autoestima, algo que les pasa a las personas con mucho ego, pero el sapo te despoja del ego. Todo es amor”. En Barcelona a Xavi lo despojó del ego el torno del Campo Nuevo el día de la presentación: 9.422 culés fueron a verlo a él, por 10.378 que acudieron a ver… ¡a Alves! Esto es como el público taurino en los apartados de Las Ventas: cuando hay más público en el apartado que en el tendido, es que los toros son más importantes que los toreros.

[Lunes, 22 de Noviembre] 

El crimen del día... Por defender al Remellao, Martínez mató a Fernández


...5 de diciembre de 1891

En una taberna de la carretera de Extremadura...

 

Lunes, 29 de Noviembre

 

Valle de Esteban

Juego de piernas

domingo, 28 de noviembre de 2021

Con Juanito presente

 

 
 Requejo en la Selección
 
 

 Autorcar del Burgos C. de F.
 
 
Francisco Javier Gómez Izquierdo
 

  Jugaba ayer el Burgos contra el Málaga y volvieron los síntomas seniles que asaltan al "aficionado viejo" que es uno. Volvió a sobrevolar Juanito, aquel Cid de Málaga que salió de su tierra y puso el talento al servicio del mejor postor que no fue otro que el Atlético de Madrid. Una tremenda lesión y quizás su manera de ser rebelde poco grata a don Vicente Calderón, propiciaron que José Luis Preciado, un lince catando jugadores, se hiciera con un fenómeno que se convertiría en mito en El Plantío donde se le sigue venerando. En un mito... y en en una leyenda para todos los que aman el fútbol como a sí mismos.
    
Juanito ("...nunca jugó como en el Burgos..", Gordillo dixit, y es palabra verdadera), como el Cid, volvió a su tierra tras quince años de destierro. Con treintaytantos ascendió a "su Málaga" a Primera, como si estuviera obligado por un honor entendido a la antigua y asumiendo una responsabilidad mayor que la del entrenador Kubala. ¡Qué conversaciones y discusiones mantendrían estos dos genios!
    
Resulta que el Burgos y el Málaga llevaban más de treinta años sin enfrentarse y ayer tarde hubo varios actos recordatorios de unas buenas relaciones que ya digo, recordamos "los viejos". Hizo el saque de honor Rufino Requejo, ídolo antes que la trinidad Juanito-Kresic-Viteri, y que cuando fichó por el Málaga nos hizo un poco más boquerones, querencia que ya teníamos por Martínez, un defensa de los de bigote, de Regumiel de la Sierra, que impuso su ley en el área de La Rosaleda desde el 65 al 75. Este Martínez, pelendón como servidor, era diez años mayor que Requejo y aunque Requejo no es de Burgos, que es palentino de Herrera de Pisuerga, lo hemos tenido siempre como burgalés de pro.
    
¡Que eso! ¡Que llega un Burgos-Málaga y te acuerdas de Juanito y de Requejo sin querer! Ves el partido y los añoras mucho más por sufrir lo evidente y porque...uno es ya mayor, la verdad. Tengo puesto que el Burgos tiene plantilla de 2ªB y que si se salva va a ser por su concentración, por no desmayar en esa presión que caracteriza al equipo y por aprovechar errores ajenos. Ayer el Málaga tuvo un par de "desaplicaciones" horrorosas de las que hablaban los técnicos argentinos de tiempos de Juanito y nos llevamos el gato de los tres puntos a las aguas semitranquilas de la clasificación. Poco a poco y con mucha paciencia es posible que se consiga la permanencia.
    
Juanito se nos fue de repente en la carretera, después de ver un Real Madrid-Torino en el Bernabéu y de vuelta a Mérida donde entrenaba. El caprichoso calendario me sacó del sofá con el 3/0 a favor del Burgos y me llevó a El Arcángel a recibir al equipo extremeño, uno de los gallitos de esta cuarta división en la que anda el Córdoba, mi otro equipo. Ganamos también por 3/0 y creo que estamos jugando bien, que tenemos tres delanteros buenos; creo que de nivel para Segunda división sin problemas. Se llaman Fuentes, Simo y Casas, éste último ídolo del presidente de mi peña como lo fue Juanito de un servidor. Está más o menos claro, y no peco de optimismo, que con semejante artillería el ascenso además de obligatorio es más que probable.

La indiferencia inglesa

Isadora Duncan

 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc, 16 de Octubre de 2002


Zapatero, que es un líder, quiere colocar a Trinidad, que es una señora, de alcaldesa de Madrid, y Trinidad, para saber qué es Madrid, se ha puesto la chupa, como Alaska con quince años, y ha ido a Londres a preguntarlo, encontrándose con que en Londres nadie ha oído hablar nunca de Madrid. ¿Pero es que Trinidad no ha oído hablar nunca de la indiferencia inglesa?

A veces está uno en un restaurante y llega un inglés y se le sienta a uno en la mesa sin saludar, sin pedir permiso y sin mirarle a uno. He aquí, dice Julio Camba, a un inglés despectivo, cuyo ideal, mientras permanece a nuestra mesa, es demostrar que no está enterado de nuestra existencia.

Para realizarlo, el inglés se obstina en no mirarle a uno, y para lograrlo, desdobla un periódico y se pone a leer.

Este ardid resulta cómico, pero lo más divertido, para Camba, es ver a dos ingleses despectivos juntos, pues cada uno de ellos parece decirle a la Humanidad: «Yo no sé que haya nadie sentado a mi mesa. ¿Ven ustedes a este señor que está sentado a mi mesa? Pues yo no tengo la menor noticia de él. ¿Verdad que no se nota que yo le haya visto? Ustedes no saben la indiferencia que me inspira este señor.»

Algún español pensará que, en el caso de Trinidad, esta teoría de la indiferencia inglesa tiene un fallo: Trinidad es mujer, ¿y de qué clase de «gentleman» estaríamos hablando, si una señora pregunta por Madrid en Londres y no saben darle señal? Mas no hay tal fallo, porque en Inglaterra la teoría de la indiferencia es consecuencia de la teoría de la caballerosidad, y ésta, de la práctica de la política.

Camba cuenta que en uno de los restaurantes más elegantes de Londres, una señora, disgustada por el servicio, se puso a protestar. «Esto es un antro, una cueva. No se puede venir aquí.» El camarero se lo dijo al gerente, el gerente se acercó a la señora y le rogó que abandonara el local. La señora, indignada, no quiso obedecer. Entonces compareció el portero, que cogió a la señora por la cintura y la arrastró hasta la puerta. El salón estaba lleno de «gentleman», que contemplaban la escena con una vaga curiosidad. «Pero, ¿nadie toma aquí la defensa de esa señora? -le decía a Camba un amigo español-. ¿Es ésta la caballerosidad inglesa?»

«La caballerosidad inglesa, explica Camba a su amigo, consiste en estar bien vestido y bien peinado y en someterse al principio de autoridad, que en el restaurante está representado por el portero, y si uno se coloca en contra del portero, todo el mundo le dirá a uno que no es un «gentleman».» Es decir, que en Londres, foco del feminismo universal, para defender a una señora, no basta el hecho de que sea señora, sino que, además, es necesario que tenga razón.

Trinidad ha probado la indiferencia inglesa, pero su reacción -españolísima- es pensar que esa indiferencia es hacia Madrid. ¿Qué hacer? Trinidad acudió a Anthony Giddens, el Arriola de Blair, que le vendió una tercera vía: que Madrid se busque un elemento identificador. Unas pegatinas, tal vez. Porque Giddens vive de la «School» de Bernard Shaw, aquel a quien Isadora Duncan hizo la proposición famosa: «Dicen que tengo el mejor cuerpo de Europa. Usted tiene la mejor cabeza del continente. Nuestros hijos serían perfectos.» A lo que Shaw respondió: «Queda el peligro de que sacaran mi cuerpo y su cabeza.» Giddens, que escribe como Duncan y baila como Shaw, aplicó la fórmula a la sociología y le salió la Tercera Vía, esa cosa que anda con la cabeza de la socialdemocracia y el cuerpo del capitalismo.

 

Bernard Shaw

Neo destape para "salidos" más cultos



BUENOS DÍAS


Pepe Cerdá

Habré de ir acostumbrándome al hecho de que, habiendo dedicado la vida al arte, no he creído (en el sentido de tener fe) en la fantasía del artista de nuestra época ni un instante.

Es más, me ha desagradado más allá de lo razonable, más epidérmicamente, más alérgicamente, la actitud de la legión de artistas que he venido conociendo en estos años. La actitud de sentirse especiales, elegidos, de que los demás debían de ocuparse de ellos. He considerado esto como una minusvalía que debía combatir y que con tesón quizá, algún día, podría vencer. En el pasado intenté creérmelo e hice todo lo que pude, como si alguien sin vocación ingresara en un monasterio para que, haciendo ejercicios gimnásticos con el alma, a base de maitines, cilicios y laudes, encontrase la fe buscada y la gracia de Dios. Hoy puedo afirmar que no lo he conseguido. Mi escepticismo ha sido más fuerte que mi voluntad. No he conseguido “creer en mí” de ese modo obsceno, ciego y estúpido, con el que creen en sí mismos los artistas de verdad. ¡Qué le voy a hacer!

El caso es que por haber dedicado mi vida a intentar ser y sentir lo que no he sido ni sentido, ahora me veo prisionero de la imagen que los demás se han formado de mí, y de lo que suponen que soy por la abundante historiografía que desde Vasari se viene haciendo sobre las vidas de los artistas, que en nuestra cultura se parece mucho a la vida de los santos.

Hace unos días, sin ir más lejos, se apuntó a una cena una ciudadana que tenía gran interés en conocerme ya que había adquirido en el pasado varios cuadros míos. Manifestó su deseo de sentarse a mi lado para conocerme, mejor dicho para reconocer la “idea” que se había hecho de mí. En realidad quería cerciorarse. La idea que se había hecho de mí venía dada: por lo que le habían contao, por la lectura del dossier de prensa y los catálogos que le dieron cuando adquirió hace ya un par de lustros los cuadros a un galerista de cuyo nombre no quiero acordarme.

Entonces yo vivía en París. Ella tenía una actitud de provincianismo ilustrado y viajado gracias a la agencia de viajes del Corte Inglés, que permite hacer creer a sus clientes que ya están de vuelta de todo, o por lo menos de los sitios que “ya han estao” desde su “vasto” conocimiento del mundo merced a la tarjeta del Corte Inglés, cuando en realidad no han hecho sino pagar una entrada del parque de atracciones global en el que han convertido el mundo las agencias de viajes. Conocía muy bien, por supuesto, París, y por ahí empezó la conversación. Me contó, antes de que yo pudiese articular palabra, quién era yo. Hizo una relación de las épocas de mi trabajo y manifestó su alegría al conocerme al fin. El tono de su voz era engolado y un pelín autoritario. Creía estar ejerciendo un derecho. El derecho de los señoritos amantes del flamenco a tener desgañitándose a criaturas “cantaoras” hasta el alba. El derecho de los aficionados tras la corrida, tras ver jugarse la vida a los novilleros, a decirles lo que les parece en la tertulia del hotel tras su puro y su Cardhú.

Cualquiera de los miles de “artistas” que he conocido hubiesen estado encantados por la situación. Los más auténticos, luego los más fatuos, lo hubiesen considerado normal y hubiesen continuado la conversación,¡ consistente en hablar de sí mismos!, en el mismo tono ridículo y enciclopédico de la señora y hubiesen aprovechado para venderle algún cuadro más.

Pero para mí esto es imposible.

Me defendí de los halagos, en el fondo por delicadeza, con el sarcasmo y el cinismo más cruel que tuve a mi alcance. Y desde el sitio que lo recuerdo, es decir, hoy por la mañana, fui muy desconsiderado. Recuerdo la cara de la señora. Estaba entre el estupor y la mueca. Metí la pata otra vez más.

Y es que yo no soy un artista. No he estado inspirado ni un instante de mi vida; por eso los errores que he cometido, que son muchísimos, no pueden ser disculpados desde la loca pasión creativa, sino por la falta de sagacidad o de pericia. El decoro me ha impedido exigir al mundo que se doblegase a mi modo de ver las cosas, por lo que mi falta de ambición ha sido total. Además de esta particularidad, este decoro me ha impedido mostrar mis traumas e interioridades tal y como hacen la legión de artistas de ahora desde la impudicia más obscena. Es una especie de neo destape. Viene a ser una especie de “landismo” (no de Land Art, sino de Alfredo Landa), pero treinta años después de aquel destape y que se dirige a salidos más cultos.

Y aquí me veo vestido con mi hábito falso, sin posibilidad de ser otra cosa que la que parezco y con la imposibilidad de experimentar en conexión astral lo que me exigen los demás.

Buenos días.

Domingo, 28 de Noviembre

 

 

Cocido de Noviembre

"Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder"

 DOMINGO, 28 DE NOVIEMBRE

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.


 Lucas 21,25-28.34-36