viernes, 10 de noviembre de 2023

Una expresión geográfica


Antonio García-Trevijano

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


En un régimen de demagogia ignorante como el español, la autodeterminación es una cuestión de derecho, no de fuerza, pero no se puede ejercitar porque no está reconocido en la Constitución (“¡Como si pudiera caber en ella!”, les contestaba Trevijano: sería entonces una “Deconstitución” del Estado).


La “Amnistía Constitucional”, como la llaman los bárbaros, es producto de esta demagogia ignorante que cunde a izquierda… y derecha (Feijoo cree que, si votamos todos, ¿qué pega hay?).


El régimen no nos trajo la libertad política, pero, según estos arbitristas, nos ofrece unas libertades mayores: la de federar todo lo que no está separado (pura patafísica) y la de separar todo lo que está unido. Tan variadas serían estas libertades que los españoles “creen tener hasta la de hacer o deshacer naciones, y la de separarse de la única que tienen”. Y con la misma naturalidad con que se decide, votando, acometer la bajante en una junta de vecinos. En palabras del fundador de la Junta Democrática, que lo dejó todo avisado: “Es con este abstracto e imposible sentimiento de la patria, a través de la Constitución de un régimen oligárquico, como lo español manifiesta su impotencia para oponerse al egoísta patriotismo económico del nacionalismo catalán y al aldeano patriotismo étnico del nacionalismo vasco”.


Por ello es España hoy, como en su momento dijo Metternich de Italia, la mera expresión geográfica de un país.


El jefe de la derecha nacional-autonómica ya ha expresado sus “respetos” a Puigdemont, cabecilla del separatismo catalán, y en cuanto a los cabecillas del separatismo vasco la estrategia pepera irá siempre suspendida en una frase de Feijoo, como el amor de aquel personaje de Proust que iba siempre suspendido en una “frase” de Vinteuil: “El PNV ha renunciado a influir más que nunca en la política española”. ¿Más que nunca?


El récord de la influencia del PNV en la política española estaba en el telegrama que Sabino Arana Goiri envió al presidente americano que arrebató Cuba a los españoles: “Roosevelt. Presidente de los Estados Unidos. Nombre partido nacionalista vasco felicito por independencia de Cuba. Federación nobilísima que presidís que supo libertarla esclavitud. Si Europa imitara, también nación vasca, su pueblo más antiguo que más siglos gozó libertad rigiéndose constitución que mereció elogios Estados Unidos, sería libre”. ¿Qué ofertó Feijoo al soriano (acaso arévaco) Esteban para superar esa marca?


Como concepto objetivo, la “Nación” es un producto de la Historia que al no depender de la voluntad no puede ser objeto de votación. Como concepto subjetivo, en cambio, la “Nación” es un “proyecto sugestivo de vida en común”, frívola ortegada extraída de Renan (también Trevijano se ocupó de los daños causados por “La España invertebrada”) que el fascismo hizo suya, pero olvidando el remate de Renan: “Una nación puede hacer lo que quiera… salvo suicidarse”.


[Viernes, 3 de Noviembre]