jueves, 16 de febrero de 2023

Más que árbitro

Juanito: ¿De dónde es el árbitro? Pues éso...

 

Francisco Javier  Gómez Izquierdo

      "Mirusté, yo m'enteré mu tarde que mi padre no era mi padre. Mi padre era de la parte de Puertollano y cuando iba a ir a la mili me llevó a verlo un tío mío hermano de mi padre. Bueno, hermano del que creía qu'era  mi padre. Antes ya me fuí dando cuenta que mi madre... pues que bebía mucho sabusté y mis hermanos salían mu diferentes. Vamos, que nuestro padre no lo era de ninguno. Bueno, de mi Patricia igual sí porque se parecía en lo jarocha y tener el pelo colorao no es mu corriente en l'aspaña verdausté?"

Así me hablaba a mediados de los 90 un suicida al que descolgamos a tiempo de una cuerda hecha con tiras de sábana taleguera. "Con mi mujer m'está pasando lo mismo que con mi madre. Está corrido por t'ol pueblo y mi Vicente, mi hijo sabusté, me lo ha hecho cierto."


       Me he acordado de Rafael cuando salieron ayer los trabajos de Enríquez Negreira, el árbitro que más cara de juez ha tenido, con el Barcelona. Muchos de los culés, los catalanes de la parcialidad independentista, rechazarán las evidencias por ser contrarias a su fanatismo pero a los aficionados de la geografía española que tanto han disfrutado con su Barça supongo que la noticia los ha dejado aliquebrados, tristes, apesadumbrados. No con instintos suicidas como Rafael, pero sí con ganas de mandar el fútbol a salva sea la parte.


       En el fondo, las artes de la famiglia de Enríquez Negreira no descubren nada que no se sospeche del baranda y hasta del barandilla español que huele cacho. La prensa que arrastran los dos grandes mediatiza mucho. Decía José María García que los árbitros pitaban con la radio puesta y con la espada de la portada del Sport y el As sobre sus cabezas. Paradas Romero se retiró en plenas facultades porque Díaz Vega, un supervisor-encargado tipo Enríquez Negreira, le afeaba que no se atreviera a expulsar a Mourinho, ¡a él!, que según manifestó, lo hizo dos veces. Los vigilantes de los árbitros les dan consignas, recomendaciones, les recuerdan que el ambiente está tenso en Madrid o Barcelona y que hay que destensionar. ¿Cómo se destensiona? A los dos minutos tarjeta al central derecho que visita el Camp Nou o el Bernabéu, a los cuatro otra al izquierdo y al cuarto de hora amarilla con amenaza oral de roja al que corre tras Messi. Ese tipo de detalles los hemos visto todos. Lo que no éramos capaces de imaginar es que un club tuviera en nómina al estamento arbitral, que un club documentara sus malas prácticas, que un club se pareciera a una película en la que trabaja Al Pacino. Bueno, Enríquez Negreira sí que es un tipo de película. Un bon vivant conforme a la definición del gran Alfonso Azuara: "¿Enríquez Negreira?: Mercedes, Chivas y Davidoff."  Personalmente me pareció siempre un árbitro soberbio, altivo y como que despreciaba al prójimo; un juez un tanto despótico que tenía días que desde el primer minuto veías que alguno iba a las duchas antes de tiempo.


      Todo huele a podrido y uno no sabe ya qué decir. Tendría que estar escribiendo sobre la fiabilidad del Bayern de Munich, de que el PSG depende de la salud de Mbappé pues se demostró antier que malusquillo es más decisivo que Messi y Neymar juntos. Procedía intentar glosar como merece la obra de arte de Karim Adeyemi frente la poderosa junta de estrellas del Chelsea, pero ante el ordenador todo se me va en "... y lo que lloran y se quejan.." Lo que siempre hemos puesto aquí.