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lunes, 29 de agosto de 2016

Universidad Católica San Antonio de Murcia


 Gorosito y el Beto
 en La Cato de Santiago de Chile


 Mireia con la Cato de Murcia

Francisco Javier Gómez Izquierdo

   No sé si achacar a falta de atención, a premeditación ó a prudencia, que no creo, pero el caso es que uno de los acontecimiento más políticamente incorrectos sucedido en España y yo diría que más extravagantes del siglo en materia futbolística tuvo lugar al final de la temporada pasada y se ha hecho carne en estas últimas semanas de agosto en Murcia capital.  El As, el Marca y demás evangelios del balón hablaron y hablan del UCAM con un desdén tácito por, primero, aguar una fiesta  preparada en Valdebebas en honor del Castilla con un equipo de cien aficionados cuyo lema, entre otros, es “evangelizar”, y segundo, por presumir de catolicismo en unos tiempos en los que ir a misa es más que sospechoso.

    No hemos de reprochar el ninguneo de la prensa de la capital a un club de provincias, teniendo en cuenta el trato recibido en su propia casa. Al Real Murcia, errático deudor, que pertenecía -no sé cómo está ahora el asunto- a la familia Samper, de reconocidas agarraderas federativas, le hicieron una Condomina Nueva para que presumiera de campo en 2ªB. A la Universidad Católica de Murcia (UCAM) le dicen los poderes municipales locales que como es institución privada  se busque la vida como mejor entienda. Como quiera que la vieja Condomina andaba abandonada y medio en ruinas, la directiva de la UCAM pidió el favor de permitir su adecentamiento y el uso a lo que por decoro y vergüenza no podía la autoridad negarse. Ahí, en la vieja Condomina remozada de un azul sanantoniano, debutó el UCAM en 2ª división ante el Córdoba, en teoría uno de los gallitos y en la práctica y como todos estos años un equipo educado para marcar un gol de córner, de falta o en un contraataque bien llevado... y a defender. Oltra, al que no se ha de reprochar la búsqueda de un sueldo, sabe lo que tiene y a quién se debe y actúa en consecuencia. Zorro viejo, Oltra.

     De la UCAM -que no el UCAM- uno no sabe las penurias que le esperan en la temporada, pero me las imagino al ver a Natalio como su jugador de referencia. Natalio, que ha paseado su discreción personal y futbolística por toda la geografía nacional -lo tuvimos en Córdoba-,  parece y es un tío formal y educado, atributos deseables en los novios de nuestras hijas, pero poco adecuados para las perras emboscadas defensivas de la 2ª división. Si añadimos la inoportuna lesión del veterano reggista Sergio Mora, de 37 años, que guió a Primera al Alavés, la motivación, el entusiasmo, la confianza y demás principios del ideario del equipo no van a ser suficientes. O sí. Vaya usted a saber. Ayer mismo, un lateral izquierdo de académico apellido, Góngora, honrando el final de la Olimpiada, coló un gol desde el córner a Kiescek, un portero polaco en el que teníamos confianza. Gol olímpico donde menos se espera que remedió nuestro medio defensivo Luso con el reloj parado.
       
Meregildo, un chileno con el que hablé el sábado y que al parecer -para mí que miente un poco- tenía o tiene algo que ver con Gorosito, el melenudo entrenador que dirigiera al Xerez y Almería, es fanático de la Universidad Católica de Chile y como se enterara del significado de UCAM prometió abonarse en cuanto tuviera oportunidad a “LA CATO” de Murcia y esperar el advenimiento de una dupla como la del Beto Alonso y Gorosito.

    -¿Pero esa pareja no fue de San Lorenzo?
   
-Sí, pero también en la Cato, y como en la Cato en ningún otro sitio.