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martes, 16 de agosto de 2016

El Norte



Misa de la Asunción
Lastres 2016

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La ventaja del Norte sobre el Sur es que en el Sur se cree que en el Norte llueve todos los días, creencia que por el bien de quienes veraneamos en el Norte convendría no deshacer, aunque nunca faltan bocachanclas.

    A mí siempre me llovió más en Sevilla que en Colunga, cuna de Grande Covián, patrón de quienes quieren adelgazar comiendo. Pero en Madrid, si me preguntan, digo que en el Norte nunca escampa, y que por las noches no se puede pegar ojo del dolor de cabeza que produce el ruido de los lugareños que andan en madreñas.

    –Al menos se comerá bien –te dice, hecho un brazo de mar de la compasión, el madrileño que regresa de Gandía con la permanente de Medusa, de comer fideos.

    –Todos los días patatines al cabrales, que es la fideuá del Angliru.
    
El caso es que en el Norte, en agosto, llueve menos que en Madrid, aunque de pronto llega la Asunción (o la Ascensión, para algún columnista laico) y cae una niebla que te cala de agua bendita con reflejos de San Pedro, el pez. He aquí, te dices, ese cielo de Mingote que es el veraneo en el Norte.

    Y también hay menos bicicletas, pues en el Norte no existe el mandril (ciclista de acera), rechazado por la Naturaleza, que le ofrece pendientes con porcentajes del 15 y el 20, con las que no se puede lucir. En el Norte hay ciclistas, oficio tan noble como el de estanquero o impresor, gente que va por su sitio, que es la carretera, dando pedales como si estuvieran en los Juegos de Río, pero sin los responsos de Paloma del Río, la Gertrude Stein del olimpismo de Estado en Tve.

    Y no es que estando en el Norte no se acuerde uno del Sur. De hecho, la otra tarde, yendo a los toros (y digo toros porque eran quintos santacolomeños de la Quinta) a Gijón, viendo los carteles de “Centru urbanu” (obra, me dicen, de una consejera-filósofa que se comió los apuntes de Gustavo Bueno), no dejaba de pensar en lo gracioso que sería que en Sevilla se decidieran a escribir como se habla en las señales de tráfico.