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miércoles, 17 de agosto de 2016

Cumpleaños

 
 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los gansos capitolinos han alertado de la desaparición de Pablemos, que ni siquiera ha felicitado el cumpleaños a Fidel, el gorilón que engorila a toda la izquierda española.

    –Pablemos llegó al Congreso como Aníbal a Cannas, que se metió en el bar, y al salir, lo pillaron bolinga los romanos.
    
Que a nadie escandalicen las piñatas castristas en “la democracia que tanto nos costó darnos” retrata al régimen español, que no puede suscribir la declaración de Praga porque se le desbarata el relato de la Santa Transición.

    En Praga se escogió el 23 de agosto, fecha del pacto Hitler-Stalin para el reparto de Europa, como Día de Recuerdo de las Víctimas de los Totalitarismos, pero España tiene su propia Ley de Memoria Histórica, en virtud de la cual por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, sin más propósito que hacer que las nuevas generaciones interioricen que oponerse a la izquierda, en general, es delito, y resistirse al comunismo, en particular, un crimen de lesa humanidad. Otra vez la imagen de Quevedo: España es un ciego llevando a un cojo a hombros.

    –La Historia me absolverá –repite como una parpayuela el maestro.

    Y el único modo de que lo haga es dictarla uno mismo.

    El comunista es un español con nómina del “Estado franquista” y tertulia castrista en el bar, que ahora es Twitter, que tiene la ventaja de que no hay que levantarse de la cama, donde se cuece la Revolución Pendiente desde hace, al menos, cuarenta años, cuando Carrillo fue a la ventanilla de Suárez y, a cambio de la peluca, se llevó el patrimonio del sindicalismo vertical y un “nihil obstat” (que eso es un momio, y no el de Lenin), dejando para los guineanos el “stock” de camisas azules de la calle de Alcalá.

    –Sí, señor, me gusta estar al día. Soy bolchevista y seré otras cosas más, si vienen –decía en los 20 el verdadero padre espiritual de la secta, Martínez Sierra, a quien escribía los dramas su mujer, mientras él pendoneaba con la primera actriz.