Follow by Email

viernes, 27 de octubre de 2017

Jeffersonet

Salomón Noriega Cuesta, Chivolito

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La casualidad, mi musa predilecta, hace que el gatillazo de la República catalana del “senyor” Puigdemont Casamajó, el Jeffersonet de Gerona, coincida en fecha con la cortés rectificación que en Cartas al Director hace don Mariano Abad, catedrático en Oviedo, a un vistazo mío sobre Companys, quien, en efecto, declaró el “Estado catalán”, no la “República catalana”, como escribí, sin duda por el “lapsus menti” de estar citando (mal) a Trevijano (el repúblico de la Junta Democrática, aclaraba yo), que era quien se había dado cuenta de que lo del viejo Companys en el 34 no fue separatismo, sino lo mismo que lo prometido en este 17 por el joven Pedro Sánchez: un Estado catalán en una República federal. (Liberales de meñique alzado andan promoviendo en el periódico global… ¡el jacobinismo federal español!).

Separatismo, ¡pero a ver!, es lo del Jeffersonet, en cuyo folio (a diferencia del de Filadelfia) no tenemos una sola verdad por evidente en sí misma. Cuesta, pero se va entendiendo el sistema: en el Estado de Partidos nada es verdadero, y el bullarengue que importa es el de los partidos estatales, no el de la Nación. Unidad de poder y pluralidad de funciones, que decía el general. El 155, que jurídicamente no lleva a nada serio, sólo es la escoba del tren de la bruja. Por eso el Jeffersonet duda como picaflor entre el “¡Catalans, a les armes, a les armes!” y un “¡Catalans, a les urnes, a les urnes!” con que el 78 recobraría una vidilla como la de las esculturas del Tenorio.

Es la hora, pues, de los flabelíferos en la TV y de los chivolitos en el Parlamento.
Chivolito, mote de Salomón Noriega Cuesta, era un humorista de velorio reporteado por Alberto Salcedo Ramos:
Chivolito llega al velorio a las ocho de la noche... Da el pésame a los deudos y se sienta al lado del ataúd, desconsolado. Luego se va al patio y comienza su función, hasta el alba.
En cualquier caso, no retiren ustedes las banderas del balcón, que ya no es Alt Right.