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lunes, 16 de octubre de 2017

1-5. Humillados por el Gimnástico de Tarragona

Luis Miguel Carrión


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El horario del partido del Córdoba contra el Nástic, ocho de la tarde del domingo, parecía pensado para que los que nos fuimos de puente a ver a la familia pudiéramos aprovechar muy bien los cuatro días y completáramos las minivacaciones con una victoria a la vuelta, ante, en teoría, un rival propicio, pero este puente no ha traído a los cordobeses más que calor, y a los cordobesistas, la mayoría afectados de males melancólicos, el recuerdo de aquellos tristes versos de Quevedo que “miraban los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados”.

     La enfermedad del Córdoba la diagnosticamos en la primera visita ante el Cádiz: un virus defensivo que amenazaba infección grave. El amo del Córdoba no quiso hacer caso al clamor de los clientes (en Córdoba el abonado, simpatizante, seguidor... no es más que un cliente como se manifestara en discurso presidencial) y brindó al sol y las estrellas una campaña repleta de éxitos con la mejor plantilla de 2ª.  La mediocridad técnica y táctica de nuestros defensas ha alcanzado la categoría de calamitosa y le va a costar el puesto de trabajo al entrenador Carrión, catalán nacido en Barcelona y que fue lateral del Nástic, dos o tres temporadas. Supongo que ahora que son las doce de la noche estará ya despedido, tras el descabello inmisericorde del señor a quien sirvió.

      En el partido ante el Lugo de entresemana ya regaló los puntos el lateral derecho Rafa Fernández en torpísima acción que no tiene disculpa. Minuto 81 y regalito a Campillo. Luego hubo otro gol en contra que no reprochamos pues todo el plantel tenía cara de rendido. Yo pensaba que Pinillos no iba a volver al lateral izquierdo ante la correcta actuación del joven Mena del B, pero hoy ha salido de titular; a Ramos, un medio, el míster Carrión lo ha puesto de central; a  Javi Lara le ha mandado hacer de todo, como si fuera Messi, y luego en los cambios pareció atacado de visiones más propias de interno  de manicomio que de sensato entrenador de fútbol.

      Cuando se pierde por 1-5 en casa no son precisas muchas explicaciones, pero si está claro que la 2ª está muy igualada, que el empate es resultado muy corriente, que los partidos se deciden en un córner, en una falta, en una jugada ensayada... y a nosotros nos cuelan 3, 4 y 5 en cada partido es que no estamos igualados con nadie. Si los equipos de Segunda se construyen desde la defensa, el Córdoba ya está definitivamente en ruinas. No recuerdo peores sensaciones que las de ésta temporada atrás. Uche y Barreiro, dos delanteros, pongamos decadentes, hoy se han reivindicado como pareja importante y se han chutado unos jeringazos de moral que les va a dar, estoy seguro, muchos goles y muchas alegrías a ésos aficionados catalanes que no parecen dispuestos a abandonar tantas euforias otoñales.

      ¿ Y el Tarragona? Pues para mí, que va a luchar lo suyo para no descender, pero con muchos más argumentos que nosotros. Tejera juega y manda; Garagarza rasca con conocimiento y Omar Perdomo trampea con mucho tiento. La defensa creo que flojea, sobre todo por el centro pero Dimitrevski, el portero macedonio al que teníamos visto en el Granada B, en una fase de ascenso, me ha parecido de acreditada solvencia.

       ¡¡Que tarde noche, Dios mío!! Lo peor es que no veo remedio a corto plazo. ¡¡Qué plantillón tenemos, señor González!!