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jueves, 19 de octubre de 2017

Ecuador en la liguilla

Pata de cabra acecinada


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       La liguilla de la Champions está pensada en primer lugar para ganar dinero. Mucho dinero. En segundo para clasificar a los 16 equipos de casi siempre. En la categoría de los de casi siempre,  a pesar de sus puntuales carajotadas anuales, ya  había entrado el Atleti junto al Madrid, Barça, Bayern, Juve..., pero esta temporada, además del físico, parece que a las legiones de Simeone se las ha espesado la lucidez. El Atleti juega trabado, horizontal y como si sus jugadores se aburrieran. El partido ante el Qarabag pareció una de esas sesiones soporíferas que solemos soportar en Segunda División. Cuando expulsaron al negrito Dino desperecé del sofá para cortar un poco de cecina de cabra curada en Palacios de la Sierra, obsequio de mi primo Agustín que sabe lo que me gusta, para cenar en la mina. Mal el Atleti. Hasta el lanzamiento de la falta en el minuto 94, parecía un castigo en vez de una oportunidad. Pasadas las diez, gozando la cecina y oyendo llover por fin, la radio cantaba los goles de Dzeko ante el Chelsea para desesperación de la parroquia rojiblanca, que sueña con un Costa que arregle los asuntos del gol. Para mí, ojalá me equivoque, que va a llegar tarde y contagiado. En la cadena Gol he visto hace un rato los goles del Barça ante un Olympiakos sin argumentos y sin intenciones para tareas mas allá de las domésticas y también he visto esa niñería permanente de un Piqué obsesionado con pisar todos los charcos del patio y perorar para demostrarnos que semejante estupidez es saludable y no mancha. Barça y Juve parecen fijos. Y Piqué.

     La debacle sevillista tenía que haberse producido ante el Liverpool y no en Rusia. Aunque no lo veo eliminado, la diferencia de goles contra el Spartak va a hacer mucho daño. Confío en una machada ante el Liverpool porque los futbolistas del Sevilla son talentosos y sobre todo muy capaces de brindarnos mágicas noches.

     El empate del Madrid creo que quedará en anécdota y que en Londres no va a perder. Me gustó el Tottenham porque me pareció  un equipo de autor, como se dice ahora de los cocineros. Pochettino, a pesar de ser argentino pone mas hechos que palabras en las balanzas que miden el rendimiento de los equipos y a veces decide como lo que es: un virtuoso de la táctica. De todos modos, al Madrid le falta ésa chispa genialoide que rompe los partidos y los vuelve trámites cuando a Isco, Benzema, Marcelo, Asensio... les da por materializar obras de arte.  
     
El PSG es el enemigo. La tropelía del año pasado no creo que pueda repetirse y estoy convencido que el bueno de Emery, al que tanto aprecio, va a repartir mucho juego a poco que le sonría el sorteo de octavos. De  momento librará al Bayern, regularizado tras despedir la insólita comodidad del ocupador de su banquillo. Mourinho, que ha hecho un equipo sobrio y rocoso al que le falta talento (a mí me gusta Martial) tiene el pase casi hecho y animará desde la sala de prensa sus eliminatorias que seguro escandalizarán a los puristas si son más de dos. Curioso el rendimiento del Besikitas, equipo hecho con prejubilados despedidos de ligas europeas mas competitivas, dicen,  que la turca: Pepe, Medel, Adriano, Negredo, Babbel... emigraron desde la española, por ejemplo. El flaquito Talisca, brasileño que vi en el único gran día, al parecer, que tuvo con el Benfica y que me tiene ganado, está subiendo su cotización (creo que aún pertenece al United) en Estambul haciendo pareja con el gitano Quaresma. En éste grupo G, ni el Mónaco ni el Oporto parecen hacer sombra a Besiktas y Leipzig, uno de esos convidados al que esperan los grandes en octavos. Otra perita en dulce para deleite de abusones podría ser el Basilea en el grupo A o el Shaktar del F. De entre las impresiones más pesimistas a mitad de la liguilla, queda la mala salud del Atleti, al que queremos engancharnos con mejores argumentos que los demostrados en los tres primeros partidos.