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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Conejitos

Carrefour, Madrid

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

No olvido que fue un catalán, el “senyor Puxeu”, que llevaba la Agricultura con Zapatero, quien, contra la crisis, nos mandó a comer conejo (“una carn sana, lleugera, molt desitjable i barata”) en Navidad.

Los sediciosos catalanes olvidaron que “leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”, con lo que la conejada del domingo no fue lo que esperaban, y hoy todo son conejitos salidos (¡y no los de Hugh Hefner!) de los bolsillos de los ilusionistas.

Lo previsto era la victoria clara de la sedición, y ahora ya tendríamos una comisión constitucional de Lo Federal (politólogo, tertuliano, escritor-y-periodista, médico-y-practicante) negociando eso que al doctor Iglesias (Pablemos, no Papuchi) se le ha escapado de la boca: el encaje de la “nación catalana” en la nación española mediante el diálogo platónico y la “relatividad newtoniana”.

Un año llevamos diciéndolo, aunque aquí la verdadera máquina de “preveer” se llame Pdr Snchz (Pedro de la Preveyéndola, en la canana de Rosa Belmonte), a quien se le ha caído el conejito catalán de la unidad de destino en lo universal en una “nación plural, diversa e indivisible” de España.

Lo malo de que ya no haya declaración de independencia en Barcelona, que todo lo justificaba, es que los viajantes del consenso deberán atiborrarnos de sedantes para hacernos tragar el sapo de Lo Federal.

De hecho, el periódico de Lo Federal, que es el encargado de escribir la historia lógico-natural de España, no como ella fue, sino como debió haber sido (el método de Juan Santiuste, personaje galdosiano), ya ha puesto a sus politólogos más finos a redactar. Uno culpa del auge del independentismo catalán… a Mourinho (no es broma). Y otro se saca de la manga que la Transición es nuestra Ilustración.

Fuimos la luz.

Esa luz, nos dice Gustavo Bueno, procede de San Buenaventura, pero ¿quién le explica eso a un señor que escribe “dios”?

Lo que no pueden disimular es de dónde vienen todos.


Puxeu, Puxeu