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sábado, 19 de septiembre de 2015

Pau Gasol

El magnífico mesto (alcornoque y encina) de Santa Quiteria en Cabañeros

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Al baloncestista Pau Gasol nos lo quieren presentar como prototipo de español y, aprovechando el sindiós catalán, hasta como ángel advertidor de la estupidez separatista, sin que nadie repare en que Pau Gasol siempre ha sido el mismo señor. Un señor que se supo español por nacer en Cataluña. Que por capacidad intelectual y  a pesar de sus pedagogos aprendió a evitar la tara del nacionalismo que hace racista al militante sin que siquiera se dé cuenta. El nacionalista es racista y odiador por naturaleza,  monotemático y ceporrón, egoísta y soberbio, características que no acompañarán nunca al hombre inteligente y mucho menos a las personas excelentes como Gasol.
     
No tengo conocimiento de cómo Pau Gasol se libró de esas zarpas igualitaristas que tanto gustan a los amos de la educación, pero tengo entendido que fue alumno brillante que se inclinó por la Medicina y al que el separatismo quiso presentar como signo diferencial catalanista.

     A Pau Gasol no se le ha visto nunca hacer la corte a majaderos con mando porque siempre le ha bastado hacer las cosas bien en público, incluso cuando se equivoca, para ganarse la vida. Pau Gasol distingue perfectamente a todos aquellos paisanos suyos que no han dado un palo al agua en su vida, por haber visto cómo empezaban a hablar, seguían hablando y no han empezado a decir cosa juiciosa. 

Pau Gasol tiene mundo y la distancia que se precisa para distinguir el grano de la paja... pero me da que Pau Gasol sabe que nada puede hacerse para que los troncos razonen y que es prácticamente imposible descabalgar a un fanático, por lo que el hombre se queda con su libertad y allá que se las componga cada cual con su voluntaria ignorancia.

     Pau Gasol predica con el ejemplo, pero no es ni un español y mucho menos un catalán representativo. Es un raro  ejemplar nacido y criado en la península Ibérica que gracias a su fortaleza mental pudo sobrevivir entre cerriles. Pau Gasol -la persona, no el baloncestista-  representa lo que la mayoría de los españoles, incluidos los de la parte de Cataluña, nunca alcanzarán a comprender.
      
Un servidor, que no tiene mucha querencia por el baloncesto, quedó impresionado ante la sobrenatural demostración en Francia de un individuo que representa mi país con la responsabilidad, coraje y capacidad que me gustaría que tuvieran todos mis compatriotas. Y encima, sin darse importancia.