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martes, 8 de septiembre de 2015

La tosta rara


Hughes
Abc

La cocina de Pablo Iglesias está más para una visita de Chicote que de Ana Rosa (AR). La tiene limpia, pero la conserva el hombre como se la dejó su tía abuela, incluyendo el Cola Cao y las cabezas de ajo velazqueñas. Le faltaba el hule, porque la vida huele a hule y la familia se nos pega igual.

Yo no dejaba de pensar en la tía abuela (cómo se pueden llegar a añorar) y en que hay algo psíquico, faldero, de López Vázquez en alguien que duerme donde su tía abuela.

AR guapa, cada día más parecida a la actriz Mary Steenburgen.

Iglesias confesó que escucha rap mientras corre, ya sabemos de dónde le viene la prosodia. En su biblioteca, el Contrato Social junto a Keynes, como un bachiller, pero mejor que Rivera, que se lleva a Lucía Etxebarría de lectura estival.

Lo peor de Iglesias fue la tostada. La preparó con salmorejo untado y jamón. Ni desayuno andaluz ni pa amb tomaca, ni aceite ni tomate; una cosa intermedia. Una «tosta» rara y federal, una incomprensión territorial acusada. Además de que untar salmorejo en la tostada en realidad es comer pan con pan, comida de tontos, y Pablo, nos dijo AR, es «extremadamente inteligente». No lo niego, pero si tuviera que escoger pareja para unos «Brain Games» me decantaría antes por Mario Vaquerizo, que estrenaba la noche anterior su reality con Alaska. Es de lapsus y fogonazos: «La globalización ha acabado igualando el clima mundial». Le faltó añadir que también la fauna, ahora que tenemos al mosquito tigre en Torrevieja. Muerta Lina Morgan, nadie se hace la tonta mejor que él.

«Alaska y Mario» es un reality feliz y la «pandi» de Alaska es una institución que trasciende la amistad y supera lo familiar. En la de Alaska están su madre y la hermana de Mario, es decir, que la familia se integra en la pandi, y no al revés. Queda superada así la vieja trilogía: pareja, familia y amistades. La pandi lo unifica todo en un tejido social moderno y nuevo. Debe crearse un Foro, un Observatorio de Pandis.

El hecho negro (negrísimo) de la jornada catódica fue que Màxim Huerta no comenzara con AR. «Me llevo copia de la llave como un hijo, entraré para beber leche de avena». Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!