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miércoles, 16 de julio de 2014

Toni Kroos




Hughes
 Abc

Kroos nació en Greifswald, al norte, a orillas del Báltico. No es un jugador de cantera sino de cuna. El padre era entrenador y el hermano juega en la Bundesliga. Ya hacían rondos en casa. Fue el mejor jugador del Mundial sub 17 y sin embargo parece que florece tarde, al menos más tarde que Muller. Conviene atender a su evolución. Debutó en el Bayern con 17 años, pero tuvo que ser cedido al Leverkusen para destacar. Allí Heynckes vio su potencial ofensivo, su disparo y la capacidad para caer a los costados. De vuelta al Bayern topa con Van Gaal. El trabajo que el holandés reclamaba de él mostraba sus carencias físicas, de ritmo e intensidad. Arriba brillaban otros futbolistas alemanes: Muller, Gotze, Ozil... Tuvo que ser de nuevo Heynckes, ya en Múnich, el que apostara por él. Le dio la mediapunta y respondió. Con Robben lesionado, Muller pasó a la derecha y él se colocó tras Gómez. Fue un año excepcional para el Bayern. Pero luego llegó Guardiola y le volvió a exigir que el mediapunta se tranformara en interior, atrasando su juego. Una evolución similar a lo que Ancelotti requirió de Isco. Así ha llegado al Mundial un centrocampista modernísimo y versátil.
Kroos ha mejorado su defensa, se mueve sin parar, pasa en largo y es capaz de conseguir (tecnicismo) porcentajes de efectividad superiores al 90 por ciento en el más alto nivel. Es decir: nivel Masía. Es verdad que no tiene el regate de Iniesta ni el giro ninja de Xavi (ese barroquismo nuestro), pero sí el disparo, la verticalidad, es decir, lo alemán. Y parece su evolución fruto del diálogo del Bayern y del fútbol alemán con otras «culturas». Con Pep o Van Gaal (qué importante hubieran sido apenas unos meses de Van Gaal en Madrid para plantar semillas). Kroos querrá complementarse con Modric como con Schweinsteiger. Y como puede ser mediapunta, interior o pivote, lo que sea en Madrid dependerá mucho de la estructura del equipo. Kroos brilla en engranajes. Nunca sobran los Khediras. Está casado, se suele decir de su esposa que «no es la tipica mujer de futbolista». Es decir, no es «wagpa». Tienen un hijo y (ojo, Federico Marín) le gusta el póker. El Madrid ficha a alguien entre Netzer (Heynckes dijo que a su edad es mejor) y Schuster que en el nirvana de la Décima devuelva el cetro del centrocampismo al Bernabéu en pos de un futbol equilibrado y vertical. Algo alemán, pero también de Chamartín.