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miércoles, 16 de julio de 2014

Desnudos


Beatriz Manjón
Abc

La segunda temporada de «Masters of sex» se promociona con un corto, «Undress me», en el que parejas de desconocidos se desnudan unos a otros. Todos bellos, oigan, ninguno como aquel adánico Umbral, entre Lennon y señor Barragán, con la máquina de escribir por taparrabo, como si escribiera como decían que tocaba Errol Flynn el piano. En el regreso de la ficción de Showtime a Canal+, con delicioso encaje de tiempo e intimidad, siguen Virginia y el doctor Masters, cuya nariz será mi única concesión a Rociíto, yaciendo por el bien de la ciencia, que es un descargo de conciencia, pero ya libres de cables, en hotel dulce hotel, diría Sabina. También rezuma carnalidad la vuelta de «Ray Donovan», macarra señor Lobo de los vip al que le crecen los problemas familiares como a los Mohedano, que nos ofrece torso con bate y envite sexual sin preliminar, que para Sonya Cross es abrigar la entrepierna del vecino al primer beso –puede que lo más claro del inicio de «The Bridge» fuera el culo de Diane Kruger–. La mujer de Donovan, que ve a su consorte como patria, parafrasea la máxima kennedyana: no preguntes qué es lo que tu marido puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu marido. Mientras algunas series desnudan a sus personajes para vestirlos de verdad –otras lo hacen por puro morbo–, determinados programas se apuntan al nudismo para camuflar su artificio. A la espera del «MYHYV» en cueros de Cuatro, falta que Kiko Rivera se suba el top en su documental. De momento, lo hemos visto en la cama con calcetines, el «póntelo, pónselo» del friolero.