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sábado, 26 de julio de 2014

Las tres "ces"



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Dice la leyenda de la Santa Transición que el Estado autonómico fue cosa de las tres “ces” (cabeza, chiripa y cojones), y no es verdad.
    
El Estado autonómico fue una petición de la izquierda (que venía con hambre atrasada) para tener dónde colocar a la tropa, pues la oficialidad ya estaba colocada gracias a un sistema importado de Alemania (¡la mecánica alemana!), el Pesebre de Partidos, “puesto en valor”, como dicen los cursis, por el magistrado Leibholz.

    –¡Sea! –dijo Suárez, cuya misión presidencial era repartir café y simpatía, y el profesor Clavero, que estaba en la barra, resumió la teoría de Leibholz al modo andaluz: “¡Café para todos!”

    Ahora Pedro de la Preveyéndola (Sánchez para el mundo) dice que el autonomismo y el federalismo vienen a ser lo mismo, así que vámonos que nos vamos… al federalismo.
    
Pero ningún separatista catalán ha pedido, que se sepa, una federación: la que les gusta, que es la de Villar, ya la tienen, con Del Bosque apoyando el “dret a decidir” en lo que quita el colesterol a los españoles, esos señores políticamente bajitos que creen que la libertad es tener una bicicleta, que les permite saltarse el código de la circulación, o votar a Podemos, que les permite compaginar la nómina del Estado con la “democracia avanzada” (comunismo) de Pío Tamayo, el Pablo Iglesias venezolano.
    
¿Por qué a los pericos de Sánchez, que van de pájaros cantores de la igualdad, les tira el federalismo asimétrico?

    “Se coge un cerdo y se le castra”, empieza una receta de la Pardo Bazán. Se coge algo sublime y se le hace lo que Calixto Bieito con “La vida es sueño” de Calderón o lo que Eduardo Arroyo con el Cordero Místico de Van Eyck.

    –La deconstrucción –concluye Steiner, tras mucho estudiar los truños derridianos– es una rebelión edipiana, un asesinato del Padre.

    Y entre todos (liberalones que creen que democracia es consenso y fachillas  que creen que democracia es bolivarismo) vamos a deconstruir España. ¡Con tres “ces”!