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viernes, 25 de julio de 2014

Boutades



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Emilia Landaluce, que es mi Parabere para la ciencia de la mundanidad, dice que lo pijo en Madrid es comer conejo (“leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”), pero luego vas a un restaurante, pides un conejo y te sirven una constitución federal-asimétrica. Es decir, gato por liebre.
    
Los federalistas, cuyo lema es “si se quema la casa, calentarnos a ella”, andan por los restaurantes de la capital con su constitución federal-asimétrica como testigos de Jehová con su “Atalaya”. La asimetría (lo “handicapé”, que diría Manolo Valls, el primer ministro francés que quiere refundar la izquierda europea sobre el legado ético de Felipe González) es su boutade, pues todas nuestras constituciones parten de una boutade: “españoles justos y benéficos”, “república de trabajadores”, “estado social y democrático de derecho”, y así.

    Leer “estado social y democrático de derecho”es quedarse un rato sin ver nada, como le pasaba a Ramón al pronunciar el nombre de Edelmira. Esa boutade se les ocurrió en Casa Manolo a un ingeniero agrónomo y a un director teatral, autores de la constitución de cuya redacción los españoles se enteraron por una primicia periodística.

    –¿Pero qué harán esos dos todos los días en Casa Manolo? ¿Tan buenas serán las croquetas?

Croqueta a croqueta, artículo a artículo, boutade a boutade, una constitución.

Idealmente, una constitución sólo es un reglamento, y en los países donde impera el “fair-play”, como es el caso de Inglaterra, ni siquiera hace falta.

    A España, y por todo lo contrario que a Inglaterra, tampoco conviene un reglamento (¡habría que cumplirlo!), y nuestras constituciones derivan a tratados de metafísica, con su absurda letanía de derechos: que si un piso con vistas, que si un curro majo, que si una vejez en Benidorm…

    Ah, y un referéndum por generación, con derecho a carta a los Reyes Magos. El deseo de la actual es seguir llevando una vida de derechas, pero como si fuera de izquierdas. Otro conejo.