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domingo, 28 de julio de 2019

Zerzan

ABC, 12 de Enero de 2000

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Malraux decía que el siglo XXI será religioso o no será nada, pero todavía estamos en 2000, que, según las cuentas de Oswald Spengler, es el año de nuestra muerte como civilización: la civilización de lo que él llamaba "irreligión científica". Spengler era alemán y matemático, y esto lo hacía doblemente romántico. ¿En qué consiste el romanticismo, sino en sustituir las reglas utilitarias por las estéticas? Veamos: la lombriz de tierra es útil, pero no es bella; el tigre es bello, pero no es útil. Este ejemplo russelliano está destinado a hacernos entender que un temperamento científico haga el elogio de la lombriz y que un temperamento romántico prefiera hacer el del tigre. O, a falta de tigre, el de la selva.

Toda la vida ha habido románticos. En la Biblia, Osés y Amós, en cuanto su imaginación mesopotámica se desbordaba, tenían unas visiones rústicas que dan ganas de ponerse la boina. Pero el romanticismo profesional es un invento de Jean Jacques Rousseau, que vendió su reloj, no porque tuviera alguna necesidad de dinero, sino porque ya no tenía ninguna necesidad de saber la hora. Y el último romántico es el ideólogo de la revuelta contra la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seatle, John Zerzan, que, al decir de la prensa, pretende atrasar unos doce mil años el reloj de la civilización, lo que ha conducido a los sabuesos de "The Wall Street Journal" a publicar la ingeniosa observación de que Zerzan, para ser un hombre que quiere devolvernos a la era de los cazadores y los recolectores, pasa un montón de tiempo en las bibliotecas. Después de todo, se supone que un rusoniano "comme il faut" tiene la obligación moral de considerar que la educación y la imprenta deben lamentarse, aunque, bien mirado, ¿quién ha dicho que Rousseau fue un autor consecuente?

John Zerzan publicó hace cinco años un libro, "Future primitive", que nadie había hojeado hasta hoy, cuando se ha convertido en la biblia de la revuelta de Seatle. La humanidad ha pasado en su historia básicamente por tres etapas: la caza-recolección, la agricultura y la sociedad científico-industrial que va a desaparecer este año, si las cuentas de Spengler son correctas. Como señal de la inminencia de acontecimientos, Zerzan nos propone volver a la primera etapa, o sea, a la caza-recolección, donde según todas las hipótesis regía el estado de naturaleza. Esta forma de ver las cosas, que en la época de Rousseau era una cosa muy fina que se llamaba "sensibilité", recibe en la nuestra el nombre de "contracultura", en general, o de "anarcoprimitivismo", en particular. El hilo del razonamiento es fácil de seguir: todo lo que distingue al hombre civilizado del hombre salvaje es el mal, y para deshacer el mal basta con abandonar la civilización, porque el hombre es naturalmente bueno, como lo prueba el hecho de que el salvaje, cuando ha comido, ama a toda la naturaleza.

Bien conocida es la respuesta de Voltaire al planteamiento rusoniano: "Nunca se ha empleado tanta inteligencia en el designio de hacernos a todos estúpidos. Leyendo su libro se ve que deberíamos andar a cuatro patas. Pero como he perdido el hábito hace más de sesenta años, me veo desgraciadamente en la imposibilidad de reanudarlo". Son los términos en que ha venido a expresarse la prensa americana para desacreditar a Zerzan, pasando por alto la gran contradicción: no puede uno predicar la bondad del estado de naturaleza y revolverse en Seatle contra el libre comercio, que es, sin duda, la única actividad moderna que se rige por el estado de naturaleza.

Lo visible (Zerzan) se come lo relevante (el libre comercio), lo cual que lo que está en trance de desaparición no es la civilización, como creía Spengler, sino la realidad, como cree Baudrillard, que lleva años apostando a que, detrás de cada información, desaparece un acontecimiento. "Desaparece la realidad, y esto es lo que fascina a la gente". Zerzan será otro agente del despertar, pero su Bella Durmiente tiene pelliza de mistolobo.

John Zerzan

"Desaparece la realidad,
 y esto es lo que fascina a la gente"