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miércoles, 17 de julio de 2019

Mentiras sin "contextación"

El sueño de Franz Gürtner


Ignacio Ruiz Quintano

La utilización lúdica de los gritos de alarma (“¡Que viene el lobo!”) conduce al niño por primera vez a la mentira. Lo dice Popper, un liberal de mucha confianza, para quien el pensamiento comienza… con la mentira.
El domingo, en París, Macron se subió a un tanque para conmemorar el nacimiento de la mentira (y gorda) como arma revolucionaria: los crímenes de la Bastilla que a Saint-Just, que no era un Borja Sémper, le parecieron propios de caníbales. El miedo del Capeto, su “Te Deum” con los diputados, igual de asustados que él, hizo el resto.
Yes, Obama deported more people than Trump but context is everything –tuiteó la CNN el sábado.

No diga “mentira”; diga “contexto”.

Según el “contexto” nacional, la Eta ha perdido, pero Otegui tiene púlpito en el Pirulí, y en el aniversario de Miguel Ángel Blanco, Bildu, con el voto pepero, se quedó con el momio ideológico de los derechos humanos en Guipúzcoa.
En el “contexto europeo”, la derrota en el 45 fue de los totalitarismos, pero sólo en los campos de batalla, pues culturalmente ahí están, tan ternes. Nunca se veneró tanto al Estado (fascismo) ni nunca se respetó menos al Espíritu (estalinismo). ¡Si hasta el ministro de Cultura habla de cambiar “la medicación”!

Que alguien cambie de medicación –dijo Guirao (o Guirado, para sus jefes del PP en Madrid) para negar que hubiera vetado al abogado defensor de “la Manada” en un curso de verano de la Universidad de Cádiz, en cuyas ergástulas, por cierto, murió el único demócrata que diera España, Francisco de Miranda.
Contra el veto al abogado sólo se han alzado, como dos torrecillas de coraje, los decanos de los Colegios de Cádiz y Sevilla. Todo lo demás es silencio. Estamos en el sueño de Franz Gürtner, ministro de Weimar y de Hitler, y “pastor del ser” alemán en ese “claro del bosque” que es su Código Penal basado en el “sano sentir del pueblo” (“gesundes Volksempfinden”) generado por la voluntad del Partido (“Gauleiter”), que aquí son todos los partidos. ¡Chsss!