Francisco Javier Gómez Izquierdo
Butarque es el último estadio en el que al Córdoba se le escapa, mejor, deja marchar, puntos que no han de volver. En el minuto 87 Jacobo mandó un penalty al larguero, cosa que se dice para disculpar al lanzador, pero a servidor le parece que penalty que no entra es error del ejecutor... Es como si al último verdugo, Gregorio Mayoral Sendino, de Cavia (Burgos), en vez de ajusticiar en dos segundos, que es como ejercía, diera tormento a los reos mal matándolos durante dos horas. La cosa acabó 0-0. Se debió ganar al Leganés, al que persigue un mal viento, y eso que Marvel, al que tengo por gafe allá donde vaya, no jugó tras expulsión en Zaragoza que desautorizó el CTA el miércoles, pero le han caído dos partidos. Jugó en la Copa y marcó en propia meta. En Córdoba hacía los mismos penaltis que en Leganés y le expulsaban como en Leganés. Tampoco pudo jugar por expulsión Duk, caboverdiano gran lanzador de faltas que veremos en el Mundial, pero como contrapartida se presentó un entrenador que es historiador y arqueólogo de nombre Igor Oca, que cogió al equipo tras el despido de Paco López, noveno entrenador destituido en Segunda. Este Igor Oca es "un bicho raro" conforme a calificativo propio. Mientras Iván Ania y el público en general vestían abrigos y tres cuartos de plumas, él se presentó en camiseta negra de manga corta, como si fuera a una manifestación de primavera. Es de Basauri, pero el año pasado entrenó al Huachipato. No es un decir despectivo. El Huachipato es club chileno. Igor Oca lleva el Leganés B de Tercera Federación, pero deseo que lo mantengan en el primer equipo. Me ha caído bien y verlo en la banda mitad peón, mitad filósofo no deja de ser curiosa novedad.
Viendo el Leganés-Córdoba no podía dejar de pensar en el Cádiz-Rácing que acababa de ver mientras comía y me voy a permitir intentar explicar a este Rácing al que desde aquí no he dejado de reprochar su fragilidad defensiva. Decía el gran Johann Cruyff que no le preocupaba que le marcaran tres goles si su equipo colaba cuatro o cinco. Esta máxima parece principio obsesivo de José Alberto López. No ascendió el año pasado por esa alegría atacante. A dos partidos, el play off, lo tiene crudo, pero si continúa con el derroche goleador que lleva, va a ser imposible pararlo. ¡¡¡Cuarenta goles a favor!!! son muchos goles. Veinticinco en contra es el nivel encajador de los últimos: Zaragoza, Mirandés, Éibar...pero si aceptamos la teoría de Cruyff que no importa el debe si el haber da superávit, el Rácing lleva camino de ser uno de los dos que ascienda. Ayer perdía 2-0 al cuarto de hora en el Carranza y fue más que emocionante contemplar el asedio de Canales, Villalibre, Íñigo Vicente, Andrés Martín, arropados por esa pareja Maguette-Tapia que me lleva llamando la atención desde hace varias jornadas. Íñigo Vicente -pena de esa sensación apática que muestra en ocasiones- marcó un golazo sacado de la escuela de Romario, y nuestro Andresito en Córdoba, que es ya don Andrés Martín, clavó escorado en la izquierda del área una bolea que firmaría Van Basten. Luego marcó también el 2-3 en chutazo mas corriente, pero no menos plástico, que dejó muda a la afición gaditana, siempre tan presuntuosa con sus cantares. Diecisiete jornadas y el único equipo que ha marcado en las diecisiete. Como quiera que en el Bernabeu por la noche -estoy solito en casa y no paré de ver fútbol desde las dos a las once- se homenajeó a Xabier Arkargorta, el reconocido "Bigotón" del fútbol, me acordé del "Rácing de los bigotes", que no se los afeitaron hasta perder un partido, que recuerdo fue contra el Rayo Vallecano. No se me ha olvidado el bigotazo selvático de Espíldora y la perilla de Sistiaga, que volvió ese año al Burgos. El goleador cántabro era Aitor Aguirre, ídolo en El Plantío. Me he enterado hace poco, que también estuvo en el Córdoba un año. Aquel Rácing de Maguregui ascendió, como ascendió el Betis de Pepe Mel, que es el que tiene el récord de veinte jornadas marcando. Antecedentes sobran para ascender al Rácing.


