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martes, 16 de diciembre de 2014

La cucaña

Fradejas

Pablemos


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Queda medio año para el concurso electoral y ya hay cola en la cucaña.

El cucañista mejor colocado, según las ciencias demoscópicas, es Pablo Iglesias, y con razón, según las ciencias psicomórficas. Fijémonos, por ejemplo, en su forma de aplaudir.

Lo que a un zorro viejo de la acción política como Trevijano le da más mala espina del futuro timonel es que Iglesias aplaude en la línea de los hombros, en vez de hacerlo en la línea de la cintura, como los flamencos, que son los que saben. Aplaude, ay, como se trepa, y eso, en una cucaña, es ventaja.

¡El aplauso, idiotas! 

 El aplauso, que fue la fama de Fradejas, es la coherencia de Iglesias, pues si es verdad que cada día dice una cosa y la contraria, también lo es que siempre se dedica idéntico aplauso, subrayado con una sonrisa en la que asoma (como en la de Roures), algo del castor, el castor que se hace a sí mismo, y más ahora que hemos visto su chocita de ramas al pie de Gredos (la sierra, no la editorial).

Con esas manos como de tirar tiros libres por delante cuando aplaude, más el carácter de Tania Sánchez por detrás, la suerte electoral estaría echada. Porque lo de esa mujer (que se dice fan de Ortega) es carácter. “¿Libertad para qué?” Igualdad, y sobre todo, fraternidad. ¡Y nos parecía duro Alfonso Guerra (vamos, Marlon Brando en “El rostro impenetrable”) defendiendo a su hermano Juan!

A disputarle la cucaña a Pablemos viene Albert Rivera. En señal de modernidad, lo hace en vaqueros y corbata, combinación que puso de moda Garci en la Transición, cuya santidad vindica Rivera como Tercera Vía, que no es expulsar a los partidos del Estado para encomendarlos a un sistema de representación y separación de poderes, sino montar una tertulia en el Congreso con Conthe, director del Tesoro en el felipismo, que ha leído a Camba, y con Martín Otín Petón, representante del delantero centro Torres, que ha leído a José Antonio.

Mucho jabón tendrán que echarle en la cucaña a Pablemos.