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martes, 23 de julio de 2013

Concursante


Tomar el olivo

Hughes
Abc

Llevaron a Juanpe, el ganador del «Pasapalabra», al programa de la Campos, y Makoke, rubia porque el surrealismo es rubio, le hizo la pregunta definitiva: —¿Vas a seguir siendo parado?
Es más fácil ganar «Pasapalabra» que encontrar trabajo, porque lo primero sólo depende de uno. Tener un trabajo es cosa de dos y es esa naturaleza social la que se ha fracturado en España. El trabajo se lo tienen que dar a uno. Hay algo fiduciario, compuesto y desarrollado, de segundo grado. Por eso el paro tiene ese punto tan grande de africanismo, que es una cosa que inventó Anson (¡a los negros los inventó Anson!). De soledad elemental y economía zulú. Y al parado le toca meterse a entrepreneur, para lo que hay que tener dinero, o bien ganar un concurso.
Juanpe es un héroe neorrealista con cara de ciclista del BH que en lugar de hacer cursos del INEM se metió a concursante como quien prepara unas olimpiadas. Ahora mismo hay señores dedicándole seis horas diarias al diccionario ante la mirada temblorosa, entre admirada y medrosa, de sus esposas. Hay mucha gente que no sólo mira la tele, sino que es capaz de ir a la tele, que piensa que no hay un salto entre ella y lo real. Es la maravilla meridional de la telerrealidad, otra «berlusconización» española. Pero es que el paro es familia, barrio y televisión. Y cuando se extrañan del escaso júbilo de su celebración olvidan que la alegría pletórica la hubiera provocado un empleo. A mí la única emoción ajena que me conmueve es la del español que encuentra trabajo.

¿Cuánta felicidad no habrá en España cuando se trabaje? Todos los smiley serán pocos… ¿Sabrá Juanpe, titán del diccionario, de una palabra que exprese alegría, dignidad y alivio, restitución, futuro y oportunidad? Sobre nuestro héroe recae ahora la tarea de administrar el bote, que casi se lo organizan donde la Campos: —Negocios no, no me atrevo: voy a invertir en un plazo fijo.

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