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lunes, 22 de julio de 2013

Cejialtos y cejibajos

 Luna con tormenta

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Sospechábamos que el mejor fichaje madridista de la temporada sería el Pep, y ahí lo tienen.

Era tan modélico que los miserables necesitaban desesperadamente encontrarle grietas –escribió uno de sus rapsodas (tuvo muchos) cuando se fue.

Lo que no sabían los rapsodas (¡el pepismo y sus rapsodas!) era que la grieta más gorda la abriría el fiel Tito:

    –En dos meses en Nueva York, Guardiola no vino a verme, y yo lo necesitaba.

“La aurora de Nueva York tiene / cuatro columnas de cieno / y un huracán de negras palomas / que chapotean en las aguas podridas.”

    Aquí se ve que a Tito, un obrero del chándal, el aspecto literario y artístico del universo se le escapa.

    Volvamos a los rapsodas, “garciasanchices” de un género español donde los haya: la adulación al poder.

Guardiola, aunque desconociera la poesía de Leonard Cohen, fue practicante fiel de una de sus sentencias: “Antes de aprender magia la gente debería conocer la etiqueta”.

La etiqueta, Tito. ¡La etiqueta!

    El Pep nunca necesitó de Lorca y tampoco de Cohen: le bastó con el “Embruix de lluna” de Miquel Martí i Pol y Lluís Llach, el Mozart de Salieri Ramoncín, ese Ridruejo, que diría Hughes.

El Pep no hubiera existido sin Zetapé: “iconos emblemáticos” de unos tiempo bobos, ambos se limitaron a surfear en la ola de otro Siglo de Oro: el de la cursilería española.

Alemania nos colocó a los españoles una vez el krausismo y España les coloca ahora a los alemanes el kursilismo.

Y todo indica que la España dejada por Zapatero puede ser una broma, al lado del Barcelona que termine dejando Guardiola, a beneficio del Madrid, guarecido bajo la ceja de Ancelotti, cuya primera rueda de prensa nos ha transportado al 11 de abril de 1954, que pasa por ser el día más aburrido del siglo XX, según un estudio de la Universidad de Cambridge que, con trescientos millones de datos agitándose en la coctelera de un procesador, sólo encontró destacables unas elecciones belgas y el nacimiento de un académico turco.

    Cien años hace que los ingleses dividieron el mundo en “cejialtos” y “cejibajos”: “highbrows” y “lowbrows”.

    Ancelotti es “highbrow”, término plebeyo para designar cualquier nota de aristocratismo, de intelectualismo, de espiritualismo…

    Gracias al “Times”, los ingleses pasaron del “prig” (“pedante”) al “highbrow”, más humilde (¡humilde, humilde, humilde!) y más cargado de desprecio: el sarcasmo perfecto.

“Highbrow” es la ceja de Kathleen Turner en la cama de “Fuego en el cuerpo” y “highbrow” es la ceja de Ancelotti en la rueda de prensa de Valdebebas.

    La ceja de Ancelotti es la que levantamos todos cuando nos venden la españolización madridista que supone cambiar a Albiol y Callejón por Isco e Illarramendi.

En esa ceja no dejo de ver la escuadra de Casillas, aunque ya sé que es una ceja-caña de pescar róbalos (Kaká, Özil…) o conversaciones (las de Íker y Sergio, amitos del cotarro).

La TV, en vez de aquellos planos de Casillas para subrayar los goles de Diego López, recurrirá  a los planos de la ceja de Ancelotti para subrayar los goles de Casillas. Y será la única crítica que veamos... los cejibajos.

21 de julio

EL FÚTBOL OFENSIVO
    Ancelotti hará fútbol ofensivo. ¿Cómo? “El mejor sistema es que haya once jugadores que ataquen cuando tienen el balón y once que defiendan cuando no lo tienen.” En palabras de Javier Clemente: “Cuando atacamos, subimos todos a toda leche; cuando defendemos, bajamos todos a toda leche.” El alta de Luis Enrique en el Barça nos beneficiaría, pero sería compensada con la baja de Coentrao en el Madrid, que nos perjudicaría: fue el tipo que acabó con Alves. El secreto defensivo de Mou en los clásicos.

 A los 44 años de la pisada de Armstrong