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viernes, 24 de febrero de 2012

La guerra

Largo Caballero

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La izquierda y la democracia ligan como el agua y el aceite.

¿Democracia? “C’est moi”.

Todo lo demás, fascismo.

Y esto lo saben bien los que han sido rojos.

Porque nuestro pequeño mundo político aún se divide en fachas y rojos.

Garzón, que una vez fue facha (el Gal y tal y tal), hoy es rojo. ¿Cómo lo ha hecho? Pidiendo un certificado de defunción de Franco.

Adquirir un certificado de defunción de Franco equivale en nuestra política a mercarse una bicicleta en el Madrid taiwanizado por Gallardón: te da derecho a ir por donde te salga de los c…

Este espíritu democrático de la izquierda carpetovetónica lo glosó Largo Caballero un 16 de febrero de 1936 en Alicante: “Si triunfan las derechas continuaremos nuestra marcha con más vigor. Tendremos que ir directamente a la guerra civil declarada”.

En 2012 triunfan las derechas (alguien tiene que volver a llenar la hucha), pero en Andalucía, donde se reservan oposiciones a plazas de profesores para personas “que acrediten discapacidad intelectual”, la izquierda se echa a la calle en protesta por la calefacción de un Instituto en Valencia.

Contra el fascismo de la democracia liberal, el activismo de la democracia popular.

Nuestra venganza durará 40 veces 39 años –prometía en el verano del 74 la vieja dama negra, aquélla que, según “El Campesino”, se hizo fanática de Stalin como lo había sido de la Virgen de Begoña.

En la memoria de estas momias acaba de situar Llamazares al futuro de España.

¡Y pensar que Gustavo Bueno ve en esta tropa gnósticos, maniqueos y albigenses!

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