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lunes, 27 de febrero de 2012

Frío de Getafe y sol de Vallecas

Calle de la Moneda
Burgos
Rebajas de febrero
Una tienda para Cristiano

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los dos mejores equipos del mundo, sueltos en la ciudad. Eso se parece un poco al saco imperial de Roma, sólo que aquí los tesoros son puntos que valen, al Madrid, una Liga, y al Mejor Equipo de la Historia según la propaganda oficial, no hacer pasillo al Madrid en Barcelona.

Semana apacible para Mourinho. Algunos ruidos de la Inquisición por un presunto pecado (privado) de homofobia, pasado por alto por el “agit-prop”, que no desea equiparar al portugués con líderes tan valdanistas como el Ché Guevara, Fidel Castro, Largo Caballero o el Miguel Hernández de la oda guarra a Gil Robles, el caudillo cuyo lema electoral fue “A por los 300”, justo los madridistas que ayer hubo en Vallecas.

Entre besugo y besugo, la merluzada de Arguiñano sobre el Bernabéu y las copas del Generalísimo. El palmarés, sin embargo, parece una receta cuartelera de Karlos, con esa “k” alemana sobre la española “c”: 9 copas del Generalísimo el Athletic por 5 del Madrid, sin chorrito de aceite ni pizca de sal.

(Puro rasgo fonético para poner algo de relieve, tiene dicho Rodríguez Adrados aquí, en ABC, que es la “k”, y pone de ejemplo una película de Louis de Funes en que pronuncia guturalmente, en un restaurante, “Kartoffeln!” –simplemente, ¡patatas!– y le sale un bigotillo a lo Hitler.)

Los expertos (un experto es cualquiera que no sea de la ciudad) sostienen que las Ligas se ganan en el frío de Getafe y en el sol de Vallecas. Desde luego, las Desdémonas de Pep sucumbieron donde el Madrid tuvo que recurrir a la frente de Sergio Ramos para romper el frente frío.

Pero, ¿y el sol de Vallecas?

Los periodistas dedicaron la rueda de prensa de Mourinho a ponderar el sol de Vallecas, un sol que, como un gato rubio y silencioso, pasea entre los “bukaneros” de la calle del Payaso Fofó.

Al decir de los lapones, el frío es un “ser de bajo linaje”, y al decir de los andaluces, el sol es una cosa grande y regia que cada tarde, en el horizonte, se acuesta magníficamente: su muerte (muerte de gran señor) es una admirable “función de tarde” que se anuncia todos los días, pero a la cual, querido Mou, acude escasísimo público.

Algo más de público acudió ayer para ver la “función de tarde” de otro gran señor, el Madrid, en el barbecho de Vallecas a una hora que no son horas; a las cuatro de la tarde, en Madrid, si tocan el timbre sólo pueden ser tía Enriqueta que viene a traer torrijas o un cuñado que viene a comérselas.

A Ramos lo dejaron sin siesta, y se notó; jugó como si estuviera en la mítica fiesta sevillana de Benjamín disuelta por Lopera; peleó con Diego Costa, una Desdémona de la escuela de Alves. Pepe lo tapó todo: a Ramos, a Arbeloa, a Alonso y a Casillas, aunque en el Club de Amigos de la Roja sólo se hablará de una parada de Casillas a tiro vallecano provocado por su feble despeje de puñines.

¡Y viva el tacón (cubano) de Cristiano! Su gol, otra rumba bailada alrededor de un jamón.

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“¿PARKING U HOTEL?”
¿Por qué ir a un parking barcelonés, teniendo un hotel madrileño? Más el suspiro: “¿Qué más quieres que te dé, Sandro? ¡No puedo ya darte más!” Cielos, eso es el I can’t give you anything but love, baby que todos conocemos por La fiera de mi niña (“No puedo darte más que amor, cielo. / Es de lo único que tengo en abundancia, cielo. / Sueña un rato, intriga un rato…”) En la versión original se dice que sólo puede darle amor. Pero en la versión doblada los mastuerzos traducen que todo se lo puede dar, menos el amor. Qué buen debate para Torres Dulce en lo de Garci.

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