domingo, 18 de febrero de 2018

Domingo, 18 de Febrero


Para esperarlas, se va en haciendo Luna á la tierra donde ellas andan, y en encontrando un prado ó cañada húmedo ó mojado, se hace su aguardo, y al ponerse el Sol, se vá á él, que desde esta hora hasta el amanecer, no paran de venir á él.
D.J.M.G.N.

"Se ha cumplido el plazo"

DOMINGO, 18 DE FEBRERO

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.  Decía:

-Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.

Marcos 1,12-15

sábado, 17 de febrero de 2018

Chirino



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Regreso triunfal, ¡a los 93!, de Chirino, Gran Señor de las Galaxias Espirales, con una antológica en la Marlborough de Madrid.
La espiral, que simboliza el umbral de la vida a la muerte, es la figura por antonomasia –nos dejó dicho un Gaudí vienés, Hundertwasser, a quien la línea recta se le hacía “ruin”.

Como a Chirino, gran señor capaz, sin embargo, de plantar con sus manos un camino de cipreses, oh cipreses de Valyunque, mástiles de soledad (“prodigio isleño”), ajenos a las intuiciones especulativas de lo estético, donde los movimientos del espíritu no son los de una flecha, “sino los de la espiral ascendente y retrógrada al mismo tiempo” (Steiner), como la escalera de la biblioteca de Montaigne, cuya casa (“chez Montaigne!”) visitan ahora nuestros liberales de Embassy pletóricos de la jaquetona psicología de caracolillo (el caracolillo de Estrella Castro) de Peterson.
Esta postrera antológica de Chirino (“Martín Chirino en su Finisterre”) deja al salir la misma impresión que en Octavio Paz el último capítulo de los “Tristes tropiques” de Lévi-Strauss: densidad y transparencia de cristal de roca, que es hierro, pero hierro animado por una palpitación que recuerda a la vibración de las ondas de la luz.

Una geometría de resplandores que adopta la forma fascinante de la espiral.
Hilar y deshilar el ombligo, aquel centro del mundo (“enfalos”) que los griegos colocaron en Delfos: ¿qué mejor suelo que la espiral para establecer la morada de uno protegido por los dioses de arriba y los dioses de abajo?
Entre los dioses de abajo, el preferido de Chirino es el “David” de Miguel Ángel. (Sostiene Trevijano que el “David” de Donatello es Hermes, fraude cometido a instancias del obispo, aspirante al papado, por la madre poetisa de Lorenzo de Médici, que no podía, con San Juan Bautista patrono de Florencia, tener en el patio de su palacio la estatua de un dios pagano.)

Es lo más hermoso que uno puede ver –tiene dicho (desde su Finisterre) Chirino en ABC.


Sábado, 17 de Febrero


Las cazarás con mucho cuidado, y cuando el Perro haga alguna parada, mirarás con cuidado, y verás muchas que suelen estar en los claros, con el pico metido en la tierra, y no se levantan como no las obliguen á ello.
D.J.M.G.N.

viernes, 16 de febrero de 2018

La Tabla



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En esta “jouissance” (en el sentido de Barthes: erotización del proceso discursivo y su recepción) que el periodismo se trae con Irene “Hipatia” Montero, se echa de menos la caridad: todos le riñen, pero nadie la socorre.

Un fraile dominico residente en Sevilla a mediados del XVI denuncia en su Floreto de Anécdotas y Noticias Diversas la costumbre de no enseñar a las doncellas a leer y escribir, por protegerlas de tentaciones, y apela a la autoridad de Juan Luis Vives, que en “La Muger xpiana” dice que el entendimiento tiene tal condición, que con la libertad se desmanda, con la ligereza se encumbre, con la sutileza penetra, con la viveza conoce y con la ignorancia se derrama.
Y siendo esto así, justo es que las doncellas no sean ignorantes, sino que sepan y sean de virtuosa “sciencia” enseñadas, que en muy mayores yerros caen las necias que las sabias.
Vives cita a la hija de Antonio de Lebrixa (Nebrija), en Salamanca, “que leía para él algunas veces, como la de Cicerón por su padre, en Roma”.
Odiemos, pues, el solecismo, y compadezcamos a la ortógrafa, en este caso la “portavoza” que pone en femenino lo que debe ser masculino.

Una falta de ortografía que pone en femenino lo que debe ser masculino –define Gide su homosexualidad.

No se riña a Montero: socórrasela con la Tabla Periódica de la Ortografía (¡ortografía para todos!) que ha puesto en circulación un filólogo treintañero, Juan Romeu, que ya publicó un libro imprescindible (“Lo que el español esconde. Todo lo que no sabes que estás diciendo cuando hablas”) para aquellos con la curiosidad de entender por qué “huérfano” se escribe con “h”, pero “orfanato”, no.
Jugando con la “jouissance” del lingüista ruso Jakobson (“la poesía de la gramática es la gramática de la poesía”), esta Tabla Periódica de la Ortografía es la química de la lengua, ésa que Irene Montero nos saca como Jean Marais a la espectadora que permanecía de brazos cruzados mientras los otros espectadores le aplaudían.

Jueves, 16 de Febrero


Las Gallinetas, que llaman en Andalucía, y en la Mancha Chochas, son pájaros de entrada, vienen de la Berbería y tierras extrangeras: cuando empieza á nevar en las Sierras y Puertos mas altos, se mantienen del jugo de la tierra, metiendo el pico en ella, y se encuentran pocas; lo uno porque apeonan poco, y lo otro porque no todos los Perros hacen á ellas.
D.J.M.G.N.

jueves, 15 de febrero de 2018

Boadella

Wiley, el retratista


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Una semana en cartel lleva “El pintor”, la ópera con que Boadella quería arrancar un pelo al lobo picassiano, pero el “Guernica” mantiene, codo con codo con el retrato oficial de Obama, su cotización en el mercado, ¡y a esto, Dios mío, se le llama por los cafés haber fracasado!
Obama, un gran Narciso vengador, no conoce el “Inocencio X” de Velázquez, y se ha hecho retratar en un campo de flores como si fueran aquellas orquídeas silvestres de Nueva Jersey con que Richard Rorty, tan relativista como él, creía poder fundir en una sola imagen realidad y justicia. Kehinde Wiley (no confundir con Whistler, el de la madre), se llama el artista, gay militante, que estudió en Rusia (¡colusión! ¡colusión!) y que pinta mujeres negras con cabezas de mujeres blancas cortadas en la mano. Ahora que, gracias a Boadella”, el “Guernica” volverá a ser un grafiti, la Maestranza podría encargar a Wiley el cartel (línea “anchoa de Barceló”) para la Feria de Sevilla.
Mientras tanto, en los teatros de Madrid, Boadella, que también es presidente de una cosa, insiste en que tres cuartas partes de las obras de Picasso son “una mierda”, si bien Boadella no es pintor, y eso que sale ganando Picasso, que una vez convocó en su casa, que era de los Stein, a los Stein, a Apollinaire y a sus amigos pintores para mostrarles “Las señoritas de Aviñón”, y ya ven: Derain, que “Picasso se ha ahorcado detrás de la tela”; Braque, que “nos quiere dar de beber queroseno”; Matisse, que “burla del arte moderno”; Fénéon, el crítico, que “mejor se dedique a la caricatura”y Stein, la pagafantas, que “cuarta dimensión, horrible revoltijo”.
Al lado de los que entienden, ¿en qué queda Boadella? En un pobre cómico, es decir, en un cómico de verdad, permanentemente dispuesto a llevar la contraria, que es lo menos que se le puede pedir a un cómico para que lo expulsen de la República de Platón. A mí me fascinó siempre su mueca de perplejidad, como de mono del horóscopo chino mirando por un tubo.

Jueves, 15 de Febrero


Se retiran á la tierra de donde vienen: por la Luna llena de Setiembre y Octubre yá se andan juntando á vandos: lleva cada uno un pájaro de guía, éste es mucho mas grande que lo general de ellas.
D.J.M.G.N.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

San Valentín y Miércoles de Ceniza es celebrar a Don Carnal y a Doña Cuaresma el mismo día. Hasta en los Juzgados habla de tercerías de amor un retropepero que suena a Trotaconventos del Arcipreste.
La devoción y lubricidad del “Libro de Buen Amor” llevó al orate Castro (Américo) a emparentar a Juan Ruiz con el Ibn Hazm de “El collar de la paloma”.

¿Un clérigo castellano llevando una vida mudéjar cuando en todo el Arciprestazgo de Hita por él regentado habitaban (contados por Albornoz)… once mudéjares?

Ortega, que prologó la traducción de Emilio García Gómez de “El collar…”, veía coincidencias amorosas entre la Córdoba del siglo onceno y esta España cipotudilla que hoy nos sale al paso en las pelusillas de ombligo del periodismo; por ejemplo, según él, la limitación de gestos corporales que nuestra intimidad tiene para expresarse.

El amor, Dios te honre, empieza entre risas y acaba con caras largas –arranca Ibn Hazm, que jura por Dios no desnudar jamás su manto “para un coito ilícito”, y que a la muerte de una esclava adorada anota: “Me quedé siete meses sin quitarme la ropa”.
El amor, en fin, tiene indicios. El primero, la persistente fijación de la mirada. (¡Cuántos avaros se hacen generosos y cuánto huraño relaja el entrecejo!) El estar apretujado habiendo espacio sobrado. Los andares. El insomnio y la vela. El amante pule su lenguaje, engalana el ademán y afila las miradas. (“Y ¡vive Dios! verás que el tonto, enamorado, se torna listo y el romo se hace agudo.”) Ibn Hazm conoce a quien, después de tener un amante de cuello corto, ya no pone sus ojos en hombre o mujer de cuello largo.

Por lo que a mí respecta, te diré que amé a una esclava mía, que era rubia, y que, desde entonces, ya no volví a gustar de las mujeres morenas.
Mas, para el esteta cordobés (nada que ver con Gala, que es torteño), a lo más alto que llega el hombre en su amor es a la castidad.

“El amor verdadero espera”, fue un lema posochentero en América:

–¡Gozo tanto al decir no!

Hablando de langostas


Jordan Peterson

Estrella Castro

Hughes
Abc

Me ha sorprendido el éxito de la entrevista (buena entrevista) que Cayetana Álvarez de Toledo hizo a Jordan Peterson para El Mundo. Miles de visitas, cientos de miles, según informaba algún periodista de allí. Quizás vayan ya por el medio millón. Lo vi personalmente en Twitter. Todo el mundo hablaba maravillado de la entrevista.

Reconozco que no sé mucho de Peterson. Cuando saltó a la fama cósmica me produjo pereza. Desconfío de él primero por cosas absurdas (su cara y el caracolillo que se deja), y por prejuicios como su uso de Youtube y la naturaleza excesivamente combativa de sus fans. Que me dé pereza no significa que no lo respete. No he leído sus libros y sólo hablo de esa propensión personal a la cautela que cada uno tiene y que en mi caso se dispara con cosas determinadas. Por ejemplo, con las citas de Solzhenitsyn. En esto soy benetiano. Leí con placer y también como un deber Archipiélago Gulag, pero Solzhenitsyn y el gulag son el equivalente a Hitler en las conversaciones con alguien de derechas. La Ley de Godwin podría aplicarse perfectamente a esto. A medida que la conversación con alguien de derechas sobre un tema político avanza, la probabilidad de que salga el gulag tiende a uno. También tengo dificultades serias para tomarme en serio a alguien que usa la expresión “hombres débiles” o que divide el mundo, aunque sea el animal, en ganadores y perdedores. No puedo, es una debilidad personal. Siento que estoy ante un Cremades o un Ajram con todo Nietzsche en la cabeza.

El caso es que el éxito de la entrevista de Peterson me asombra por dos cosas. La primera es su contenido. Me parece que presenta alarmantes rasgos de lo que quizás podría denominarse un batiburrillo intelectual. Va de lo irracional a lo científico con una facilidad llamativa y su recurso a los animales me parece cuestionable. La explicación de las langostas me deja boquiabierto. Las langostas triunfadoras producen más serotonina que las débiles, y de esto se concluye, si no entendí yo mal, la evidencia de una jerarquización natural. Hasta su visión del reino animal me parece lúgubre. Probablemente sea más realista que la disneyficación habitual, pero eso de ver a las langostas como a yuppies enfarlopados en el éxtasis del ciclo financiero me alarma. ¿Todo el reino animal es así? ¿No hay otras formas de relación? ¿No hay, no sé, cervatillos altruistas o mirlos desesperados por la consonancia con otros mirlos? ¿Es todo así, fieras langostas? La langosta triunfadora es feliz, o eso pensamos (aunque la felicidad animal me excede. ¿Sentirá la langosta también que “la felicidad son momentos”?), y eso significa que la jerarquía está en el mismo tejido de la existencia y de la naturaleza. Eso nos dice.
De modo que la desigualdad económica es un “fenómeno enraizado en la naturaleza”.

Habla también de orangutanes y simios, y desconfío de quienes validan un argumento en función de lo que hace una comunidad de primates en una aldea africana. Lo considero estimable y muy científico y mi ignorancia no se atrevería a ponerlo en cuestión, pero… ¿ha de cambiar mi actitud hacia hechos humanos por lo que un chimpancé haga o deje de hacer después del coito? Me parece un humanismo muy poco humano. Me incomoda que mi “ética” tenga un origen simiesco. La insistencia en la biología me parece excesiva, aquí y en general. Peterson acude a la ciencia del comportamiento, a las langostas y a los orangutanes para darle a la jerarquía un sentido natural. Y la validación científica de la jerarquía me parece un asunto… ¿delicado?

Y me asombra que quienes vieron fascismo en la elección de Trump no se escandalicen (y no sólo no se escandalicen, sino que se vuelvan locos y unas auténticas cheerleaders) por algo así, por la fundamentación “biológica” de cosas como la jerarquía y el orden social. ¿Hablamos de hormigas en lugar de langostas? Técnicamente, eso estaría más cerca del “fascismo” que la reconsideración demagógica de una política migratoria. En mi “fascistómetro” personal al menos la flechita sube más.

Y no digo que lo sea, no he leído su obra (doce pasos hacia no sé qué felicidad), pero me FASCINA que quienes nos alertaban del fascismo nos presenten después precisamente esta “crema de la intelectualidad”. (Es la primera vez que recurro a las mayúsculas, mi fascinación es casi histérica).

Detrás de todo esto hay un asombro mayor. La recepción e incomprensión del Trump vs Clinton en España, del que ya hemos hablado mil veces, iba a ir transformándose con los meses. Estaba claro. La oleada feminista (que se descarga con mayor virulencia también por Trump y contra Trump) iba a llegar a España, el debate intelectual y político iba a llegar y entonces… ¿qué iba a hacer la derecha antitrumpiana, feroz y hasta hirientemente antitrumpiana? Estaba más o menos claro, y es un delicioso espectáculo de volatines y contorsiones periodísticas que yo disfruto cada mañana (es más, que me ayuda a vivir, que me da una razón para levantarme cada mañana), pero lo que no podía imaginar es que iba a ver encumbrado a Jordan B. Peterson de un día para otro. Porque hay cosas chirriantes en él. Una excesiva simplificación del posmodernismo, y una mezcla peculiar de ciencia e ideología.

Hay cosas cómicas aquí. Que el centrismo español, o mejor, que el supercentrismo español, el centrismo radical español aplauda a Peterson se contradice. Porque el centrismo recoge mucho de la izquierda, de la posmodernidad y de cierta interpretación de la ilustración, y este autor, autor youtuber, arrasa con todo. Todo es neomarxismo conspirativo en la genealogía del gulag. La falta de finura de Peterson… ¿le gusta al centrismo? Los “ciudadanistas” y el “soft peperismo monclovita”… ¿piensan realmente eso? Que el centrismo madrileño, es decir, el centrismo radical -que se expande tanto como sube, ¡que no se está quieto!- aplauda a Peterson me asombra. De todo lo que podía y debía decirse contra el feminismo radical… ¿era Peterson lo recomendable? Peterson me parece así de primeras como una némesis de Trudeau. Una cosa excesiva, exótica, no del todo comprensible y ponderada. Como muy lejana. Como muy canadiense. Es decir, anglosajón de forma casi paródica.

Pero… ¿he dicho Trudeau? ¿Cómo se puede estar con Trudeau en 2017 y con Peterson en 2018? Creo que siendo centrista español.

(¿He de meter la langosta en mi bestiario centrista? ¿Es la langosta la gran mascota de la derecha, el animal de la derecha? ¿Es comerse una langosta el súmmum de muchas cosas?)

En el fondo se percibe algo casi inquietante y también un poco aburrido. La fundamentación biológica y más o menos científica de las jerarquías es algo muy europeo y muy español, muy nuestro. Por eso, el espectáculo del populismo y de la democracia americana les parecía posible fascismo, pero la fundamentación científica del orden jerárquico les suena bien. Eso no les molesta, eso no les chirría. La movilidad capitalista de Trump, su ir y venir de la cima a la ruina, su verborrea y su ideología de hombre hecho a sí mismo (aunque con alguna ayuda de papá) era aquí sospechosa de fascismo. No así la idea de una invariable jerarquía inscrita en la misma naturaleza de las cosas.

Miércoles, 14 de Febrero


Por la mañana y tarde las debes buscar en las campiñas, rastrojos, cañamales, maisales, lindes de heredades, y tierras regadías; con el peso del Sol las buscarás en los juncales cerca del agua, en los matorrales de los barrancos, en los zarzales y viñas, y en todas partes las cazarás muy despacio, dando lugar al perdiguero para que las busque, porque apeonan poco, y es necesario que le cargue el ayre para que las encuentre.
D.J.M.G.N.

San Valentín


Salmonetes... les desea un feliz Día de San Valentín

Claudia Ruiz Picot'10

martes, 13 de febrero de 2018

Sistemas mamatorios


Proporciones



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La democracia representativa es muy simple (sólo el interés o la ignorancia la hacen compleja): representación del elector y separación de poderes. Es el gobierno de la mayoría, con lo que su sistema electoral sólo puede ser el mayoritario, ya que el proporcional, aparte de fomentar el secesionismo, elimina cualquier atisbo de representación (sustituida por la integración de las masas en el Estado mediante su identificación con los partidos-facciones estatales).

Unidad de poder y coordinación de funciones –era la fórmula de El Pardo.
La democracia representativa (bautizada así por Hamilton) le importa un huevo de pato viudo a la gente, circunstancia que aprovechan los ideólogos retoricistas de los partidos para apretar la tuerca proporcional que aviva el ascua de su sardina: Girauta, el Salustiano Olózaga de Ciudadanos, y la Hipatia de Podemos, Irene Montero, que tienen de la representación la misma idea que Sánchez o Rajoy, ninguna, se juntaron el otro día por ver de hacer el sistema proporcional… “más proporcional todavía” (?):

La música es buena, y la sintonía, grande –dijeron.
“La paloma es preciosa / y el palomo muy gentil / con un pico color de rosa / para besarla feliz”, en versión Cri-Cri.
En Europa sólo De Gaulle intentó establecer una democracia representativa, y copió (mal) la única existente, que es la americana. Los franceses eligieron la primera Asamblea de la V República por sistema mayoritario de dos vueltas: la derecha de la UNR obtuvo 189 escaños, por 10 de los comunistas. Con el sistema mayoritario simple (el inglés), a la UNR hubieran correspondido 104, y a los comunistas, 54. Y con el sistema proporcional que Girauta y Montero quieren “más proporcional todavía”, los comunistas hubieran vencido con 88 escaños, por 82 de la UNR.
Pero la música es buena, y la sintonía, grande.
En un país en el que la música se convierte en asunto de Estado –avisa Rousseau, ¿qué serán los asuntos de Estado sino canciones?

Martes, 13 de Febrero


Las Codornices son pájaros de entrada, vienen del África y tierras extrangeras, y su entrada es en Abril y Mayo.
D.J.M.G.N.

lunes, 12 de febrero de 2018

Una película maravillosa



Hughes
Abc

La última película de Clint Eastwood, “15:17 to Paris”, cuenta la historia de los jóvenes estadounidenses que evitaron una masacre terrorista en un tren europeo. Los protagonistas son ellos, no han sido sustituidos por actores y las críticas están siendo malas, incluso muy malas. Yo no sé nada de cine, pero me pareció una película especialmente emocionante. Es la siguiente en una serie de retratos del héroes americanos: American Sniper y Sully. Y la que diciendo menos quiere decir más.

Me gustan todas las películas de Eastwood, las que dirigió y las que protagonizó, con la única excepción de Mystic River, y jamás, ni siquiera en Los Puentes de Madison, me había emocionado tanto ni tan rápido.

Pasé un mal trago en el cine porque me avergonzaba mucho mi estado conmovido. Al lado había un señor que se quejaba todo el rato. Hay en la película un tramo poco comprensible, quizás difícil para el espectador. Es como un vacío. Sucede cuando los tres amigos recorren Europa como turistas: un selfie, una visita a Amsterdam, la Fontana de Trevi… ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene? No pasa nada, no ocurre nada. Lo importante de ellos, su pasado y origen, se ha contado antes, con el relato de su infancia.

Niños con trastorno de atención, hijos de madres solteras. “Mi Dios es mayor que sus estadísticas”, le dice una de ellas a la pesimista terapeuta. La historia de la amistad infantil es hermosa. Pero sobre todo lo es la simpleza de los elementos que educan al más protagonista de los tres, Spencer Stone: la pasión por las armas, su pegatina de la NRA, su pueril patriotismo, la oración y el deseo de enorgullecer a su madre. “No quiero que mi familia piense que morí escondido debajo de una mesa”, dirá después.

Cosas muy elementales. Noté alguna risa irónica cerca de mi asiento cuando el niño rezaba. “Hazme, Señor, instrumento de tu paz”. Esa oración le ofrece sentido y cimenta su ideal de vida: ayudar, dar.
Pero nuestro héroe es tan torpe, tan corto, tan falto de “percepción profunda” que no podrá ni dedicarse a ello. El protagonista es simple, es un hombre simple, de inteligencia pobre. Yo no sé si se ha visto bien la impresionante simplicidad de la película y cómo Eastwood les retrata en toda su candorosa humildad. La valentía del protagonista cuando acepta exhibir sus limitaciones. Es enternecedor su paso por Europa, su mirada a las cosas, a cosas que le exceden. Se abandona toda pretensión. Son de una normalidad absoluta. Es que esos minutos de los tres en Europa son un hito. Su bondad y candidez parece tener algo anestesiado, alguna carencia. ¡Su paso es tan puro!
Creo que llega al grado cero de su retrato del americano normal. Directamente lo pone a actuar. Rechaza al actor, rechaza al profesional y la visión actoral, hollywoodienese de lo que es un “americano normal”. Rechaza el cliché del acento, del gesto. Opta por darles a ellos la oportunidad de ser, de expresarse. Stone parece el recluta patoso. Skarlatos es lacónico. Sadler es el único con sonrisa. Pero al retratarlos sin efectismo, vemos mejor cómo se produce su heroicidad. De qué sencillos presupuestos brota.

En Europa, conmovido quizás por la grandeza y belleza de sus capitales, Stone siente la llamada del destino. Algo le empuja. Se pone trascendente, es verdad, y casi pide disculpas por ello. En las últimas y maravillosas películas de Eastwood, imitadas por otros directores hasta conformar un subgénero reciente de cine nacionalista, se recuperan los valores republicanos y americanos. Aquí también. Es el legado de un hombre de casi 90 años. Creo que es un testamento de sabiduría no necesariamente política. Pero esta película tiene algo especial que la aproxima al misticismo de Mel Gibson. Más sutil, con el subrayado de ese piano tan suyo. Y es en ese punto donde la película se vuelve otra cosa. Es otro estudio del heroísmo, con algunas diferencias. No tiene la solemnidad y los claroscuros morales de American Sniper, ni tiene la exacta complejidad de Sully, que analiza un momento de crisis, la fragilidad y la responsabilidad del hombre ante la técnica. En Sully impresiona el homenaje a los servicios de emergencia, de protección civil, de rescate. Aquí no hay esa mirada reflexiva (y asombrada) a lo que compone el funcionamiento social o la trascendencia del deber y del mero trabajo individual. Hanks podía expresar las dificultades de un hombre corriente ante la posibilidad de la tragedia. En Sully era la casualidad, aquí es el destino. Y no hay un actor, sino tres hombres de rostro inexpresivo que sólo pueden ofrecer su humanidad. Especialmente Stone. En American Sniper hay una predestinación distinta. Una pulsión casi discutible. Aquí hay una inclinación mística. Sully explica lo que podría ser un milagro, y en esta película vuelve a rozarlo.

Clint Eastwood está haciendo, casi a sus 90 años, un estudio del milagro y del heroísmo. El niño que sólo miraba por la ventana, que no tenía “percepción”, que tendrá al final la suficiente para entender una llamada fatídica. El héroe de Eastwood es alguien normal. Incluso alguien con problemas. Alguien inadaptado o un simple trabajador. Sus héroes habían sido el pastor, el protector, pero aquí es alguien con un presentimiento, uno de los últimos, de los incapaces. American Sniper, Sully y ahora estos tres chicos: evolución del héroe, posibilidades del héroe.

La escena en la que Spencer Stone sirve un zumo al militar negro tiene la belleza del mejor cine clásico. En Eastwood eso que tanto se pregona ahora, “los valores”, brillan, se hacen casi tangibles, toman forma. Vemos el respeto, la vocación el agradecimiento. Su restitución del militar será criticada, claro. Su cine parecerá cine de propaganda pero no tiene intención panfletaria y se hace con humildad y sencillez. No es cine patriótico, lo que hay de fondo es espiritual.

No considero un fracaso ni risible la intención virtuosa de esta película maravillosa. Los minutos en los que los protagonistas sólo son, aparecen sin más, no son un “fallo” o un “patinazo”, son un prodigio de normalidad. Son una cima. Nos está ofreciendo el retrato de algo fabuloso que nos estábamos perdiendo. Escuchamos sus frases coloquiales, sus diálogos reales queriendo descubrir algo. Pero no hay nada más. Son ellos, simplemente ellos. Sin artificio ni complejidad. ¿Veis queésimples son, qué hombres tan poco brillantes y sofisticados, qué hombres casi estúpidos?

En Sully la canción decía “Tell me your story, I’ll tell you mine”. Aquí la amiga alemana de Skargatos le dice: “Todos tenemos una historia”. La oración que repite Stone parte del yo: que donde haya odio, yo ponga amor; que donde haya tinieblas, yo ponga luz… Es perdonando como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna. La oración ha dado sentido. La llamada ha sido construida por la oración. ¿Consigue esta película que salgamos mejores del cine? Sí. Mucho mejores. Creo que salimos predispuestos al sacrificio y al milagro. ¿Pero qué maravilla es ésa? Admiramos a Stone, capaz de escuchar dentro de sí una voz casi inaudible. “Falta de percepción profunda”, le diagnosticaron.

No hay disfraz que disimule un 5-1

Callejera Grande. Poco antes de la Calle Ancha


Francisco Javier Gómez Izquierdo
      
    El Carnaval te espabila. Te sacude la modorra y te hace cavilar. Para aprender en tiempo de Carnaval, hemos de acercarnos a Cádiz y allí emborracharnos con el ingenio de una ciudad inundada de arte poética, o a Tenerife, lugar en el que uno no ha estado nunca, pero de donde se dice que su Carnaval rinde honor a la belleza y a la sensualidad homínida. Entiéndase especie humana.
      
Tanto en Cádiz como en Tenerife, creo que sobre todo en Cádiz, el acierto del carnavalero está en la elección del personaje y su disfraz y así, por absurdo que parezca un mariachi disléxico, la carcajada del público convierte en inolvidable “el tipo y la letra” como dicen los entendidos. “..me operaron porque tenía piernas / dentro de la basílica balear”, cantaba Mejinco Lindo y un servidor trataba de no perder el hilo ante unos disparatados “mortificadores del habla”.

      Volví con tiempo a Córdoba para ver a mi equipo por la tele contra el Tenerife y a partir del minuto 45 no se me fue la chirigota con los colores del parchís de la cabeza. Aceptamos que esta familia que ha comprado el club no tiene casi culpa del desastre que se avecina. Pedíamos defensas que modificaran insólitos comportamientos y como no quedaban ya casi existencias en el mercado resulta que se nos sigue mortificando con una falta de atención (¿o es  ausencia de calidad, de comprensión táctica, preparación física....?) impropia en 2ª división. ¿Cómo se puede defender tan mal? Y menos mal que tenemos a Kieszeck. ¿Qué cara poner cuando necesitas ganar y pierdes 5-1? No me quedan ganas para explicar tanta ruina. ¿Tan ciego estoy como para que el domingo pasado me pareciera el Barça B un equipazo? ¿Un equipazo en relación con qué equipo?
       
Sé que no es decente tirar la toalla y abandonarse a la molicie de un sin remedio asumido por casi todos los aficionados cordobesistas, pero me es triste admitir que para lo que se ve no es necesario candil. “Ajolá mesquivoque y me llueven lo contrario...”

       Del Tenerife, decir que el Gallo Etxeberría ha modificado la vestimenta del once con dos flechas -Juan Villar y Alex Mula-  a los costados, delanteros para interpretar el contraataque como dicen los más simples manuales. Si además el rival te facilita la labor y se pone a defender con una línea cojilenta muy adelantada, el sistema pasa por ideal. Juan Villar nos tiene tomada la medida y no hay enfrentamiento que no nos la líe. De este Alex Mula, joven y capaz, no entiendo la poca aceptación en Málaga, aunque pudiera pasar como con los del Barça chico, que parecen mejores contra el Córdoba. Personalmente creo que la defensa tinerfeña, sobre todo los laterales Camille y Cámara, es vulnerable. De hecho nuestros delanteros tuvieron ocasiones claras de gol en la primera parte, pero en el descanso se acabaron las ideas, el aire y la concentración y a los que mirábamos la tele se nos cayó el alma a los pies...

     No digo “más ná”, y “no reírse que soy persiana humana / y este asunto me causa represión. / No pidas perras al horno / etc...”

Ensayo de la manita



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cinco goles a la Real de Eusebio Sacristán (aquel fino ocho de La Seca en el Drean Team), un sparring perfecto para lo del PSG de Unai Émery, ese equipo bonito que la propaganda de esta industria del espectáculo que es el fútbol nos presenta como si fuera el Ajax de Michels o Van Gaal, el Dinamo de Lobanovsky o el Milán de Sacchi.
    
Menos de cinco goles al PSG de Émery en el Bernabéu será un fracaso: no se puede pedir menos a un club que tiró la Liga y la Copa del Rey para poder preparar tranquilamente este Miércoles de Ceniza que, al coincidir con San Valentín, también podrían aprovechar los kikos de la Grada de Animación para acometer con música de Pablo Alborán el “Amor constante más allá de la muerte”, que, dado lo que se juega el Madrid, lo mismo vale para un roto que para un descosido:
   
 …“Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, / Venas, que humor a tanto fuego han dado, / Médulas, que han gloriosamente ardido, / Su cuerpo dejará, no su cuidado; / Serán ceniza, mas tendrá sentido; / Polvo serán, mas polvo enamorado”.

    Un poquito de polvo enamorado y al PSG le hará gol incluso Benzemá, delantero centro del mejor equipo del mundo, que lleva dos en lo que va de temporada, números que a Mendiolea, cuando yo me aficioné al fútbol de niño, le hubieran costado la titularidad en el Burgos de Arráiz, Olalde, Requejo y Angelín.
   
 José Ignacio Mendiolea Lope de Eguinoa, centrodelantero setentero de Santurce, tenía un R-8 TS amarillo que quitaba el hipo, hizo dos goles en la temporada-debut del Burgos en Primera, y ya no lo recuerdo jugando más.

    Karim Mostafa Benzemá, centrodelantero “muy técnico” del Real Madrid, tiene/tenía un McLaren plateado que echa el pelo para atrás y ha hecho dos goles en seis meses que le garantizan el puesto con Zidane, aunque el piperío le pita y estaría dispuesto a cambiarlo el año que viene por Neymar, la joya publicitaria del PSG, “El Bayeta” (así llamaban al motero Carlos “Tiriti” Cardús por su “afición a limpiar la pista con el mono”), aunque no hay opinión que no pueda cambiar una hábil campaña publicitaria.

    El PSG es el equipo más indicado para el lucimiento de Benzemá, que tiene a huevo ganarse la renovación con el Madrid para otra década: tanto miedo han metido a la afición con la banda de Émery, que un gol de Benzemá sería celebrado como el de Marcelino a Rusia, y el Madrid paga historia.
    
En cambio, el PSG de Neymar y Émery es la versión futbolera de “Ninette y un señor de Murcia”, aunque Émery sea de Fuenterrabía. Su verdadero peligro está en Di María, el futbolista-cormorán, que en Madrid no jugará porque Émery vendrá a amarrar, y tampoco es cosa de quitar a Mbappé o a Neymar.

    Un gol, en fin, de Benzemá al PSG, y para el madridismo habrá valido la pena el sacrificio de la Liga (el Barcelona le saca al Madrid los mismos puntos que el Bayern al Leverkusen) y de la Copa, regalada como trofeo de pobres al Leganés por Zidane, un hombre que oye voces y que quiere cambiar a Asensio por Hazard, aunque en el fútbol todos estemos en manos de Roures, un basilisco de la lucha de clases metido a magnate audiovisual en cuyo calidoscopio se mezclan “el PSG, Bein Sports, la Liga de Fútbol Profesional, el Calcio, Junts pel Sí, TV3, Podemos, Puigdemont y el ‘share’ de Real Madrid TV”. Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.


DI STEFÁNO Y EL UNITED

    Ahora que el Madrid quiere “levantarle” al United a De Gea (portero con inferiores cualidades, por cierto, que Arrizabalaga, desechado por Zidane), el “Daily Telegraph” ha tenido el buen gusto de recordar el “fair play” de Santiago Bernabéu cuando en el 58, con motivo del desastre aéreo del equipo inglés, ofreció al United la cesión de Di Stéfano, que no se formalizó por el impedimento de la Football League. El gesto de Bernabéu es más radical que el que tendría Florentino Pérez ofreciendo a Sergio Ramos al Atlético para aliviar la baja de Godín, desdentado por el portero del Valencia. Aquel mismo año Bernabéu dedicó su Tercera Copa de Europa al Manchester United. Y en el 59, Di Stéfano haría un gol de tacón en Old Trafford, escenario de otro taconazo legendario, el de Redondo, hace dieciocho años: cambio de ritmo, autopase y túnel de tacón a Stam (¡a Stam!) para servir a Raúl el 0-3 y la semifinal.




Lunes, 12 de Febrero


El único modo que se ha descubierto para esperarlas en dicho tiempo, es buscar una fuente que no haya otra agua inmediata, hacer su aguardo, y ponerse en él al ponerse el Sol, que allí vienen toda la noche á beber, y pastar en la yerbecilla que se cria por los alrededores de los derrames del agua, y se tiran en noches que hace Luna muchos tiros.
D.J.M.G.N.

domingo, 11 de febrero de 2018

Entre Rejas

 Cai de mi arma 7,20 (ya 7,30)

Entre rejas 1985


Javier Gómez Fernández

Desde que el Carapapa quiso obsequiarnos con esos versos tan sobresalientes en contenido y rima: “… y acabé en una barraca comprando pistachos, anacardos y gomitas”, procuro en la final hacer honor al mandato. Con acompañamiento si puede ser. Máxime en la final más larga (en agrupaciones) desde que se abandonó a la churrería La Guapa en sábado de carnaval (allá por Araka la Kana).

12 horas de maratón que el TeleSur, como siempre protagonista, nos obsequió con demostrarnos la suerte que tienen algunos, como un tal Jordi, que sin participar pudo obtener una de esas preciadas entradas al Paraíso del Falla. Qué pena la mía, que tenía el número 22.000 y no fui tan suertudo como el tal Jordi. Ni alguno más que no vimos.

Decían algunos que era ésta la final de los cuartetos, por ser la primera con 4 en la historia. Para eso tiene que haberlos. Y sólo había sobre las tablas dos. Uno, el gran Gago, que vuelve a sus fueros de ser menospreciado por atreverse a rimar. El otro, el del gran Morera, que se salió. Aparición estelar de ¡Don Antonio! incluida.

En chirigotas, empeñado el jurado en el apartheid repostero, quedaba el hombre que mejor concursa desde que el dieron el último babuchazo con los Hinchapelotas. 4 primeros y 1 segundo en 5 años. El Vera tiene que tener todo, el Congo incluido, para que le cuelguen farolillos. Le ganó al sprint a un Cascana que no sé yo si llevaba más de 4 pasodobles cuando le escuché en Preliminares. Valga la chirigota para que levanten el peaje que lleva desangrando a la AP4 más años de los que se recuerdan. O que lo pongan en Puerta Tierra para el Jordi colao.

Pero la Pasión está en otro lado. Está en ese Tino Tovar que descansa como lo hizo Ares, con un Tercero. En ese Perro Andalú que nos dio coba y que cerró la final ladrando (luego cabalgamos). En el Primer Premio, don Juan Carlos Aragón, que ya tiene los que Brasil. La mafia volvió a ganar, con una enorme actuación sobre todo en semifinales. Y sobre todo, con mi fetiche ornitológico. Con el Monchi del carnaval. Don Ángel Subiela. 7 Primeros y 7 Segundos. Y la balanza podría ser más favorable. Nos dejó, gracias al Chapa, una primera letra con la que medio teatro se encaramó; una segunda con la que saltó; y un final con el que volvieron a subir a la Torre Tavira a ver si podían volar de verdad. Faltaron las flores. Y que el público no fuera de escayola. O de Tractoria.

Y el coro. Pastrana y tres más. Pero como decía el Yuyu, el coro son mucha gente pa repartir.

Rabassas y Revolución


José Lezama Lima



Orlando Luis Pardo Lazo

        El exilio tiene sus ventajas, no crean. En el exilio se pueden leer tranquilamente, por ejemplo, todas las grandes novelas cubanas. Que no son muchas, por cierto. Para contarlas me bastan y me sobran los dedos de una mano.

        Y se pueden leer todas tranquilamente, además, varias veces. Y en varios idiomas. Una por una. O todas a la misma vez. Da igual. El exilio es el lugar donde todo nos da rigurosamente igual. Un paraíso para los amantes de la relatividad.

        Leer en libertad es eso. Remezclarlo todo.

        Abro la traducción de Paradiso, hecha casi que antes del original. Por Gregory Rabassa, un tipo que no dejó títere sin traducir en Latinoamérica. Una fiera para descubrir bichos raros en español y presentarlos en el mercado anglo como si fueran los evangelios canónicos del boom latinoamericano.

        Qué cosa más grande el boom. El mayor movimiento literario de lengua hispana del siglo XX, tan revolucionario y antiimperialista como se pintaba, tenía a plena luz del día un nickname en inglés. Ja. Cuando yo lo digo, si serán idiotas…

        Leo en voz alta el Paradise de Rabassa. Estoy acabado de despertar. Pongo el libro sobre un librero, ligeramente reclinado contra el vidrio de mi única ventana. Me gusta leerlo así, en contraluz, parado en alto, como si de un rosario de oraciones se tratara. Y al leer, veo de reojo la paz póstuma del desierto que amanece a esta hora más allá de mi estudio de mi alquiler.

        Baldovina’s hand separated the edges of the mosquito netting and felt around, squeezing softly as if a sponge were there and not a five-year-old boy.

        Qué maravilla ese inglés, ¿no?

        También qué patiseco, qué pobre en comparación con la lengua de Lezama Lima, que no era el español ni mucho menos el cubano, sino precisamente un laberinto llamado el lezamalima. Vernáculo volátil de nuestro barroco. Volutas barruecas.

        Érase una vez en La Habana.

        Relatos maravillosos de una época ida, escritas a pesar del injusto tiempo humano en que a los cubanos sin Cuba nos tocó sobrevivir. Narrativas incomprensibles hoy, pero sin las que ya yo no sabría ni querría seguir sobremuriendo ahora aquí. En esta Cuba ausente que es la pura presencia por sus cuatro costados: José, Lezama, Lima, Paradiso.

        La Habana, 16 de febrero de 1966. Ediciones contemporáneos. ¡Con minúsculas! Qué detalle de avance, a la hora de recoger los bates. Qué homenaje de vanguardia más desfasado para estos 4000 ejemplares únicos, autografiables. Impresos los 4000 por la UNEAC, en el taller 206-04 “Mario Reguera Gómez” de la E.C.A.G., sito en Benjumeda No. 407.

        Sic. Se ha respetado la puntuación del original.

        Seguramente, también, sus erratas. En una edición príncipe como la de Paradiso, todo debe leerse como canon instantáneo.

        No una gran novela, sino una novela grande. No hay metáfora que no sea material. En cualquier caso, un nido de pájaros escrito por un pájaro blanco. Hebras de hierba habanera que se enredan, desde el primer párrafo farragoso, con la visión de una negra doblada sobre la portañuela con sarampión de un bebé. Y no un bebé cualquiera, como era de esperar, sino de esa masa de carne amorfa que, muchos capítulos después, sería no el gran autor sino el autor grande de ella. De la negra Baldovina y del resto de una novela blanca.

        Paradiso con pespuntes de pedofilia. Del trapiche de la finca casi que a una fellatio textual. Del señorito Lezama Lima al sueño lácteo que nos desvela la infancia. Fobias freudianas mal traducidas a aquel español de provincias que se hablaba por entonces y se habla todavía hoy en La Habana. Ciudad con h, horrores hinsonoros. De la medianoche infinita a la pequeña muerte de los escarabajos que escapan. De lo monstruoso a lo militar. De su madre muerta en familia al padre que moriría de tos en un exilio imaginario.

        No me jodan. No se le puede pedir más a un primer capítulo. Ni tampoco se le puede pedir más a una primera y única novela. Ahí mismo debió de parar su Paradiso el bebé José Lezama Lima. Con su pinguita enhiesta y llena de ronchas, por la frialdad gelatinosa que nos impone la mano onanista de una mujer desgreñada, con ínfulas de azafata. Acaso aún con trazas de su pedigrí de esclava. También, ama de llaves. Baldovina encarnando la custodia culpable de nuestra inocencia.

        Nada. Naderías de hembra analfabeta, sabia. Savia bendita de vieja bruja, que guardaba con celo en su botiquín los alcoholes y estopas para bautizarnos, con cinco añitos, en el nombre de Onán. Y entre sus senos, descolgados como jardines, se alojaba toda la temprana tibieza de un mundo sin huérfanos.

        La temprana tristeza de ser felices, antes de que haya muerto el primero de los seres humanos que de bebé recordamos.

        El bebé blanco sufre los jadeos de un asma orgiástica. La anciana negra le unta pomaditas y pociones mágicas, a lo largo y estrecho del esternón, mientras balbucea sus sílabas mitad afro y mitad afrodisiacas, cuyo sentido Baldovina ignora, pero muy bien sabe que son un conjuro contra los muertos oscuros, en medio del terror de las antorchas y los resplandores rabiosos del lenguaje en aquel campamento paradisiaco. 

        Escribir es cosa de ángeles. Henos aquí, escribiendo como los ángeles, cuando los dos bien sabemos que ya no quedan ni huellas del último lector. Somos yo y José Lezama Lima, en ese orden antigramatical. Somos él y Orlando Luis Pardo Lazo, regurgitando una memoria a retazos que se ha quedado atrapada en su impropia traducción.

        She unfastened the flap of his nightshirt and looked at his thighs. Abrió también la portañuela del ropón de dormir, y vio los muslos.

        Baldovina acariciando los cojoncitos católicos del autor al inicio de una República en ciernes, días después de la Revolución que José Martí se empeñó en hacer contra España, que era su patria. Consummatum est. Y que era también la patria de sus padres, catalanes del recontracarajo: don Marianos y doña Leonores que se los iba a tragar la tierra, después del parto †, en el parto †, y antes del parto †. Cubansummatum est.

        His small testicles full of welts growing larger, and as she moved her hands down she felt his cold and trembling legs. Los pequeños testículos llenos de ronchas que se iban agrandando, y al extender más aún las manos notó las piernas frías y temblorosas.

        Dicen que Lezama Lima publicó este libro de manera ilegal, abusando del poder de su carguito como jefe de redacción en la UNEAC. Una “botella”, para que fuera tirando el gordo, y no se nos muriera de hambre.

        “Librero con patas”, le decían a gritos en el barrio. Una zona roja de putas y policías. En no pocas ocasiones, putas policías.

        Por esa ilegalidad, el Estado cubano tuvo que emplear cuantiosos recursos para recoger de las librerías la casi totalidad de la tirada. Digamos, 3999 ejemplares. Era lo justo con los demás autores: la nueva Revolución se había hecho precisamente para acabar de raíz con los privilegios y, de paso, emancipar de un plumazo a las Baldovinas.

        La misma Revolución que en breve iba a alfabetizar a los pobres, decomisando bibliotecas burguesas para hacerlas pulpa donde imprimir los cuadernos escolares. ¡Abajo la Enciclopedia Británica! ¡Viva el Libro Primero de Lecturas!

        De pie, con el pene de pie por los deseos de orinar, sigo leyendo en voz alta, recién despertado o aun soñando, hojeando a Paradiso desde su atril, respirando el oxígeno recién fotosintetizado por los árboles sin nombre de Central West End, en Saint Louis.

        El muy condenado, comentó desesperada Baldovina, no quiere llorar. The little devil, Gregory Rabassa muttered in desperation, he refuses to cry.

        Me gustaría oírle llorar para saber que vive. Me gustaría oírme llorar para saber que vivo.

        Al principio del exilio, llorar era para mí una rutina ridícula.

        Cada cabrona noche lo hacía. Buah, buah, buah. Llorar sin ningún motivo, a moco tendido. Llorar sin extrañar ni estar triste ni un carajo. Llorar hasta quedarme rendido, tendido. En el ataúd sin tapa de mis mil y un estudios de alquiler.

        Tocándome, por supuesto. Única continuidad que se me ocurre entre la Cuba ubicua y la carencia crónica de Cuba.

        Mi cuerpo, mi cadáver. Y una gota de esperma grandulona solidificándose sobre mi pecho. A thick drop of sperm-oil, hielo hirviente. Incesante fricción. Jadeos de Gregory Rabassa, el descubridor de Lezama Lima para la academia norteamericana. Hallowed be thy name. Thy Paradise come.

        Lo imagino traduciendo a mano, a máquina de escribir. Un zar del sur en el norte, descubridor de poéticas exóticas y fuentes de la eterna belleza. Un orientalista del hemisferio occidental, cazador de cimarrones latinos. Todos y cada uno de los autores autóctonos fingiendo hacerle resistencia al mercado, pero igual ávidos de ser expuestos en una lingua franca llamada el inglés.

        No quiero, no quiero: échamelo en el sombrero.

        The herald of a king who has won a battle near a castle without the inhabitants being aware of it.

        En puridad, un negrero literario. Oficio de ofidio, prueba viviente de la superioridad de la Retórica sobre la Raza. Prueba forense. Porque ya murió, como todos, el sin par Gregory Rabassa. Hace muy poco, por cierto, el Monday 13 de June de 2016. A la intraducible edad de 94 años.

        De haberlo intentado, puede haberlo conocido en los Estados Unidos. A la postre, preferí dejarlo pasar, como quien se despide de improviso de un rey que ha librado una batalla a ras del castillo, y sin que se enteraran sus deshabitantes.

        Era hijo de un cubano, por cierto.

        No sé por qué en Cuba siempre me lo imaginaba como el hijo bastardo de Oppiano Licario, personaje de personajes.

        Tal vez porque Gregory fue criptógrafo durante la Segunda Guerra Mundial, aunque esto aparentemente no tenga nada que ver. Tal vez porque nunca olvido la escena de Paradiso donde aparece la muerte de la mano de Oppiano, quien a su vez ya murió, como todos, en el capítulo 14 si no recuerdo mal.

        Del humo del sueño, y de ahí sin transición del sueño hacia el sueño eterno. Esa pésima metáfora, como todas.

        Yo sabía que usted vendría esta noche última. I knew that you’d come this last night.

        No es lo mismo “esta noche última” que “this last night”. Pero tampoco puede hacerse nada para evitarlo. ¿Qué querían? No tiene sentido pedirle las mismas peras al Paradiso que al Paradise.

        Traducir es ansí.

        En el pabellón de al lado hay un cubano. O eso cree creer el padre de Lezama Lima antes de morirse esa medianoche. Hablé esta mañana con él, quisiera hablarle de nuevo.

        A Cuban in the next ward. Era Oppiano Licario.

        Las ventajas adicionales del exilio cubano: que siempre aparezca un exiliado cubano en el pabellón de al lado, justo a la hora de fallecer en un hospital foráneo.

        Soledad sin extremaunción. Darnos cuenta a esa hora de que estamos rodeados por nadie.

        Me cago en el coño de la madre del padre de Lezama Lima y Gregory Rabassa. Los dos no hacen más que recordarme que yo también debo buscar a ese exiliado cubano del pabellón de al lado.

        De ahí las lágrimas que lavaban el rostro del coronel, padre de un Lezama Lima con cinco años.

        De ahí las lágrimas que lavaban el rostro de Fernández, disimuladas con pudor de padre como si fueran sudor cubano, en uno de esos poemas conversacionales de Roberto Fernández Retamar.

        Los padres no lloran delante de sus hijos sin padres. Apréndete bien esta lección de lectura.

        De ahí las lágrimas que antes lavaban mi rostro, noche a noche sin excepción. Y que después se secaron como una traducción amateur, haciéndome sospechar de paso que mi escena final será literariamente distinta. O, en su defecto, que me ha tocado la suerte de ser inmortal. 

        En mi barrio de Lawton, a la luz del alma, al lado de mi casita de tablas quedaba la casa de los otros Rabassas. O tal vez fueran los mismos Rabassas del padre de Gregory, que a partir de ahora se llamará Oppiano Rabassa, y nos ha conocido a todos en un muy mal momento, del que no saldremos para contarla, ya con nuestra respiración raspando la nada, tal como the breathing was a death rattle now.

        Los Rabassas de la Revolución eran gente buena como ninguna. Beales #100, interior (altos).

        Fefa y Rabassa, los padres.

        Gilberto, Rey y Taymí, los hijos sin padres.

        Puede que se me esté olvidando alguien. Puede que mi traducción de sus ortografías no sea la más exacta. Mejor así, supongo. La memoria es un músculo que es más saludable tenerlo atrofiado. Un órgano que si se practica demasiado, nos mata.

        El padre de la familia Rialta Rabassa trabajaba de matarife en el matadero de Lawton. Apuñalaba vacas antes del alba. Les partía en dos el corazón, con la benevolencia de un solo tajazo.

        Sin dolor.

        Nunca fue un verdugo, excepto con las personas que más amó.

        Porque un día se le partió el corazón a él. Crac. Solito, sin puñalada. Y entonces Fefa tuvo que sobrevivirlo como 30 años.

        No concibo una crueldad más grande. Para colmo, involuntaria. Forzar a Fefa a adaptarse a toda una vida vacía, sin su Rabassa. Fefa de Lawton, mujer fiel hasta que la senilidad le desfiguró la novela de su primer y único amor.

        La tragedia de no morirse juntos.

        El insulto de envejecer a solas.

        Buscando y buscando, como locos, como lúcidos. Sin encontrar ni traza de aquellos jóvenes que de jóvenes más amamos.

        Estoy entrando en una soledad, por primera vez en mi vida, que sé es la de la muerte. Quisiera tener alguien a mi lado.

        Sic. Sin traducción.

        En este sentido, Tati, la vecina del frente, sí tuvo una actitud ejemplar. Se murió a los pocos días de ver morir a su Isauro.

        La eternidad la comenzaron temprano, Tati e Isauro, imponiéndole un tiempo humano al destiempo de Dios. Y ese triunfo de la voluntad me hace un poquito feliz, aunque yo no tenga ahora ni a quién contárselo.

        Es demasiado tarde.

        Cierro la traducción de Gregory Rabassa. Copyright de Ediciones Era, 1968.

        Qué curioso, ¿no? Me pregunto por qué el Rabassa de nuestro exilio no habrá usado la edición príncipe cubana.

        Tal vez necesitaba un poquitico de distancia.

        Tal vez necesitaba dejar de llorar a tiempo, revisando planas y planas de Paradiso antes de morirse a los 94 años.

        Me pregunto a qué edad cumpliré yo mis 94.


        El exilio es el lugar donde nadie se acuerda de nuestros cumpleaños.
Gregory Rabassa

Erotismo y acoso

Hughes
Abc

Van sumándose voces contra el MeToo. Ayer fue Bibiana Fernández, por ejemplo. Son personas (valientes) que en España apoyan, al menos en su intención, el manifiesto de las mujeres francesas.

En el libro de Pascal Bruckner que citaba el otro día había algo maravilloso sobre las diferencias entre Francia y Estados Unidos, diferencias que el feminismo ayuda a subrayar. La pasión común por la igualdad (de sexos en este caso) en Estados Unidos tomaba un cariz pleiteador, “una codificación maniática” de las relaciones entre sexos, desconfiada, hostil. Una igualdad que desunía, que desvinculaba. En Francia, sin embargo, aún se podía apostar por una igualdad que llegara por la semejanza y la aproximación. Ese espíritu estaba detrás de aquel manifiesto. Lo que Francia, su orgullosa cultura, podía aportar era una tradición erótica. El erotismo como forma de relación, el lenguaje de la seducción. Esto es lo que el feminismo radical no entiende, ni quiere entender. “La dimensión simbólica del erotismo”.

En España empezamos a ver la traslación de ese modo histérico-americano en el intento de regular las relaciones entre sexos. Ya no es la violación, es el acoso. Pero no el acoso circunscrito a un ámbito laboral donde desde hace tiempo se reconoció como instrumento de presión o de abuso. No, el acoso como amenaza latente en cualquier forma de relación hombre-mujer. Como todo lo previo a la violación, como la latencia de todo acercamiento masculino. El preámbulo potencial de la violación. Esto recoge el caudal sectario de cierto feminismo de los 60 y 70, que veía en la misma erección masculina un hecho violento.

El problema de este entendimiento del acoso es que, por un lado, resigna a la mujer nuevamente a un papel de víctima y debilidad, y además propone una nueva regulación de las relaciones entre sexos. En ellas entraría el derecho, la política y la ley. De otra forma: el Estado-de-derecho y los partidos. Surgirían gestores del asunto. Igual que ya hay quienes validan un cuerpo y desautorizan otro (Pedroche vs grid girls). Se criminaliza el eros masculino y se pone bajo sospecha la relación heterosexual y esa tradición de trato y acercamiento se sustituye por una nueva codificación política.

Porque a esto quería llegar. Es una tradición lo que está en juego. Un conservadurismo de la relación erótica, del trato entre hombre y mujer. Un ámbito informal, sin palabras, arriesgado, potencialmente oscuro o gozoso, exclusivo, público e íntimo, en el que la mujer tenía un poder reconocido y natural. Sustituir esa tradición de acercamiento y seducción por una nueva regulación que parta de la explicitación del consentimiento y de su mantenimiento a lo largo de la relación es un paso revolucionario. Se ha llegado a pedir un replanteamiento de la relación sexual hombre-mujer sobre nuevas formas contractuales.

Catherine Deneuve

El efecto es puritano, lleva el sexo a un lugar polémico y conflictico, casi victoriano. Pero es puritano porque es la forma en que el puritanismo anglosajón asumió el feminismo. Con una necesidad de formalización, de expresión y transparencia. También el feminismo debería suavizarse en un entorno católico y mediterráneo. Trasladar esto a un país como España además de difícil es un delirio. Y se enfrenta, como muchas otras de estas aventuras políticas, a la tradición. Pero no a una tradición cualquiera, quizás a aquella a la que más importancia damos.

El erotismo, “una especie de erotización superficial pero sin intencionalidad erótica”, está en la forma que tienen hombres y mujeres de relacionarse. El erotismo, la amistad erótica, la sentimentalidad erótica es la inclinación inevitable que nos acerca. Las miradas, la mera inclinación, la forma de tener en cuenta al otro, es un inmenso juego de relaciones que nos aproxima. Es un mundo potencial, microscópico, casi como la vida celular o subatómica. Es un mundo complejo, bullente, inexplicable, que nos acerca a hombres y a mujeres y que se ha venido regulando solo y conformando durante siglos.

Con todos sus problemas, ha venido siendo la forma de relacionarnos, de acercarnos. Esto que proponen ahora parte de separar sexos, de una extraña segregación que además victimiza de raíz a la mujer.

Domingo, 11 de Febrero


Si las quieres aguardar en el Verano, salen éstas al obscurecer á respingar y escarbar á los puertos de las tierras donde andan. No tienen paradero.
D.J.M.G.N.

"Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo"

DOMINGO, 11 DE FEBRERO

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.» Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

-Quiero: queda limpio.

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:

-No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Marcos 1,40-45

sábado, 10 de febrero de 2018

Camino Soria



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Iba a ser “Camino Cuenca”, porque tenían firmada una gala en Cuenca y porque así se les “engorilaba” la musa del amanecer en aquel bar de los taxistas en la madrileña plaza de Roma, pero fue “Camino Soria”.

Pasó que Cuenca no rimaba con nada –dice Edi Clavo, batería de Gabinete Caligari, en un libro (¡otro!) sobre el disco final (¡el “Requiem”!) de la Movida.

Cuenta Edi que a ellos, madrileñistas por la gracia de Las Ventas del Espíritu Santo, les repelía el cosmopolitismo impostado de los ases de la Movida: “Groenlandia” (Zombies), “Cita en Hawai” (La Mode), “Hawai Bombay” (Mecano), “Lobo-hombre en París” (La Unión), “Venezia” (Hombres G)… Y tiraron… “Camino Soria”.

Gabinete Caligari deixa el caliu dels bars i camina cap a Sória –titularon en Barcelona, donde no se sabría de Soria hasta el 96, cuando el “Drean Team” de Cruyff visitó al Numancia en “Los Pajaritos”.

Frente al cosmopolitismo de galletita china (“Todos los hombres del interior de los cuatro mares son hermanos”), el madrileñismo de botín (de los botines blancos que Clavo se mercaba en Alvarado de la Gran Vía a los botines color corinto y tacón cubano de Urrutia), que no es casticismo, y ellos, que por taurinos entienden de “casta”, lo saben. Los cosmopolitas de entonces les decían fachas, y los de hoy les dirían… “populistas”.

Ay, el cosmopolitismo, que es elitismo de pan “pringao”. Victor Davis Hanson, el único analista serio que hay en circulación, dice que el elitismo de este siglo proviene del divorcio del trabajo manual y de la ignorancia general del mundo debajo de una capa de títulos: un elitismo dedicado a contrastar su supuesta iluminación con la supuesta ignorancia de todos los demás.

La frustración con la incompetencia crónica de la élite fue el tema del trumpismo. Después de medio siglo de “niños geniales”, “los mejores y más brillantes” y “somos los que habéis estado esperando”, los estadounidenses finalmente bostezaron y siguen adelante.

Camino Soria.