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sábado, 23 de febrero de 2013

Maestros y alumnos

 Fue mi librería

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Una maestra jubilada, buscadora de las Musas madrugadoras, me ha defendido esta mañana a las seis y media la educación andaluza como jamás hubiera imaginado:

      -Se ha pasado de dar clase en una cuadra a que las aulas tengan calefacción.

      Dice mi vecina -a la que de lo suyo nadie va a enseñarle- que a su nieto le mandan muchas tareas y le hacen muchos exámenes sobre temas que no valen para nada y que es mentira que Andalucía esté a la cola de la Educación europea.

      -A los andaluces nos tienen manía y quieren que sigamos atrasados.
      
La deriva cultural ha empezado con las imágenes de un mocoso de Barbate en “el tele” del bar, prendiendo fuego a la maestra por la cabeza. Como yo pidiera dos tortazos a tiempo para el angelito, la beatitud de mi vecina no ha podido reprimirse y ha saltado con el diálogo, los razonamientos sensatos y el convencimiento. A uno del proletariado, soltero, que fue alumno suyo y que andaba con su copa de Machaquito le pregunta para que me conteste si ella era castigadora. El peón de albañil, que apenas sabe leer y al que conozco hace tiempo, sin que sepa la maestra por qué le aconsejé  no pisar el jardín al que llevaba de niño a mi chico, dice que no, que era una maestra buena y eso que había que ver “la mara” que había en la clase. Al peón de albañil, que dejó la escuela y la venta de chocolate a las cuadrillas de adolescentes, se ve que la obra le ha enseñado diplomacia.
    
Mi vecina maestra, a la que de verdad aprecio por su candidez, está muy agradecida a Manuel Chaves y a Mar Moreno  porque le han dado unos premios por unos artículos que escribe sobre niños y mayores con muchos besos y abrazos y como no quiero incomodar porque noto que tiene buena opinión de mí, le pregunto sobre el pasquín del ministro con dos balazos en un pueblo de Sevilla. No le gusta a mi vecina la falta de educación de esos maestros, como tampoco le gusta que los niños aprendan las cosas de memoria, y  me habla de señoritos  y represión como si se acabara de enterrar a Franco ayer.

     El resumen del telediario saca al indultado Montes Neiro y el peón de albañil mira como perdiguero de Burgos la imagen del veterano atracador y entonces me he atrevido a hablar para la maestra, el peón y Antonio el camarero, que lleva 25 años poniéndome café a las seis y media de la mañana:

    -Miguel Montes Neiro es un ejemplo del desprecio por la verdad, la falta de respeto a las leyes, la ignorancia y la hipocresía de España. Desde Andalucía se vendió como cierto que el preso granadino llevaba 36 años sin salir de la cárcel. La autoridad tuvo miedo de decir la verdad y explicar con toda normalidad que Montes Neiro salió muchas veces del presidio en esos 36 años tanto de permiso como en libertad condicional, sin contar las fugas consumadas. Un delincuente en libertad condicional sigue cumpliendo condena en su casa, pero si comete un nuevo delito y es detenido rompe la condicional y hasta que no extinga la anterior condena no empieza a cumplir la nueva. Montes Neiro, que siempre ha sido atracador y a ratos escultor aficionado, lleva varios meses en libertad. ¿Creen ustedes que debe volver a prisión o que le perdonen porque ya ha pagado bastante el pobrecito?

    El trío mañanero habla de una pulsera que ponen a los delincuentes y que también piden para el caradura Bárcenas. Pontifican en Derecho y no acaban de comprender que se puede controlar telemáticamente a un condenado. Nunca a un presunto delincuente no juzgado.

      -... pues dicen los periodistas que se la van a poner.
   
    No he corregido a mi vecina maestra porque se me ha hecho tarde y he tenido que salir corriendo.

Atardecer andaluz