miércoles, 12 de septiembre de 2012

¡Cielos, Ryanair! (A favor, claro)

Si sumamos el total de vuelos de estas compañías en los últimos tres años tenemos que Ryanair ha volado 296 aviones, Iberia + Ibe Express 110 y Air Europa 37. Por tanto, calculando los promedios se obtiene que:

    Ryanair ha tenido una media de 0,324 incidentes por avión en esos 3 años.
    Iberia ha tenido una media de 0,318 incidentes por avión en esos 3 años.
    Air Europa ha tenido una media de 0,459 incidentes por avión en esos 3 años.

Como vemos, la media de incidentes de Ryanair no difiere mucho del resto de compañías, incluso le supera Air Europa. Sin embargo, ¿con quién se ceba indiscriminadamente la prensa?


Eccentric Characters


Independencia por lo privado

Pla

 
Pla:“¿Independencia? Los catalanes podemos fabricar muchos calzoncillos, pero no tenemos tantos culos”

 Jorge Bustos

Al nacionalista de buena fe por fuerza debe desmoralizarle en la intimidad que el día de su nación coincida con la matanza mora de las Torres Gemelas. En el exigente mercado de la efeméride, las acciones barradas de Rafael Casanova no tienen manera de competir con los pagarés humeantes de Osama Bin Laden. Todos los años la misma historia: vídeos de la isla de Manhattan cubierta de ceniza y vídeos de diputados del Parlament cubiertos con la estelada. Y no deja de resultar curioso que ambos aniversarios conmemoren un trauma colectivo como excipiente de patriotismo. La diferencia es que los americanos sí tienen al parecer una nación, y según los últimos indicios bastante considerable, mientras que el catalanismo tiene un subcampeón de Liga y una Generalitat rescatada por la metrópoli, lo que confirma de momento que el nacionalismo sigue siendo el último refugio de los bucles melancólicos.
 
Si yo fuera un intelectual orgánico de Cataluña, aparte de cobrar mejor y de sentir sobre mi pluma el peso milenario de toda una raza, para fundar el mito patrio hubiera de todos modos escogido a otro Casanova más pinturero que el triste de Rafael. Me refiero al veneciano Giacomo Casanova, que se escapó del trullo como Boadella, fue espía en media Europa, pasó a la historia de la literatura y se cepilló a un número indeterminado de cortesanas y vizcondesas que sus editores todavía se atarean en cuantificar, en medio de agrias disputas. Giacomo, por si fuera poco, estuvo preso en Barcelona –ahora mismo no recuerdo si por rotular en castellano o por ir a los toros–, y de la madeja de tan injusta penitencia igual podría yo sacar hilo para bordar un nuevo pelele del victimismo nacional que colocar en la galería de los homenots junto a Pompeu Fabra, Josep Tarradellas –a quien escribió en carta Josep Pla: “¿Independencia? Los catalanes podemos fabricar muchos calzoncillos, pero no tenemos tantos culos”– y Gerard Piqué.

Seguir leyendo: Click

Tod y Toby


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para detener la deriva secesionista, la generación Disney que nos gobierna tiene en la cabeza la historia de Tod, el zorrito travieso, y Toby, el perro cazarito, que por circunstancias de la vida se hacen amigos inseparables sin saber que por su naturaleza deberían ser enemigos.

    Los Tod y Toby de la Diada son Íker y Xavi, que es el pulso nacionalista en esta hora descentralizadora de España, a la que se sumó TVE contraprogramando a Rajoy con la versión catalana (garantía de españolada) de una Isabel la Católica que no se pone la camisa, en contra de la leyenda urbana según la cual no se la quitaba.

    Para este quita y pon, mejor que Jenner nos había venido, no ya Olvido, que excede a la idea paisana de la castellanidad, sino Aido, con experiencia de Poder y ese conocimiento que un día, siendo ministra, la llevó a decir: “Abortar es como ponerse tetas”; lo cual le valió una mamandurria de seis dígitos en la Onu y una solución habitacional en el exclusivo barrio neoyorquino de Tribeca, cerca de John John Kennedy y lejos de Javier Krahe.
    
Nuestro centralismo, fórmula de grandeza de Roma, Francia y España, es un empeño de la reina castellana, hija, por cierto, de portuguesa, ¡como Mourinho!, pero de la que TVE no sabe que en Barcelona formó el firme propósito de no volver a los toros, antes, ya ven, de los cuvillos y el Juli.
    
En la plenitud nacional de Barcelona, Mas es Miss (Miss Alabama respondiendo a “si usted pudiera vivir para siempre, ¿lo haría y por qué?”):

    –Yo no viviría para siempre, porque no debemos vivir para siempre, porque, si se supusiera que debiéramos vivir para siempre, entonces viviríamos para siempre, pero no podemos vivir para siempre, que es por lo cual yo no viviría para siempre.

Carta atenagórica de André Viard a Julián López

Julián en París
Desfile de Alta Costura

 "El peligro que corremos es ver la Fiesta convertirse en una mascarada carente de significado, al igual que la Danza de la Lluvia que hacen hoy los descendientes de los chamanes indios para los turistas"

Estimado Julián,

Dos días después de "twittear"  contra la prensa francesa en general y contra mi persona en particular, probablemente has tenido tiempo para entender hasta qué punto te has equivocado: no se soluciona un problema matando al que trae la mala noticia, de la misma manera que no se cura una fiebre rompiendo el termómetro.

No hay mal que por bien no venga, y tu rabieta -impropia de la gran figura que eres- me permite, y te lo agradezco, explicarte a través de esta carta abierta, lo que visiblemente no entiendes.

Tienes que saber primero que los medios de comunicación -“mass medias” como les bautizaron los americanos- son precisamente eso: un termómetro que permite tomar la temperatura o el pulso de la sociedad. Desde siempre, salvo en casos de manipulación por parte de algún poder poco respetuoso de las libertades públicas, han sido el punto de encuentro de todas las opiniones y la fuente de la que muchos han bebido para orientar su reflexión constructiva. En Francia, la prensa suele ser bastante libre, y jamás confunde publicidad y derecho a la información. Esto vale también para la prensa taurina.

Insisto: la culpa de tu fiebre no la tiene el termómetro, sino tu ausencia de reflexión acerca de la situación global de la Fiesta que atraviesa, desde hace mucho tiempo, uno de sus peores momentos, y que tiene que enfrentarse a la vez a una profunda crisis económica, a una crisis institucional impulsada por ciertos nacionalismos ciegos y a una pérdida de identidad -o de ética- que explica la frustración, no de la prensa, sino de la afición. De lo contrario, ¿cómo explicas que ni arropándote con dos figuras consigues llenar una plaza?

Para entender el rechazo, todavía muy relativo, que padeces por parte de un público que te ha encumbrado y tratado quizás mejor que en tu propio país a lo largo de toda tu carrera, tienes que hacer un esfuerzo de reflexión, dejar de pensar que se trata de una campaña en tu contra, y entender que tus intereses y aspiraciones no corresponden ya con los que de quienes pasan por taquilla. El tiempo no se puede detener, las modas pasan y gracias o por culpa, según se mire, de la crisis, estamos presenciando un cambio de opinión hacia los valores éticos más profundos de la Fiesta que, como tú debes saber, es la del Toro.

Y a ese nivel, tu lógica de figura choca con las aspiraciones de la afición, para la cual, por muy lograda que sea una faena, tiene poco valor si se realiza delante de un toro que no corresponde a la imagen mítica que todavía se conserva del mismo en el inconsciente colectivo. El problema va mucho más allá de saber si vale o no tal o cual animal que se embarca para tal plaza. El problema es saber si el toro moderno, criado en las condiciones que tú bien conoces, conserva dentro de la sociedad esa imagen mítica que es el origen de la Fiesta. Evidentemente, no es el caso, y resulta fácil entender que un animal criado casi en cebaderos, sometido a lo largo del día a la dominación del hombre y ataviado de fundas que ocasionan un sin fin de manipulaciones, no ayuda a que, cuando sale a la plaza, el público vea en él ese adversario casi invencible que era antaño. Y por supuesto, la pérdida de esa dimensión mítica que siempre ha sido el motor de la Fiesta, le quita a la actuación del hombre ese valor épico que durante mucho tiempo hizo del torero el equivalente de los héroes antiguos.

Y si hoy en día los toreros tienen que ir a la zaga de los futbolistas o los modelos para reconquistar una fama que a pesar de sus méritos en la plaza ya no consiguen, es porque la estética que se pretende buscar a costa de sacrificar las dimensiones mítica y épica, no trasciende en la sociedad que ve en el toro un animal manipulado, indefenso y en vía de domesticación, no deseada pero real. Lo cual, como lo entenderás, conforta los ataques de los animalistas contrarios a la Fiesta.

Tú, que eres un gran amante del campo y que toreas a diario en todas las ganaderías, ¿no te extraña la gran diferencia que hay entre las vacas que ostentan una bravura conforme al capital genético que acumulan los ganaderos desde hace generaciones y sus hermanos de camada que se arrastran muchas veces por las plazas de una forma penosa, que sólo puede explicar este exceso de manejo y manipulaciones inoportunas que se les impone? Ese problema, el más grave para la Fiesta si no se busca remedio, sería injusto achacártelo solo a ti. Es, sin embargo, la otra cara de la moneda: cuando algo falla en un sistema, la culpa siempre la tiene el que manda, y en este caso te toca a ti, puesto que tienes el poder absoluto de hacer y deshacer a tu antojo las corridas en las que participas.

El ejemplo siempre debe de venir desde arriba, y el que das ahora a los chavales que empiezan no es el más apropiado para augurar un futuro esperanzador. Al toro no se le puede considerar solamente como el instrumento que permite al torero expresarse a gusto. Para engrandecer la Fiesta, al toro hay que devolverle su sitio, es decir, lucirlo en toda su dimensión a lo largo de los tres tercios, y particularmente durante el primero. Aunque te parezca extraño, a los aficionados les gusta la suerte de varas; no para ver cómo sangra un toro, sino para comprobar cómo embiste. ¿Por qué no les das esa satisfacción y por qué le quitas al ganadero esa oportunidad de demostrar que su toro no es sólo un animal sumiso en tu poderosa muleta, sino también bravo en el caballo? ¿Por qué guardarlo todo para ti? Éste es, precisamente, uno de los motivos de la frustración de los aficionados franceses: al toro quieren verlo en toda su dimensión. Experiméntalo en Nîmes este fin de semana, por ejemplo: ponlo en suerte de lejos, déjalo lucirse, quítalo pronto y vuelve a ponerlo, y ya verás la ovación que te van a dedicar y cómo desaparecerá la frustración. Pero lo más importante es que, si lo haces tú, lo harán los demás, y hasta los novilleros entenderán que hay que cuidar la lidia en este aspecto.

De ahí a que los ganaderos dejen de pensar que la suerte de varas es un mero trámite condenado a desaparecer a medio plazo, hay un pasito, nada más. Y de ahí a que vuelvan a mandar en la plaza un toro que dé espectáculo en el caballo, cinco añitos escasos... El tiempo de orientar su selección en el sentido que pide la afición a gritos. Y si se consigue, será beneficioso para ti y para tus compañeros figuras que seguirán tus pasos. ¿No te has enterado de que en Francia están tomando mucha importancia toreros que matan corridas más duras que las tuyas, dándole al público lo que quiere y a la Fiesta una autenticidad acorde con su ética ? Y, por si no lo sabes, es gracias a estas corridas que las empresas pueden soportar el peso económico de las tuyas.

Si abordo esta cuestión, es porque no se puede construir el futuro de la Fiesta sin poner las bases de una economía sostenible a largo plazo, la cual pasa por obedecer a la misma regla de oro que están aprobando todos les estados europeos inmersos en la crisis: no se puede repartir más de lo que se tiene y no es de recibo que unos pocos se enriquezcan a costa de la ruina de muchos. No se trata de caer en un dogmatismo ideológico demagógico, sino de contemplar el problema en su globalidad: la Fiesta genera una riqueza que aportan los aficionados cuando pasan por taquilla –lo cual se olvida a menudo-, y esta riqueza se debe de administrar para el bien de la Fiesta, respetando por supuesto la jerarquía que impone la ley del ruedo, pero respetando también las necesidades del sector en su globalidad, cuyo primer objetivo en estos tiempos tan difíciles es sobrevivir.

La clave del futuro, como bien lo has entendido aunque un poco tarde, radica también en permitirle a las nuevas generaciones acercarse a las plazas, lo que supone dos obligaciones: enseñarles la grandeza de la Fiesta a través de la del toro, y fomentar una política de precio asequibles. Y me alegro, aunque os hayáis quedado un poco cortos, que tú y tus compañeros estéis aplicando una fórmula que llevo proponiendo en Francia desde hace tiempo, a través, esta vez sí, de una campaña de información: cuando se habló el año pasado de pedir a las figuras reducir sus honorarios, yo abogué por pagaros el 20% de los mismos en entradas –lo que es posible, puesto que en la mayoría de los casos no llenáis–, las cuales serían regaladas en vuestro nombre a la juventud y a los más necesitados. Lo habéis echo de otra forma, pero éste sí que es el buen camino de cara al futuro.

Así se fomenta la afición de mañana, pero a este público joven, ya que lo atraemos, hay que enseñarle el sentido de la verdadera Fiesta para que no la confunda con un espectáculo más: la Fiesta de los toros es la resurrección más antigua de un mito que nace al principio de la Humanidad: es la última tragedia, en el pleno sentido de la palabra, y la escuela más grande de vida que se le puede enseñar a un chaval, a condición de que el toro recobre su protagonismo. De lo contrario, si todo se resume en una exhibición de poderío por parte del torero frente a un animal demasiado sumiso, el peligro que corremos es ver la Fiesta convertirse en una mascarada carente de significado, al igual que la Danza de la Lluvia que hacen hoy los descendientes de los chamanes indios para los turistas. Para evitar esto, abre un poco tu elección de ganaderías, ayuda a preservar algunos encastes históricos matando alguna corrida, regálales a los aficionados y a los ganaderos el gran espectáculo de una lidia que luzca al toro en el caballo, asume la competencia con los toreros ya maduros que se están ganando a pulso su inclusión en las ferias. Haz lo que siempre hicieron las grandes figuras cuando se les cuestionaba: gestos en sitios claves frente a ganaderías distintas. De esta manera, mejor que de cualquier otra, asentarás tu condición de gran figura y acallarás las críticas. Y sobre todo: que tu pundonor no interfiera en la cuestión monetaria. Facilítales a las empresas defender sus ferias en la medida de lo posible. El bacalao, como se decía antes, siempre lo partirás tú, pero procura que haya de comer para todos. Deja que la última peseta la gane el que más la necesita.

Como gran figura de esta época y como líder indiscutible de tu profesión, tu responsabilidad es inmensa. Eres la clave del futuro y tienes dos opciones: seguir en tu línea actual, acomodándote en tu condición de figura, o tomar las riendas de la verdadera revolución que se necesita para darle a la Fiesta el vuelco radical que le permitirá adaptarse mejor a la sociedad actual. Si antes no lo habías entendido, ahora, gracias a esta carta que lo explica todo, sabes lo que la afición y el mundo del toro esperan de ti.

Y para acabar, permíteme un consejo: deja de refugiarte en el argumento de que te juegas la vida para ocultar los verdaderos problemas. Lo sabe todo el mundo y por eso se te respeta, pero no pareces entender que éste es el destino de cada uno de nosotros: de una manera o de otra, todos nos jugamos la vida, y no te hablo sólo de los toreros, del más grande al más modesto. Si me apuras, yo me la juego también cuando defiendo la Fiesta en Francia. Y por si la noticia no ha llegado a tu burbuja, la inscripción de la misma en el patrimonio cultural me costó el año pasado que unos individuos vinieran de noche a quemar mi casa con toda mi familia dentro. Así que por favor, Julián, lo de jugarse la vida déjalo ya: la grandeza del toreo siempre ha sido hacerlo en silencio y menos con intención de hacerse la víctima. Como bien dijo « El Tato », son « desperdicios ».

A cada uno nos toca asumir el destino que hemos elegido, y espero que gracias a esta carta entiendas qué caminos se abren ante ti. En un momento puedes acabar con la frustración de los aficionados y quedarte para siempre en la historia del toreo, no sólo como un diestro importante, sino como el gran impulsor de una nueva época de la Fiesta, como en su tiempo fue Paquiro. Todavía no es tarde y no sabes cuánto te lo agradecería la afición.

Entenderás que todo esto no lo podía resumir en un tweet, y entenderás también que, ya que te has dirigido a mí de forma pública, te contesto a través de esta carta abierta. De hecho, todas las ideas que te doy, te las regalo sin buscar ningún derecho de autor. Hazlas tuyas y convence a tu amigo Juan Antonio Gómez Angulo -que también piensa que eres la piedra angular de nuestro futuro- que las tiene que incluir en el informe que prepara. Pero no le digas que vienen de Francia. Por lo visto, le molesta mucho.

Un abrazo de tu admirador.

André VIARD

¿Para qué pagamos a un sindicato?

Para esto

En cuestión de intimidad, lo que diga el feminismo

Intimidad en la celda
Francisco Javier Gómez Izquierdo

En esta Babel sin misericordia que nos toca, se viene discutiendo con pocos fundamentos sobre la intimidad, a propósito de una concejala con menos conocimiento del mínimo que se supone a los de sus inclinaciones. Naufragando en el rifirrafe de la anécdota pasa desapercibida la ausencia de delito en otra señora con cargo de juez que ordenó grabar el vis a vis de un preso en una cárcel de las Baleares.

      La comunicación de vis a vis es un encuentro íntimo en una habitación cerrada en la que hay una cama de matrimonio y un servicio. Es el lugar donde el preso o la presa se encuentra con su pareja que por lo general viene de la libertad -“de la calle”-, ya que también hay vis a vis entre presos y presas. “El vis a vis” es sexo al que muchos internos llevan helados y chocolatinas que compran en el “colomato” para frotar allí donde ustedes imaginan, por lo que no cabe en cabeza humana educada en los mínimos principios del respeto al prójimo vigilar los sonidos de estas intimidades... pero si un juez sospecha de que en uno de estos encuentros amatorios se va a descubrir el secreto del tesoro de los Templarios, pues mire usted, ¡él sabrá!

¡No! No es lo mismo la intervención de la comunicación del vis a vis que la del preso con sus abogados. Ésta última es totalmente ilegal. La otra puede ser reprobable, pero pueden aceptarla los Códigos.

       La jueza no escuchó cosa de importancia en la cinta magnetofónica y otro juez tampoco consideró invasión de la intimidad la decisión de Su Señoría.

       ¿Quién es más celoso de su intimidad? ¿Aquél que esconde su desnudez o quien la enseña un poquito? ¿Aquél que habla a gritos en el salón de su casa o al que le ponen un micrófono debajo de la cama de su dormitorio? ¿Quién gasta cámara de televisión o quién pone cerradura en el cuarto? ¿Y quién juzga la afrenta?

        Una guapa colombiana casó hace cinco años con un atracador sevillano, que juntó mucha fortuna antes de ser detenido. La habilidad de los abogados consiguió una condena reducida por falta de pruebas suficientes en muchas de sus fechorías, pero la joven esposa nunca pensó que el marido alcanzaría el tercer grado tan pronto como lo consiguió. Durante los dos años que el sevillano estuvo preso, la espectacular colombiana, que vivía como una reinona, visitó regularmente al marido y tuvo fogosos vis a vis íntimos de los que el preso presumía ante los colegas. Cuando éste salió, conoció de las andanzas indecorosas de la amada y la repudió, que en germanía es echarla de casa y negarla mantención. La guapa juró venganza y acudió presta ante unas abogadas feministas que le aconsejaron acusar al marido de violación cada vez que acudió a las comunicaciones vis a vis talegueras. Incomprensiblemente, una jueza atendió la denuncia de hechos supuestamente ocurridos hacía más de un año  y al atracador le revocaron la condicional, estando casi dos años enchiquerado a la espera de juicio por violación. (Téngase en cuenta que a comunicar va uno libremente a la cárcel desde la calle. A pasar dos horas que reconfortan al preso). Como no podía ser de otro modo, el acusado fue absuelto... y la intimidad de la colombiana aireada vergonzosamente en falso testimonio, que por supuesto no tiene condena en el Código por ser de menor rango  que el talibanismo de género femenino. 

      Es cosa probada. En cuestión de intimidad, lo que diga el feminismo.

Intimidad en la playa

Miércoles, 12 de septiembre

ANUNCIOS

-Se necesita un vaquero. Creencias cristianas. Preferiráse un metodista. (East Anglian Raily Times)
LONDRES / JULIO CAMBA

Ignacio Ruiz Quintano

Dos gallos

El Molín de Mingo

martes, 11 de septiembre de 2012

La fiebre alicatadora en las Ventas del Espíritu Santo

Abella, único miembro del taurineo madrileño presente
 en el homenaje de Aranjuez a El Chano

José Ramón Márquez
 
Abella, a quien todos sus amigos llaman Abeya, es políglota. Es hombre instruido que sabe inglés y que conoce el significado de la palabra inglesa ‘milk’, leche; no por la leche, mala o buena en sí misma, sino por lo que lleva de Milka, de la vaca de Milka berrenda en morado, que es su permanente referencia en lo tocante al toro de lidia, lo que él quiere para estas Ventas del Espíritu Santo que pastorea con devoción de chambelán de la época anterior a Dantón y a Robespierre a base de tantos saraos y cuchipandas regadas con una ‘copa de vino español’ y con tantas corridas de toros juampedreros, toros bodegueros tan apegados también, por su origen financiero, a la ‘copa de vino español’.

Abella, Abeya también para nosotros, es hombre de gran corazón, pues el otro día es de los pocos del taurineo que adquirió su entrada en Aranjuez para el homenaje a El Chano, pero sobre todo y ante todo es nuestro gran alicatador. Nunca, en ninguna época de la larga historia de la Plaza, se han puesto tantos azulejos en sus paredes como los que han sido colocados en la actual era abeyesca. Es verdad que son prescindibles azulejos que no contienen enseñanza alguna,  pero es también verdad que a su delgada sombra se han guarecido golosamente cientos de cuchipanderos a engolgorarse la canónica copa de vino español y a saludarse, palmeándose las espaldas los unos de los otros,  mirando con el rabillo del ojo a los que van pasando por allí, en esa ceremonia civil de la hispánica manera de darse importancia.

Es verdad que lo que Abella, nuestro Abeya, se gasta en ‘copas de vino español’ inaugurando azulejos es justamente lo que se ahorra en cambiar cuatro veces al año la bandera que hay sobre la puerta grande. Posiblemente lo que a Abeya le vendría de perlas es que la bandera que hay sobre la puerta grande fuese también de azulejos, bandera alicatada, para soslayar el asunto del desgaste, que sería inugurada con una ‘copa de vino español’, pero el caso es que mientras inventan la bandera cerámica, él se preocupa muchísimo más de que no falte el morapio en los bajos de la Plaza para los vivos que de que en las partes altas, qué más da si nadie ya mira hacia arriba, haya un trapo sucio, descolorido y macilento que ni es rojo ni es amarillo, ni es gules ni es gualda, y que un negro chafarrinón, una bandera pirata colocada sobre la Puerta de Madrid, sea la seña del que espera la hora en que el trapo se convierta en azulejo.
 
A falta de otra idea mejor,  Abeya y sus compinches, la gran aficionada Esperanza Aguirre, el simpático político autonómico González, los de la carpa de la cultura, la carpa del carpe diem de Dragó et alt., cuyas cuentas exactas esperamos como agua de mayo, y los de la Asociación de Juan y Juan se han empeñado, para ir pasando el rato, en ponerle una placa a un suicida en el cincuentenario de su suicidio, hecho inaudito que no contiene en sí mismo motivo como para ser recordado en los pasillos de la Plaza de Las Ventas. Allá ellos. Se ve que no pueden dar un homenaje solamente a Gallito, que no pueden esperar al año que viene para ponerle los canónicos azulejos al torero de la calle de la Feria, quizás porque ya tengan pensada otra cuchipanda cerámica a costa de Juan Belmonte para el año 13, centenario de su alternativa. Allá ellos. Es su plaza, en la que lo pasan bomba descorriendo cortinitas, develando azulejos a la luz del día y degustando las copitas de vino español. A los demás lo que nos corresponde es pasar por las incómodas taquillas y deambular por los pasillos esos que van alicatando,  pensando en lo injusto que es el hecho de que Martín Sánchez Pinto, valiente torero y firme estoqueador, aún no tenga puesto su azulejo convenientemente regado por la ‘copa de vino español’.

Por otro lado queda la firme convicción de que los pasillos de Las Ventas pueden convertirse en un Cossío cerámico y mural, pues aún quedan disponibles cientos de metros. De momento sólo están alicatando los bajos así que, con un poco de suerte, entre los metros disponibles que hay en los pasillos de los tendidos altos, los de las gradas y los de las andanadas es posible que hasta Pedrito Castillo tenga su homenaje cerámico y su copa de vino, que algo haría para merecerlos, digo yo.

El polichinela de Francisco Silvela


¡A Eurovegas, que nos lo prohíben!

El  GemTheaterBar verdadero 

Jorge Bustos

Pues honestamente yo no veo dónde está el debate en el asunto de Eurovegas, abocetada como una Nínive por los pinceles tenebristas del neoclericalismo de progreso. Los muecines de la socialdemocracia coinciden aquí con las cautelas perfectamente canónicas expresadas por la jerarquía eclesiástica, pero no vamos a descubrir ahora que la Iglesia recela del juego, mientras que no deja de chocarnos el furor condenatorio de Tomás Gómez, el Savonarola de Parla, personalidad invencible –por la inteligencia– en cuya idea platónica de república hay Gobiernos para los que pierden elecciones y catacumbas para los miembros del Opus Dei.

Nos dan el turre catequético con la proliferación de chulos, putas, gánsters y hasta periodistas de sucesos como satélites de iniquidad que orbitarán mefíticos por Alcorcón, arruinando el ejemplo ofrecido a los niños por Casillas y Xavi. Pero el espesor de las telarañas en las arcas españolas no nos coloca precisamente en condiciones de debatir la pertinencia de Eurovegas, que algo de dinero y de empleo sí parece que va a traer. La pobreza en España siempre ha estimulado el trabajo intelectual, de modo que la visión permanente de un puchero vacío terminó por originar la literatura picaresca y la reflexión mística, así que hemos de respetar a quien, ante la oferta de dinero y empleo, opta en un digno arrebato de bizantinismo por quedarse con un artículo de fondo de El País. Pero uno, que no fue llamado por el camino de la ascética, se pregunta: ¿qué hay de malo en aprovechar la salud del vicio como fuerza motriz de la economía? Si el Gobierno pretende aprovechar a los parados como cuerpo amateur de bomberos, y si ya hemos ensayado tímidamente con la I+D sin que dé frutos apreciables, se me antoja una frivolidad despreciar el potencial acreditado de la única aptitud humana que la crisis no ha puesto en tela de juicio: las ganas de beber, jugar, comer, consumir, alternar elegantemente con señoritas y entretenerse un poco antes de rendir el cuerpo a los gusanos.

Seguir leyendo: Click

Hacerse un impeachment

  
Así, sobre el cómicamente llamado autoplacer de la señora Hormigos han ido recayendo autoplaceres sucesivos de políticos, periodistas y ciudadanos y la aparición en la pajarera de twitter y las tertulias de las dos numancias: la numancia cavernícola del escarnio y la numancia cursilona que corría a proteger a la señora

 Hughes

Lo normal es que la masturbación traiga consigo algo de paz, pero en el caso de la señora Hormigos ha sucedido todo lo contrario. En su asunto, absolutamente irrelevante, se concentran sin embargo algunas sutilezas no resueltas: La intimidad, las lindes de lo privado y lo público, lo femenino, internet y su encanallamiento inevitable y, por qué no, los medios de comunicación, porque los mismos medios que en unas páginas escarbaban morbosamente en el sainete sicalíptico de Los Yébenes, en otras, muy dignos, arropaban a la pobre concejal, victimizada. Así, sobre el cómicamente llamado autoplacer de la señora Hormigos han ido recayendo autoplaceres sucesivos de políticos, periodistas y ciudadanos y la aparición en la pajarera de twitter y las tertulias de las dos numancias: la numancia cavernícola del escarnio y la numancia cursilona que corría a proteger a la señora. De este modo, se ha dado algo muy poco español y paradójico, que habiendo alguien extrañamente determinado a la dimisión o la renuncia, surgiera un movimiento contrario a ello. A la señora Hormigos, se vio pronto, no iban a dejarle renunciar, pero es que no iban a dejarle renunciar aun insistiendo ella y cuanto más querían ponerse del lado de la señora Hormigos, más le acrecentaban la escandalera. Sucede con estas polémicas inarticuladas que no se sabe al final qué se discute, porque el delito contra el honor y la intimidad están tipificados, la compatibilidad entre ser concejala y gozar es absoluta y existe un sistema cultural y político de libertades alrededor del clítoris. ¿Qué se discutía? Lo que se acaba generando es una sustancia imprecisa, un magma chismoso sobre alguien. Para nosotros ha sido como un diminuto ensayo de las causas abiertas contra políticos americanos que vemos en la tele. Así, hemos querido ensayar, como sociedad abierta y opinativa que somos, una salida intermedia entre el modelo norteamericano y lo que venía siendo habitual aquí, que era la opacidad. Porque repudiamos el puritanismo yanqui que escruta celosamente la vida privada, pero claro, eso es muy fácil cuando lo que se hace es vivir de espaldas a la posibilidad de que el político la tenga. Aquí es muy fácil pasar por alto las intimidades del político porque se desconocen. Es más, yo soy absolutamente incapaz de imaginarme a un político en éxtasis y estos días, cuando algunos se solidarizaban con la concejala, me sobresaltaba descubrir que pudieran tener un clímax no electoral. Dado que políticos va a seguir habiendo y que un día tonto con el móvil lo tiene cualquiera, habría que ir dejando claro qué  hacer ante el próximo vídeo. Nosotros, tan modernos, mirábamos con suficiencia a los EEUU, pero ahora podemos reconocer que destapada la privacidad de un cargo, no entrar en absoluto es complicado. Aunque no queramos, lo público y lo privado forman un continuo. O se mira para otro lado o se acaba siempre en una forma de impeachment. Propio o ajeno.

El Estatuto de Cataluña


Para aquellos energúmenos era lo mismo ensamblar las piezas de un puzzle, a fin de formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos, al objeto de crear un puzzle, y era igual buscar un aumento de poder en la unión con otros países que desmembrar el territorio nacional en regiones más o menos independientes

Por Julio Camba

Un día, al final de cierta sesión nocturna, don José Ortega y Gasset apareció en el salón de sesiones del Congreso, donde, con voz débil y ademán vacilante, porque su salud se encontraba entonces bastante quebrantada, declaró que los conceptos de autonomía y federalismo no eran conceptos análogos, sino conceptos opuestos. Para decir una cosa tan sencilla, tuvimos que sacar de la cama con toda urgencia, hacia las cuatro o cinco de la madrugada, al filósofo máximo de la nación, llevándolo a la plaza de las Cortes poco menos que en unas parihuelas, y es que, sencilla y todo, esa cosa no la sabía nadie en el Congreso. Para aquellos energúmenos era lo mismo ensamblar las piezas de un puzzle, a fin de formar un cuadro, que coger un cuadro y hacerlo añicos, al objeto de crear un puzzle, y era igual buscar un aumento de poder en la unión con otros países que desmembrar el territorio nacional en regiones más o menos independientes.

No se hablaba entonces más que del Estatuto de Cataluña, compromiso de honor de la República, porque algunos catalanes, reunidos un día con otros señores en un café de San sebastián, dijeron que ellos no contribuirían a la Revolución si no se les prometía el Estatuto, y, aunque la Revolución no la hizo nadie y la República vino sola, los señores del café de San sebastián acordaron:

Primero. Que ellos tenían que encargarse de la gobernación del Estado, porque para eso habían resuelto traer la República por medio de la Revolución; y

Segundo. Que, pasara lo que pasara, el Estatuto catalán estaba por encima de todo.

No hubo medio humano de hacer rectificar al Gobierno, por lejos que fue la indignación de las gentes. Don Manuel Azaña hacía grandes aspavientos ante lo que, a su juicio, constituía un caso manifiesto de incomprensión colectiva, y en un discurso memorable declaró que, después de todo, España no es, realmente, un país unitario, y que la unidad nacional carece de tradición entre nosotros. ¿Qué les parece a ustedes?

Desde luego, nuestra unidad nacional no es, ni en un minuto, anterior a nuestra unidad nacional, y si vamos a buscar su tradición a una época en la que todavía no se había logrado, es evidente que no la encontraremos. Esto no quita, sin embargo, para que no haya en toda Europa una unidad nacional más antigua. España fue el primer país europeo que sintió la idea de nación y la impuso en toda la haz de su territorio, lo que no impidió, naturalmente, que quedase aquí una barretina, por ejemplo; allí una gaita, allá un baile o una canción y acullá una manera peculiar de guisar el arroz o el bacalao. Estos residuos históricos son lo que algunos llaman hechos diferenciales, y los hay en todas partes. Los hay en Cataluña con respecto a España, y en Barcelona con respecto a Cataluña, y en la rambla de Canaletas con respecto a Barcelona, y en cualquier casa de la rambla de Canaletas con respecto a la rambla en general. En todas partes hay hechos diferenciales, pero la cuestión está en si debe uno cultivarlos o debe, por el contrario, dedicarse al cultivo de los hechos igualatorios.

El caso fue que los catalanistas consiguieron su Estatuto, emancipándose del vago centralismo madrileño para caer bajo el centralismo directo de Barcelona, y yo recuerdo una fotografía en la que doña Margarita Nelken, cogida de la mano con uno de estos boticarios que la República puso al frente del ministerio de Marina, y con mi amigo don Laureano Paratcha, aparecía bailando la sardana, en celebración del fausto acontecimiento. Hace veinte años, algunos naturales del Ampurdán solían reunirse los domingos en cierta calle de Barcelona para bailar la sardana, y los barceloneses se morían de risa contemplando el espectáculo de su futuro baile nacional; pero ahora no se trata de esto. Se trata de que doña Margarita Nelken estaba muy alegre, y ¿por qué no iba a estar alegre doña Margarita Nelken, digo yo?

En cambio, los otros danzantes tenían todos una verdadera risa de conejo...
HACIENDO DE REPÚBLICA
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006

Paulismo




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Dos videos nos han impedido discutir si vamos a poder llevar “tupper” a Eurovegas: el video de Los Yébenes, que pide a gritos una pluma habanera, como la de aquel cronista que citaba Carlos Franqui y que escribió: “Los dos tortolitos hicieron su nido pajita a pajita”; y el video de Paula.
    
Mi gitanismo es un tema literario y nada más –dejó dicho de una vez por todas Lorca en “La Gaceta Literaria”.

    Como mi paulismo.

A Paula le dieron el otro día la llave de oro del parador de Ronda, y porque la llave no fuera de oro o porque ejercer de gitano es saberse nieto de faraones, a la invitación del anfitrión (“y ahora el maestro nos va a honrar con unas palabras”) respondió el patriarca, caliente por la demora de la alcaldesa, con un buche de agua y un discurso catilinario por lo calé y calé por lo catilinario que concluyó así:

    –Y me voy a Jerez de la Frontera donde las papas se comen enteras.
    
En esta cultura de lambiscón y tente tieso ese sentido paulino de la realeza sólo había podido permitírselo Thomas Bernhard, el gran fox terrier de pelo duro de la literatura austriaca, con la publicación (póstuma, eso sí) de “Mis premios”.
    
Y Heisenberg, precisamente el científico atómico, me preguntó varias veces por qué los escritores lo veían todo siempre con tanto desagrado, el mundo no era así.
    
¿Qué sabe del mundo un científico atómico?

    Puede que el mundo, en efecto, no sea desagradable: es esta mentalidad lineal, que culmina en la cultura del discurso (¡el discurso de Íker y Xavi!), la que lo vuelve insoportable.
    
Bernhard y Paula son esa bandeja que se cae en medio de un domingo por la tarde, toda la tarde de domingo de este mundo nuestro, lleno de gente sin interés.

¿Qué fue de Bibi?

 Aquella broma
Zetapé, Leire y Bibiana
"Abortar es como ponerse tetas"

-Ocho minutos. Ni uno más ni uno menos, es el tiempo que se tarda en recorrer la distancia que separa la casa en la que se instaló la exministra Bibiana Aido al llegar a Nueva York, de la lujosa casa en que vivio hasta su muerte John John Kennedy, en el selecto barrio neoyorquino de Tribeca.


TVE dio órdenes de equipo en la Vuelta ciclista a España

-Viernes. Etapa número 19 de la Vuelta a España. Víspera de una de las jornadas más duras: la ascensión a la Bola del Mundo. Los ciclistas mantienen un ritmo cómodo, sin prisas. El horario de la llegada a meta supera en una hora al previsto. De repente, los equipos reciben en sus coches una orden precisa: hay que acelerar.

Luces de la ciudad

 Calle de Francisco Silvela

Calle de Montera

Progresismo y puritanismo: dos caras de la misma moneda

-Ni que decir tiene que, para un progre, la Edad Media constituye el centro de todos los males. Pues bien, escuchen al maestro don Gilbert (Chesterton): “El hecho más prominente del mundo industrial moderno -ahora diríamos, del mundo terciario moderno- es que los movimientos morales son más despiadadamente represivos que las formas antiguas de misticismo o fanatismo, que normalmente afectaban solamente a unos pocos”.

Fray Martín como metáfora de la España al rescate


 Las angustias que pasó hasta la hora de dar vuelta al primer bicho
 no pudo explicarlas jamás

J. R. M.

Martes, 11 de septiembre

LA DIADA

-El año diecisiete, con casi todas las fronteras cerradas a causa de la guerra, se me ocurrió ir a Barcelona. No es que yo creyese gran cosa en el hecho diferencial, pero, si Cataluña no era todavía el extranjero, los nacionalistas hacían cuanto podían para que lo fuese. Era, como si dijéramos, el extranjero del pobre y, aunque yo estaba habituado a un extranjero auténtico, no tuve más remedio que transigir y conformarme con la imitación catalana.
HACIENDO DE REPÚBLICA / JULIO CAMBA

Ignacio Ruiz Quintano

Trampantojo

El Molín de Mingo

lunes, 10 de septiembre de 2012

Julián reta a Viard

André Viard



El caso del delantero centro


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Radamel Falcao fue el sueño de una noche de agosto en Mónaco, pero el verdadero sueño de Falcao, si damos crédito al señor papá de Radamel, no es casarse con Carolina, sino jugar en el Real.
    
El dinero no constituiría obstáculo alguno, pues, no siendo Falcao portugués, tampoco tendría consideración de mercenario (en el fútbol, el que golea por estipendio, como, al parecer, Cristiano), y el piperío estaría ante la oportunidad única de disipar una duda histórica: ¿Hugo o Falcao?
    
Falcao, desde luego, no es Romario. Pero ¿podría ser Hugo? Simeone, el papá del cholismo, sostiene que sí, si bien sus números ligueros lo emparentan con Higuaín, y unos encuestadores que para estos casos maneja la prensa deportiva indican que el pipero común (de Facundo, no de Higuaín) lo canjearía… por Cristiano, delantero tan enorme que no se había visto otro igual desde Di Stéfano.
    
Cristiano es un delantero centro de banda, que es el sector del campo que ha de ocupar el delantero centro en un equipo grande, como sugirió Cruyff en Barcelona con Lineker.
    
El brazo mediático de la cultura oficial pretende hacer de Cristiano un narcisista de consulta y un caprichoso a lo Megido, aquel setentero genial (los 70 fueron la cumbre del rocanrol) que en El Molinón, jugando con el Sporting del tristísimo Miera, se cambiaba de banda si en la suya daba el sol.
    
En el Manchester Cristiano estaba loco por ser el mejor –ha escrito (?) Rooney en sus memorias.
    
¡Voluntad de ser el mejor! La socialdemocracia no concibe una desviación mayor, y envía contra Cristiano a sus psicoanalistas comprados en los chinos a convencernos de que el pequeño Messi puede achisparse teniendo un Maserati, pero el guapo Cristiano no puede amurriarse teniendo un Lamborghini.
    
Messi es un mago y Cristiano es un general –pastelea el fifo Blatter, cartero del Príncipe de Asturias a Íker y Xavi, ese Tod y Toby con que se pretende ikerxaviar a una generación.
    
Antes que él, y más bonito, lo expresó Terry Venables, el tipo que prefirió a Archibald cuando tenía a Hugo:

    –Cristiano es un atleta y Messi es Oliver Twist: un pequeñín que llega a la estación Victoria y se lleva las carteras de todos sin llamar la atención y que tiene a un gran grupo de pícaros trabajando a su lado.
    
Escama, sin embargo, la insistencia mediática en vendernos la superioridad futbolística del pícaro (con la ayuda arbitral, como la de Pérez Lasa en la famosa falta del Manzanares) sobre el atleta.
    
¿Superior en potencia? ¿Superior en velocidad? ¿Superior en juego de cabeza? ¿Superior en manejo de piernas? ¿Superior en espíritu competitivo?

    –¡Superior en modestia! ¿Le parece poco?
    
Y uno entonces se acuerda de Alberto Guillén, un perulero igualmente bajito que urdió, vengativamente, “La linterna de Diógenes”, y que detestaba la modestia:
    
La modestia es una especie de cerrojo. El cerrojo que ponen algunos sobre sus cofres vacíos.


 Terry Venables
CRISTIANO Y EL PERDÓN
    Quienes opinan que Cristiano debe pedir perdón a la afición por su tristura, confunden el Ferrari con el Prozac, pues arguyen que la posesión de un coche de lujo obliga a ir por la vida con sonrisa de eunuco feliz. Yo he visto al pipero aplaudir en el Bernabéu con más entusiasmo a Ronaldinho que a Cristiano, que pudo cambiar la historia del fútbol para siempre, si en lugar de venir al Madrid hubiera seguido el consejo de Ferguson de subirse al carro del Barcelona. Hoy no habría Clásicos (el de la Supercopa, por cierto, más visto que la Champions). Y es que hasta Ferguson sabe que el enemigo histórico a batir es el Madrid.

La batalla del ojo y el oído

-Como el hombre es, con toda evidencia, un animal óptico, la filosofía se ha construido tradicionalmente, siguiendo esta inercia, desde la preeminencia de la visión. Su vocabulario es, fundamentalmente un vocabulario óptico. Basta leer a Platón para comprobarlo en cada párrafo. Pero el hombre no es sólo un animal óptico. Es muchas más cosas. Merleau Ponty, por ejemplo, desarrolla toda una antropología de la carnalidad a partir de una hermosa fenomenología del tacto.  Explorando estas otras muchas cosas que es el hombre, Rorty se propuso, continuando un proyecto ya esbozado por Heidegger, desmontar el “oculocentrismo” filosófico. En gran medida la filosofía del siglo XX puede entenderse como una puesta en cuestión de la centralidad de la mirada y, por lo tanto, de la teoría.