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jueves, 3 de diciembre de 2020

No se esperan sorpresas

 

 
Hamburgo'82
Campeón de Europa
Hoy en 2ª división
Magath, Bastrup, Rolff, Jakobs, Kaltz y Rubesch
Abajo: Vehemeyer, Hieronimus, Groh, Milevsky y Stein


Real Sociedad'82
Arconada, Celayeta, Cortabarría, Alonso, Górriz, Olaizola
Abajo: Idígoras, Diego, Satrústegui, Zamora y López Ufarte

 

Francisco Javier Gómez Izquierdo


        En los 80, cuando en el fútbol empezaba a reinar Maradona, los campeones de Liga europeos no siempre eran los mismos. La Copa de Europa la jugaban equipos como el Athletic o la Real Sociedad, campeones españoles, o el Sttutgart o el Hamburgo, campeones alemanes. La Real y el Hamburgo, por ejemplo, disputaron una semifinal en el 82 que llevó al Hamburgo de Félix Magath a ganar la final a la Juventus, uno de los clubes de la nobleza, capitaneado por el príncipe Michel Platini.
      

En aquella Copa de Europa te eliminaba la Politécnica de Timisoara o el Odense porque todas las eliminatorias eran a vida o muerte. Conforme el fútbol iba adquiriendo importancia y empezó a apestar el olor a dinero los grandes clubes europeos "conspiraron" para estar siempre ellos en "la pomada". A principios de los 90 llegó la Champions para hacer más ricos a los clubes ricos y remediar los tropiezos con los que se ponen una noche o dos en plan insolente.
      

Usted ve cómo está la clasificación de la Champions de este año de la peste a falta de un partido y no se explica cómo el PSG y el Real Madrid, a los que ha visto todos los partidos de la liguilla, siguen vivos y con posibilidades de pasar a octavos. A la auténtica Copa de Europa. Ahí está el truco del "formato" como dicen los entendidos. En repescarte hasta en estado moribundo. El Madrid "no juega ni a las tabas", se dice y escribe pero apuesto por que ganará o empatará con el Borussia y pasará de fase. Como pasará el PSG y como creo lo hará el Atleti, aunque el Atleti, en el que uno tiene depositadas sus esperanzas, es proclive a llevar disgustos a casa cuando menos se sospecha por esa naturaleza díscola que le caracteriza.
     

Llama la atención el paseo del Barça con los cinco partidos ganados. No tanto el del Bayern que no pierde ni con el equipo suplente. Incomoda que puedan caer Leipzig o Atleti, dos equipos con muy buena pinta, pero lo que más me desmoraliza es el ensayo ayer en el Pizjuán, no por la escandalosa derrota del Sevilla, sino por "la novedad" de la vigilancia del VAR desde Bruselas. El monstruo que un servidor temía va dando pasos firmes y resueltos. Si se instaura como norma -hoy se puede convertir en ley cualquier majadería- un "cerebro único" para el VAR europeo en Bruselas se podrá colocar un sabio del VAR en Madrid para la liga española... a la busca de un criterio único para las manos o los fuera de juego. Ayer hubo una mano en el área sevillista, ya con el 0-4, que en España es penalty "claro y evidente", pero mire usted por dónde, el "genio" de Bruselas entendió que la mano era involuntaria y "chivó" al referée que no. Que eso es mano involuntaria. ¡Con la saliva que tengo gastada con los matices de la voluntariedad!


      En España, si les parece que se tiene poco liado contra todo lo que nazca, crezca y se multiplique en Madrid, ya me dirán la que nos espera cuando se piten los penaltys contra el Barça, el Mallorca o el Athletic desde una caverna de Las Rozas con carácter de infalibilidad. Bien mirado, sería la única manera de hacer desaparecer el VAR.