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lunes, 17 de noviembre de 2014

Yernos de España

Sergio Ramos e Isco son los Roberto Alcázar y Pedrín de la situación


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La batalla con Bielorrusia en Huelva puso de manifiesto que España no es un régimen de castas, sino de yernos. Los yernos de España, donde hasta Mas tiene cara de yerno.
    
Casillas, que no será el mejor portero, pero que es el mejor yerno viejo, e Isco, que no será el mejor “10”, pero que es el mejor yerno joven. “¡El mesías!”, grita la prensa, que ya huele el mazapán.

    –Con Gago nos ha caído la lotería –presumía Calderón, el senador de Massachusetts (Palencia).
    
Pero con quien nos ha caído la lotería es con Isco, personaje ya de anuncio de la lotería.
    
El triunfo sobre Bielorrusia hace que se vuelva a hablar de “la Roja”, que sólo es España cuando pierde, y “la Roja” produce un patriotismo de pecho de hojalata que hace mucho ruido en el periodismo deportivo (si vale el oxímoron, que diría Hughes).
    
A cuenta de Bielorrusia (Bilorrusia debe de ser como la Ruritania del fútbol) sacó pecho de hojalata Sergio Ramos, que es de Camas, España, metiendo el dedo en el ojo (fuera del campo, que es donde está la novedad) a Diego Costa, que es de Lagarto, Brasil.
    
Ramos contra Costa, y al fondo, Mourinho, en quien la prensa señala al líder de la conspiración judeomasónica contra la Españeta, un resentimiento que el entrenador portugués arrastraría desde 1580, cuando el gran duque de Alba invadió su país.
    
Ante un partido contra Bielorrusia, la prensa necesita de Mourinho para hacer titulares, ya que el último titular que dio Del Bosque fue el de que Cataluña tiene derecho a decidir su independencia, cosa que ratificaron los Morancos, valiéndose de sus conocimientos en derecho constitucional. (Cosas veredes, Sancho: el mismo grupo que atiza la hoguera federal de España amenaza a Mou con un “¡a que vas a Torres Dulce!” por conspiración para la sedición en “la Roja”.)
    
Yo he jugado con molestias, pero va en mi ADN –dijo Ramos mirando por el rabillo a Digo Costa.

    Las “molestias” patrióticas de Ramos en el Combinado Autonómico deben de ser Puyol y Xavi, chicos de Mas. En cuanto a lo del ADN, hay que tomárselo como un chascarrillo de humildad. Pero Ramos, que tiene instinto pirulero, con su arreón hojalatero pasa por gallo en el gallinero mediático, donde lo jalean como al nuevo Roberto Alcázar que tendría en Isco a su Pedrín.
    
En su día los progres dieron mucha lata contra Roberto Alcázar y Pedrín, pero también la dieron contra el fútbol, “opio del pueblo”, decían, con frase de Marx, quien a su vez la había tomado de Heine. El “opio del pueblo” del franquismo consistía en un partido a la semana, y colocaba tanto que hoy ese mismo opio se expende por las mismas manos durante las veinticuatro horas de los 365 días del año (366 si es bisiesto).

    Isco-Pedrín ha puesto patas arriba al periodismo con un gol a Zhevnov, el portero ruritano, más cantado que el de Santi Aragón a Zubizarreta en el Bernabéu, estadio donde siempre cayeron bien los futbolistas con trazas de “golfillo de farol” como los que en ABC pintaba Sancha. Es lo que los cronistas llaman “percha literaria”. Yo veo a Isco y me acuerdo de Ito:

    –Me falta casi todo y me sobran regates. Pero voy a regatear menos.



FANDANGOS

    Me dicen que a Casillas le agradecieron la visita a Huelva con fandangos. Casillas vendió mediáticamente su suplencia como si fuera el cautiverio de John McCain en Vietnam, y tanto sufrimiento lo ha convertido en héroe popular. Por el sin par Ricardo Bada, autor de “Los mejores fandangos de la lengua castellana”, sabemos que el fandango es el palo del flamenco que admite la mayor variedad desde el punto de vista de la Preceptiva. O sea, como anillo al dedo. ¡Y vuelve la baraka! De Gea se lastima el meñique y jugará Casillas contra Alemania. ¡Oh, el meñique de De Gea! ¡Oh, los pies de César y Cañizares! Vuelta al ruedo con devolución de prendas. “Fandango, ¿dónde has nacío, / que to el mundo te conoce? / Yo nací en un rinconcillo / que Alosno tiene por nombre, / donde le dan el ‘dejillo’.”


 John McCain