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martes, 31 de enero de 2012

Tontos útiles

La Puerta del Sol en su lucha dominical contra el fascismo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Señalaba ayer Gistau a los tontos útiles del Bernabéu, capaces de hacer triunfar la conspiración del Régimen contra Mourinho.

Como Vallejo de su muerte, de la marcha de Mourinho yo ya tengo el recuerdo

El tonto útil del Bernabéu es tonto sin medida, como el amigo de Unamuno (Unamuno llegó a decir de un colega: “Lo sabe todo… ¡ya ve usted si será tonto!”). Tonto del fútbol, aunque sacado de la política.

Yo fui tonto útil y compañero de viaje –confesó Umbral en “Madrid, tribu urbana”.

El tonto, dice Umbral, era un tonto, pero útil para algo especial: o por tonto o porque se lo hacía. El tonto útil (a los comunistas) era la burla del sistema.

El compañero de viaje era intelectualmente superior: intelectual o artista que prestaba su firma, su presencia o su obra a la causa.

La vez que más tonto útil se sintió fue en una manifestación comunista de las Rondas a la plaza de Benavente. En cabeza, Carrillo, que en Atocha se dio el bote. Y tras de él, los demás. Solo quedaron Camacho… y Umbral, para leer la papela. Al empezar, los anarquistas gritaron: “¡Que lo lea un obrero!” Y Camacho dijo: “Lee y vámonos, que aquí hay mucho peligro”.

Desde entonces decidí pasar a compañero de viaje, que es más elegante, más intelectual y más cómodo.

Y eso me pareció a mí la cabecera de la manifestación a favor de Garzón que yo, por los gritos, creí que era en contra de Mourinho: una cuerda de compañeros de viaje que parecían gritar lo que Sartre cuando vendía basura maoísta por las calles de París:

Deténganme a mí, deténganme a mí.

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