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lunes, 30 de enero de 2012

La magia del número 7

El 7

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuenta Alberto Salcedo Ramos, el trepidante cronista colombiano, que una vez le dijo un albañil: “Don Alberto, ayúdeme a conseguirle un trabajito a ese hijo vago mío... aunque sea de periodista…”

Así está el prestigio de un oficio no hace tanto respetable y soberbio que en España ha puesto cerco, en nombre del señorío, al mejor entrenador de la industria del fútbol: Mourinho.

¡Mou ha dicho Jehová! ¡Mou ha dicho Jehová! ¡Lapidación! ¡Lapidación!

La prensa del señorío ha espolvoreado sucesivamente sobre el nombre de Mou conceptos tan "fair-play"como “friki”, “nazi”, “macarra”, “ídolo del fascismo”, “Schettino”, y el peor, “intolerante”…

¿Intolerante?

Sí, (Mourinho) tiene la inmadurez de un adolescente complicado con la intolerancia y la exigencia de lealtad absoluta de un dictador.

Adolescencia, inmadurez, intolerancia, dictador… Y lo escriben los palmeros de Zapatero (zapaterismo, buenismo, guardiolismo son el mismo ismo), bautizados por un tuitero chileno como “el clan de los Carlines”, y eso antes de que Mourinho le sacara al Mejor Equipo de la Historia (MEH) siete puntos en media Liga.

¡Dios mío, que el 7 era el número predilecto de Adolfo Hitler! “El número 7”, tituló, precisamente, su alegato antihitlerista Penella de Silva, periodista que mereció la devoción de Pla.

Todas las grandes campañas de Hitler arrancaron del séptimo día, y no puedo imaginar la literatura cabalística que los 7 puntos de Mou sobre Pep pueden sugerir al clan de los Carlines. De momento, ayer, al encontrarte en la calle de Alcalá con la manifestación de banderas anticonstitucionales contra “el fascismo del Supremo”, uno ya no sabía si oía vivas a Garzón, que es del Barça, o mueras a Mourinho, el hombre que, al parecer, tuvo una vez un incidente en Londres con un perro que, según mi amigo Manuel M. Cascante, podría merecer la misma trascendencia cultural que el incidente de Nietzsche con el caballo turinés.

Mourinho y Nietzsche. Todo encaja.

¡Y pensar que Rosell quería a ese hombre para su banquillo! ¿Podemos imaginar a Zaratustra hablando en catalán?

Pep declaró en rueda de prensa que el fútbol de su Barça “es de izquierdas”, es decir, todo lo contrario del fascismo balompédico que se le atribuye a ese portugués que en Londres tuvo un gesto de amor hacia su perro, y no sé si aquí perdemos ya el hilo…

En media Liga, siete puntos y setenta goles. Pero todo indica que a Mou no le dijeron que venía a pelear contra un Régimen antes que contra una cultura del fútbol que exige Desdémonas (nombre que el “Wall Street Journal” dio a los teatreros futbolistas de Pep) y Teixeiras (véase el episodio charlotiano de las tarjetas a Busquets en un Villarreal-Barcelona) por igual.

Don Alberto, ayúdeme a conseguirle un trabajito a ese hijo vago mío... aunque sea de periodista

Padres e hijos.

Leo en el periódico que “Laurent Platini, fill del president de la Uefa, serà el nou director per a Europa de Qatar Sports”.

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PEPE Y SERRAT
Con esto de Garzón todo el mundo anda aprendiendo Derecho. Así, ese Serrat a quien Sarita Carbonero atribuye los versos de Machado, que ha dicho: “Pepe juega siempre al límite del Código Penal”. Que es, por cierto, lo mismo que otros piensan de sus ripios y motetes, y se callan. En Barcelona cantó “asesino, asesino” a Pepe “tot el camp”. No pasó nada. En Madrid, los ultrasur cantaron “Pepe, mátalo”. Y todo el beaterío está escandalizado. Como si en la época del señorío no se hubiera dicho “Saca el hacha, Benito”. Fútbol es fútbol.

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"Aspergis" sobre la portería del Zaragoza minutos antes del partido