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martes, 31 de enero de 2012

A propósito de injertos


A propósito de lo dicho sobre injertos de Freud en Locke, aquí una muestra del Jabois:
"... En ello pienso mientras escucho a Carme Chacón decir que no aspira a ganar a Rubalcaba, sino a la "frustración y al abatimiento". Para esos rivales tan íntimos no hace falta democracia interna, sino un diván".


Nota 1: Por cierto un injerto es un método de propagación vegetativa artificial.

Nota 2: Aquello del freudo-marxismo nunca fue en realidad más que volutas de humo de intelectuales tardíos (que son los que escriben notas a pie de página de pensamientos ajenos) que, sin saberlo, estaban dando una forma venerablemente izquierdista a la individualidad propietaria de Locke. Entre materialismo y empirocriticismo estos intelectuales descubrieron que el sujeto político lockiano era incompleto porque sólo aspiraba a ser propietario de sus bienes materiales. Para ser un individuo completo (desalienado, se decía) debía ser también propietario de sus deseos. Y así es como nació el freudo-lockismo, como un hijo que uno considera propio simplemente porque nunca se fijó muy bien en la cara del vecino. Por eso la socialdemocracia postmoderna le ha dado sus apellidos.

En El Café de Ocata