perdónale, Señor.
perdónale, Señor.
de Gerardo Diego
Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo / perdónale, Señor.
Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
No me mueve, mi Dios, para quererte,
el Cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el Infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor. Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas, y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Bordado
Labrado
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Es cosa casi segura, pues seguro no hay nada si no es la muerte, que cada geografía tiene sus sensibilidades y lo que siente Andalucía por Semana Santa no puede explicarse con palabras humanas porque el visitante ante el cortejo que acompaña los pasos que quiera hacerlo, quizás no sepa de lo que está hablando. Al visitante noruego, alemán o japonés que ayer le recomendaron la salida de "la Bofetá" en la Judería o de la Paz en Capuchinos no puede entender las lágrimas del niño, del adolescente, del señor barbado, de las hermosas mozas... en un desconsuelo indescriptible por no cumplir penitencia. No. No lloran por fervoroso fanatismo. Lloran porque no pueden cumplir con quien quieren serenamente. Una especie de ángel bueno del que nunca renegarán, aunque llegue el desánimo o incluso se vean en prisiones. Un ángel que acompaña y bienaconseja porque lo han abrazado como si fuera su conciencia y con el que celebran una especie de boda anual renovadora de propósitos y para la que se visten como Dios manda. Otra cosa es que siempre se le haga caso. "Mi Virgen", "mi Cristo" tienen apellido: Amargura, Consuelo, Angustias, la Paz, Rescatao, del Calvario, de Ánimas, de Gracia... y no hay cartera en la que falte una imagen de ése "Señor", "Señora", o de los dos a la vez.
El Miércoles Santo no dio tregua y tanto el Perdón como la Paz y la Piedad a las cinco, como luego el Calvario y la Misericordia anunciaron que no salían. La Pasión en San Basilio, la mas tardía, tampoco, por lo que a las puertas de las iglesias se fueron formando colas para santiguarse con devoción ante las imágenes de las Hermandades.
Según mi chico, que es más entendido que servidor, hoy es el día grande de Semana Santa en Córdoba: las Angustias de Juan de Mesa, el Caído de los toreros, la Caridad con los legionarios, el Nazareno en su calleja, y sobre todo el Cristo de Gracia, ese Esparraguero melenudo y trinitario que tiene sede en el Colegio en el que le enseñaron algunas de las cosas que sabe. Hoy jueves sigue lloviendo como gusta a los labradores y a todas las personas de buena voluntad. Servidor duda mucho que vaya a escampar por como se ven los cielos, pero mi chico se ha venido de Sevilla "por si... si no sale, nos pasamos a la iglesia a verle. Y ya pues vamos también a San Cayetano y San Agustín a ver al Caído y las Angustias".

Marzo, 2004
Y España que había dejado de ser católica.
Abril, 2017
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Llovió el lunes y el martes santo. Las hermandades consultaban en todas las páginas del tiempo por si alguna era benévola. Los modernos estrelleros son capaces de adivinar los minutos y segundos que van a durar los chaparrones y el intervalo entre chubascos, y así el lunes, el Vía Crucis y la Sentencia por su cercanía a la Catedral decidieron salir. Entre los costaleros y hermanos que no procesionaron corría cierta maldad que achacaba el atrevimiento de la Sentencia a tener contratada la Centuria Romana de la Macarena y "...a los macarenos hay que oírlos". La austeridad del Viacrucis, Cristo en la Cruz llevado por los hermanos, no suponía demasiado riesgo por la facilidad de refugiarse sin maniobras dificultosas. Ayer martes, con excesivo atrevimiento, cree servidor, salió la Sangre pero se tuvo que quedar en la Mezquita-Catedral por cómo comenzó a arreciar sobre las siete. Tras Jesús, Barrabás y Pilatos la banda del Caído de Málaga tocaba La Milagrosa bajando por San Fernando y pensé si no pasaba a la Hermandad del Císter como a la de San Nicolás el lunes. La Agonía, también echada p'alante, que salió de la misma catedral con intención de dirigirse a su lejano barrio del Naranjo no había llegado a la Cruz del Rastro para coger la Ribera, cuando las nubes soltaron lo que anunciaban y fue cosa de ver el paso legionario de su dolorosa hasta la Mezquita de nuevo. La vuelta al Naranjo tendrá que esperar.
La Merced, mi patrona como saben, la Virgen a la que todo Córdoba piropea, se quedó en el Zumbacón; el impresionante Cristo de Ánimas en San Lorenzo, y la Estrella, a la que tanta multitud sigue, en la Huerta de la Reina. Fueron éstas las cofradías del lunes que se consuelan con "el año que viene". Las del martes, la Universitaria con su Cristo Sindónico, el Prendimiento salesiano, el Buen Suceso en San Andrés y la Santa Faz en la Trinidad fueron derramando lágrimas de penitentes, músicos, cofrades..., sobre ese camino que empieza en la Calle María Auxiliadora, sigue en Santa María de Gracia, Realejo y San Pablo hasta el Ayuntamiento que tanto huele a incienso y a fervor semanasantero.
Enero, 2014
Y es que, como dijo Bonafoux, en España “tampoco hay anticlericales”. Pensaba en Colombine, una Ruiz que fue a París en Semana Santa, se metió de rondón en la iglesia de la Sorbona y escribió: “Sentimos por anticipado el soplo de la Resurrección”.
Abril, 2019
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La patocracia occidental (invento soviético, al fin y al cabo), que ante el fracaso relativo de la pandemia ha decidido poner al mundo al borde de la guerra nuclear (¡su solución final!), desata una campaña de propaganda antitrumpiana que haría llorar de risa a Willi Münzenberg.
–Trump amenaza con un “bloodbath” si pierde la elección –canta, como coro de ranas, el orfeón mediático de los patócratas, manipulando la metáfora de un desastre económico en el sector automovilístico.
Y Trump, que siempre fue un gran detector de tontos, se convierte así en un gran detector de hijos de la gran Pé, nuestra elite.
De pronto el súbdito occidental se las echa de civilizado impostando horror a la sangre, un horror que Ruano, que lo padecía, tenía por típicamente varonil (“ese horror, por razones normales, no lo tiene la mujer”), y a lo mejor ése es el motivo de que las “democracias liberales” se inclinen del todo por la guerra nuclear, que tiene el “chic” de la modernidad. Morir asados por una de esas tríadas rusas que suenan a lluvia de perseidas debe de formar parte de las “luxury beliefs” (“creencias que imponen costes a las clases bajas permitiendo a las clases altas presentarse como sofisticadas y éticamente superiores”) acuñadas por el Rob Henderson de Troubled: A Memoir of Foster Care, Family, and Social Class (“su notable resiliencia es un tributo al ejército estadounidense”, dice de él el Post), para quien la clave de los problemas actuales de las sociedades occidentales está en la evolución que han sufrido las élites.
–La forma moderna de ganarse la admiración social o, al menos, de no perder el trabajo, la posición o la reputación, es compartir creencias de lujo.
De la importancia de Henderson nos deja un detalle su amigo David Román: “Su idea de ‘ideologías de lujo’ tiene página en Wikipedia, pero él no.”
¡Baños de sangre! Qué ordinariez, suspira el votante de la “democracia liberal”, engorilado porque ha visto “Oppenheimer”. Y se suma a la indignación antitrumpiana, no importa que Trump hablara de coches. En la Revolución, un fino abogado, Barnave (“el más indicado por su talento para ser un orador a la manera de los ingleses”), se perdió, dice Madame de Staël, para el partido de los aristócratas por culpa de unas palabras imprudentes: los linchamientos por la “canaille” del ministro Foulon y de su yerno, el intendente Bertier, horrorizaron a Babeuf y al mismísimo Ángel de la Muerte, Saint-Just, y entonces Barnave soltó su infame grito: “Después de todo ¿tan pura era su sangre?”
–Su destino quedó marcado por aquella expresión condenable –leemos en sus “Consideraciones”–. Todos los periódicos y discursos de “derechas” la sacaron en portada, y su orgullo se sintió tan irritado que se le hizo imposible pedir perdón sin sentirse humillado.
Para parar el “bloodbath” de Trump, Macron ya monta a “Marengo”; Scholz ensaya la “Blitzkrieg”; y nuestra Monja Alférez nos dice que todos a la guerra.
[Martes, 19 de Marzo]
Francisco Javier Gómez Izquierdo
La plaza del Alpargate, reventona de personal, esperaba expectante la salida del Rescatao y la Virgen de la Amargura. "Igual no llueve " decía un tambor de la banda al que en ese mismo momento un cofrade le confirmaba la decisión de no salir. De los Montes de Toledo han venido Paco, María y Mari Carmen a ver a su Cristo al que visitan de anochecida cuando la Hermandad ha abierto el portón del patio de donde sale, pero mientras, hemos ido a buscar las Penas de Santiago porque dicen -entre la multitud hay cientos que consultan en los móviles páginas exclusivas de Semana Santa- que se han atrevido. De camino por la Magdalena oímos que la Esperanza tampoco sale y al pasar por San Francisco nos encontramos una muchedumbre esperando al Huerto. Desiste ésta también ante la amenaza de un cielo con una calima como pestífera. Tras esquivar tapones guiamos los pies por entre callejas y bajamos a la Cruz del Rastro a esperar a las Penas. "Ha salido el Amor y también la Vera Cruz", comentan móvil en ristre unas muchachas muy guapas y muy bien vestidas. Cruzamos el puente de Miraflores y nos adentramos en ese pequeño dédalo que muchos cordobeses desconocen en el que en muy pocos metros han puesto calle a Jesús, al Santo Cristo y a los Gitanos, porque una muralla humana impide el paso entre el puente romano y la entrada al Campo de la Verdad. Vemos la Vera Cruz, conocido su Cristo como el Señor de los Reyes a la salida en la Plaza de Santa Teresa. Son más de las siete y no llueve, pero de repente "el aire del oeste arrastra al aire del sur, la calima se espanta y comienza a llover" conforme explica el gran Paco. Las Penas a paso ligero llega a su templo, pero la Vera Cruz y el Amor han de quedarse refugiadas en la mezquita. Volvemos por San Andrés a ver al Gitano y la Esperanza y acabamos en los Padres de Gracia junto al Rescatao, "el Cristo que es otra cosa", como dice Paco, nacido en tierra de Cristos.
Hoy, lunes santo, llueve con mucha paciencia y parece que sin ánimo de descansar.
Ferrera con su capote azul Purísima de Murillo
JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
A Mariano, que ya no volverá a la Andanada, in memoriam
El año pasado se metieron de recuelo los de Cuadri en la corrida del Domingo de Ramos, por vía de sustitución, y hoy se han venido desde Trigueros a los madriles, con todos los predicamentos, seis galanes con la hache acostada marcada a fuego para dar gusto a la afición que ha respondido en la taquilla con una entrada realmente espectacular. Se ve que el toro interesa y ese llamativo cartel con que anunciaron ésta del Domingo de Ramos y la próxima del Domingo de Resurrección, con toros de Pedraza de Yeltes, ha ilusionado a esa orden mendicante llamada «la afición» que huye de la cabra y busca al toro allí donde se manifieste, movilizando a aficionados de acá y de allá en peregrinación a Las Ventas.
Sombrilla, Pasajero, Taconero, Vagonero, Bombardero y Puntero, números 35,32,29,41,45 y 47, componían la media docena de toros de lidia que salieron por las puertas de los chiqueros. Llamaron la atención las capas castañas de cuatro de ellos, porque es bien sabido que en esta ganadería predomina la capa negra, y el aspecto menos badanudo de lo que se esperaba, pero fue ver salir al primero, Sombrilla, con esos pitones buidos, como le gustaba decir a Joaquín Vidal, con esa esbeltez, digna de un tratado de veterinaria, con esa planta majestuosa, fue verle derrotar en tablas y acometer ansiosamente al capote de Antonio Ferrera para tener la certeza de que, saliese la cosa como saliese, la tarde iba a estar protagonizada por el toro. Y para lucir a los toros los tres matadores, Antonio Ferrera, Octavio Chacón y Gómez del Pilar trataron de colocarlos a distancia en el caballo, con mejor o peor fortuna, e hicieron que más o menos los picadores se tuvieran que ganar el jornal. «¡Hay que picar!» solía repetir Mariano cuantas veces hiciera falta y mucho me temo que lo que es picar no lo veremos hasta que a finales de abril estemos en San Agustín del Guadalix en la Feria del Aficionado de la Peña 3 Puyazos. Hoy se vio esa picadora de carne vestida de oro y tocada de castoreño, se vio ese uso gandul de la caballería para tratar de evitar que el toro se arranque o para ponerla de costado haciendo estrellarse al toro contra el estribo, se vio esa impericia en la colocación de la afilada pirámide triangular de 29 mm. de altura, que tantas veces cae donde sea, hiriendo de cualquier manera e incluso se vio hacer la suerte y agarrar el puyazo con arte. El año pasado disfrutamos de lo lindo con Juan Manuel Sangüesa, de la cuadrilla de Gómez del Pilar, pero este año no tuvimos la fortuna de que las cosas se repitieran. A cambio se pudo disfrutar de «El Bala», que se empleó con buen oficio picando a Bombardero, en el mejor tercio de varas de la tarde. Lo que es indudable es que los seis de Cuadri cumplieron frente a los del castoreño, lo cual habla estupendamente de su buena crianza, y dos de ellos, el primero y el cuarto se fueron al desolladero entre ovaciones.
Ferrera paró al primero, Sombrilla, manejando de manera magistral su espantoso capote de seda azul. Paró al toro y lo bregó hasta los medios a base de suavidad y mando, aguantando los arreones del toro y rematando el saludo sin que el animal tropezase una sola vez el engaño. Reaparecía en Madrid Ángel Otero después de un año sin verle por aquí y en su primer envite a banderillas quiso esmerarse, dejando un solo palo para su disgusto. Fernando Sánchez pareó en su modo habitual dando ventajas al toro antes de iniciar su corto cuarteo y clavando con suficiencia. Otero no se quiso dejar ganar la partida y cuarteó con torería y conocimiento dejando un buen par. Ambos fueron ovacionados. El toro imponía mucho respeto y Ferrera trató de tocar sus teclas sin que la cosa cobrase vuelo. Dejó un soberbio natural, ayudado, y falló en la colocación y en el mando. El veterano torero se dio cuenta de que el pitón bueno era el izquierdo y ahí trató de buscar el premio gordo, sin mandar todo lo que el toro pedía y dejando un trasteo delavazado que fue rematado con un pésimo uso del estoque y del verduguillo.
Muy serio también estuvo Octavio Chacón, majestuosamente vestido de azul marino y oro sin atisbos de espumillón de ese que ahora se estila, en el recibo de su primero, Pasajero, otro castaño de majestuosa presencia que fue saludada con palmas desde los tendidos. Perfecto manejo del capote sacándose al toro hacia los medios sin una brusquedad ni un enganchón. Y ahí podemos dar por terminado el tema, porque el toro se fue apalancando en el segundo tercio y llegó al tercero tirando viajes y echando la cara hacia arriba.
Nueva ovación para el tercero, Taconero, cuando salió del toríl. El toro se arranca de largo y Sangüesa no está de lo más afortunado en el desempeño de su tarea. Sin pena ni gloria llegamos al último tercio donde no se ve atisbo de que Gómez del Pilar presente un plan, sino que más bien va ensayando diversas cosas como tratando de ver si le suena la flauta. Su falta de argumentos no conecta con el tendido y, además, el toro se va parando, con lo que la cosa no cobra vuelo, dando lugar a un trasteo sumamente largo y plúmbeo. Le tocaron un aviso, cosa que ya parece que a nadie le importa.
La báscula de Las Ventas le asignó al cuarto, Bagonero, la cifra de 670 kilos, cincuenta y ocho arrobas de las de nuestros abuelos: un tren de mercancías. Se arrancó el toro con alegría y viveza al cite de Jesús Vicente, que se agarró bien. En banderillas le hizo cavilar a Fernando Sánchez, arrancándose con fuerza cuando le pareció y obligando al peón a esforzarse para dejar un enorme par de gran torería. Miguelín Murillo también se ganó el aplauso del respetable. El Ferrera del cuarto fue el Ferrera arrebatado, mesiánico, de otras veces; este Ferrera que de pronto tira al suelo el estoque simulado y que está como poseído. Por lo que sea su propuesta conectó con los tendidos, que jaleaban con vehemencia aquella sucesión de pases más bien por las afueras dados de uno en uno. Es verdad que trazó un natural suelto que ahí queda y algún otro de buen trazo, pero el conjunto de su labor es de los que, en pleno paroxismo de la Plaza, hacía gritar a Mariano:
-¡Muy ricos los calamares!<
Con una estocada baja y de enorme efectividad el toro cayó sin puntilla y eso puso en sus manos la codiciada oreja. El toro fue despedido con palmas.
El quinto, Bombardero, también de óptima presencia, fue picado con arte por «El Bala» y puede decirse que ahí dijo todo lo que tenía que decir, porque el animal se apagó y no hubo manera de que la cosa tomase interés. El toro imponía respeto por su presencia, y había que estar allí, pero resultó ser el menos interesante de la tarde.
Para postre salió Puntero, el segundo negro de la tarde, que según unos salió todo descoordinado y según otros -yo entre ellos- quedó lisiado tras su entrada al caballo. Siempre defendemos que si hemos ido a ver Cuadri, los queremos ver a todos, pero la protesta creció y el simpático Timi sacó el trapo verde y echó a Puntero, dándonos la ocasión de conocer al cinqueño Cafetero, número 54, cárdeno claro de Saltillo. Apuntaba el aficionado R. que siempre nos fijábamos en lo buenos que salían los Hernández Pla que llevaban una mancha blanca en la cabeza, y como este la llevaba la cosa prometía. El bicho de 612 kilos, según la báscula venteña, tenía una presencia imponente, una pintura, con una cabeza de las que meten miedo, y si no, que se lo pregunten a «Candelas» y a Miguel Ángel de la Sierra, de las fatiguitas que pasaron para ir poniéndole los palos. La cosa es que la profecía de la mancha blanca no tomó cuerpo y el sueño de otro Cazarratas se quedó en sueño. Nos dejó el derribo del penco en el que iba subido Pepe Aguado y su celo con el bicho enfaldillado y caído. Gómez del Pilar presentó en este toro argumentos de tan poco calado como en su primero e idéntica sensación de que allí no había un plan. Con una estocada dio por concluido el festejo.
El sobrero Cafetero, de Saltillo, con la mancha blanca
en la cabeza, la de la suerte en los Hernández Pla
ANDREW MOORE
Badanas Cuadri
Oreja
FIN