viernes, 23 de noviembre de 2018

Totus



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A juicio de Pedro Sánchez, “todos tenemos la culpa” de que una llama (lama glama) de la Esquerra escupiera en el Parlamento a un ministro del gobierno.
Se ve que a Sánchez le ha pasado Iván Redondo el “Speech” de Burke a los electores de Bristol, con su famoso sofisma liberal, basado en el don de lenguas religioso, según el cual, una vez elegido en Bristol, uno pasaba a representar a toda Inglaterra, invitándolo así a traicionar a sus electores.

–Usted también representa a Pontevedra –espetó una tarde Rajoy a un señor de Bilbao, haciéndole un Burke invertido, que de Burke nos viene esta caricatura de la representación en la Casa de la Palabra, como la llama Ana Pastor mientras se pone las madreñas para andar por las palabras del Diario de Sesiones.
El sofisma de Burke lo hacen suyo Sánchez y la propaganda política, que se creen representados por esa llama de la Esquerra que lanza un lardo a Borrell como esas tortillas francesas que sueltan los defensas centrales al volver a su puesto después de rematar un córner.
Mas, por si fuera cierto que “lo que a todos atañe todos deben aprobarlo”, digo que a mí no me representa la llama de la Esquerra, y no porque escupa, sino porque no la he elegido. En una democracia representativa (candidaturas uninominales de diputados de distrito), esa llama de la Esquerra representaría únicamente a sus electores (nunca a todos los españoles, como sostienen Sánchez y la propaganda política). Pero en nuestro Estado de Partidos (candidaturas de listas de partido y escrutinio proporcional), esa llama de la Esquerra representa únicamente a quien le haya colocado en la lista, que no sé cómo se llama, y tampoco es cosa de levantarse a mirarlo.
¿Por qué la politología andante, que pretende ser científica y reposar sobre la observación directa de los hechos, pretende estar de acuerdo aquí con la doctrina puramente metafísica de los “burkimanos”?

Pues porque lo que a todos engorda, todos deben probarlo. “Quod omnes tangit…”

...lo que Matta a Bonifacio



MEMORIA DE BONIFACIO ALFONSO
1933-2011

Ignacio Ruiz Quintano
Madrid, 1993

A vista de las encabritadas imágenes de Bonifacio, un lego perdería los estribos como don Quijote ante las tobosescas tinajas.

    He ahí la ardiente oscuridad de Bonifacio.

    Habría que ser pintor, y entretenerse en no entender a Bonifacio, para mejor recrearse en sus imágenes.

    Eso mismo hacen los poetas con Góngora: “¡Goza, goza el color, la luz, el oro!”
    
Sólo que, mientras la oscuridad de Góngora se desvanece en cuanto se deshace el nudo de la sintaxis, la oscuridad de Bonifacio, una vez deshilada, persiste, y nos encontramos entonces en medio de una oscuridad mallarmiana: aquella oscuridad que Mallarmé perseguía para devolver su confusión a las cosas, la confusión en que las recibe el alma.

    El pintor, al fin y al cabo, es, como dice Roberto Matta, aquél que sabe ver otras cosas (“el que despierta el verbo ver”), y las imágenes, únicamente hojas desprendidas del árbol de la imaginación.
    
Bajo el chasqueante árbol de la imaginación de Bonifacio, Matta, que tiene alma de exiliado (“el arte es el deseo de lo que existe, y generalmente el instrumento para realizar ese deseo”), puede llegar a extasiarse como se extasió Eneas al ver en las pinturas de Cartago representada la guerra de Troya.
    
A Matta y Bonifacio los une la cortada y nerviosa geografía vasco-francesa y un mismo estorbo y postergación: ambos abominan de los cornudos del viejo arte moderno y no ven en la gran escuela de Nueva York, “que es la que está en candelero y la que desgraciadamente impresiona a muchos muchachos”, otra misión que la de hacer un chiste divertido con colores, “cuya gracia es que queda bien en el muro”.
    
Matta representa el magisterio: en ochenta años ha intimado con Lorca y con Magritte, con Moore y con Duchamp, con Pollock y con Gorky, con Dalí y con Breton, que lo confirmó en el superrealismo, o en esa forma de ver lo escondido con que enriquecer la realidad.

   
Con Julieta García-Ochoa


Bonifacio representa el autodidactismo.
    
Matta dice que Bonifacio sale de la mancha:
–Tú sales de la mancha. Eso es lo bueno. Ése es el gran consejo de Leonardo. Por eso tus cuadros se tienen que mirar por todos los lados. Lo mejor de ellos es la línea. Es una línea de veras, natural. A mí me importan mucho las líneas naturales, y me he hecho una reserva de líneas poco conocidas, como, por ejemplo, los huevos del piojo, que nadie conoce…
    




LOS HUEVOS DEL PIOJO
    
…La gente conoce las patas del caballo, pero no los huevos del piojo, y hablo de los huevos, huevos, los que tiene el piojo entre las piernas. Y otras cosas, otras formas, como la enfermedad del hígado de una oveja… Igual que tu línea, que es una línea que canta, que baila… Son las líneas que uno encuentra en la anatomía, en la zoología, en las partes más complicadas del ser humano. Entre tus líneas ocurren cosas tan divertidas como las conversaciones entre don Quijote y Sancho sobre las artes militares y las bellas letras. ¿Sabes? Nadie ha leído el segundo Quijote, y en la España de Montesinos hay cosas increíbles, como en tus cuadros, que tienen algo cervantiano. Imaginemos que a un abuelo nuestro de esa época le pusieras tú, hoy, en Madrid, en las calles de Alcalá y Gran Vía: sólo con abrir los ojos, se volvería loco. Y eso es lo que nos estás contando…




IDEAS Y RAYAS

    …pero la gente, cuando tú muestras una cosa así, no ve nada. A lo sumo, ve rayas, y tus cuadros están llenos de ideas por todas partes, pero has de ser tú mismo quien organice esas ideas, para que se vean. ¿Sabes qué hago yo? Cubro con carboncillo, que se puede limpiar muy bien, ciertas partes, y luego las descubro, hasta que cada cosa toma cuerpo en la escena, que las otras ya tendrán la palabra más tarde. Si no, es como ir con la casa a cuestas, y siempre conviene sacrificar algo. En el fondo, se trata de orgnizar los cuadros, aunque no es necesariamente cierto lo que yo diga. De hecho, toda la escuela de Nueva York diría que mis opiniones son las tonteras más terribles, que soy un viejo idiota que no se acuerda de cómo están cambiando las cosas, y todo eso, pero ellos no hacen en todo el día otra cosa que un tarro de sopa, y a mí no me interesan, a pesar del mercado…




FIRMAS Y FONDOS

    …el ideal mercantil es una firma en un fondo azul. Picasso decía una cosa que es muy cierta, aquélla de que de los jóvenes a uno le gusta lo que se puede robar, ¿y qué se puede robar de esos jóvenes del tarro de sopa? Lo que pasa es que la gente está acostumbrada a ver un cuadro donde se ve un tarro de sopa, y entonces quieren que todo sea tan claro como el tarro de sopa. Yo he leído siempre una cosa: hay que terminar los cuadros como Miró…




TERMINAR EL CUADRO

…Miró es relativamente fácil, pero resulta bueno para el fin, porque hace pam, pam, pam. No basta en todo, pero es fundamental que el cuadro termine así, en vez del puntito y la rayita, como el idiota total que es Calder, que hace un Miró pésimo. Tú, en cambio, tendrías que hacer algunas esculturas para la gente, que la gente aprenda a leerte, y la gente aprendería a leerte si antes lo viera en una escultura, porque yo creo que en cada uno de tus cuadros hay tres cuadros formidables, y es como si en una pieza de Shakespeare todo el mundo hablara al mismo tiempo, porque todos tus personajes tienen la misma fuerza. A mí me fascinan porque yo sé leer, pero la gente no lee, y a un cuadro que uno ha trabajado mucho no le da ni el tiempo que le daría a un disco…




EL MERCADO ESPAÑOL

    …a un disco suele dedicarle la gente unos tres minutos, y yo nunca he visto a nadie que esté tres minutos frente a un cuadro, y menos en España. Yo tuve aquí l experiencia más linda que haya vivido en una galería. Una galería me había comprado un dibujo, y me dijeron, cuando volví por allí, que querían la plata y que tomara el dibujo. En fin, la historia de mi vida. Como no me había gastado el dinero, se lo devolví, y ésa fue mi única experiencia comercial con España. Por eso tú, si quieres que la gente te lea, has de encontrar una sintaxis. Si tú escribes un poema, hay la palabra azul, la palabra luna, la palabra amor…




LOS TÍTULOS DE LOS NIÑOS

    …puedes darle a la gente todas las palabras, y que la gente haga el poema, pero la gente no lo aceptará, porque la gente lo quiere hecho. Y con un título. El título, en un cuadro, aclara mucho las cosas, porque funciona como una especie de banda sonora al lado. Los pintores tenemos que contar las historias como las cuentan los niños. Los niños, cuando dibujan, dicen: el papá trajo, la mamá llevó… Igual hemos de hacer nosotros, con otro sistema: con Góngora, con Lope, con quien sea. A mí me encanta lo que tú haces, pero has de organizarlo para los demás, aunque hay en ti una especie de rechazo a servirse de toda esa creatividad, porque prefieres vivirlo así…




EL EDIFICIO PICTÓRICO

    …tienes todas las ideas, pero rechazas el edificio, y yo creo que lo que la gente llama la pintura es un edificio, es la cosa hecha “aquí esto, aquí eso, aquí aquello”, que resulta más comestible. En el fondo eres un improvisador que se despega de escribir la música: te basta con cantar. Pero si quieres entrar en el mundo, has de escribir, además de cantar. Porque tu pintura es formidable, rica en imágenes como una página de Cervantes.


Viernes, 23 de Noviembre


Un manantial recita

jueves, 22 de noviembre de 2018

De los noventa y los ahora



Pepe Cerdá

La agenda del año noventa me recordó aquella crisis económica provocada por la entrada de Sadam Huseim en Kuwait.

Aquella crisis provocó un 24% de paro y tres devaluaciones casi consecutivas de la peseta. Yo llegué a París con el franco a unas 18 pesetas y en muy poco tiempo llegó a 26 pesetas. Como casi la totalidad del exiguo dinero con el que contaba en los primeros años era español, mi pobreza se agravó con aquellas devaluaciones, del 8%, del 9% y del 6%, o sea que en total del 23%. Cerraron muchísimas empresas y el mercado del arte no fue una excepción. En Francia también se notó la crisis; la primera Galería en la que expuse en París, Catherine Fletcher, cerró nada mas terminar mi exposición, pero lo de España fue tremendo, cerraron decenas de galerías, y las que resistieron lo hicieron con economía de guerra. Nadie pagaba nada, nadie cobraba nada. El cheque pegado en mi agenda es un recuerdo de aquella situación. En las casas, nuestras madres, conocedoras de la escasez de la posguerra hacían acopio de comida.

Esta crisis es distinta. Todas lo son. Pero los efectos son muy parecidos. Lo que es curioso es lo pronto que se nos olvidó aquélla.Tampoco recuerdo muy bien cuándo fue la recuperación. Supongo que fue paulatina, como todas las recuperaciones. La fractura es súbita y la cura larga. Siempre es así.

El origen de esta crisis de ahora fue que los bancos de todo el mundo prestaron dinero a espuertas a gente que no se lo podía devolver. Pero de esto hace ya cinco años. Los bancos, al menos en Europa, no han quebrado, la gente sí. Los países europeos en peor situación no pueden devaluar la moneda, tal y como lo hizo el ministro Solchaga, en tres ocasiones, que sería una solución, chapucera, pero solución. La gente, como entonces, sólo se enteraría de que era pobre si salía de España. Si no salían, no. Aquí seguirían cobrando lo mismo y tan contentos.

No sé si estamos peor o mejor, si comparamos. El paro para este año se fija en el 26.6 %, más de dos puntos superior al de entonces, lo que hace suponer que la recuperación será más larga que la de aquel tiempo. El problema es que ahora ya nos pilla mucho más mayores a los que nos pilló aquella en la veintena. Y eso de ser mayor y pobre es una putada.

Callos con garbanzos en diez minutos



Habanera

Estos días azules y este sol de la infancia


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Pedro Sánchez, que juega a baloncesto, intenta vender en Marruecos un Mundial de fútbol España-Marruecos-Portugal.

–Sería el primer Mundial que se jugara en dos continentes.
Perico el Africano, como Rommel y como Escipión, no sólo por su esposa, Begoña, reina del desierto, sino por Infantino, el calvo de la Fifa que parece un nubio de “La Corte de Faraón”, y que en seguida que tiene un rato se planta en La Habana con una camiseta de delantero centro para Don Raúl.
Ni Marruecos ni Portugal sabían nada del Mundial, y ahí es donde surge el vendedor de alfombras que es Iván Redondo, que ignora lo que Pemán llamaba la sabiduría africana del blocao: aguantar, tener paciencia, salir pocas veces a la descubierta, además, claro, del chauchau (“un ‘Cuadernos para el diálogo’ traducido al marroquí”), utilísimo para la dilación y aplazamiento de lo que no está listo. Por ejemplo, el Mundial hispano-luso-marroquí, que tiene pocas probabilidades de salir, salvo que a la causa se sume Cuba, y ya tendríamos el Mundial de los tres continentes. Sólo es cuestión de convencer al “medio millón de vagos del partido comunista cubano” que dice Franceschi, y para eso nuestro Sánchez vuela a La Habana en su avión privado de ir al concierto de “The Killers” en Castellón de la Plana y con su médico privado de ir a un mitin “cortihero” en Chiclana.

¡El Eje La Plana, Chiclana, La Habana!

–Si violo la historia –dijo Dumas (y no lo oyeron nuestros novelistas)– es para hacerle hijos hermosos.
¿Y las elecciones?
El progre español es muy de la doctrina del derecho divino providencial, y acepta todo gobierno establecido de hecho, cualquiera que sea su forma, con tal de que le asegure su cocido, que es la nómina del Estado. En palabras de León XIII: “Desde el momento que en un país existe un poder constituido y en funciones, el interés común se encuentra ligado a este poder y por esta razón debe aceptársele tal como es”.
Por eso se dice que los editoriales del diario gubernamental parecen escritos por el Papa.

Jueves, 22 de Noviembre


Me senté
en un claro del tiempo

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Botón Rojo

León Duguit


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El gobierno que nadie ha votado amenaza con una convocatoria de elecciones, “el botón rojo que tiene el presidente”, al decir de su ministro de Áridos. Eso no es falta de representación; eso es falta de vergüenza.
Nuestro Marsilio de Padua, Cebrián, durante cuarenta años pastor de las “elites” intelectuales de España, achaca la “crisis de la democracia representativa” a los algoritmos de Twitter y Facebock, que hacen que vote gente que no había votado nunca, con lo que eso supone.
El principio representativo constituye, en efecto, la base teórica del liberalismo político. Pero es un principio que desde el principio tuvo sus pegas. ¿Y si votan los pobres y se ponen a hacer leyes para pobres? “Voilà!” ¡El populismo! Contra el peligro populista, los liberales, meñique en ristre, decidieron que sólo votarían los propietarios, al menos hasta que los partidos completaran la domesticación de los pobres mediante la representación proporcional de listas de partido, birlibirloque metafísico por el que la casta política adquiere la facultad (ciertamente cínica) de representarse a sí misma en el Parlamento.
–Los miembros del Parlamento gustan de presentarse como los intérpretes de la voluntad nacional soberana –escribe, ¡hace más de un siglo!, León Duguit–. Pero esto son palabras, nada más que palabras vacías de sentido. Mas en todas partes, y particularmente en Francia, las palabras son una fuerza.
El birlibirloque metafísico es alemán, y sus inventores lo presentan, tras la segunda guerra mundial, como la superación del liberalismo representativo con llegada a la democracia directa de Rousseau (¡democracia alemana!), que en España unas veces es González, y las demás, Zapatero o Sánchez.
–El moderno Estado de partidos –dicen los alemanes– no es más que una manifestación racionalizada de la democracia plebiscitaria, un sustituto de la democracia directa.
Y el “botón rojo” de la representación lo tiene Sánchez, “el presidente del gobierno, es decir, mi persona”.

Miércoles, 21 de Noviembre


Visita de hospital

martes, 20 de noviembre de 2018

Decretario

Nietzsche


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Uno manda y los demás obedecen. La política no es más que la lucha por ser el que manda, y la democracia, un simple intento de dignificar la obediencia: obedeces únicamente a quien has elegido para que te mande y lo puedas fácilmente deponer.

El Estado de Partidos, que es lo nuestro, hace indigna la obediencia. Su lema, y ahí tenéis ahora a un tal Sánchez, es el “Sit pro ratione voluntas” de Juvenal. Para mantener su impostura, el tal Sánchez necesita de la arbitrariedad, “una emoción que necesita expresarse”.

–Haced vosotros las leyes y dejadme que yo haga los reglamentos.
Un tal Sánchez es el Romanones que se vende en los chinos y que en vez de reglamentos dicta decretos sin principios de juricidad que, acostumbrados a las directivas ejecutivas de la Unión Europea, obra maestra de la confusión de poderes, obedecemos sin rechistar.
La experiencia indica que en política todo tonto rompe a bribón. Hitler no era muy listo, pero a través de las gateras de un Estado de Partidos llegó a canciller. Eso fue un mes de enero, y en marzo su gabinete fue investido de poderes legislativos ilimitados, incluido el de apartarse de la Constitución, cumpliéndose así el deseo del partido del Führer de gobernar por decreto, que no tiene naturaleza, pero sí vigor de ley, y que no deja de ser una forma francesa (el decreto-ley fue la frutilla jurídica de la cultura dictatorial de Francia) de mandar.

El decretario del tal Sánchez revela a un vulgar suplantador de la razón por la voluntad. Está bien visto pavonearse de la voluntad, pero no de la belleza. El tal Sánchez, sin embargo, se pavonea de su belleza, cuando el fundamento de su mando en un sistema que hace indigna la obediencia es su voluntad. Y si la “voluntad de poder” nietzscheana es, según Sloterdijk, una teoría filosófica de la cultura del motor de gasolina, los decretos de Sánchez contra el diésel serían como el canto del chivo de un “Übermensch” sanchista. El eterno retorno del bruto puesto a mandar.

Un globo, dos globos....

 Calle de Lista

La larala larala larala la la larala larala la la

Martes, 20 de Noviembre


Ay ruada, ruada, ruada

lunes, 19 de noviembre de 2018

Vuelve Casillas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Antes de que en el ránking lo alcance Ramos, Casillas quiere volver al Combinado Autonómico.
Hay porteros-gallina y hay porteros-sardina.
En lo que un portero-sardina pone en silencio un millón de huevos sin que nadie se dé cuenta (Courtois), el portero-gallina pone un huevo y lo cacarea de tal modo que todo el mundo se entera (Casillas).

A Casillas le hace ilusión volver al Combinado Autonómico porque allí (gracias al frasco de colonia que le cayó a Cañete en un pie) pasó muchos buenos ratos. Suponemos que no es el único portero con esa ilusión: pienso en Bernardo, portero de la Cultural Leonesa, que nunca fue llamado a defender la patria del balón, y pienso en Feliciano, portero del Onteniente, que también fue librado del servicio.
La ilusión de Bernardo y Feliciano no le quita el sueño a Luis Enrique, a quien la ilusión de Casillas, sin embargo, le puede costar el puesto, si no pasa por ese aro como pasó finalmente por el de Jordi Alba, mezcla de Cafú y Maldini con gotas de Thuram, al decir del periodismo que inventó “La Roja”, el mismo que ahora lleva la campaña de “agit-prop” contra De Gea para hacerle el hueco a Casillas, el Yashin de Móstoles.
De Gea, que trabaja para Mourinho y que no trabaja para Florentino Pérez porque un fax llegó tarde a una oficina, es el mejor portero de la Premier, elegido por sus compañeros, y el peor portero de España, elegido por los periodistas, que lo acusan de no salir: no de la portería, que eso les da lo mismo, sino del Combinado Autonómico, amurriándole la ilusión a Casillas: “No nadie, nadie, nadie, / nadie se olvida, Íker / Ni el final: tu salida, / oso rubio de sangre, / desmayada bandera en hombros por el campo”.
Pobre De Gea, tan cerca de Dios, que es Mourinho, y tan lejos de los Estados Unidos, que son España. Camino de Rusia, donde los hackers de Putin sabotearían los cojinetes de nuestro tiquitaca del muermo, De Gea no aplaudió al presidente del gobierno que no ha votado nadie, Sánchez, que antes de llegar a presidente por las gateras del sistema político ya ejercía de bocachancla, con declaraciones por las que nunca ha ofrecido disculpas. Por ejemplo: “No me siento cómodo viendo a De Gea como portero de la selección española después de ver su nombre salpicado y denunciado por una menor”.
Ahora, contra Croacia, con “Beckembauer” Ramos y “Cafú” Alba por delante, ponen como chupa de dómine a De Gea, con tal de meterle a Luis Enrique a Casillas en el vestuario, y a ver qué pasa, de manera que a De Gea no le queda sino citar a Isaías igual que Kéylor citó a Jeremías.
–¿Por qué siendo el mismo Espíritu Santo el que hablaba por boca de Jeremías e Isaías, escribía éste con tanta elegancia, y aquél apenas sabía escribir? –pregunta San Jerónimo.
Pues porque Isaías era un caballero ilustre, criado en la corte de Jerusalén, por lo que tenía elegante palabra, mientras que Jeremías, nacido y criado en la aldea de Anatolitos, era, como aldeano, de basto y rudo lenguaje. ¿Es mejor Kéylor que De Gea? En el United pensaron que no y lo retuvieron por el simple procedimiento de enviar tarde un fax al Madrid, que se quedó con Kéylor, aunque ya con el mal rollo del matrimonio que tira para adelante con el visto bueno a la infidelidad. El Madrid le fue infiel a Kéylor primero con el United y luego con Courtois, pero que levante Courtois las orejas porque a Casillas también le hace ilusión volver al Madrid.
De Casillas se llegó a decir, con motivos, que salía de su portería menos que el Gran Poder de noche, y quienes quieren devolverlo al Madrid y al Combinado Autonómico acusan a Courtois y a De Gea… de no salir.
Por lo que tiene de diversión, hay que apoyar la vuelta de Casillas (¡que vuelve siempre como las caras de Belmez!), y en compañía, a ser posible, de su collera en el Príncipe de Asturias, Xavi, el tipo que oía crecer el césped. “¡Roc rurá!” Sería, en fin, como ver volver a La Charanga del Tío Honorio.




LOS MATICES DE SOLARI

Gracias al contrato de tres años que Forentino Pérez le ha firmado a Solari por ganar al Melilla y al Celta, nos enteramos por la prensa especializada de que el carácter psicológico de un contrato viene dado en la fórmula de la estipulación romana, de la cual se pone este ejemplo: “Stipulator (estipulante): centum mihi dari spondes?” (¿prometes darme cien? “Promissor (prominente): spondeo (prometo)”. Eso incluye la decimocuarta Copa de Europa (de la cual nada dice el derecho romano). Al final, resulta que toda la literatura argentina de Solari cabe… en Lucas Vázquez, que es como el conejo de Valdano que te dan en la feria. Comenzó como entrenador en el Cadete B del Madrid, debutando contra el Palomeras, cuyo míster, Del Horno, no se ha repuesto de la impresión: “Empezamos mejor que ellos. Pero Solari corrigió su 4-4-2 inicial por un 3-5-2 y eso cambió todo. Un matiz táctico nos fulminó y perdimos 6-0”.

1-3 Demasiado premio para el Cádiz

 Salvi, la  joya del Cádiz


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Cuando se pierde en el último minuto, y sobre todo si se han hecho mas méritos que el rival para llevarte el partido, dicen y es verdad que se te queda cara de tonto. Así nos hemos quedado los cordobesistas en El Arcángel cuando Marcos Mauro ha marcado el 1-2 en un córner forzado por la inconsciencia de uno de los más veteranos de los nuestros, De las Cuevas, empeñado hoy que tenía el día salado, en ganar el solo el partido. Yo no he podido resistir un “¿qué haces?” cuando se ha puesto a driblar en la línea de medios propia en el minuto 90 con cuatro compañeros lanzados hacia portería. Un buen pase de primeras o de segundas hubiera asustado al contrario, pero se ha liado como un novatillo. Se le agradece la intención, pero hemos de reprocharle la calaverada como si fuera uno de aquellos “enteraos” gaditanos que se tiraban veinte años en los juveniles. Él, que ya está en los treintaytantos. Ha jugado muy bien De las Cuevas. Ha marcado un gol de clase. Pegando con el interior  desde la frontal del área y dando un efecto matemático para que no llegue el portero. Ha cogido resuelto y firme el balón para lanzar una falta que suele ser cosa de Javi Lara o Aguado y lo ha puesto en la escuadra, pero el larguero lo ha rechazado botando justo en la raya de portería. Gol fantasma que el árbitro no ha dado. Hubiera sido el 2-1.

        El Córdoba ha tenido más ocasiones, ha puesto más juego, pero en un minuto ha perdido el partido ante un Cádiz que nos tiene cogida la medida. Siempre nos pasa algo contra el Cádiz. Hoy, que íbamos a jugar como le gusta jugar a Álvaro Cervera, el míster gaditano, se nos han lesionado las flechas previstas, Jovanovic y Jaime, antes del primer cuarto de hora. Lo que tenía preparado Sandoval se ha ido al garete en un pispás. A partir de ahí, el Cádiz ha contemporizado a la espera de un contraataque letal que ha materializado el joven Vallejo para el 0-1 y  Aketxe para el 1-3. El 1-2 de Mauro venía como digo de mirada gorgonera que ha convertido a nuestros defensas en estatuas de piedra. A nuestros defensas, a nuestro entrenador, destituido nada mas pitar el señor Pérez Pallas el final del partido, y a todos nosotros, incapaces de restregarnos los ojos ante tanta adversidad.
     
El Cádiz es equipo construido para el contraataque como les vengo diciendo estas temporadas de Cervera. El portero Cifuentes tiene ya 39 años y sabe poner nerviosos a delanteros y público hablando mucho con el árbitro y perdiendo todo el tiempo posible para llevarse, hoy por ejemplo, un valioso punto. Luego ha pasado lo que ha pasado. Los laterales Rober Correa, canterano del Español, y Brian Oliván del Barça iban a ser sometidos a difíciles pruebas dadas sus inclinaciones más bien aceleradas, pero como se han lesionado los señalados para tal misión, han sacado el partido con un aprobado. Imagino que el eterno y  grandote  Sergio Sánchez ha venido a Cádiz a jugar sus últimas temporadas junto a quintos suyos como Servando, hoy ausente, o centrales más jóvenes como el argentino Mauro, ágil, alto y hoy goleador. Los mediocentros Garrido, un vasco que lleva casi cinco años de titular, y Jose Mari no es que sean maravillosos, pero son muy cumplidores. Se alternan con Edu Ramos, malagueño que empezó con nosotros. Álvaro Cervera pone a correr a Salvi, del que se dice ya es del Atleti, y a Jairo, un pequeño del que hablé éste verano cuando ascendió el Extremadura. Lo fichó el Gerona cuando pensábamos que venía con Enric Gallego y Zarfino al Córdoba. ¡Cosas extrañas las de este verano en Córdoba! En punta sale Lekic, también veterano morrosko que abre portillos a Manu Vallejo, mozo de Chiclana, un tanto marrullero, pero con la valentía que se precisa en Segunda. Álex Fernández, el hermano de Nacho, que suele ser titular, ha salido al final para aguantar el empate y me sorprende la suplencia de Aketxe, una de las mejores zurdas de la categoría. Al Córdoba siempre le da un disgusto. Hoy, con sólo diez minutos en el campo, nos ha colado el 1-3 en plena descomposición blanquiverde. El graderío ni ha protestado.

Lunes, 19 de Noviembre


Suite del agua

domingo, 18 de noviembre de 2018

Ortega Lara, ante la abyección



Hughes
Abc

Después de ser insultado y humillado de forma organizada, Ortega Lara dijo en un mitin algo así como que la izquierda provocó una guerra que entonces perdió y ahora quiere ganar a través de instrumentos como la Ley de Memoria Histórica.

Esto es una opinión poco popular en el debate público español (bastante más en la calle) que ha convertido a Ortega Lara en un “fascista”.

Las opiniones de Ortega, acertadas o no, asumidas o no, se quieren ver como un ataque a las “víctimas del genocidio”, lógica que convertirá pronto en delito cualquier opinión no oficial sobre el siglo XX español, cualquiera, por ejemplo, que considere que los comunistas tuvieron alguna responsabilidad en la guerra.

No podía esperarse para Ortega un mayor grado de permisividad por su condición de víctima, pero con él se está viendo justo lo contrario. Una inquina que adopta una forma perversa: Ortega no puede decir más en tanto víctima, sino menos.

Ahora mismo, “fascistas” son casi todos los que opinan como Ortega opina, pero a Ortega se le considera además un fascista con agravantes. Un fascista culpable. Primero, porque habiendo sido víctima de la violencia y el horror no se ha retirado a los espacios zen del “perdón” que están normativizados en España: el etarra arrepentido y “evolizado” o la víctima de ETA no discrepante. Ortega no es Irene Villa, sino que asume una posición política más incómoda. No es visto socialmente como un ejemplo reconocido de superación personal, sino como un hombre martirizado y con ideas fuertes y un pie fuera del consenso.

Esto le supuso cierto olvido en tiempos del PP y le empieza a granjear ahora una forma virulenta de desprecio. Es lo que convierte su figura, entre tantas víctimas como hay, en algo especial. Ortega Lara habría pasado de ser un personaje olvidado por la izquierda a ser un fascista (como casi todos) que pudiendo haber cambiado siguió opinando igual. El encierro y el sufrimiento no le provocaron una catarsis de superación. No le hicieron estar del lado de “las víctimas” (pues víctimas en la guerra son sólo las de un lado, y, opinando como opina, a Ortega se le “imputan” también las de la represión franquista, como un todo-incluido del que no puede librarse). A tan naif y maniquea visión de la historia de España no es fácil sobreponerse, pero habiendo “vencedores y vencidos”, “verdugos y víctimas” dicen, ¿cómo puede Ortega seguir con los primeros? Ortega es culpable porque, habiendo sufrido el horror, justificaría el horror para los demás.

Para otros (o para los mismos en una segunda derivada), Ortega es un fascista diríamos “clínico” porque su postura estaría explicada y motivada por el dolor, el cautiverio y la revancha. Ortega no sería tanto un culpable moral, como un fascista determinado por la psicología y el trauma. Un hombre movido por el odio. No hay que insistir en lo cerca que está el odio “diagnosticado” del odio penalizado (delito de odio).

(Gran parte de la izquierda, como pasaba con cierta derecha ante el terror de ETA, se identifica constantemente con unas víctimas cuya situación es una causa con la que se revisten: las de “género” y las de la Guerra, convirtiendo toda discrepancia en un posible odio, mecanismo tan absurdo como autoritario que puede convertir la opinión en un deporte de riesgo).

Recupero aquí una conclusión anterior: Ortega Lara no puede decir más en tanto víctima, sino menos, y esto resulta asombroso en quienes basan su posición política (y en muchos casos su lucro personal) precisamente en la existencia de víctimas que es necesario defender, en una acusada sensibilidad para la víctima como fenómeno. ¿Puede una víctima del franquismo ser comunista en los grados de fanatismo que desee? Por supuesto. ¿Puede una víctima de ETA estar en desacuerdo con la Ley de la Memoria Histórica? Parece ser que no.

Estas son las dos formas de perversión a las que se enfrenta Ortega Lara, un hombre que (que sepamos) no ejerció ninguna forma de venganza personal ni pidió nunca acciones que no fueran las previstas legalmente y al que resulta asombrosamente fácil llamar fascista e incluso algo peor.

Hay otra tercera forma de abyección, superior, que ni siquiera le considera víctima por haber sido antes “carcelero” y por tanto “torturador”, visión más extendida de lo que se cree y que recibe un estímulo creciente por esa igualación institucional del terrorismo y las torturas como dos formas enfrentadas antes de la “paz vasca”.

Julio Camba: "España es una charca"

ENTREVISTA


Por Alberto Guillén

Una cabeza asoma por entre los cobertores de la cama. Es Camba. Acaba de despertar. Tiene la voz ronca de juerguista, y, en esta postura, Camba no tiene el talento de sus libros.

–Tomen asiento. Ustedes perdonen que les reciba...

–Oh, no importa –decimos a dúo yo y La Jara.

Yo tomo asiento. La Jara se queda de pie delante de Camba. Camba saca los brazos, se confunde y se alisa los cabellos. La Jara es un amigo mío, que tiene mucho talento, que me admira desconsideradamente, que escribe cuentos y tiene fama por un libro... que va a editar. Además, es duque auténtico. La Jara sigue de pie. Camba se vuelve a confundir, ahora sin alisarse los cabellos.

–¿No hay otra silla? –pregunta.

–Gracias. Estoy bien –dice La Jara.

La Jara, parado sobre una pata, parece un ibis en un biombo japonés. Es largo como el deseo de una doncella y tiene la cabeza de pájaro. También tiene alas.

Luego, pitillos. Es la manera de comenzar. El cerebro es también una pipa. Pero el de Camba no humea todavía. Camba no dice impertinencias ni sonríe. Yo le pregunto cuatro cosas, mirándole los brazos velludos, y él me contesta otras cuatro.

–Nosotros creíamos que usted tenía veinticinco años.

–No, señores. Tengo cuarenta –dice Camba bostezando.

–¿Ha viajado usted mucho?

–¡Mucho!

–¿Ha publicado usted un nuevo libro?

–Sí, La rana viajera.

–¿Por qué lo llama usted así?

–Porque España es un charquito donde ha vuelto la rana viajera que soy yo.

(Esto del charquito está muy bien. Efectivamente, España es un charquito. Pero es también “un golfillo arrimado a un farol”. Esto es también de Camba.)

Total. Camba no quiere decir impertinencias. Está rascándose los brazos como cualquier hortera y hasta bosteza de nuevo sin acordarse de Carreño.

–¿Quiere usted que le veamos otra vez?

–Cuando quieran. Más tarde. En el café del hotel.

Nos despedimos. Bajamos. Nos miramos.

–¿Qué tal? –interrogo a La Jara.

La Jara se levanta de hombros, ni más ni menos que el Pacheco de Eça de Queiroz.

A la tarde, envueltos en el humo del tabaco y en la charla anodina del café, Camba ha empezado a mostrar su finísima alma de clown. Es el hombre que ríe. Tiene un gracejo inimitable. Cuenta chistes con la cara seria y hace cabriolas sin desgonzar el busto. ¡Es él mismo! El Camba de las crónicas. “Puede no firmarlas”, le decía un día Sanchiz. Es uno de los pocos que sabe reír en un país tan lúgubre y sombrío como España. España es negra, Solana tiene razón. Los humoristas, aquí, son necesarios. Hay muchacha que se llama Angustias. Las Dolores son corrientísimas. Hasta en esto se revela la sicología de un pueblo. En Francia las niñas se llaman Fifí o Lulú, o Mimí. Aquí son Angustias. Esto oprime el corazón. El corazón de España está oprimido. La risa de Cervantes no hace bien: hay en ella dolor, como lo hay en la mueca de Quevedo. Hay que vivir aquí para comprender el humorismo macabro de sus artistas. Goya, por ejemplo. Éste es genial. Pero no el Goya pintor de tapices, no: el Goya de los Caprichos. Nunca, en ningún país de la Tierra, ha reído la Muerte como aquí. Los Caprichos de Goya hacen daño: ¡son la epilepsia de lo lúgubre! Goya es un pintor de larvas y de manicomio: ha encontrado lo grotesco en la angustia y lo risible en la Muerte. ¡Es genial!

Además de negra, España es lívida. Todos sus pintores tienen la obsesión del más allá. Goya, retorciendo sus muñecos entre la miseria y la muerte. Velázquez, con sus reyes macilentos, con sus bufones grotescos, donde toda la fealdad y toda la miseria de la carne aspiran a la muerte. Teotocópuli, con sus caballeros entecos, apergaminados, con las pupilas febriles, que velan al borde de la Vida. Ribera, con sus ascetas admirables, de miembros exangües y de ojos llenos de celestes ensueños. Todos místicos, todos atormentados, lúgubres todos. Todos diciendo el dolor de la vida precaria y la celeste penumbra que entreabre la Muerte.

–¿Decía usted...? ¿Cómo, señor Camba? ¿Quiere usted hacernos reír?

El mozo nos sirve café. Camba nos sirve golosinas. El café tiene un gusto a frejoles, las golosinas tienen sabor a...

–Una vez –dice Camba–, en casa de una señora que hace libros de cocina y de boudoir, y creo que se llama Colombine [Carmen de Burgos], se juntaron varios burlones y le pusieron a Salvador Rueda una corona de lata, con hojas en forma de laurel. Rueda se la ladeó con aire de beodo y se hizo retratar. Después puso su efigie coronada en la tapa de sus libros. Luego se fue a América sin olvidar, claro está, la corona de lata. En América no se la dejaron desembarcar. Él protestó, suplicó. “Es prenda de mi uso”, decía. ¡Nada! Luego vinieron unos admiradores de Rueda y se lo llevaron con gritos y tocando peroles y trompetas. Eran unos negros de Nicaragua o Costa Rica que manifestaban su entusiasmo a don Salvador.

–Perdone usted, don Julio –le interrumpo–, no fueron unos negros de Nicaragua o Costa Rica los que tal hicieron, sino unos españoles de la isla de Cuba, que aclamaban a un genio español. Los escritores de Cuba, en cambio, coronaron por aquellos días a un negro coplero a modo de protesta y para que no se fuera a creer que existe un país en América donde se pueda aclamar a ese genio español. ¿Me comprende usted?

Risas. Camba se ha puesto muy serio. Tiene los ojillos huyentes y los labios rapados, con un aire burlón.

–¿Saben ustedes dónde anda Unamuno? –pregunto.

–En Salamanca –dice Camba–. Siempre se vuelve allí a coleccionar anécdotas y paradojas. Cuando tiene un repertorio se viene a Madrid. Las cuenta a todos, en todas partes, hasta que todos las han oído, y cuando todos, absolutamente todos, las saben, regresa a Salamanca y vuelve a comenzar.

–¿Y Maeztu? ¿Qué hace Ramiro de Maeztu?

–Hombre, vaya usted a verle. Es un tipo muy interesante. Comenzará rezando el Padre Nuestro y acabará con un Sermón de la Montaña, o algo parecido.

–¡Ah! ¿Es muy religioso? Pues he de verle. ¿No sabe usted de otros pintorescos?

–Sí, hombre, sí. Puede usted ir a ver a Grau. Éste es todo un caso; le hará reír mucho. No ha leído nada, pero se llama Genio. “Él y Shakespeare” es su lema y su obsesión. Si usted tiene paciencia, acabará por abrazarle.

Luego hablamos de Belda. Camba no se santigua, como hizo al decir el nombre de Maeztu, pero le pide la mano a un banquero gordo, que ríe, y que es amigo de Camba.

–¿Usted lee a Belda? –le pregunta.

–No, hombre –dice el banquero–. Yo soy casado y no me hace falta.

–¿Será como Vargas Vila? –digo yo.

–¿Quién es Vargas Vila? –dice Camba.

–Es un señor a quien leen los seminaristas, los viejos verdes y hasta las niñas a escondidas de su mamá –digo pensando en mis quince años y en mis escapadas a la campiña, donde leía a Vargas Vila a escondidas del sol.

Eso fue todo. Luego, más tarde, pensando en Camba, me dije, con un un verso del más americano de nuestros poetas, el inimitable Luis Carlos López:

Como si fuese una caricatura de trapero sin garfio, tu figura hace reír a mi sinceridad...

(De La linterna de Diógenes, 1921, libro cruento de semblanzas venenosas
 sobre los escritores más famosos del momento.)

Domingo, 18 de Noviembre



Vivimos en celdas de cristal

"Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla"

DOMINGO, 18 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Marcos 13,24-32

sábado, 17 de noviembre de 2018

Pulpí

Emilio Zurano Muñoz


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Pepe Guirao, el ministro listo del gobierno que no ha votado nadie, sólo ha abierto la boca para decir que “el país necesita relajarse un poco”:

–Un poquito de paz y amor.

Viene de Pulpí, cuna de don Emilio Zurano, hasta Guirao (Plutarco haría con ellos una entrega de sus vidas paralelas) el mejor propagandista cultural de España, como él mismo presumía en una interviú con el Caballero Audaz, a quien recibe en casa, entre cuadros de Romero de Torres, cornucopias doradas y consolas isabelinas. Preside el Círculo Mercantil.

–¿Champagne? Yo, cuando rememoro ciertos episodios de mi pasado, me gusta siempre chorrearlos con champagne.

A los 25 años Zurano era pastor en Pulpí. (“Sí, señor. He sido gañán y a mucha honra. He manejado la honda como nadie”). A los 22 encontró tirado en el campo un “Quijote”, que aprendió de memoria y se puso a escribir. Cuando las inundaciones de Murcia en el 80 alguien habló de los versos de Zurano al jefe de la expedición de socorro, Manuel María José de Galdo, que lo llevó a la velada literaria a beneficio de los damnificados, y de allí a Madrid.

–Con el alma un poco triste por abandonar mis ovejas, sobre todo a una que quería mucho, que se llamaba Lucera, dejé mi rebaño.

A los 35 terminó Leyes, habiendo alternado los estudios con el puesto de ayuda de cámara de don Manuel María José (“nadie enarboló el pendón de Castilla con tanto orgullo como yo cuando llevaba a la mesa la sopera”):

–Soy un hombre de voluntad y mi espíritu está curtido con los vientos de todas las adversidades.

Sus dos orgullos: sostener una escuela en Pulpí para que supiera leer todo el mundo (ahí está hoy Guirao), y sobre todo, “haber sido el primero que tuvo la iniciativa de hacer propaganda cultural por medio de las envolturas de los caramelos de Matías López, con lo que al mismo tiempo que saborear una golosina los niños tienen nociones de historia, de zoología, de botánica…”

–Porque nadie como yo sabe “la noche oscura del alma” que es la ignorancia.

todocoleccion.net

Sábado, 17 de Noviembre


¿Cuántos siglos han pasado?

viernes, 16 de noviembre de 2018

El olvido permanente de los Funcionarios de Prisiones

 Todos los sindicatos de acuerdo...

...con la desnudada y abandonada a la intemperie dignidad de los funcionarios


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Como todos ustedes saben, tengo especial querencia por los funcionarios de prisiones, por tener muchos amigos en el gremio y ser dos de ellos las personas a las que más quiero. Estoy más o menos al día de sus cuitas y el caso es que a partir de mañana sábado y durante cuatro días esta “gente” se va a poner de huelga por muchos motivos graves, dolorosos y sobre todo insultantes.
     
La huelga de los “boqueras”, como los llamaría el preso de tiempos de El Lute, no suele tener repercusión entre la opinión pública, pues los barandas del asunto suelen decretar unos servicios mínimos con mayor número de efectivos que en una jornada normal. La prensa no suele hacer mención a las reivindicaciones de los trabajadores penitenciarios y sólo cuando se hiere a un indefenso manifestante -uno perdió un ojo en Sevilla a causa del exceso de celo de otro del mismo ministerio, pero de distinto cuerpo que no tuvo claro el concepto de enemigo- las teles se dan por enteradas. Diez segundos como mucho y se pasa a los goles del Madrid.
      
En una huelga de “boquis”, como los llamarían los internos heroinómanos de finales de los 80 y principios de los 90, las actividades del centro se desarrollan sin mayor incidencia, suponiendo el mayor quebranto para la población reclusa desayunar a las nueve en vez de a las ocho y media, por la lógica charla indignada al relevo del recuento. Los funcionarios fuera de servicio, en sus días de descanso, se ponen a las puertas de las cárceles a la espera de los chicos de la prensa a los que contar sus quejas confiados en que las sacarán en los partes de las radios y al mediodía en los telediarios. Las sacan un momentito, pero como los “protestantes” son muy respetuosos, la noticia no tiene mayor trascendencia.
      
Quiero decir que los problemas de los funcionarios de prisiones no preocupan en absoluto al Gobierno de turno porque en estos tiempos lo que se demanda con educación y en pago a la debida justicia ni es noticiable ni merece la mínima atención.
      
A partir de mañana, “los guardias”, como les dicen los pastilleros y dementes de hoy, van a intentar que el señor ministro, un hombre del que se suponía no sólo amistad con lo justo sino dedicación exclusiva en su persecución, se entere por fin del abandono en el que tiene a esta tropa de su ministerio. Tropa armada de un bolígrafo que no sólo tiene que hacerse respetar por el habitual delincuente desarraigado que el ministro y el común del periodismo y público en general imagina, sino también con esos orates, ahora conocidos como enfermos psíquicos, que en un arrebato psicótico o esquizofrénico un día que no se toman  la medicación deciden intentar matar. Este detalle no es exagerada posibilidad. Es situación casi corriente y por ello los funcionarios han de andar con cien ojos para que cada “loquito” -dicen ellos- tome sus pastillas. No es cosa de explicar el reparto, por falta de personal, que se hace para el fin de semana desde la enfermería y la imposibilidad de controlar el intercambio y venta de pastillas que se produce entre los internos. ¿Cuántas vidas han salvado los funcionarios de internos intoxicados? ¿Cuántas cada mes? El desconocimiento de la sociedad sobre el trabajo del colectivo es absoluto. Ellos dicen que sólo les quieren de verdad, pero se lo callan por políticamente incorrecto, los internos.
       
Los internos y la mayoría de los familiares. Unos porque saben donde duerme el hijo y otros agradecidos por el trato que se le da al pariente preso y a ellos mismos cuando lo visitan. Hay familiares que no. Familiares a los que se hace insoportable esta huelga y que no tienen reparo en gritarlo con ánimo de ofender a los funcionarios. Perros carceleros, dicen estas familias por escrito... y esbirros y represores. Lo dicen hoy y lo llevan diciendo los más de treinta años de mi compadre en prisiones. “Tu muerte me sale gratis” ó “¿Cómo le va el Simca?” bravuconeaba el Iñaki con vistas a los pabellones de Herrera condenado a más de trescientos años y que hoy toma ya chiquitos en el pueblo. Él y unos pocos como él no van a visitar este fin de semana al amigacho, al hijo, al hermano, porque los carceleros se han puesto de huelga, pisoteando los derechos de los internos y no es cosa de hacer el viaje en balde, por si se tarda en entrar.
     
Dice mi amigo  que si al ministro don Marlaska y a varios de sus compañeros les llega el indignado escrito de la familia de los iñakis, es posible que les toque la vena sensible y dispongan una solución al respecto. Lo que no tiene claro es a qué colectivo dejarán contento.
     
¡Ah, por cierto! Imagino que no imaginan ustedes que esta pobre gente no tiene categoría de autoridad. Sí, sí, pertenecen al Ministerio del Interior. El de don Marlaska. Como la Policía Nacional y la Guardia Civil, pero los funcionarios de prisiones no son autoridad. Yo creo que eso les pasa por ser tan educados y respetuosos con las personas y las leyes.

Movilización

Ernest Jünger


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El lord chancellor de Sánchez, Pepe Borrell, se suma al ejército que levanta Manu Macron contra el fascismo americano, según Tom Wolfe uno de los grandes fenómenos inexplicados de la astronomía moderna: esto es, que la tenebrosa noche del fascismo se cierne siempre sobre los Estados Unidos, pero toma tierra únicamente en Europa.
Contra el recuerdo de Patton rompiendo por las Ardenas, Macron pone el recuerdo de Napoleón camino de la batalla de Jena (los cascos de los caballos inspiraron a Hegel, ¡y se nota!, su “Fenomenología del Espíritu”), y Borrell, el recuerdo de nuestro “invicto general”, que ya sabemos para qué quieren desenterrarlo.
Millán Astray preparaba una arenga y pidió un adjetivo para “Ejército” a Foxá, que le dio “invicto”:
–Como se ha pasado la vida peleando medio ejército contra el otro medio, nunca ha podido ser vencido.
Ahora se trataría de morir por el “patriotismo constitucional” de Rivera, el nadador, que no ha leído a Kant, pero que ve imperativo categórico en unos textos pasteleados en el 78 por Abril, ingeniero agrónomo, y Guerra, director teatral, en Casa Manolo, frente al Teatro de la Zarzuela, con lo que Borrell, para su banderín de enganche, hará como aquel capitán de Flandes que para completar las levas encerraba en una bodega madrileña a los perroflautas de la época y sólo los soltaba cuando firmaban.
Merkel, Macron y Borrell se perfilan, pues, como el pelotón spengleriano que salvará la civilización de Bruselas (¡ríanse del sueño de Dostoyevski en Dresde!), y la prueba de que van en serio es que Julio Rodríguez, el Pompeyo de Somalia, se ha desplegado en Madrid. Enfrente tenemos a Mattis, epígono del Patton que decía: “Recordad que ni un solo hijo de p… ganó jamás una guerra dando la vida por su país. La ganó haciendo a otros pobres cabrones idiotas morir por su país”.
Jünger estaba sentado en el tejado cuando pasó, en su bicicleta, el cartero, que sin bajarse le gritó estas tres palabras:

–¡Orden de movilización!