domingo, 26 de julio de 2009

BAJARSE AL MORO





José Ramón Márquez



"Sales de la zarza, Mora."

D. Pedro Muñoz Seca en La venganza de Don Mendo

Jornada cuarta



Con el anunciado retorno de Juan Mora, por fin los aficionados podremos ver reeditado aquel singular cartel de aires magrebíes formado por:


Juan Mora

Eugenio de Mora

Morante de la Puebla


Al celo de la empresa que tenga a bien reeditarlo le corresponde ajustar la adecuada ganadería, cosa que falló en el anterior. Sugerimos desde aquí la ganadería de Valdemoro, de divisa azul, blanca y encarnada, y procedencia, entre otras, de Murube.

SEMANARIO KOSHKERO


JULIO CAMBA ENTRE MOROS


MELILLA Y SANTIAGO: "INTERVIEW"· CON UN APÓSTOL GUERRERO


Por Julio Camba
29 de Julio de 1909

He visto al Apóstol Santiago matando moros en el frontispicio del Ayuntamiento. «Sería muy interesante –me dije– saber lo que opina el Santo de los sucesos de Melilla». Y, entonces, me he ido a celebrar una interview con él. Todos los santos están altos, pero el Apóstol está, lo menos, a la altura de un quinto piso. Con una gran dificultad me encaramé por el tejado y llegué al pie del grupo.
–¿Se ha enterado usted de lo que ocurre en Melilla? –le pregunté al Santo.
Santiago Apóstol contuvo un momento su caballo de piedra, y me dijo:
–Aquí, en el Ayuntamiento, he oído hablar algo de eso. Creo que hay guerra, pero no han contado conmigo para nada. Desde luego, puede usted asegurar que yo no iré.
–¡Hombre! Pues le van a echar a usted muy de menos.
El Santo sonrió con toda la ironía con que puede sonreír un santo, ya sea de piedra o de palo.
–No lo crea usted –me replicó–. En el Ministerio no tienen ninguna confianza en mí. Yo soy un soldado de Cristo, pero no de Romanones. Esta guerra no es una guerra de fe.
–Sí –asentí yo–. Parece que hay muy poca fe en la guerra.
–Además –añadió el Santo– yo estoy ya muy viejo. No conozco la táctica moderna, y, fuera de Santiago, no tengo ningún adicto. Si yo fuese a la guerra, serían capaces de ponerme a pelar patatas...
Hubo un momento de silencio.
–¿Y por qué –dijo de pronto el Santo–, por qué matan ustedes a los moros? Porque ustedes son mucho más infieles que ellos...
–¡Ah! –exclamé yo–. Nosotros tenemos hoy un ideal superior: la civilización.
–¿La civilización consiste en echar a los moros de su casa y quedarse con sus bienes? –me preguntó el Santo.
–Lo mismo que la fe –le respondí.
–Y ¿es por eso por lo que matan ustedes a los moros?
–¡Pero si no los matamos, señor Santiago! Se conoce que usted no lee los telegramas. Hasta ahora, Apóstol bendito, y como usted no lo remedia, son los moros quienes nos matan a nosotros.
–Pues entonces –observó el Santo– los más civilizados son ellos.
Piense el lector en esta observación del Santo. Vamos a Marruecos con el pretexto de que somos los más civilizados y, en vez de arrasar a los moros con melinita, resulta que los moros, armados de las armas más modernas, dejan tendidos sobre el campo a nuestros mejores oficiales. Si nosotros representamos la civilización, la estamos dejando en ridículo.
Pero, además, si nosotros invadimos a Marruecos en nombre de la civilización, mañana vendrán Francia, Inglaterra o Alemania a invadirnos a nosotros con el mismo pretexto. En Villagarcía hay seis acorazados alemanes, de los que salen todos los días a recorrer estas campiñas centenares de marinos. Todos ellos hablan dos idiomas a más del alemán, y ya es sabido que, entre los marineros de los buques españoles, lo raro es encontrar alguno que sepa el castellano. Unos hablan el gallego, otros el catalán, otros el andaluz, y la mayoría no saben firmar. Por grande que sea la diferencia de civilización que hay entre Marruecos y España, no es mayor que la que hay entre España y Europa.
Pero yo no le comuniqué al Santo nada de esto. Cuando me despedí de él, me dijo:
–Ya que ustedes se han metido en esta aventura, que salgan bien de ella. Después de todo, yo no estoy completamente mal con el Ministerio. El Sr. Maura me abrazó el otro día, y el Rey me trajo personalmente los mil ducados de todos los años.
Y así acabó mi interview con el glorioso Patrón de España, a quien su arrojo de soldado le valió el sobrenombre de Hijo del Trueno.
(Del libro Maneras de ser español, Luca de Tena Ediciones)

ÜBERFREMDUNG



LOS XENOS DE EVA


Por pensar en todos los xenos hemos pensado en los de Eva, caudalosos, fuertes, de piel dura, rojiza y áspera; xenos de ama de cría montañesa, de leche pura, salutífera y prodigiosa, la leche en su primera fuente, la fuente que no se ha agotado después. Adán no se dio verdadera cuenta de ellos, porque estaba asombrado ante otras sorpresas. Fueron los únicos xenos que hicieron un perfecto ángulo recto en relación con el plano del pecho, un ángulo recto que inmediatamente después fue perdiendo grados y decayendo. Los xenos de Eva fueron los que conservaron la estructura que les imprimió el molde de metal, el flanero que utilizó el Creador para su formación y que después colgó en su cocina.



Ramón Gómez de la Serna






Yo soy como el picaflor


XENOSATURACIÓN Y OTRAS ABERRACIONES



Por Ricardo Bada



HAY PALABRAS QUE SE RESISTEN a ser traducidas. Algunas se resisten tanto que el mundo termina por tener que aprender a decirlas en el original. Los ejemplos más notorios del idioma español son guerrilla y guerrillero, así como aquellas de inequívoca estirpe tauromáquica: corrida, matador, torero.
En cuanto al alemán, su contribución al acervo universal intraducible cruza los meridianos más diversos: desde la pedagógica Kindergarten hasta la apocalíptica Blitzkrieg. Una que se encuentra en lista de espera, porque aún no ha trascendido fuera de Alemania, es la palabra Überfremdung. Con ella se alude al hecho de que —según ciertas voces del espectro político, voces situadas harto a la derecha— la población de ese país corre el riesgo de extranjerizarse demasiado.
Überfremdung: ¿cómo traducirla? A título personal invento el neologismo xenosaturación. Y por cierto que el miedo a la saturación extranjera adquiere a veces caracteres ridículos, si no fuesen para echarse a temblar. Por ejemplo: nada menos que un miembro de la bancada cristianodemócrata en el Bundestag (el Parlamento federal) se dejó caer hace años con la peregrina idea de que hay una xenosaturación que pasa inadvertida en el país: la de los restaurantes extranjeros.
Demasiadas pizzerías, demasiados chiringuitos turcos, demasiados boliches argentinos, demasiadas cantinas mexicanas, demasiadas tabernas griegas, en Alemania. Patrióticamente, el diputado proponía que tales restaurantes incluyesen en sus cartas una cuota mínima de platos alemanes: chucrut, chuleta ahumada Kasseler —también llamada lomo de Sajonia—, salchicha turingia con papa asada... etc.
Cuando me enteré de este desaguisado (nunca tan bien empleada la expresión, y ustedes disculpen la inmodestia), me pregunté qué diría ese mismo diputado si el gobierno español exigiese, a los cientos de alemanes que se desempeñan en España como guías turísticos, que fuesen vestidos a la usanza típica de las regiones donde lo hacen: con zaragüelles en Aragón, de charros en Salamanca, luciendo falda de faralaes o sombreros cordobeses en Andalucía.
Y una vez que nos hemos metido en esta espiral del disparate, ¿qué tal si los gobiernos de Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile y Perú, sin ir más lejos, le exigieran a Alemania el pago de royalties por el cultivo, la recolección, la venta y, sobre todo, el consumo de la papa? Eso para no hablar del indecoroso bautizo a que sometieron a la pobre, a la indefensa papa, infligiéndole el sustantivo Kartoffel. Aunque no les van a la zaga los españoles, que en plena Contrarreforma no se atrevieron a llamarla por su nombre (¡delito de lesa Su Santidad hubiese sido!) y la cristianaron como patata. Los franceses tuvieron al menos la decencia de convertirla en una pomme de terre. Quelle délicatesse!







(Publicado en El Espectador, de Bogotá, Colombia: elespectador.com.

"Senosaturación" en la TV. Imágenes vía cinemacubana.com y http://www.zimbio.com/pictures)

sábado, 25 de julio de 2009

¿BANDOLERO O PATRIOTA?




(Noticia de la captura de un 'patriota' o 'bandolero' en Azpeitia
por los leales a la legalidad monárquica de José I)


ESPAÑA

S. Sebastián, provincia de Guipúzcoa, 22 de Mayo



En la noche del 10 del corriente fue aprehendido el famoso bandolero José Manuel de Imaz, alias Berriola, compañero que fue del otro capitán de bandidos, ladrones y asesinos Juan Antonio de Murquiondo, hijo del alguacil de Segura, fusilado en Tolosa pocos días ha. Los aprehensores de este último no fueron cuatro vecinos de Azcoitia, como se anunció en la gaceta de Madrid del 15 de Mayo de este año por equivocación de las relaciones que se remitieron, sino de Azpeitia, a saber, D. Ignacio Ramón de Arocena, D. Ignacio Lizardi, D. Jerónimo de Arocena y Antonio Juaristi; los cuales, animadores de un celo verdaderamente patriótico, no han cesado ni cesan de presentarse voluntariamente a ejecutar todas las medidas que se han tomado para mantener la tranquilidad de esta provincia, y para prender y acabar con los malvados que han intentado perturbarla, auxiliando en un todo para este objeto las disposiciones del vicecomisario de policía D. José Ignacio Altuna, alcalde de la expresada villa de Azpeitia. La Guipúzcoa toda está sumamente agradecida al gobierno por las acertadas providencias que ha tomado para cuidar de su seguridad interior y exterior; elogia con entusiasmo a los citados vice-comisario y cuatro vecinos de Azpeitia, que con su habilidad y valor la han limpiado en poco tiempo de malhechores, y se han hecho por tanto dignos de la estimación general, y acreedores a las gracias del Rey nuestro Señor, que ha mandado en efecto recompensarles, y manifestado su satisfacción por el buen espíritu que domina en los habitantes de la provincia, y señaladamente en los de Azpeitia, que tanto han contribuido a la aprehensión, conducción y custodia de los reos.

Los expresados D. Jerónimo Arocena y Antonio Juaristi prendieron anteayer en el caserío de Loitia de Anguiazar, jurisdicción de Elgueta, a Agustín de Larrañaga, alias Unceta, propietario del caserío de Unceta en jurisdicción de Vergara, y compañero de Murquiondo y Berriola, en sus robos y atrocidades. El fiscal de la junta criminal extraordinaria D. Luis Arocena se halló presente a esta prisión, y fue el autor principal de ella, la cual es mucho más importante todavía que la de sus dos expresados compañeros. ¡Ojalá que los habitantes de las otras provincias de España, donde se han levantado las mismas cuadrillas de asesinos y ladrones, imitasen para exterminarlas la conducta de los guipuzcoanos! Bien pronto se verían libres de esta plaga: cualquier morosidad o tímida condescendencia en esteb punto, no solamente los expone a las justas reconvenciones del gobierno, sino también a otros mil disgustos y vejaciones que son consiguientes; no siendo la menor de ellas el haber de considerar y tratar como en estado de guerra a aquellos pueblos, cuyas justicias y demás vecinos por falta de celo y de precauciones den lugar a que en sus distritos se cometa con los individuos del ejército francés alguna tropelía o asesinato, como ha sucedido tantas veces.

EL DECÁLOGO DE LUIS MIGUEL DOMINGUÍN




DECÁLOGO TAURINO


1. Amar a su profesión sobre todas las cosas.

2. No jugar con ella.

3. Engrandecerla.

4. Honrarla

5. Saber matar

6. Repetir taurinamente el mismo número de los mandamientos de la Ley de Dios.

7. Llevarse uno lo que se pueda.

8. No dar chicuelinas ni manoletinas, porque es la mentira del toreo.

9. No encontrar siempre buenos los toros de los compañeros.

10. No copiar la personalidad de los demás.


LA PESCOZADA AL SEÑOR SANTIAGO



Hay que seguir afirmando que Santiago bajó a la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco, y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo. Ése era el consejo de Maeztu. Pero ¿qué sabemos hoy del patronazgo de Santiago?

Quevedo se dejó la piel en la defensa del patronazgo de Santiago frente al de Santa Teresa. En Madrid, los columnistas zen (tristas) de la época discutían de la depreciación de la moneda, de las hipotecas de los judíos, de la ayuda a los herejes... La reacción antisantiaguista crecía porque ya no había musulmanes contra quienes hacer la guerra santa. Y el centrismo decidió hacer la petición de que la beata Teresa de Jesús fuera elevada por el Pontífice y admitida por el Reino como patrona de todos los españoles, contando con el favor del Rey y su valido, el Conde-Duque, que miraban por lo suyo.

Quevedo también miraba por lo suyo, pero menos, pues echó todo su crédito gubernamental a perder cuando escribió su memorial por el patronato de Santiago contra la bandera de los carmelitas y el centrismo rampante. Santiago era un patrono guerrero, y Santa Teresa, una patrona andariega, casi una krausista. (Se conoce como “krausismo” a un movimiento de pedantes madrileños que dieron en sustituir la misa dominical por una caminata por Gredos.) A Quevedo, para quien las Españas eran «bienes castrenses ganados en la guerra por Santiago», el buen rollo carmelitano lo hacía sulfurarse. ¿Encomendar al sexo de mujer parte de la invocación de las batallas? «¿Qué comparación puede tener esta postura y pintura con la de un caballero joven, robusto, gallardo, denodado, despidiendo rayos de luz de su hermosísimo rostro, adornado de fuertes y resplandecientes armas, con la cruz roja en el pecho...?»


Y en Su espada por Santiago escribe:

“Los reyes, señor, armaban caballeros en España; mas a los reyes Santiago los armaba caballeros: de su altar tomaban las armas y la espada, y el bulto del Santo Apóstol les daba la pescozada en el carrillo... Pues, ¿cómo pretenderán los padres de la Reforma que Santiago os dé armas a vos y que las volváis contra él; que de su altar toméis la espada y que le quitéis vos la que él (tiene) en su mano para dársela a Santa Teresa, a quien sus mismos hijos han hecho estampar con una rueca? La pescozada, señor, antiguamente Santiago la daba a los reyes; hoy quieren los procuradores de corte que los reyes se la den a Santiago en la cara. A vos os lo proporcionen... Ni los frailes lo pueden negar, ni los procuradores lo deben proseguir; ni vos, señor, lo debéis mantener.”







viernes, 24 de julio de 2009

EL MATRIMONIO SEGÚN BALZAC


LA VANGUARDIA
21 de Junio de 1881

–Según Balzac, el matrimonio se consuma por las siguientes causas:

Por maquiavelismo, para heredar pronto a una viuda.
Por desdén, para vengarse de una mujer infiel.
Por reconocimiento, para dar más de lo que se ha recibido.
Por uso, para seguir el camino de lo que se ha recibido.
Por locura, esto sucede siempre.
Por comercio, para heredar a los parientes o pescar lo que tiene ella.
Por lujo, para tener completo el ajuar de la casa.
Por entretenimiento, cuando no hay otra cosa que hacer.
Por vejez, para terminar luchando.

EL GALLO DE JOSÉ TOMÁS









A Juan Miguel Núñez



Lo más interesante del último espectáculo de José Tomás en Barcelona únicamente lo consignó Juan Miguel Núñez, de la Agencia Efe, en su elegante crónica: un gallo fue arrojado al ruedo por algún extático espectador anónimo.

Aparte de lanzar quiquiriquís desde la tetilla izquierda de los deportivos pechos franceses, el gallo es el animal totémico (“emblemático”, diría un redactor de El País) de la cultura occidental. Nuestro Señor fue negado tres veces antes de que cantara el gallo, y a un gallo, precisamente, fue a dirigirse el último pensamiento de Sócrates en esta vida:

–Debéis sacrificar un gallo a Esculapio, el dios de la medicina, que me ha curado de la enfermedad de la vida –dijo a sus discípulos antes de empinar de la cicuta.

Y así murió serenamente.

Sócrates nunca escribió una línea: no creía en los libros. Pero Clarín, uno de nuestros grandes fox-terrier de pelo duro, en uno de sus cuentos menos crueles, se figura que, al día siguiente de la muerte de Sócrates, Critón, discípulo tonto e “idealista de segunda mano”, andaba detrás de un gallo que trepaba las bardas para escapársele y le decía:

–¿No comprendes que tu maestro hablaba en parábolas? ¿Que eso de sacrificar un gallo no era más que un modo pintoresco de hablar?

Critón no quiso entender de razones y alcanzó al gallo de una pedrada. El gallo, al morir, exclamó:

–¡Quiquiriquí! Cúmplase el destino. Hágase en mí según la voluntad de los imbéciles.

Y a uno le hace ilusión creer que el gallo del espectáculo “emo” de Barcelona era el de Clarín, que acabó escapándosele de las manos al tonto de Critón.

EL CRIMEN DEL DÍA...

...11 de Octubre de 1847



LA GACETA DE MADRID

Falset 16 de Mayo de 1848



A las once y cuarto de esta mañana ha sido ejecutada la sentencia de muerte en garrote vil, impuesta por este juzgado y confirmada por la audiencia del territorio contra Rosalía Cedó y los consortes Francisco Pelleja y Francisca Cedó, de Capsanes, por el delito de parricidio cometido contra Francisco Gabaldá, su respectivo marido y cuñado, en la noche de 11 de Octubre del año próximo pasado.

La concurrencia ha sido bastante, sin embargo de que estaba diluviando como lo ha hecho por espacio de 24 horas seguidas lo que ha impedido que hayan contemplado la ejecución miles de personas que hubieran asistido de los pueblos del partido. Los reos llegaron al patíbulo con una serenidad y resignación admirables.

La Rosalía ha sido encubada y arrojada a un riachuelo inmediato, de donde la ha recogido la hermandad de Caridad formada al intento, la misma que mientras aquellos desgraciados han estado en capilla les ha dado cuantos auxilios y consuelos eran susceptibles en momentos tan terribles, tomando en ello una gran parte casi todas las señoras de esta villa alternando de dos en dos para preparar los caldos y cuanto se necesitaba, sirviendo ellas mismas a las dos infelices hermanas que, así como Pelleja, han marchado al patíbulo muy agradecidos de la esmerada asistencia que han tenido en su agonía.

EL TABLA



El Tabla es la verdadera leyenda de Punta Umbría, Huelva, en cuya playa de Canaleta (calle Gallareta, sin número), entre las dunas, se alza como un fuerte en el desierto una visión a medio camino entre Lawrence de Arabia en el paquete de Camel y la taberna/juzgado del juez Roy Bean, que, como todo el mundo sabe, era la ley al oeste del Pecos.





La ley, aquí, es Pepe (en la imagen, parando de capote a un bogavante en puntas). La ley de la plancha, claro, y nadie sabrá lo que es una plancha de cocina hasta que no pase por una mesa (con sobremesa) de El Tabla.

De la plancha se puede decir lo que Julio Camba decía de la parrilla: vieja como el hombre, todavía hoy son muy pocos los que la saben hacer, y absolutamente simple en teoría, casi nadie domina sus complejidades prácticas: no hay en toda la cocina universal una cosa tan antigua ni tan moderna, tan fácil ni tan difícil, tan sencilla ni tan complicada, tan conocida ni tan sorprendente.

Ante una rodaja de corvina de las de El Tabla, con los ojos todavía mareados por la alucinante puesta de sol, es fácil confundir al Loco de la Colina, Jesús Quintero, con el asturiano José Riesgo, campeón de España en tala de troncos con hacha, motosierra y tronza individual, que son las tres pruebas que ha de pasar un devorador de corvinas.

Lo demás: muelas, tomate aliñado, arroz de marisco, coquinas, chirlas, almejas, langostinos, cigalas, bogavantes, langostas... y, por supuesto, salmonetes (http://salmonetesyanonosquedan.blogspot.com/2009/06/gracias-y-desgracias-del-salmonete.html) en un lugar que no tiene en el mundo igual.

¿El precio?
–Al ave de paso, cañazo (que suena cañaso) –suele ser el lema de estos sitios donde, si ellos no escatiman en calidad, ¿por qué va a escatimar uno en dinero?









jueves, 23 de julio de 2009

GRANERO Y LOS TOROS


Granero, que tiene nombre de torero, es el séptimo –el 7 es un número mágico– del Madrid, su casa desde los ocho años.


Estudia Psicología.

Le llaman El Pirata.

Juega de centrocampista creativo.

Es taurino.

(Como Raúl, el amigo de Ponce; como Casillas, el amigo de todo el mundo; o como el amigo de Talavante, Sergio Ramos.)

El verano pasado, en Pozuelo, El Cid, que es admirador suyo, le brindó un toro.
(Imagen vía elgetafe.com)

LECTURA PARA EL VERANO

Sobre la literatura de evasión, este post de Pepe Cerdá:


"Una mujer madura pertrechada con ropa y complementos de jugadora de golf se dirige a un hombre de su misma edad:

"–¿No juega usted al golf?.
"– No señora. Yo todavía follo.

Algo de esto pasa con la afición a la lectura. Se lee para no vivir. Para vivir los asuntos de otros como espectador. Para no correr riesgos. Para llenar las innumerables y tediosas tardes a las que nos condena el confort y el alargamiento de nuestra esperanza de vida. Para no mirarnos cara a cara a nosotros mismos. Leer para evadirse, sobre todo cuando se es joven, no deja de ser una cobardía.Nada está más sobrevalorado en nuestra cultura que la afición a la lectura. Ni el Lute ni el Vaquilla leían. Nadie que viva trepidantemente lee novelas."

(Publicado en http://pepe-cerda.blogia.com, el 9 de Abril de 2009)


A pesar de los pesares, y para los lectores recalcitrantes, ahí van dos propuestas estivales:

Vía José María Moreno Bermejo:

"Queridos amigos:No sé si a vosotros os pasará igual que a mí, pero el hecho es que he tenido gran satisfacción al comprobar que la Biblioteca Nacional ya ha terminado de digitalizar la revista: 'El Toreo', que abarcó una gran época, desde 1874 al 1927; 54 años de historia de nuestra Tauromaquia. Recordemos que ya estaba en el portal de la BNE 'La Lidia', otra gran revista adorada por todos los bibliófilos taurinos. Está en proceso de digitalización la que puede considerarse como la primera revista taurina de larga duración: 'El Enano', con lo que tendremos a nuestro alcance prácticamente toda la historia escrita de nuestra querida Fiesta desde mediados del siglo XIX hasta, casi, la inauguración de Las Ventas.Si alguno tiene interés en la localización de ambas revistas en el portal, le recuerdo: www.bne.es. Ver: 'Catálogo'. Ir a Hemeroteca Digitalizada y solicitar listado general. Luego, eligiendo la letra: 'L', vemos 'La Lidia'; en la 'T', 'El Toreo'. En la página de inició pinchar en: 'Mostrar ejemplares', y a partir de ahí se pueden ir viendo los números por orden cronológico. Si desea uno ir a un ejemplar de, por ejemplo, el año 1896, calculáis en que página puede estar interpolando el total entre los años de publicación, contando 10 ejemplares (aproximadamente) por página; el número resultante se pone en la rejilla correspondiente y se da al intro. Para vuestra información, yo estoy imprimiendo 'El Toreo', pues en revistas originales no tengo nada más que 12 años de dicho título; me gusta el papel para la lectura y la búsqueda de datos de esos años. Además, siempre nos queda el PC. También imprimí 'La Lidia', pues aunque la tengo en original, dado que el papel en que está impresa es tan delicado, cada vez que tengo que abrir un ejemplar 'extraordinario', me da en el alma la fatiga a la que someto a tan linda revista. Impresa y encuadernada, es una delicia visitarla sin riesgos de deterioro."

Y vía Ricardo Bada:

"Por primera vez en la historia, la Unesco ha puesto en línea una Biblioteca Digital Mundial (BDM), de acceso gratuito, para mostrar y explicar en siete idiomas las joyas y reliquias culturales de todas las bibliotecas del planeta. La BDM no ofrecerá documentos corrientes, sino 'con valor de patrimonio, que permitirán apreciar y conocer mejor las culturas del mundo'. La Biblioteca Digital Mundial ya está disponible en Internet, a través del sitio www.wdl.org . El acceso es gratuito y los usuarios pueden ingresar directamente por la Web, sin necesidad de registrarse. Entre las joyas que contiene por el momento la BDM está la Declaración de Independencia de Estados Unidos, así como las Constituciones de numerosos países; un texto japonés del siglo XVI considerado la primera impresión de la historia; el diario de un estudioso veneciano que acompañó a Fernando de Magallanes en su viaje alrededor del mundo; el original de las 'Fabulas' de Lafontaine, el primer libro publicado en Filipinas en español y tagalog, la Biblia de Gutemberg, y unas pinturas rupestres africanas que datan de 8.000 A.C.Este proyecto no es un simple compendio de historia en línea: es la posibilidad de acceder, íntimamente y sin límite de tiempo, al ejemplar invalorable, inabordable, único, que cada uno alguna vez soñó con conocer."

RESEÑA TAURINA POR SMS

Crónica urgente

Santander. Plaza de toros de Cuatro Caminos.
Toros de Hermanos García Jiménez,
Quinta corrida de la Feria de Santiago



Ayer becerros más que toros. Juli más de lo mismo. Fandi como siempre, pobre en la muleta. A pesar de ello, petición de oreja mayoritaria. Manzanares triste, desganao.

Toñi Soto

"SOY BOLCHEVIQUE, EN EFECTO"






GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA
Madrid (1881-1947)


Por Alberto Guillén


Yo esperé encontrarme con un hombre muy delicado, muy fino, muy tierno; con esas suavidades de seda que tenía derecho a suponer en un literato que gusta tanto a las muchachas de mi aldea, la mía y la de todas las aldeas, incluso la de Madrid. Cuando se trata de Martínez Sierra no se puede discutir con las muchachas. Es la cumbre de la literatura española, la cumbre más alta sin salvar a Ricardo León, que también gusta tanto a las señoritas lugareñas y a las mamás honestas y cuidadosas de la buena lectura y de los buenos modales.

–Pero ¿es verdad que es usted bolchevique, señor Martínez Sierra? –le digo encendiendo un pitillo–. Yo creí que usted...

Martínez Sierra enciende otro pitillo, y sin dejarme concluir me dice:

–Yo me renuevo constantemente. Soy bolchevique, en efecto, y estoy al tanto de todas las novedades, tanto sociales como literarias, tanto...

–¿También le gusta el ultraísmo?
–Hombre, sí. Es una escuela que hará labor. Ya lo ve. Mis comedias se representan con decoraciones de Barradas. Barradas, como usted sabe, es cubista. Yo lo he alentado a continuar. Él se está haciendo a mi sombra. Muchos de mis libros llevan también ilustraciones de Barradas. Es un muchacho que tiene talento. Mire usted, esto es de Barradas, y esto otro, y aquello...




Esto otro y aquello son retratos de la Bárcena pintados por Barradas. Martínez Sierra tiene grande afecto por su primera actriz. La estima mucho y la ha hecho pintar con los labios dorados, con los cabellos verdes, con los ojos purpúreos. En todas las posturas, con todos los trajes, en todas sus caracterizaciones. Yo estoy completamente embelesado.

–¡Esto es maravilloso! –digo mirando los cuadros de Barradas donde los jardines se empinan como golfines, donde los sillones danzan desenfrenadamente y los árboles pierden el equilibrio y se deshilachan en el aire verde. Los mosaicos desobedecen las leyes de la perspectiva y de la gravedad y se suben hacia el techo. La Bárcena tiene los cabellos de todos los colores y los labios siempre de un oro maduro. Yo le miro la boca a Martínez Sierra por ver si veo el oro que miro en los labios de la Bárcena. ¡Nada! Eso es ocurrencia de Barradas, que es un clown que tiene cara de caballo, según me dijo él mismo. Martínez Sierra tiene un bigotillo cano que cae sobre los labios incoloros. Tiene una cabeza enorme, un cuerpo deforme y habla con voz entera de hombre. También fuma continuamente. Es calvo. El oro de los labios de la Bárcena se lo ha guardado en los arcones.

–Sí, señor –continúa Martínez–, me gusta estar al día. Soy bolchevista y seré otras cosas más, si vienen.

–¿Cómo? ¿Y no tiene usted miedo de decirlo en un país monárquico y pacato como España?

–¿Miedo? ¡Ca! ¡Si lo digo en todas partes! En los pasillos de mi teatro, en mi casa, en todas partes. Hasta mi cocinera sabe que soy bolchevique.

–¿Y no tendría miedo de que los comunistas repartiesen su fortuna?

–¿Mi fortuna? Es verdad. Yo he hecho una fortunica, dándome de mojicones con la suerte. Yo soy obstinado. Tengo mucho carácter. Tengo que intentar una cosa mil veces, pero la consigo, siempre la consigo. No, no tendría miedo de repartirla a los pobres. Yo la volvería a hacer, aun bajo los comunistas.

Yo no sé por qué, pero pienso en Shilock. No sé por qué Martínez Sierra es, pues, o quiere ser, el reverso de sus comedias. ¡Todo un hombre! Es calvo, ya lo dije. Y muy digno, y muy respetuoso de sus ideas. Mirad, si no:

–El Rey me ha hecho llamar varias veces a su palco y yo me he negado a ir. Cuando me han nombrado en comisión a Palacio tampoco he ido. Yo no soy monárquico. El Rey lo sabe.

Yo abro la boca.

–¡Es usted un valiente! –le digo.

–No es eso todo. Mire usted. Yo asistí a un Congreso socialista que se realizó en Barcelona. Bueno, en ese Congreso se gritó: “¡Muera España!” Yo les dije: sois unos cobardes, porque debisteis hacerlo en Madrid, pero tenéis razón: “Muera España”.

Yo vuelvo a abrir la boca. Martínez Sierra se sonríe y me ofrece otro pitillo.

–Aquí todos son unos cobardes –dice luego–. Tienen miedo a decir cosas, miedo, miedo. Nadie se atreve, pensando en el puchero.

–Es verdad, señor Martínez: el puchero es el gran domador de rebeldías; todas las audacias fracasan ante el tocino. Y dígame, ¿usted no ha hecho comedias donde predique sus ideas socialistas y demoledoras?

–No, no he hecho ninguna. No porque tenga miedo ni pueda no hacerlas. Sino porque al público no le gustarían. Aquí se prefiere lo bonito a lo fuerte. Ya Lope tenía razón: “El público es necio y como el público paga...”

–Es verdad; de modo, señor Martínez, ¿usted cree que Lenin?...

–Sí, Lenin es un verdadero apóstol. Él redimirá la tierra de tantas injusticias. Lenin es un hombre extraordinario, y siempre tan calladito, tan sonriente, tan dueño de sí mismo. Sabe usted, cuando Lenin...

–¿Tiene usted un retrato, señor Martínes Sierra?

–No, ahora no lo tengo. Ya se lo daré cuando usted vuelva. Usted volverá, ¿no es verdad? Me trae usted la crónica que va a escribir sobre mí, la leeremos y yo veré lo que debe usted suprimir. No es miedo, no; pero usted comprende, hay cosas inconvenientes, algunas cosillas que no se deben decir.

–Es verdad, señor Martínez. ¿Y qué piensa usted de la guerra? –digo yo por preguntar algo.

–En eso pienso como Bernard Shaw. La guerra es el triunfo de los viejos. Ellos han ganado la guerra sentados en sus poltronas. La guerra la han hecho los hijos, es verdad, pero los viejos han salido ganando. ¿Me comprende usted?

–¡Sí, señor, sí le comprendo!...

–Además, es un peculado como cualquier otro. Los ministros de Francia, de Alemania, de Inglaterra, se han llenado los bolsillos.

–Sí, es cierto. ¿Me querría usted presentar a la señora Bárcena?

–Cuando usted vuelva se la presentaré. Es muy artista, siempre descontenta, siempre trabajando. En los papeles de ingenua es admirable. ¿No la ha visto usted? Además, no le importan los elogios ni las censuras. Cuando la elogian nosotros tenemos que enseñarle los artículos. Cuando usted vuelva ya se la presentaré.

–Muy bien, señor Martínez. ¿Tiene usted una cerilla?

Enciendo un egipcio y me despido del señor Martínez Sierra, agradeciendo el rato de charla tan agradable, verdaderamente muy agradable. Martínez Sierra se excusa con modestia y vuelve a rogarme discreción en sus palabras. Yo se lo prometo, y al salir:

–Véngase –me dice–. Acá en el teatro Eslava estoy siempre. Ya me daré un tiempecito para charlar con usted. Me trae la crónica y la leeremos. Yo le presento a Catalina Bárcena. No es miedo, pero como usted comprende...

–Sí, señor; sí comprendo.

El puchero –le digo, entre dientes, al salir.


Madrid, 1921
Del libro La linterna de Diógenes, de Ave del Paraíso Ediciones


(Catalina Bárcena, atriz de origen cubano, había ascendido en el mundo del teatro muy rápidamente por el apoyo de Gregorio Martínez Sierrra, que la convirtió en primera atriz de su compañía. Estas relaciones fueron uno de los temas confidenciales de María Lejárraga con los amigos. En 1916 confiesa por carta sus "fatigas amorosas" a su gran amigo el músico Manuel de Falla, aunque previamente se había sincerado con otros, como Juan Ramón Jiménez o Turina.)



MORANTE & EL CID





LA ESTÉTICA Y LA ÉTICA SE DAN LA MANO



Por Luis Carlos Peris



Ocurrió en la sevillanísima localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda lo que habían desbaratado seis 'vitorinos' podridos en el encontronazo más esperado por el toreo según Sevilla en abril. Y es que desde los tiempos de Puerta y Camino no se había dado una pareja de toreros para cubrir esa impenitente dualidad en cualquier faceta de la vida sevillana.
Pusieron el mingo Morante y El Cid el sábado donde el Río Grande se convierte en mar océana. La estética y la ética que portan en sus tuétanos el cigarrero y el saltereño están renovándose de tal forma que el estético se ha abrazado a la ética de estar bien siempre que puede mientras que el portador de los valores éticos sacó a relucir una estética indescriptible con el castaño sexto. Sevilla, ahora que tan rico es el escalafón, necesita de los suyos para seguir siendo lo que siempre fue y tanto Morante como El Cid garantizan esa reconquista.



(Vía http://www.sevillataurina.com. Publicado en Diario de Sevilla. En la imagen, vía http://www.el-cid.es, El Cid con el rabo de Sanlúcar)

DE UNA CARTA INOCENTE, IMPERTINENTE E IMPREVISTA



Por Pepe Cerdá



Allá por el año 1993 expuse en una galería de París que se llamaba Catherine Fletcher y que estaba en la Rue Vieille du Temple. Mandé, como es natural, tarjetas de invitación para la inauguración, o vernissage, como se dice por allá. Les mandé a todos mis amigos de París, incluyendo a mi amigo Alex Surrallés, antropólogo, que entonces andaba por Perú estudiando las relaciones de parentesco entre los Candoshi, una tribu jíbara de la amazonía peruana, y su entorno.

Se la envié a las señas que él me dio, a un instituto franco-limeño sito en Lima, aun a sabiendas de que no iba a poder venir. Es algo que se hace habitualmente: se trata más de notificar que de verdaderamente invitar.

Unos meses más tarde, mi amigo Alex vino a París y me contó los problemas que le había ocasionado el dichoso tarjetón que anunciaba la exposición. Lo que me contó es una historia preciosa y real. Una historia de lo relativos que son nuestros mundos occidentales y nuestras verdades “inmutables”.

Resultó que la carta con el tarjetón que le envié a Lima se recibió en el instituto de Lima donde él tenía su base de operaciones, aunque la mayor parte del tiempo lo pasaba en las tribus remotas que estudiaba. En realidad sólo estaba en Lima a su llegada unas semanas y un tiempo antes de volver a Europa. Un poco a modo de cámara de descompresión.

Un sacerdote misionero que estaba más o menos por la región donde operaba mi amigo, aproximadamente del tamaño de la provincia de Huesca, recogió la carta en un viaje que hizo a Lima, ya que Alex pasaba de vez en cuando por la misión del sacerdote en San Lorenzo de Yurimaguas, a orillas del Amazonas. Unos días más tarde el sacerdote tuvo que viajar en canoa a la zona donde se suponía que estaba mi amigo Alex, y por la improbabilísima posibilidad de verle cogió la carta para dársela. El azar quiso que la canoa del cura se cruzase con la canoa de mi amigo Alex, que viajaba con unos jefes de tribu Candoshi a los que después de ímprobos esfuerzos les había convencido de dos cosas casi imposibles: de la propiedad privada y de la necesidad de medir las tierras que a partir de la firma de un papel les iban a pertenecer. Esto, para un pueblo que entiende que la selva es ilimitada y de nadie, había sido bastante complicado de hacérselo comprender. Pero Alex se había ganado la confianza de los jefes, y le dejaban hacer al tiempo que lo vigilaban de cerca. Los jefes iban armados con sus retrocargas, cuchillos, lanzas y cerbatanas, como es costumbre por ahí. La necesidad de medir y hacerles propietarios de las tierras que ocupaban desde hacía milenios se justificaba como medida legal para defenderles de las petroleras que compraban miles de hectáreas al gobierno peruano y que luego, con el título de propiedad en la mano, echaban a sus atávicos moradores de sus recién adquiridas tierras cargados de justa razón. Los jefes jíbaros sabían que esa terrible notificación, la de despojarles de todo y, a menudo, exterminarles, venía siempre en un sobre blanco. Tan blanco como el que blandía el sacerdote en su mano desde su canoa mientras se acercaba a la canoa de Alex y los jíbaros.

–¡Alex, tengo una carta para ti! –gritaba el sacerdote, entre el cansino ruido del motor fuera borda, casi al ralentí.

Mi amigo Alex aseguraba, y asegura, que a los jíbaros, y menos a los jefes, no se les puede mentir, porque te lo notan y te matan.

La canoa del cura y la de mi amigo se pusieron a la par y el cura por fin entregó la carta a Alex. Una vez en las manos del destinatario, éste comprobó que era una bobada. Es decir, una invitación a una exposición en París que en aquel entorno no tenía ningún sentido. Al alzar la vista, vio los inquirientes ojos de los seis jefes jíbaros clavados en los suyos. Su semblante era de máxima preocupación. Suponían malas noticias, terribles noticias. Le preguntaron que de qué se trataba. Necesitaban una respuesta, sincera, clara y urgente. Alex se dio cuenta de la gravedad y complejidad de la respuesta y temió por su vida. No les podía mentir. Les tenía que explicar lo que era una inauguración en París a unos que no sabían lo que era una pared, y mucho menos un cuadro. A unos tipos que suponían que el resto del mundo debía de ser más o menos unas dos mil personas y que todas se conocían entre sí ya que todos los que les iban a visitar venían de parte del anterior. Lo deducían porque los antropólogos se iban sucediendo y todos venían del Instituto de las Ciencias del Hombre de París.

Alex empezó a soltar, aterrado, un discurso sobre las costumbres de su pueblo en materia de arte. Les intentó contar los eventos sociales que se producen cuando se presenta algún trabajo artístico. Etc. Cuanto más intentaba aclararlo, más lo liaba. Los jefes supusieron que se había vuelto medio loco, y al final lo dejaron en paz por la confianza que habían depositado en él. Pero me dijo muy severamente que en otras circunstancias hubiese tenido problemas serios.

Ya ven lo grave que puede resultar un acto tan banal en nuestra cultura como enviar una tarjeta a alguien, si se modifican las circunstancias y deja de significar lo que significa.


(Publicado en http://pepe-cerda.blogia.com/, el 26 de Septiembre de 2008. Imágenes de los Candoshi, vía
recetasricasdelaselvaucayalina.blogspot.com)




EPIGRAMAS DEL CUERNO

En la hermosa exposición

que en el Carmen se mostraba,

un matrimonio fijaba

en un toro la atención.

–¡Lindos cuernos! –de repente

dijo riendo el marido.

–Pues mejores hay, querido.

Y le miraba la frente.


J. M. Villergas

miércoles, 22 de julio de 2009

LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD

Francia es el país que se pasa la vida haciendo revoluciones para volver al antiguo régimen. Con el fin de evitar que esas revoluciones se las hicieran en Julio, los franceses inventaron el Tour, donde hoy el español Alberto Contador ataca cuando le da la gana (libertad) para llegar a la meta al mismo tiempo (igualdad) que los hermanos Schleck, Frank y Andy (fraternidad).

Sobre la fraternidad imperante en el Tour de Francia giraba lo más genial que Santiago Bernabéu recordara haber leído en prensa:

“Un periodista deportivo de los años treinta, desde su pueblo norteño, donde veraneaba, decidió convertirse en corresponsal del Tour y dar a sus lectores una nota diaria de la ronda francesa. El tío, con dos c..., traduciendo como podía el texto de un periódico francés que le llegaba, hacía su croniquilla de la etapa. En el capítulo de ‘retirados’ apareció un día ‘néant’, y él escribió: ‘Ayer sólo hubo un retirado: Néant. No tiene mayor importancia, porque Néant no figura entre los favoritos.’ En la etapa siguiente, lo mismo. Retirados: ‘Néant’. Y él escribió: ‘El único que ha abandonado el Tour ha sido Néant, hermano del que se retiró ayer.’ Tuvo mala suerte, y en la siguiente etapa tampoco hubo abandonos. ‘Es curioso –explicó él–, pero se ha vuelto a retirar Néant, tercero de los hermanos Néant. Da la sensación de que se han puesto de acuerdo los tres hermanos para retirarse de la carrera en días sucesivos.”
(Del libro Santiago Bernabéu, la Causa, de Martín Semprún)

EL AGUJERO NEGRO DE LA ESTUPIDEZ

EL SECRETARIO GENERAL de la Confederación Española de Polícía rechaza el dogma de que no hay que legislar "en caliente". Y desde luego, este dogma se ha convertido en un ejemplo lo que Jonah Goldberg bautizó felizmente hace tiempo como "agujero negro de la estupidez": una idiotez concentrada en un sólo punto de tanta densidad que atrapa cualquier atisbo de lógica hasta hacerla desaparecer. (Continúa)


Vía José Miguel Guardia

NOTICIAS DE GIBRALTAR

GACETA DE MADRID

3 de Diciembre de 1779

Liorna 8 de Noviembre


Según avisos de Menorca la guarnición de la Plaza de Gibraltar consiste en 4556 soldados, es a saber 2800 hombres de Infantería Inglesa, 360 artilleros, 100 gastadores y 1296 hanoverianos; los cuales con 3110 habitantes entre Cristianos, Moros y Judíos componen 7666 personas. En sus murallas y fuertes tiene 442 piezas de artillería, las 62 de bronces desde 12 hasta 36, 10 culebrinas, 30 morteros de bronces y 12 de hierro de diferentes calibres

9 de Febrero de 1781

Londres, 17 de Enero



La Gaceta de la Corte del 13 contiene dos Reales proclamaciones mandando que el 21 de Febrero se observe en Inglaterra un día de ayuno y rogativas, y en Escocia el 22 para atraer la bendición del Cielo sobre nuestras armas.

Se asegura que muy en breve saldrá el Almirante Darby con su escuadra al socorro de Gibraltar, escoltando de camino el convoy destinado para la India compuesto de varios navíos mercantes y transportes con tropa a las órdenes del general Meadows, y convoyado por la división de buques de guerra del Conmódoro Johnstone, quien se separará del Almirante a la altura que les parezca más conveniente, para seguir después su rumbo al Cabo de Buena Esperanza.

LOS TOROS DEL SIGLO DE ORO






Deseando el Conde-Duque de Olivares solemnizar con mucha novedad y aparato los días del Príncipe de Asturias D. Baltasar Carlos de Austria, dispuso un espectáculo propio de la Roma antigua; es decir una lucha de fieras. Para ello diputó la explanada del Parque, por debajo del Real Alcázar, hoy jardines del Campo del Moro, creyendo de mal agüero la Plaza Mayor de Madrid. Y quizá no le faltaba razón, pues tres meses antes, lunes 7 de Julio, fue presa del fuego todo el frente que mira al Norte; y después otro lunes, 25 de Agosto, en medio del alegría de unos toros y cañas, y ocupando el coso más de cincuenta mil personas, la falsa voz de que ardía una casa vino a ocasionar innumerables muertes y desgracias espantosísimas.
La noticia de que iban a lidiar el toro del Jarama con el león y el tigre del deierto; el camello de Arabia con el oso de Asturias; el ágil caballo, el gato montés y las astutas zorras, con monos y lebreles; en fin, las nuevas de que juntas y empelazgadas se iban entonces a contemplar “todo el arca de Noé y las fábulas de Esopo”, según cantó Quevedo, atrajo a Madrid gran número de forasteros y señores.

En el ameno parque de Palacio
anfiteatro se formó eminente,
distribuido en proporción y espacio
bastante para ver la lid valiente.

dijo Mira de Amescua. Presenciábanla, a más de la Real Familia, muchos prelados, todos los consejos, reinos, embajadores, grandes títulos y caballeros; quedando sorprendidos sobremanera los espectadores al ver que el león encogió su fiereza, y recató su horror el tigre, y el lebrel fue vencido, y de todos los animales vino a triunfar el toro.
Para instigarlos y aguijonearlos a que embistiesen, apareció una tortuga de madera, deforme por su tamaño, pintada a maravilla, movida por ruedas, encerrando en su vientre varios hombres que con azagayas y picas irritaban a las asombradas fieras. No la olvidó Quevedo:

A la artificial tortuga
(que zizaña a todos fue,
y con vómitos y chuzos
dio cólera al no querer)
el toro, que arremetiera
con la Torre de Babel,
la dio cuatro coscorrones
que la parecieron diez.

Miraba satisfecho Felipe IV la valentía del bruto del Jarama; y deseoso de que no quedara sin premio, quiso darle el mayor, en que muriera a sus manos; y las razones del cronista son de gran empuje: “porque, supuesto que entró en el anfiteatro a morir, perdonarle la vida fuera castigo, dejándole a riesgo de que la perdiera en coso plebeyo y a manos viles”. Pidió S.M. el arcabuz; y sin alterar la majestad del semblante, terció la capa con brio, requirió el sombrero con despejo, e hizo la puntería con tanta seguridad, que dio la bala en el remolino de la frente del toro e instantáneamente le dejó muerto, cayendo de rodillas ante el Monarca. El juntar de las manos y el rumor de las voces del pueblo igualó al regocijo con que éste festejaba la destreza de su Rey.
No quisieron ser avaras en el elogio las castellanas musas; y sobre noventa ingenios, desde el Príncipe de Esquilache hasta el escribano de provincia Juan de Piña, alabaron tanta alteza en cultísimos epigramas.
D. Juan de Solórzano, consejero de Indias, instó a Ruiz de Alarcón a que no permaneciera mudo en ocasión tan famosa; y comprometió a D. José Pellicer de Tovar, cronista de los reinos de Castilla y León, para que formase un libro con todas las poesías, el cual salió de las prensas de Juan González, a 14 de Enero de 1632, con el famoso título de Anfiteatro de Felipe el Grande.
En este álbum poetizaron Lope de Vega, Rioja, Quevedo, su ilustrador y amigo D. Julepe Antonio González de Salas; el elegante e insigne traductor del Aminta, D. Juan de Jáuregui, caballerizo de la Reina; Bocángel y Unzueta, bibliotecario del cardenal Infante y de aquel que sabiamente dijo:

No debas a gente indigna;
que, mientras estás debiendo,
cobran primero en tu fama
y después en tu dinero.


(De D. Juan Ruiz de Alrcón y Mendoza, por D. Luis Fernández Guerra y Orbe, Madrid, imprenta y estenotipia de M. de Rivadeneyra, 1871. En la imagen, Felipe IV)

IF





"Mis hijas no han visto nunca (ni ganas) una corrida de toros."

Joaquín Sabina, en El País, 31/08/2007

EL CRIMEN DEL DÍA...



...4 de Junio de 1921

Pistolerismo sindical y asesinato de policía y transeúnte en Barcelona






Barcelona, 25.- En la Sección primera de la Audiencia se ha celebrado la vista de la causa instruida por el Juzgado del distrito del Hospital con motivo del asesinato del agente de Vigilancia Sr. Alegría y del fallecimiento, por lesiones graves, de Pedro Garriga, hechos ocurridos el día 4 de junio del año 1921. Están procesados Joaquín B., “el Picón”, y José E., “El Espuñes”.

A la vista ha concurrido bastante público.

Comenzó el acto con la lectura por el secretario de las actuaciones realizadas y de las conclusiones provisionales del fiscal.

Según lo que consta en ellas, el día de autos marchaba por la calle del Carmen el abogado de los Sindicatos, Sr. Martí H., acompañado de los agentes Sres. Alegría y Martínez, encargados de su custodia, por estar aquél amenazado de muerte por los mismos elementos a quienes en anteriores ocasiones había defendido.

Al llegar los tres cerca de la calle de Cervelló, salió de un portal “el Picón”, y, al querer detenerle el Agente Sr. Alegría, fue esta autoridad acribillada a tiros por la espalda por “el Espuñes” y por Pedro B., que no ha podido ser detenido.

Cayó a tierra mortalmente herido el agente, y entonces “el Picón” le hizo varios disparos más.

A consecuencia de las heridas, el Sr. Alegría falleció al poco rato, como también Pedro Garriga, que pasaba por la calle del Carmen cuando ocurrió el suceso y fue alcanzado por los proyectiles.

El fiscal califica los hechos como constitutivos de un delito de asesinato en la persona del agente, y de otro, por homicidio, en la persona del dependiente Pedro Garriga, y pide se imponga a los procesados la pena de cadena perpetua.

Terminada la lectura del escrito del fiscal, se toman declaraciones a los procesados.

Habla primero Joaquín B., y dice que el día 4 de junio de 1921 no salió de su casa hasta por la tarde, y que, por tanto, no pudo tomar parte en el crimen.

Agrega que se marchó a Madrid en busca de trabajo, y que al ser detenido en la Corte se confesó autor de la muerte del señor Alegría, coaccionado por la Policía y conociendo del crimen únicamente los detalles que publicaron los periódicos.

Añade que perteneció al Sindicato Único, pero ahora no, y asegura que no conocía al Sr. Martí H. ni al otro procesado.

Declara después José E. y afirma que el día de autos se encontraba en su casa enfermo, y que no se restableció hasta seis o siete días después, siendo detenido el 4 de agosto siguiente, cuando trabajaba en su oficio.

Ha pertenecido al Sindicato Único, pero asegura que tampoco conocía al Sr. Martí H. ni a su compañero de proceso. Le extraña verse envuelto en el asunto, porque no ha tenido en el mismo participación alguna.

Después de ambas declaraciones, compareció el agente D. Elías Martínez, que en unión de su compañero Alegrías iba custodiando a Martí H. el día del suceso. Relata el crimen en la forma ya expuesta más arriba, y agrega que al divisar el señor Martí H. a Joaquín B., dijo a los policías: “Ojo, que por ahí viene ‘el Picón’.”

El Sr. Alegría quiso entonces detenerle; pero antes de avanzar muchos pasos, de un portal inmediato salieron “el Espuñes” y otro sujeto y dispararon ambos sus pistolas contra aquél, que cayó al suelo mortalmente herido.

Como la defensa pretende advertir alguna contradicción en las manifestaciones del Sr. Martínez, éste exclama:

–No intente la defensa subterfugios conmigo, pues lo único que puedo decir es lo que vi, o sea que éste (Espuñes) fue el que disparó por la espalda contra mi compañero, y que después lo hizo este otro (Picón).

Comparece seguidamente el abogado don Pedro Martí Homs, que involuntariamente fue la causa del asesinato que ahora se está juzgando, y expone que el día de autos iba acompañado del agente asesinado y de otro, que le prestaban vigilancia por estar amenazado de muerte a consecuencia de no haberle querido abonar el Sindicato Único, de cuya entidad era abogado, una minuta por diferentes servicios.

Afirma que los procesados fueron los que dieron muerte al agente y a Garriga, y al tratar de extenderse en consideraciones sobre la organización de las bandas de pistoleros en Barcelona, el presidente le interrumpe y termina la declaración.

Seguidamente comparece el alumno del hospital de Santa Teresa D. Ramón Busquet, quien afirma que cuando llegó a aquella clínica el agente Sr. Alegría no se encontraba en plena lucidez de pensamiento, por lo cual, a su juicio, no tienen verdadera importancia las acusaciones del desventurado agente contra el procesado “el Picón”.

A continuación declaran Natalia Blanch y un hijo suyo. Aquélla era la patrona donde estaba hospedado el procesado Espuñes, y tanto ella como su hijo afirman de una manera concreta que el procesado cayó enfermo en el mes de mayo y no abandonó el lecho hasta el 10 ó el 12 de junio, no pudiendo, por lo tanto, haber tomado parte en el atentado.

Declara también la compañera de Pestaña, que conoce al procesado Espuñes por haber acompañado a aquél “leader” sindicalista diferentes veces, y confirma que por la fecha en que ocurrió el atentado se hallaba enfermo el encartado.

Por último, comparece María de Ríu, en cuya casa estuvo de huésped “el Picón”, y afirma que éste permaneció en cama el 4 de junio, día del atentado, hasta las dos de la tarde.

El fiscal, después de un extenso informe, solicita para los procesados la pena de cadena perpetua por el delito de asesinato, y catorce años, ocho meses y un día de prisión por el de homicidio, y una indemnización a la familia de las víctimas de 10.000 pesetas.

El defensor pide la absolución de sus patrocinados por haberse demostrado en la prueba testifical que son completamente inocentes.

martes, 21 de julio de 2009

LO QUE SE CANTA EN LOS TOROS




En los toros, canción andaluza compuesta por D.M. Sanz, letra de D. José Gutiérrez de Alba, de Mil Ochocientos y Tantos