viernes, 8 de agosto de 2014

Semiólogos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Que lo de Podemos va en serio lo dicen los semiólogos, que son los primeros en oler estas trufas.

    –La moda transforma lo insignificante en significativo –avisa el semiólogo Lozano, que tanto dadaísmo nos dio en Periodismo.

    Y los radiofonistas de la Ser completan el dictamen: “Camisa desabrochada, mangas remangadas y corbata hacen de Pablo Iglesias un Robert Redford (ya suponemos que con alzas) interpretando a un periodista en la redacción a la hora del cierre”, que es la idea de periodista, de redacción y de hora de cierre que tienen en Barrio Sésamo.

    Podemos, pues, va en serio, ¿y qué familia de dos o más miembros va a decir no a los dos o más sueldos de renta básica que le corresponden por el mero hecho de votar a Podemos?

    Aquí es donde la vieja política dibuja una sonrisa sardónica. La pensión universal, piensa, es una idea navideña, pero utópica, pues se necesita dinero y nadie sabe cómo sacarlo. Pero si Martin Cooper hubiera pensado que para hablar por teléfono hacía falta un cable, no habría inventado el móvil (viendo al capitán Kirk usar su pinganillo en “Star Trek”).

    ¡Transformar lo insignificante en significativo!

    El Cooper que Pablo Iglesias necesitaba para ponerle a cada español una pensión es Monedero, el más viejo de la guardería, con su cara de español nacido para ministro del Interior, que es esa cara de autoritarismo dentro de un orden (¡el orden es mío!) que tenemos tan vista en Fraga o en Azaña.
 
Monedero tuvo, por viejo, la grande ocurrencia: nos dejamos de euros, que son alemanes y cuesta un huevo ganarlos, y nos montamos nuestra propia moneda, que bien podría llevar la cara (muy Simpson) de Villarejo, su perfil más numismático.

    ¿Dónde están aquí los antisistema?

    De dar crédito al Cis, los votos de Podemos salen de la abstención, no de los demás partidos. La abstención constituye el único enemigo serio de la partidocracia. Luego Podemos es hoy el mejor apoyo que podía encontrar el sistema.

La huella de un saurópodo moreno (pues pisaba con garbo)


¿Qué hacía un saurópodo en la provincia de Burgos hace cuarenta millones de años?

Una "iga" a la Logse

Calle Juan de Urbieta
T. M. V.

Viernes, 8 de agosto

Muermo

jueves, 7 de agosto de 2014

Rubiales, en Miranda no te quieren

 La noche que se salvó el Mirandés 31/07/13

 Francisco Javier Gómez Izquierdo

El sindicalista Rubiales tiene muy buena disposición por los futbolistas que juegan en clubes a los que baña el Mediterráneo (Mallorca, Levante, Alicante..) con fama de disimular en las sumas y restas.. y es cosa que no sería reprochable si no tuviera la obligación de defender a otros futbolistas que militan en clubes con un mínimo de formalidad.

      El sindicalista Rubiales es nacido en Motril y alcanzó méritos futbolísticos jugando en el Levante, un club que en 2003 ascendió a 2ª División y en el que nuestro hombre se doctoró en todas las asignaturas del sindicalismo, porque al Burgos le faltaron 40 millones de pesetas -menos de 300.000 euros- para constituirse en Sociedad Anónima. El Burgos no debía dinero a futbolistas, pero el Levante de Rubiales no tuvo piedad. No está claro lo que pasó con el difunto presidente Quintano, pero el caso es que el Levante, la universidad de Luis Rubiales, fichó a dos o tres jugadores castellanos de los que nunca se supo el precio, y hasta fichó a Mijatovic y Congo para ascender a 1ª.  Mucha pasta pública entonces por donde jugó Rubiales.
 
       El año pasado por estas fechas, los futbolistas del Mirandés se responsabilizaron con su club y buscaron empresas que compraran acciones para constituirse en S. A. El último día hábil, los futbolistas del Mirandés pusieron dinero de su peculio -el Mirandés no tenía deudas con sus jugadores ni con Hacienda- y en el último minuto ellos mismos se ocuparon de diligenciar la documentación pertinente para no descender desde la oficina en la que trabajaba Pablo Infante. Fue cosa de ver la carrera del gran capitán Iván Agustín hasta el FAX de comisaría, el único edificio público abierto a las doce menos cinco de la noche.

       El presidente del Real Murcia, señor Samper, ha tenido siempre mucha mano en la FEF y ha capeado airosamente la ruina de su club, pero si como dicen los papeles, el Real Murcia debe más de 15 millones de euros a Hacienda, el señor Samper debe apechugar con las consecuencias y pagar... o ser sancionado conforme a la Ley.

    El sindicalista Luis Rubiales no tuvo a bien el año pasado acercarse por Miranda, y le pareció procedente que toda una plantilla con méritos de ser de plata, descendiera a 2ºB porque a las once y media aún  faltaban quince mil euros. Hoy pretende que los españoles, entre los que hay 40.000 mirandeses, perdonemos los excesos de un señor manirroto porque a él le da la gana. Porque él es el bueno. El que sabe de fútbol y futbolistas... y como buen sindicalista español, muy preocupado por que los familiares y amigos se repartan los euros que recauda Hacienda. Además, ¿qué son 15 millones de euros para Rubiales?

    ¿Porqué Hacienda no es flexible con el Murcia?, dice el nota, al que en Miranda están esperando para que suelte una lección magistral sobre Justicia distributiva en los peones del fútbol ó temática parecida.

      ...Y dicho sea sin ánimo de  molestar: el Mirandés fue uno de los equipos que mejor jugó la pasada temporada en 2ª división. Le sobraron los últimos cinco partidos. En El Arcángel dieron un repaso morrocotudo al ascendido Córdoba. ¡¡¡Aúpa Mirandés!!!

La huelgona (madrileña) de basuras. Festividad de San Mamés

Madrid-Muladar
Calle de Lagasca
Mediodía

Centenario de Luis Mariano

Revivez la légende
C. L. T.

Dadá




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Dadá es la consecuencia estética de la guerra del 14 cuyo centenario se ha conmemorado con una actuación dadá a cargo de Gauck, el presidente alemán, y Hollande, el presidente francés: desayunaron juntos en la granja donde se rodó la película “Jules et Jim”, de Truffaut.
    
La osadía de la reconciliación –dijo Hollande que era eso.
    
Faltó Jacques Tati para rodar ese “desayuno de Estado”, con Gauck, antiguo pastor protestante, dándonos la chapa europeísta del Sacro Imperio de Frantz (otro pastor protestante), y con Hollande ofreciéndonos una versión laica del gran discurso ecuménico de Víctor Hugo en la Expo de París, que no es la mejor versión cinematográfica de Hollande.

    Hollande es un tipo que, siendo presidente, comenzaba su jornada laboral yendo en moto (el casco por “camouflage”, y así pasamos a Louis de Funes) a la calle del Circo para verse con “una actriz francesa”, de cuyo apartamento salía luego cavilando cómo bombardear Siria (ya saben, “Francia cuenta con informaciones sobre el uso de armas químicas por el régimen sirio”).
    
La infantería francesa iba al combate ofreciendo la visibilidad de sus pantalones rojos y guerreras azules, sus oficiales de artillería en negro y oro eran unos magníficos objetivos y las corazas de las fuerzas de caballería eran de un brillo esplendoroso.
    
Es una anotación de Churchill en su elocuente historia de la Primera Guerra Mundial, cuya edición de bolsillo, unas mil páginas, recomiendo para este agosto en la playa, que hace más llevadera la depresión de pasar de la majestuosa inteligencia churchilliana a la alfalfa socialdemócrata de Hollande y Gauck.

    –La culpa fue de los nacionalismos –vino a resumir Gauck.

    ¿Y por qué no del cha-cha-chá?

    Pero el caso es que quien por dos veces en el siglo veinte llevó a la civilización europea (dos veces salvada por Rusia) a las puertas de Atapuerca fue… Alemania, que al acodarse en la mesa siente el estorbo físico de Rusia a un lado, y al otro, de Francia.

Amable Lenin

Jorge Bustos

Es cierto que nuestros Marx y Engels comprados en Alcampo acreditan verborrea más pintona y lecturas más frescas que un Carlos Floriano o una Micaela Navarro, digamos; pero su formación, sobre un tufillo a telar de Manchester de mediados del XIX, exhibe la consabida hemiplejia ideológica que se le presupone al profesor de Humanidades de la Complutense, académica palanca de mi primera juventud donde alguna latinista que perdió el sostén entre los adoquines parisinos del 68 nos escamoteó una semana de clase "porque me parece una frivolidad hablar de Séneca mientras Bush mata a inocentes en Irak" (sic). Así que me conozco el paño hasta el último costurón, desgraciadamente.

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Un burdo rumor

Calle de Martín Sarmiento
León
T. M. V.

La huelgona (madrileña) de basuras. El tiempo detenido

 Madrid-Muladar
Mismo lugar, misma paloma de ayer
J. R. M.

España españolea con Israel

La “paralización cautelar” de las exportaciones de armas a Israel puede significar golpe mucho mayor para España que para el estado de Oriente Próximo. Mientras que la suspensión española de los envíos no afectará prácticamente al estado hebreo, la dependencia tecnológica nacional con respecto al país es muy importante.

Los siete infantes de Lara (8, 9 y 10 de agosto)


 Beato picassiano

 Abilio Abad, director de todo
Inasequible al desaliento
(Hizo de fraile en El Bueno, el Feo y el Malo)

El escenario


Francisco Javier Gómez Izquierdo

Si Vd. no tiene quehaceres este fin de semana y no le queda lejos la Sierra de la Demanda, le aseguro que pasará un buen rato si se acerca a Castrillo de la Reina, a seis kilómetros de Salas de los Infantes y a 60 de Burgos capital... para que tanto viernes, sábado o domingo a las 9 de la noche pueda contemplar a todo un pueblo metido a comediante, dicho sea lo de comediante con incondicional cariño.

      Es el vigésimo tercer agosto que en el pueblo se representa la obra de Los siete infantes de Lara, que de seguro alcanzará tal éxito de crítica y sobre todo de público como nos tiene acostumbrados durante estos veintidós últimos años.

   En el atrio de la  Iglesia de San Esteban, castrillenses vestidos de acuerdo a como pintaron los beatos y como entiende Abilio Abad -hizo de fraile en El Bueno, el Feo y el Malo-, interpretan la tragedia de los infantes como si les fuera la vida en ello, emocionando a los espectadores veteranos y sobrecogiendo a los primerizos. Los que asisten por primera vez a la representación, repiten, y los que la han visto las veintidós ediciones, también.  En Córdoba, los infantes dan nombre a una callejita con siete arcos del que colgaron las siete cabezas y en una placa hacen soriano al campo de Lara, el campo de Fernán González, aquél que fundara Castilla.
    
Pongo esta recomendación por muchas razones: porque es mi pueblo, porque la obra se hace con mucho esfuerzo, porque ninguno de los que trabaja tiene intereses, porque hay mucho sacrificio, porque todos asumen responsabilidades, porque soy familia de casi todos... y porque les sale bordado.

Umbral de la vida





Mónica Fernández-Aceytuno

Los virus, como el ébola, están en el umbral de la vida porque no pertenecen a nuestro mundo, el mundo celular, que es el de los vivos.

La principal característica de una célula, es que está rodeada por una membrana que los virus intentan asaltar para que les de la célula lo que no tienen, que es la vida.  

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Schopenhauer




Se lo ha tratado de misógino y de misántropo, pero en realidad era algo peor. A él le sería aplicable aquel insulto que inventaron los demócratas de Atenas para perseguir a todo aquel que les caía gordo: "misodemos". Él no veía en las personas -en usted y en mí, amigo lector- más que productos de serie. Por eso mismo, al salir de casa, junto con el sombrero en la cabeza y el bastón en la mano, se colocaba en la memoria una sentencia que sabía que sería incapaz de cumplir: "¡Sé tolerante; es un maldito deber!”.

Estoy hablando de Arthur Schopenhauer, claro. Comenzó a ser filósofo cuando, en vez de salir a luchar contra Napoleón, como hacían los jóvenes alemanes de su generación, se encerró a combatir a brazo partido contra el principio de razón suficiente. Acabó escribiendo un libro que le llevó ilusionado a su madre (cuando aún se hablaba con ella). Tenía un título digno de su autor: Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Al cogerlo en sus manos, su madre, una escritora famosa, amiga de Goethe, le dijo: “Debe tratarse de algo para boticarios”. Arthur le respondió: "Será leído todavía cuando no quede en el trastero ni uno solo de tus escritos".

“Nada hay que delate menos conocimiento de los asuntos humanos -escribió- que argüir como prueba del mérito y la valía de un ser humano el que tenga muchos amigos: ¡Como si los hombres entregasen la amistad en función del mérito y la valía! ¡Como si no se comportasen igual que los perros, que aman al que los acaricia y les da mendrugos y ya no se preocupan de nada más! Tendrá amigos el que mejor sepa acariciar, aunque se trate de la fiera más abominable.” Él no tenía amigos y la explicación que se daba a sí mismo era para él una razón suficiente: “No tengo amigos porque ninguno es digno de mi”

En cierta ocasión fue a visitar el invernadero de Dresde, y aquel hombre que veía en los humanos seres fabricados en serie y que cuando se enfadaba con su perro, Atman, le gritaba "¡Humano, más que humano!", se quedó paralizado ante la belleza de las plantas. Su reacción no le pasó desapercibida al vigilante del jardín, que se le acercó y le preguntó quién era. "¿Quién soy yo? -le contestó Schopenhauer- ¡Ah, si usted me pudiese decir quién soy, yo le estaría muy agradecido!”.

Jueves, 7 de agosto

Alto de El Fito

miércoles, 6 de agosto de 2014

Pies para qué os quiero

 Pies para qué os quiero

American Pie

 Pie egipcio

 Pie griego

 Pie romano

 Pie de pato

 Pie a medida

 Pie de foto

Epígrafe

La huelgona (madrileña) de basuras. Otra paloma de Alberti

 Madrid-Muladar
Calle de Villanueva
La paloma de Alberti
J. R. M.

Politólogos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Decíamos ayer que el general Jacques Massu tuvo el valor en Argelia de dejarse torturar por ver qué sentían sus torturados, pero que Jordi Pujol no ha tenido en Cataluña el detalle de dejarse cobrar una cena (¡ni un café!) por ver qué sienten sus esquilmados.
    
¡Cómo una familia ha podido amasar tantos millones! –bracea el portavoz de los peperos catalanes.

    Pues ahorrando, buen hombre. Ahorrando.

    Todo lo cual indica que aquí la corrupción no es ocasional, sino constitutiva, o sea, de sistema, resumido en sus memorias por Barras, el jefazo del Directorio: “La pobreza es una idiotez; la virtud, una torpeza; y todo principio, un simple expediente”.
    
El mundo, en el mismo borde de la catástrofe, era muy brillante –escribe Churchill de la víspera de la gran guerra del 14–.Todos formaban parte, de un forma segura, de un inmenso puente colgante. El viejo mundo en su ocaso era muy hermoso de ver.
    
La corrupción española tiene mucho parecido con aquella inflación alemana de después de la catástrofe: la dimensión de sus disparates, dice Canetti, preparó las tragaderas que harían posible la catástrofe definitiva.

    Al rescate vienen los politólogos de Podemos, esos socialdemócratas de Estado salidos de los recreos de la Complutense, que figura como Universidad, aunque no se encuentre en ningún ranking.
    
De los recreos del Ramiro de Maeztu salen roqueros y de los recreos de la Complutense salen politólogos como el joven Errejón, creador del “leninismo emocional” (¡ay, si le coge la momia!), y el viejo Monedero, creador del “leninismo amable”, versión progre (Monedero va de Valentín González, El Campesino, pero es un pipero de “El Avión” en Hermosilla) del cuento del lobo y los siete cabritos.

    Monedero propone, sin saberlo, la solución para la corrupción: una moneda nueva para el Sur. Ni euro, por merkelón, ni peseta, por franquista. Otra. ¿Qué tal la rupia toledana? Coger los euros de Pujol y convertirlos a rupias toledanas.

Por Norma

 Beatriz Manjón
Abc

Hable con ellas», de lo poco de la parrilla generalista que anima el verano, ha caído hasta el 10,7% sin Montañez y con la entrevista a Norma Duval. Decía Jules Renard que los ausentes siempre se equivocan al regresar –qué pronto aplica una citas a los demás y qué tarde a una misma–, salvo que se sea Belén Esteban o Rosa Benito. «¿Te está afectando la crisis?» «A todo el mundo». «¿Cómo?» «Pues sí». Para una vez que pregunta –¡y repregunta!– la americana... Lo suyo habría sido que hubiera improvisado gráfico comparativo, en pizarra tertulianesca, de los botes de laca que gasta hoy y los que consumía en aquellos tiempos de «Bellezas al agua» o «Desde Palma con amor», donde presentaba con cadencia saritísima, como si se le pegaran las palabras. Lomana supo expresar mucho mejor lo de la falta de «cash». Umbral describió a Norma como la «buenez en estado puro. Ni un concepto, ni una idea, ni un rasgo, ni una gracia, ni un problema, ni una duda, ni nada. El Pollock de la macicez».
 
La artista, que todavía no puede decir lo que Anne Sexton, «una vez fui bella, ahora soy yo misma», aseguró que no se arrepentía de haber apoyado a Aznar en mitin político, aunque no lo volvería a hacer, y confesó estar alucinada y decepcionada con Pujol. Que la Generalitat tire de Rosita Amores, que es revista Amarcord, y no de ella, es, en efecto, un golpe bajo, pues si algo florece con Duval es el capujol. Trató de compensarse la nadería de la charla con una clase magistral de vedette, que, en un país envejecido como el nuestro, donde el asilo es la segunda residencia más factible, se me antoja la mejor salida profesional. Yo ya estoy ensayando desde la escalerilla de la piscina. Hizo cada una lo que pudo –Rociíto elevó los brazos, conato de Norma Desmond, y alguna parecía más bien del «Fósil Bergère»–, pero sin la originalidad y la gracia de Rosa María Sardá en «Ahí te quiero ver», descendiendo por las escaleras cada vez de un modo distinto, incluso atada y amordazada. Duval aprovechó también para reclamar los derechos de propiedad pélvica del meneo de Shakira, aunque reconociendo que «es bonito que la sangre se regenere». E importante que llegue al cerebro.

«El bar, el bar. ¡Sólo el bar!»

 Emilia Landaluce
Abc

El mar, la mar. / El mar. ¡Sólo la mar!». No quería empezar a escribir sobre El Puerto de Santa María citando a Alberti, pero no he podido evitarlo. He de decir, sin embargo, que no se trata sólo de admiración, sino de una chanza que repetíamos cuando enfilábamos la primera parada de nuestra ruta de tapas mañanera. «El bar, el bar. ¡Sólo el bar!». La excusa esgrimida para evadir las cuatro horas de playa que mi padre y yo detestábamos era ir a tirar al plato. ¡En dos semanas, empieza la media veda! 

Comenzábamos oteando el río Guadalete en el extinto Échate p´alla: copita de fino Pavón y carne mechada. Seguíamos con una ensaladilla en Casa Flores y terminábamos en la barra de El Faro con unas tortillitas que son como encaje de oro y camarón. Sobre las dos, recogíamos a mi madre y nos íbamos al Buzo a contemplar cómo los playeros profesionales sufrían la levantera.

El Puerto de Santa María domina la bahía de Cádiz. De un lado, la cúpula de la catedral gaditana; al otro, el relieve de los barcos de la base de Rota. No sabría de qué Puerto hablarles: está el de Alberti y el de Muñoz Seca, que, pese a las divergencias ideológicas, es el mismo. Esto es, el pueblo, con su arquitectura desmadejada de salitre, los palacetes de viejas, sus bodegas y los miles de rincones en donde brota ese arte –el ángel– que sólo se da en Cádiz.

Hay quien comete el error de estancarse en las urbanizaciones. En ese caso, Vistahermosa es la de siempre. Recuerdo que tras la siesta bajaba a la playa con el resto de los jóvenes. En la adolescencia nos prestábamos al ligoteo encaramadas a altísimas cuñas de esparto que en la arena, como los pies vendados de las chinas, producían un efecto similar al bamboleo de un junco. En mi generación, destacaba la anatomía perfecta de Casilda Arizón, fibrosa como un masai. Algo mayor, Maise Martí, que tiene un hijo que ya trabaja en un banco y sigue siendo la Claudia Schiffer de la bahía. Esta carne trabajada se mezcla con las omaítas del lugar. ¿Quién está más gorda, ésa o yo?, solía preguntarme con sorna mi esbelta progenitora cuando nos cruzábamos con algún cachalote trikineado.

En ese Puerto en el que todos se conocen, los nombres no han variado con el paso del tiempo y siempre hay algún Domecq, Díez, Ybarra, Soto... Por eso todos acabamos llamando tíos a la gente más insospechada. Mi favorito siempre fue Jaime Domecq: hábil cazador y dueño de un sentido del humor insuperable. Y aún está don Fermín Bohórquez, el último caballero y artista de Jerez. Por las tardes, entre copas de sobremesas interminables, viejos y jóvenes se pierden en los vericuetos de las almas de campo: el corzo con reclamo, la cosecha de remolacha, cómo están criando las perdices y... los toros. Ya lo dijo Joselito: «Quien no ha visto toros en el Puerto no sabe qué es una tarde de toros». Verdad. Cuando embisten y la banda toca Nerva, los tendidos tocan palmas por bulerías. Recuerdo una faena de Ortega Cano a un toro de Bohórquez y...

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Bonito a la plancha

Bonito a la plancha de El Descanso
Lastres, Asturias

Adiós a la Demanda


 Eva

 Edelmiro

Covacha de los moros


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    La Sierra de la Demanda es mi fresquera por julio y al llegar agosto siempre me ataca cierta melancolía cuando tengo que cambiarla por las calores cordobesas, tan puntuales y duraderas. En mi pueblo cada año falta más personal y a los hijos de mis quintos no les tira nada el monte, por lo que cada verano mi pueblo parece más un extenso monasterio del que salimos monjes de paisano a recorrer veredas a las que la maleza cualquier día devora definitivamente. Mi pueblo es ya un continuo bosque de robles. Un monte de venados, jabalíes y sobre todo corzos a los que vigilan colonias de buitres desde atalayas majestuosas.

    He pasado tres semanas entre riscos y sendas. En lo alto de peñas misteriosas y buscando cangrejos en arroyuelos que ya me cuesta encontrar. Del cordero de Aranda a la morcilla del pueblo del Cid y del lechazo de mi pueblo -con el que no puede el de Aranda ni sus mesoneros- al chuletón de los vascos.  Comer y andar. Andar y comer. Una manera de ser feliz.
   
El viernes dí el último  paseo. Catorce kilómetros. Siete de ida y otros tantos de vuelta. De Castrillo de la Reina a Moncalvillo de la Sierra. Por camino estrecho entre robles y bajo la atenta mirada de varias docenas de buitres leonados ante los que mi doña se incomoda.

En Moncalvillo nos paramos ante el monumento a Edelmiro Elvira, un valiente que pasó agosto del 2001 en su pueblo y al que a los pocos días asesinaron en las Torres Gemelas de Nueva York. En Castrillo, ante el de Eva Belén Abad, levantado con el cariño de un buen hombre que recuerda emocionado a la primera de la lista de los asesinados hace diez años en Atocha. El padre y los abuelos de Eva son de Castrillo y su tío José es quinto mío.

Mi quinto vive en Madrid, pero ni a él ni a su hermano, el padre de Eva, los he visto nunca en el tele. A mitad de camino entre Castrillo y Moncalvillo hay una pequeña cueva que cubre   enterramientos paleocristianos a la que llamamos Covacha los moros.
  -¿En que pensarían los antiguos para poner ese nombre a la covacha entre los dos pueblos?

No sé si nos conviene este carácter tan nuestro, pero les aseguro que cada vez estoy más orgulloso de haber nacido en mi pueblo.

Miércoles, 6 de agosto

La siesta

Baden-Baden en agosto

Madrid en agosto y con dinero, Baden-Baden
(Marqués de la Valdavia)
Terraza de La Moraga, calle de Jorge Juan
J.R.M.