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sábado, 23 de noviembre de 2019

Españolejos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Españolejos son los españoles que vienen de lejos.

    –Nadie va nunca tan lejos como cuando no sabe adónde se va –dice Cromwell, con estatua en Westminster.

    El españolejo no sabe adónde se va, pero yo le digo de dónde se viene: del teatro y el Gotha. De Goyo Martínez Sierra y el duque de Tovar, hermano de Romanones.
    
Soy bolchevique, en efecto. Y estoy al tanto de todas las novedades sociales y literarias –dijo a Alberto Guillén, entre retratos de su amante, Catalina Bárcena, primera actriz de las obras que escribe su esposa, María Lejárraga–. No tendría miedo de repartir mi fortunica a los pobres. Yo la volvería a hacer, aun bajo los comunistas. ¡Hasta mi cocinera sabe que soy bolchevista!
    
Lenin le parece extraordinario (“siempre tan calladito, tan sonriente, tan dueño de sí mismo”), y los españoles, unos cobardes, con miedo a decir cosas, “pensando en el puchero”:

    –Asistí a un congreso socialista en Barcelona. Se gritó “¡Muera España!”, y les dije: sois unos cobardes, porque no lo hacéis en Madrid, pero tenéis razón: “¡Muera España!”
    
Al despedirse, pide que Guillén le traiga la crónica escrita para suprimir lo que proceda (“no es miedo, pero como usted comprende…”)

    Tovar, coleccionista y ganadero, vive en Montesquinza con Génova rodeado de goyas, fortunys y gallinas inglesas.
    
Yo en política apenas me llamo Pedro –dice al Caballero Audaz, pero mi afán es atraer al elemento obrero al régimen actual. ¡Que el Rey pueda gobernar con sus obreros, como en Inglaterra!
    
Carretero le recuerda la diferencia de educación política entre Inglaterra y España (“en Westminster no se ha levantado ningún socialista a defender la licitud del atentado personal contra un gobernante conservador”).
   
 –Es cuestión de tiempo y de cultura. Asombra que yo visite la Casa del Pueblo y entre en ella como los obreros en estos salones de mi casa. ¿Reparto? No creo en esa utopía. ¿Qué significaría mi fortuna ante los problemas de toda una clase social?
    
Se fue, ay, en 1929.

Martínez Sierra