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lunes, 25 de noviembre de 2019

Pitos y palmas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Pitos del Bernabéu a Bale, lo que demuestra lo bien que los “border collie” del sistema (política, sociedad, fútbol) llevan el rebaño.

    –Es que Bale ha posado con una pancarta de Gales, Golf, Madrid, y nosotros por ahí no pasamos.
 
Pasan por que el presidente del gobierno en funciones les aplace el partido contra el Barcelona para que el ruido del fútbol no le tape el ruido de sus profanaciones publicitarias, pero si Bale, que es galés, pone por delante de Madrid a Gales, entonces le montamos la marimorena en el Bernabéu, estadio cuya única animación pasa por las voces blancas de los kikos del Coro de San Ildefonso, que cantan los goles como las bolas de la lotería con pedrea.
 
Si por el trinomio “Gales, Golf, Madrid” el piperío le monta el número a Gareth Bale, ¿qué le harían a Rod Stewart, que presumía (cuando se podía) de “Fútbol, Cerveza y Mujeres”?


A Curro Romero, cuando le pitaban en Valladolid, se volvía a Manolo Cano, su apoderado, y le decía: “Oye, Manolo… ¿Esto no estaba ‘tomao’?”

    A propósito de trinomios, Gecé, que conoció a Foxá en un café de Sofía, contaba una anécdota maravillosa, como todas las que jalonan la leyenda de Foxá:

    –Lo vi acompañando a Eva Perón en una fiesta de gala en Barcelona. Iba de frac, grueso, congestionado. Le paré en una escalera: “¡Balzac!” Le gustó mucho. Luego en La Habana. Fumaba. Bebía un ron tras otro. Diciéndome: el trinomio de Cuba, superior al de la Revolución Francesa: ¡Ron, Café y Puro!
 
Ojalá Vinicius, un día de estos, posara con la pancarta de “Ron, Café y Puro”.
 
De los dos descubrimientos de Solari, Zidane ya se ha llevado por delante uno, Vinicius, que anda, el hombre, más perdido que Luis Tosar con un libro. El otro, Valverde, se salva por lo que corre, ya que en el Madrid de Zidane se corre por antigüedad, razón por la cual el entrenador goza de la confianza de los veteranos.

    De dar crédito a una leyenda urbana, en lo que llevamos de Liga el Madrid corría cuando en el vestuario tomaba forma la amenaza de Mourinho. Si pierden el partido, chicos, mañana viene Mourinho. Y los Canelita Boys refunfuñaban, pero se ponían en modo paso ligero. Pero Mourinho vuelve a tener un banquillo para entretenerse (¡Tottenham Hotspur, el equipo del positivismo lógico, con sir Alfred J. Ayer de loco seguidor!), y puesto que Conte sigue ocupado, todos los alicientes para ponerse a correr desaparecen en el vestuario blanco hasta marzo y la Champions. “Sé feliz”, dice Pancho Hazard que le dice Zidane por toda indicación táctica. Y luego preguntarán que cómo se ganan las Copas de Europa.

    –Habla poco. Es simple. Siempre viene a hablar conmigo antes de un partido para que me sienta cómodo. “Sé feliz”, me dice. Va directo al grano. Ama a sus jugadores.
 
Hazard, el jugador "más vago" con el que ha entrenado Obi Mikel, su ex compañero en el Chelsea (“cuando estábamos entrenando, él nos esperaba ahí parado hasta que acabáramos”), es el ojito derecho de Zidane y no esconde su peso en oro. “Cuando estoy de vacaciones, estoy de vacaciones”.

Solari tarifó con Isco porque Isco no se subía a la báscula. ¡Si Perico Fernández hubiera podido hacer eso cuando tenía que pegarse con Suansak Mansuring! Para Zidane, en cambio, la báscula es lo de menos, y quiere recuperar a Isco. Si ha recuperado a Hazard, que este verano pesaba 80 y ahora, cuatro meses después, anda en los 77, ¿por qué no va a recuperar a un giróvago del rondo como Isco? Antes, eso sí, hay que recuperar a Bale, hundido el día que Zidane, su entrenador, dijo “que se vaya, hoy mejor que mañana”. Eso fue una trufa para los piperos, que el sábado la rallaron cuando el futbolista entró al campo.

    –Bale necesita que la afición le quiera –dijo luego el sábado el mismo Zidane que había dicho que a ver si se iba de una puñetera vez.
 
O sea, primero los pitos y después las palmas. Esto prueba que la palabra de un entrenador vale tanto como la de un animador de tómbola. ¿No había dicho Mourinho que nunca entrenaría al Tottenham? Y el ejemplo más divertido es el de la Federación de Rubiales, el sindicalista vertical metido a patrono manchesteriano, primero con Lopetegui y ahora con el becario que dejó Luis Enrique al frente del Combinado Autonómico mientras él ventilaba sus asuntos personales, que da una idea del respeto por lo público (y por el público contribuyente) que tienen Luis Enrique, el del andamio, y Rubiales, el del motorista (de Franco).



BETIS Y TUERTOS

    Al Betis lo miran todos los tuertos. Primero fue Marcos de Quinto, ese doble de James Cagney que hizo un slogan para Ciuadanos de quitar el hipo: “Ser independentista es como ser del Betis, que es difícil que gane una Liga”. Y ahora es Carmona, la presidenta del Género en el Consejo General del Poder Judicial (estos cargos debería visarlos Lewis Carroll), que para desarrollar su concepto de la lógica aristotélica ha dicho: “Mi madre, que estudiaba un colegio de monjas, siempre contaba la anécdota que los domingos, cuando perdía el Betis, tenían que rezar por las mujeres de los béticos. Sabían que los hombres llegaban a sus casas a pegarles por la frustración”. Y luego que si Echenique puede ser ministro.