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viernes, 29 de noviembre de 2019

Lealtades


 
Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Ha tenido que coincidir el estreno de la película “El Irlandés” del gran Martin Scorsese con el penúltimo episodio extravagante de la Federación de Don Rubiales para que hasta los que nos hemos abandonado a un escepticismo, en mi caso salvaje, intentemos dar significado al concepto de lealtad.
       
El entrenador Luis Enrique acusó a Robert Moreno de falta de lealtad y al salir la palabra uncida a la dolorosa desgracia familiar de la que todos somos solidarios pareció que su anterior colaborador y amigo había resultado ser un redomado intrigante del que no hemos de fiarnos por los siglos de los siglos. A mí, la comparecencia de Luis Enrique ni me convenció ni me pareció elegante, porque se disfrace como se quiera disfrazar, en su segunda venida al banquillo de la selección la conclusión es que va a ocupar el puesto de alguien que lo tenía por contrato y además, con un trabajo y unos resultados, que es lo que cuenta en fútbol, extraordinarios.
     
Cuando Joe Pesci le dice a Robert de Niro “hasta aquí hemos llegado” y le ordena sin palabras y como quien le invita a un tinto, cargarse al sindicalista Jimmy Hoffa, interpretado por Al Pacino, al que es fiel y leal y nos parece su mejor y único amigo, supongo que la mayoría de espectadores, como un servidor, estaba esperando la escena. La sospecha del crimen no viene por los intereses, odios y egos que nos presenta el director de la película sino por la crueldad intrínseca que en aquella sociedad se precisaba para hacerse respetar y mantener el estatus. Por momentos, cuando el irlandés monta en el avión nos asalta una mínima duda de si será capaz, pero el rostro impenetrable (los retoques de la técnica y el maquillaje robotizan un poco a los personajes, pero nadie como estos tíos y este director para explicar la mafia) tras el que se esconde la mínima lucha interior, nos dice que sí y que será más leal al poderoso que al amigo. “Viene de arriba” desliza Joe Pesci.. “¿y Jimmy no está arriba?” replica De Niro. “...no, Frank, no... tú sabes que no...”.  Martín Scorsese y Francis Ford Coppola nos han enseñado que la lealtad es sagrada en “los negocios” pero a veces el más leal resulta “bocón” y urge solucionarlo.
     
Dios me libre de comparar la FEF con la mafia de Scorsese, pero la palabra lealtad y la imagen de Robert Moreno y Luis Enrique se me aparecían ayer tarde cada vez que Frank Sheeran paraba el coche para que su mujer y la de Russell Bufallino echaran humo como chimeneas y es que a mí me parece que en el asunto de la selección tenemos varias premisas claras, que sepamos: 1.- Luis Enrique renunció al puesto de seleccionador. 2.- Robert Moreno firmó un contrato con la FEF. 3.- Robert Moreno superó las expectativas y clasificó holgadamente al equipo. 4.-Para el común de los aficionados lo lógico es que con contrato, conforme dejó dicho la FEF, el joven entrenador dirigiera al menos en la fase final de la Eurocopa.
     
El curioso y al parecer leal argumento de que cuando a Luis Enrique le apeteciera volver, el puesto era suyo, pone a Luis Enrique y sus valedores, Rubiales y Molina en  el status de “Arriba”, mejor en el “más arriba no hay naide” y  que la FEF como el sindicato de transportes para Jimmy Hoffa, es suya y hacen y deshacen conforme a particular criterio e interés. El criterio deportivo que ha de valer para dirigir la selección española de fútbol está por ver si transcurrirá por los caminos de tranquilidad y sosiego a los que nos venía acostumbrando el defenestrado Robert Moreno y en lo tocante a la lealtad ¿hemos de suponer que pase lo que pase -no pasar de cuartos en esta Eurocopa y caer contra Andorra y Luxemburgo un poner, en la clasificación para el Mundial del 22-  don Rubiales y don Molina van a seguir leales a Luis Enrique y tendremos que respetar sus particulares pactos de honor?
      
No llego a la simpleza de Frank Sheeran de creer que los pintores son los que pintan casas, pero les prometo que siempre creí que Robert Moreno era un entrenador de fútbol y como a todo entrenador de fútbol se le mantendría en el banquillo por cuadrar los resultados.